LAS TINIEBLAS
Enriqueciendo las alegrías
de la reunión, Lisias me dio a conocer nuevos valores de su cultura y
sensibilidad. Haciendo sonar con maestría las cuerdas de la cítara, nos hizo
recordar viejas canciones y melodías de la Tierra.
¡Era un día verdaderamente
maravilloso! Se sucedían los júbilos espirituales como si estuviéramos en
pleno paraíso. Cuando me vi. a solas con el bondadoso
enfermero de Auxilio, procuré transmitirle mis sublimes impresiones.
-No le quepa duda -dijo
sonriendo-; cuando nos reunimos con quienes amamos, ocurre algo confortador y
constructivo en nuestro fuero íntimo. Es como alimento de amor, Andrés. Cuando
numerosas almas se congregan en el círculo de tal o cual actividad, sus
pensamientos se entrelazan formando núcleos de fuerza viva, a través de los
cuales cada uno recibe su porción de alegría o de sufrimiento de la vibración
general. Por esa razón es que en el planeta el problema del ambiente es siempre
factor ponderable en el camino de cada hombre. Cada criatura vivirá de aquello
que cultiva. Quien se ofrece diariamente a la tristeza, en ella se moverá;
quien enaltece la enfermedad, ha de sufrir su influencia.
Observando mi extrañeza
concluyó:
-En esto no hay misterio
alguno. Es ley de la vida tanto en los esfuerzos del bien como
en las acciones del mal. De las reuniones de fraternidad, de esperanza, de
amor y de alegría, saldremos con la fraternidad, la esperanza, el amor y la
alegría de todos; pero de toda asamblea de tendencias inferiores, en las que
predominan el egoísmo, la vanidad o el crimen, saldremos envenenados por las
vibraciones destructivas de esos sentimientos.
-Tiene
razón -exclamé conmovido-; en eso veo, igualmente, los principios que rigen la
vida en los hogares
humanos. Cuando hay comprensión recíproca, vivimos en cámara de celeste
ventura, mientras que si permanecemos en desacuerdo y en la maldad, tendremos
el infierno vivo.
Lisias
tuvo una expresión de buen humor que confirmó con una sonrisa.
Fue
entonces que me acordé de interpelarlo sobre algo que me estaba torturando
desde hacía algunas horas. El Gobernador cuando nos dirigió la palabra se había
referido a círculos de la Tierra, del Umbral y de las Tinieblas; pero no había
tenido yo, hasta entonces, noticia alguna de este último plano. ¿No sería región
tenebrosa el propio Umbral donde había vivido yo mismo en densas sombras,
durante años consecutivos? ¿No veía en las Cámaras a numerosos desequilibrados
y enfermos de toda especie, procedentes de las zonas del Umbral? Recordando que
Lisias me había dado nociones muy valiosas de mi propia situación al iniciar
mi experiencia en Nuestro Hogar, le confié mis íntimas dudas exponiéndole la perplejidad en que me
encontraba.
Esbozó
un gesto fisonómico significativo y dijo
-Llamamos
Tinieblas a las regiones más inferiores que conocemos. Considere a las
criaturas como viajeras de la vida. Algunos, muy pocos, siguen con resolución
el objetivo esencial de la jornada. Son espíritus nobles que descubrieron la
esencia divina en sí mismos, y que marchan hacia el blanco sublime sin vacilaciones.
La mayoría se demora siglos y siglos, recapitulando experiencias. Los
primeros, siguen líneas rectas. Los ser indos, caminan describiendo grandes
curvas. En ese movimiento, repitiendo marchas y rehaciendo viejos esfuerzos,
quedan a merced de innumerables vicisitudes. Así es como muchos suelen perderse
en pleno bosque de la vida, perturbados por las huellas que trazan con sus
propios pies. Se clasifican así a millones de seres que deambulan por el
Umbral. Otros, prefiriendo caminar a oscuras, por la preocupación egoísta que
los absorbe, suelen caer en precipicios estacionándose en el fondo del abismo
por tiempo intederminado. ¿Comprende usted?
Las
explicaciones no podían ser más claras. Sensibilizado por la extensión del
asunto y ponderé
-De
todas maneras, ¿qué me dice de esas caídas? su complejidad, ¿
Se verifican solamente en la Tierra? ¿Solamente los encarnados son
susceptibles de esa precipitación al despeñadero moral?
