Historias de Ángeles.
Quién de nosotros no escuchó o leyó, en alguna parte, casos de personas afligidas que recibieron auxilio de personas desconocidas con las cuales conversan, mantienen contactos materiales como apretón de manos, curaciones, apoyo, etc... y que después descubren que el benefactor ya había desencarnado en la época de la ayuda.
Esos hechos son relatados por personas de las más diversas religiones, lo que les da más autenticidad. Otras veces, el benefactor desaparece totalmente. Buscado no es encontrado, fue visto, pero es desconocido en la región. Prácticamente desaparece en el aire.
Si en aquellos hechos es indiscutible que el auxilio fue de origen espiritual, en estos paira la duda. Para unos, continúan siendo espíritus protectores o ángeles de la guarda. Para otros, simplemente un viajante caritativo.
Hay quien afirma que sería acción de un ser extraterreno, ya que muchos de ellos y de diversos orígenes o planetas, que vivieron en la Tierra entre los hombres, como uno de nosotros, para observar y ayudarnos. Muchas personas, inclusive espiritas, están de acuerdo con esta afirmativa, dudando, por otro lado, que los espíritus puedan ayudarnos materializándose. Luego se escucha la pregunta. ¿Y el médium? Vamos por etapas.
Con el enorme avance de la ciencia aeroespacial, el conocimiento humano, en el campo de la astronomía, tuvo un extraordinario progreso. Hoy sabemos perfectamente que ninguno de los planetas de nuestro sistema solar posee condiciones físicas semejantes a la Tierra, en el sentido de permitir la supervivencia del hombre. Por tanto, sus habitantes, con el cuerpo adaptado a las condiciones de sus planetas, tampoco no podrían sobrevivir al nuestro. No resistirían nuestra atmósfera, presión, temperatura, polución, virus, microbios, etc...
Y habitantes de otros sistemas, menos todavía. Aprendemos, en el espiritismo, que los diversos mundos habitados difieren entre sí por la polución espiritual de sus habitantes. Ahora, si un espíritu encarna en un mundo inferior, no puede ir a vivir con este cuerpo, constituido de material grosero, en un mundo superior. Esto, creo que nadie lo niega. Sin embargo la recíproca es verdadera. Un espíritu que encarna en un mundo superior, no puede, con el mismo cuerpo, vivir en un mundo inferior. Las preguntas 56 y 57, de “El Libro de los Espíritus”, aprendemos que el cuerpo material es diferente en cada mundo habitado. Es adaptado a la constitución física del mundo en que el espíritu reencarna.
“El Libro de los Espíritus” va más allá, afirma que hasta el periespíritu es formado del fluido universal existente en cada globo (pregunta 94), añadiendo que cuando un espíritu va a un mundo más atrasado necesita revestir su periespíritu de materia más grosera (pregunta 94-A).
¿Y con ropas especiales, como las que el hombre usó en la Luna? ¿No podrían de esa forma vivir alienígenas entre nosotros? Si, pero no podrían de manera alguna pasar como siendo terráqueos. En la propia Tierra existen los medios necesarios para que toda ayuda Divina pueda derramarse sobre los espíritus que la habitan. Siendo lo mismo que la ayuda necesite presencia material.
Todos los espiritas saben perfectamente de la posibilidad de la materialización de espíritus. En innumerables puntos de este planeta y en todos los tiempos el proceso ya se hizo presente. Aquí en Belém, Pará, fueron famosas las materializaciones realizadas a través de la mediumnidad de Ana Prado. Menos conocida pero no menos importante fue la médium María de Souza Azevedo que de 1937 hasta, por lo menos, 1946, propició maravillosas materializaciones que este cronista, tuvo la oportunidad de asistir.
En cuanto al hecho de ser necesaria la existencia de médium de efectos físicos para tal resultado, tengo motivos muy fuertes para creer que, dependiendo del espíritu, tal exigencia puede ser dispensada. Me baso en el hecho de que el propio planeta y todo el sistema es resultado de la condensación del fluido cósmico, realizada por la voluntad de Jesús y sus trabajadores, con evidente permiso de Dios, sin la ayuda de ningún médium, por tanto, es perfectamente creíble que un espíritu, con gran conocimiento de la manipulación de fluidos y gran potencia mental, pueda materializar cualquier cosa sin esa ayuda.
Hay, inclusive, ejemplos en la Biblia y en la literatura espirita de esos hechos. En la Génesis, capítulo 18, encontramos registrada la presencia de tres ángeles (espíritus) que fueron vistos y escuchados por Abraham, Sara y por los menos más de una persona, el mozo que les preparó la merienda. No se trataba de aparición, era materialización, y de materialización completa pues, como se ve en el versículo 8, comieron delante de todos, manteca, leche y ternera.
Después avisaron a Sara de que iba a ser madre, partieron hacia Sodoma y Abraham los acompañó. En el capítulo 19, vemos la llegada a Sodoma de dos ángeles.
Del tercero no se tienen más noticias. Fueron vistos por todos en Sodoma, participaron de la gran comida junto a la familia de Lot, en la casa de quien pasaron la noche. Al día siguiente llevaron a Lot y a sus hermanos fuera de Sodoma, COGIÉNDOLOS DE LAS MANOS.
