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#1318 De: "Jacob" <jacob73@...>
Fecha: Do, 1 de Feb, 2004 12:11 pm
Asunto: NECESIDAD DE LA VIDA SOCIAL
ramatis73
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NECESIDAD DE LA VIDA SOCIAL

 

766. ¿La vida social es natural?

«Indudablemente. Dios ha hecho al hombre para vivir en sociedad, y no le ha dado inútilmente la palabra y todas las otras facultades necesarias a la vida de relación».

 

767. El aislamiento absoluto, ¿es contrario a la ley natural?

«Sí; puesto que los hombres buscan por instinto la sociedad y puesto que todos deben concurrir al progreso ayudándose mutuamente».

 

768. El hombre, al buscar la sociedad, ¿obedece únicamente a un sentimiento personal, o bien tiene ese sentimiento un fin providencial más general?

«El hombre debe progresar. Solo, no puede hacerlo; porque no tiene todas las facultades, y le es preciso el contacto de los otros hombres. En el aislamiento se embrutece y languidece».

 

Ningún hombre tiene facultades completas. Por medio de la unión social se completan los unos a los otros para asegurarse el bienestar y progresar. De aquí que, necesitándose unos a otros, han sido hechos para vivir en sociedad y no aislados.

 

Extraído del libro de los Espíritus

Allan Kardec


#1317 De: "Rafael" <Rafael_bertolinni_86@...>
Fecha: Sáb, 31 de Ene, 2004 4:24 pm
Asunto: LA GRAN ESCUELA
Rafael_bertolinni_86@...
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LA GRAN ESCUELA

 

De puertas abiertas ala gloria de la enseñanza, la Tierra es en realidad, dentro de las filas de la actividad carnal, una universidad sublime que funciona en varios cursos y disciplinas con apro­ximadamente dos mil millones(1) de alumnos matri­culados en las diferentes razas y naciones.

 

Más de veinte mil millones de almas conscien­tes, liberadas de los lazos corporales, rodean el domicilio terrestre y permanecen en otras fajas evolutivas, sin tener en cuenta los miles de millones de inteligencias sub-humanas que son aprovechadas en los múltiples servicios del progreso planetario.

 

Para la mayoría de esas criaturas, necesitadas de nueva y más amplia experiencia, la reencarnación no es solamente una imposición natural sino también un premio, porque constituye la oportunidad de aprender.

 

Es así que, bajo la ilustrada supervisión de las Inteligencias Divinas, cada pueblo, ya sea que se lo considere en el pasado o en el presente, constituye una sección preparatoria de la Humanidad en relación con el porvenir.

 

Antiguamente aprendíamos la ciencia en Egipto, la espiritualidad en la India, el comercio en Fenicia, la revelación divina en Jerusalén, el derecho en Roma y la filosofía en Grecia. Hoy adquirimos la educación en Inglaterra, el arte en Italia, la paciencia en China, la técnica industrial en Alemania, el respeto a la libertad en Suiza y la renovación espiritual en las Américas.

 

Cada nación posee una tarea específica que cumplir como contribución al mejoramiento del mundo, y aun cuando los bloques raciales desvariados, se lanzan a la guerra, están impulsados por el deseo de conseguir nuevos valores para su propio engrandecimiento.

 

En los círculos del Planeta vemos a las más primitivas comunidades encaminarse hacia las grandes adquisiciones culturales.

 

Si bien es cierto que la civilización refinada de hoy caracterizada por los más altos niveles de la inteligencia, vuela por el mundo y lo circunda en pocas horas, no debemos olvidar que poseemos millones de hermanos que están infinitamente distantes del mundo moral, y que diferenciándose poco o nada de los irracionales, no han logrado todavía consolidar la más mínima noción de responsabilidad.

 

Los enanos dokos de Abisinia, desnudos y profiriendo gritos extraños a manera de lenguaje, se asemejan mucho a los monos.

 

Nuestros hermanos negros de Kytches pasan los días tendidos en el suelo, a la espera de ratones con los que puedan mitigar su hambre.

 

Entre gran parte de los africanos orientales no existen los lazos morales entre padres e hijos.

 

Los latucas, en el interior del África, no conocen los sentimientos de compasión o de obligación.

 

Descendientes de los primitivos habitantes de las Filipinas deambulan por las montañas como animales salvajes.

 

Y no lejos de nosotros, los botocudos, entre­gados a la caza y la pesca son terribles ejemplares de brutalidad y ferocidad.

 

En el inmenso colegio hay múltiples y urgen­tes tareas para todos los que aprenden que la vida es movimiento, progreso, ascensión.

 

Tanto en la fe religiosa como en la administración de los patrimonios públicos, en el arte como en la industria, en el campo de la instrucción como en el de las ciencias agrícolas, la individualidad encuentra vastísimas posibilidades de acción y amplios recursos para expresarse.

 

El trabajo es la escalera divina de acceso a los laureles inmarcesibles del espíritu.