Lisias
pensó por un minuto y respondió
-Su
observación es oportuna. En cualquier lugar el espíritu puede precipitarse en
el mal; no obstante, en las esferas superiores las defensas son más fuertes
por lo que, consecuentemente, se imprime más intensidad a la falta cometida.
-Entretanto
-objeté- siempre me pareció imposible la caída en regiones extrañas al cuerpo
terrenal. El ambiente divino, el conocimiento de la verdad y el auxilio
superior, se me figuraban antídotos infalibles para el veneno de la vanidad y
las tentaciones. El compañero sonrió y aclaró:
-El problema
de la tentación es más complejo. Los paisajes del planeta terrestre, están
llenos de ambiente divino, del conocimiento de la verdad y del auxilio
superior. No son pocos los que toman parte allí en batallas destructoras entre
árboles acogedores y en campos primaverales; muchos cometen homicidios a la
luz de la luna, insensibles a la profunda sugestión de las estrellas; otros
explotan a los más débiles, oyendo revelaciones de la verdad superior. En la
Tierra, no faltan paisajes y expresiones esencialmente divinos.
Las
palabras del enfermero penetraban profundamente en mi espíritu. En verdad los
guerreros prefieren la destrucción en la primavera o el estío, cuando la
Naturaleza extiende por la tierra y el firmamento maravillas de color, perfume
y luz; los robos y los homicidios son practicados preferentemente por la noche,
cuando la luna y las estrellas llenan el planeta de divina poesía. La mayor
parte de los verdugos de la Humanidad, está compuesta de hombres cultos,
eminentemente cultos, que desprecian la inspiración divina. Renovando mi
concepción referente a la caída espiritual, agregué
-De
todas maneras, Lisias, ¿podrá darme usted una idea del lugar en que esta
situada esa zona de Tinieblas? Si el Umbral está unido a la mente humana ¿dónde
quedará semejante lugar de sufrimiento y pavor?
-Hay
esferas de la vida en todas partes -dijo él solícito-. El vacío ha de ser
siempre una mera imagen literaria. Por doquiera hay energías vivientes y cada
especie de seres funciona en determinada zona de la vida.
Después
de corto intervalo, durante el cual parecía meditar profundamente, continuó
-Naturalmente,
como nos sucedió a nosotros, usted situó como región de existencia más allá de
la muerte solamente a círculos que van de la superficie del globo hacia arriba,
olvidando su bajo nivel. La vida, no obstante, palpita en la profundidad de los
mares y en lo íntimo de la tierra. Además, tal como sucede con los cuerpos
materiales, hay principios de gravitación para los . espíritus. La Tierra no es solamente el campo que podemos
herir o menospreciar a nuestro placer. Es una organización viva, poseedora de
ciertas leyes que nos esclavizarán o nos libertarán, según nuestras obras. Es
claro que el alma aplastada por sus propias culpas, no podrá colocarse a tono
con el lago maravilloso de la vida. Resumiendo, debo recordar que las aves
libres ascienden a las alturas; las que se embarazan en un lodazal, se sienten
impedidas para el vuelo, y las que se prenden a un peso considerable, son
meras esclavas de lo desconocido. ¿Comprende?
Lisias
en tanto no necesitaba hacerme esta pregunta. Valoré, de pronto, el cuadro
inmenso de luchas purificadoras, viéndolo ante- mis ojos espirituales por las
más bajas zonas de la existencia.
Como
alguien que necesita meditar bastante ante de expresarse, el compañero concluyó
-Tal
como nos sucede a nosotros, que traemos en nosotros mismos lo superior y lo
inferior, también el planeta posee expresiones altas y bajas, con las cuales
corrige al culpable y da pasaje libre al triunfador para la eterna vida. Usted
sabe, como médico humano, que hay en el cerebro del hombre elementos que
presiden su sentido de dirección. Hoy reconoce que esos elementos no son
propiamente físicos y sí espirituales en su esencia. Quien estime vivir
exclusivamente en las sombras, embotará su sentido divino (le dirección. No
está de más que se precipite en las Tinieblas, porque el abismo atrae al
abismo, y cada uno de nosotros llegará al sitio hacia el cual está dirigiendo
sus propios pasos.
La vida
en el mundo Espiritual, por Francisco C. Xavier.