En Reyes, capítulo 19 v5, Elías es levantado por el TOQUE de un ángel que le dio pan cocido sobre brasas y un botijo de agua, que Elías comió y bebió, reposando después. El hecho se repite conforme el versículo 8, Elías nuevamente es TOCADO por el ángel. Dice la Biblia que con la fuerza de aquella comida caminó cuarenta días y noches. Aquí vemos no sólo la materialización de espíritu sino incluso de comida alta en energía. En ninguno de esos casos, los personajes humanos podían ser médiums capaces de colaborar para una materialización.
El médium para ese trabajo necesita someterse a un largo periodo de desarrollo. Incluso que ese periodo fuese de alguna suerte dispensable, hay otra condición necesaria. El médium al facilitar material plasmático para la materialización, tiene parte del cuerpo físico desmaterializado, necesitando, por eso, permanecer en completo reposo. No había ninguna de estas condiciones en los citados hechos.
El caso más interesante, sin embargo, es relatado en el “Libro de Tobías”. Éste sólo es encontrado en la Biblia católica. El hijo de Tobías, también llamado Tobías, necesitaba viajar hacia Rajes, ciudad que no conocía, con el fin de recibir una deuda de Gabelo, persona que él nunca vio. Salió a buscar un compañero de viaje y encontró un joven. Este joven dijo que conocía la ciudad y al ciudadano llamado Gabelo. Viajó con Tobías muchos días. Comían, bebían y dormían como todas las personas. Tobías enfermó y el joven completó las tareas que motivaron el viaje, acompañando de vuelta a Tobías hasta la casa paterna.
Cuando el padre quiso gratificarlo por el trabajo él rehusó y se identificó como un ángel, de nombre Gabriel y añadió: “parecía que yo comía y bebía con vosotros; pero yo me sustento de un manjar invisible, de una bebida la cual no puede ser vista por los hombres”. Y habiendo dicho estas palabras SE DESMATERIALIZÓ delante de ellos, y ellos no lo pudieron ver más. Para estos espíritus Kardec creó un nombre: AGÉNEROS.
En la REVISTA ESPÍRITA de febrero de 1859, escribe Kardec: “un espíritu cuyo cuerpo fuese enteramente visible y palpable, nos daría la apariencia de un ser humano, podría conversar con nosotros, sentarse en nuestro hogar, como cualquier visita, pues lo tomaríamos como uno de nuestros semejantes. Más adelante, en el mismo artículo, escribe el maestro Kardec: “interrogado al respecto, un espíritu superior respondió que efectivamente, podemos encontrar seres de tal naturaleza, sin que lo sospechemos, añadió que ello es raro, pero que se ve”.
Tal estudio de Kardec se debió al llamado “Duende de bayonne” que, sin ocultar su condición de espíritu, se materializaba junto a una familia amiga, sin participación conocida de médium. Kardec pidió al espíritu San Luis esclarecimientos sobre ese punto. Son 16 preguntas que no vamos a transcribir para no alargar demasiado estos comentarios. Algunos puntos, entretanto, deben ser, por lo menos, resumidos.
Afirma el espíritu San Luis que, “a veces existen en la Tierra espíritus que revisten esa apariencia y son confundidos como hombres”. Indagado si había algún medio de reconocerlos, respondió que “No. A no ser por la desaparición inesperada”. Confirma todavía, San Luis, que hay ejemplos de agéneros en la Biblia.
Además de los ya citados, el más claro ejemplo de agénero es Melquisedec, el bíblico rey de Salem. Génesis capítulo 14 v18 – “Melquisedec rey de Salem, trajo pan y vino; éste era sacerdote del Dios Altísimo”. La grandiosidad de Melquisedec es revelada por David en el salmo 110 – “Dijo el Señor a mi Señor: tú eres sacerdote eterno, según la orden de Melquisedec”. O sea, Melquisedec es el patrono o dirigente de una orden (espiritual) de sacerdotes del Dios Altísimo (espíritus altamente evolucionados).
Según Sir Charles Marston, científico y no un religioso, éste trozo es confirmado en investigaciones arqueológicas. En Tell-el-amarna fueron encontradas tablas, que datan del año 1300 AC, en que Melquisedec era mencionado como sin padre sin madre sin genealogía, no habiendo principio de días ni fin de vida. Agénero, palabra creada por Kardec, para usar en la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas, significa exactamente no generado, quiere decir, no obtenido por la unión de gametas masculinos y femeninos, única forma de generación de los seres humanos, o sea, sin padre ni madre, sin genealogía. O sea, Espíritu materializado. Melquisedec es, pues, el ejemplo clásico del género.
Fue el de más larga duración conocido, fue rey de una ciudad, por tanto con muchos años de materialización en misión de ayuda a los terrestres y evidentemente sin que ningún médium pasase todos estos años semidesmaterializado.
Según, todavía, Sir Charles Marston en “La Biblia dijo la Verdad”, Melquisedec fue dirigente uorganizador del monoteísmo primitivo. Así podemos deducir que se trata de uno de los más antiguos, sino el más antiguo de los sembradores de las condiciones necesarias al trabajo posterior de Jesús, el MONOTEÍSMO.
Creo haber justificado la afirmación de que, cuando los motivos lo justifican, los espíritus pueden materializarse entre los hombres, independientemente de la acción mediúmnica.
Acredito haber demostrado no ser necesaria la intervención de espíritus encarnados en otros planetas donde, evidentemente, deben tener sus propias misiones. La ayuda entre los habitantes de diversos planetas no es realizada utilizando cuerpo físico de un mundo a otro, sino a través de la materialización o reencarnación en el orbe a ayudar.
Ya
Estaba Escrito
Helio Rocha da Silveiria Pinto.