 

Nadie precisa pedir traslado a Júpiter o a Saturno para colaborar en la creación de nuevos cielos. La Tierra que es a la vez nuestra casa y nuestro taller en medio del paisaje cósmico, nos espera para que la convirtamos en glorioso para­íso.

 

(1)   1952 (Nota de la traductora),

 

Extraído del libro “Derrotero”

Francisco Cândido Xavier.

 


#1316 De: "Angeli" <angeli_1362@...>
Fecha: Sáb, 31 de Ene, 2004 4:19 pm
Asunto: LA SOMBRA DE MI ALMA
angeli_1362@...
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LA SOMBRA DE MI ALMA

 

 

Diciembre de 1919. (Madrid.)

 

La sombra de mi alma

huye por un ocaso de alfabetos,

niebla de libros y palabras.

¡La sombra de mi alma!

He llegado a la línea donde cesa

la nostalgia

y la gota de llanto se transforma

alabastro de espíritu.

(¡La sombra de mi alma!)

El copo del dolor

se acaba,

pero queda la razón y la sustancia

de mi viejo mediodía de labios,

de mi viejo mediodía

de miradas.

Un turbio laberinto

de estrellas ahumadas

enreda mi ilusión

casi marchita.

¡La sombra de mi alma!

Y una alucinación

Me ordeña las miradas.

Veo la palabra amor

desmoronada.

¡Ruiseñor mío!

¡Ruiseñor!

¿Aún cantas?

 

Federico García Lorca

 


#1315 De: "Maricarmen" <ramatis73@...>
Fecha: Sáb, 31 de Ene, 2004 4:25 pm
Asunto: MATEO Trincado
ramatis73@...
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MATEO. CAPITULO VI

 

1. Mirad que no hagáis vuestra limosna delante de los hombres para que seáis mirados por ellos; de otra manera no tenéis galardón de vuestro Padre que está en los cielos.

 

2. Pues cuando haces limosna no hagas traer trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y las plazas para ser estimados de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su galardón.

 

3. Más cuando tú haces limosna no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha.

 

4. Que sea tu limosna en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto, él te recompensará en lo público.

 

5. Y cuando orares, no seas como los hipócritas; porque ellos aman orar en las sinagogas, en las esquinas de las calles, en pié, para ser vistos. De cierto que ya tienen su galardón.

 

6. Mas tú cuando orares, entra en tu cámara y cerrada tu puerta, ora a tu padre que está en lo escondido; y tu padre que ve en lo escondido, te recompensará en lo público.

 

7. Orando, no habléis como los paganos inútilmente, que piensan que por su parlería serán oídos.

 

8. No os hagáis pues semejantes a ellos; porque vuestro padre sabe qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros las pidáis.

 

9. Vosotros pues oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos; sea santificado tu nombre.

 

10. Venga tu reino; sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

 

 11. Danos hoy nuestro pan cotidiano.

 

12. Y perdónanos nuestras deudas como nosotros también perdonamos a nuestros deudores.

 

13. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal porque tuyo es el reino y el poder y la gloria por todos los siglos del tiempo.

 

14. Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas os perdonará también a vosotros vuestro padre celestial.

 

15. Porque si no perdonareis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro padre celestial os perdonara las vuestras.

 

 16. Y cuando ayunáis no seáis como los hipócritas austeros; que demudan sus rostros para parecer a los hombres que ayunan; de cierto os digo, que ya tienen su galardón.

 

17. Mas cuando ayunáis unge tu cabeza y lava tu rostro.

 

18. Para no parecer a los hombres que ayunas, sino a tu padre que está en lo escondido, y tu padre que ve en lo escondido te recompensará en público.

 

19. No hagáis tesoros en la tierra donde la polilla y el orín corrompe y donde ladrones miran y hurtan.

 

19. Mas haceos tesoros en el cielo donde la polilla y el orín corrompe y donde ladrones miran y hurtan.

 

21. Porque donde estuviese vuestro tesoro allá estará vuestro corazón.

 

22. La Luz del cuerpo es el ojo; así que si tu ojo fuese sincero, todo tu cuerpo será luminoso.

 

23. Mas si tu ojo fuese malo, todo tu cuerpo será tenebroso; así es que, si la luz que en ti hay son tinieblas ¿cuántas serán las mismas tinieblas?

 

24. Ninguno puede servir a dos señores, porque aborrecerá al uno y amará al otro, o se llegará a uno y menospreciará al otro, no podéis servir a Dios y a las riquezas.

25. Por tanto os digo; no os acongojéis por vuestra vida por qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir; ¿la vida, no es más que el alimento y el cuerpo que el vestido?

 

26. Mirad a las aves del cielo que no siembran ni siegan ni allegan a los alfolíes y nuestro padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellos?

 

27. Mas ¿quién de vosotros por mucho que se acongoje podrá añadir a su estatura un codo?

 

28. Y por el vestido ¿por qué os acongojáis? aprended de los lirios del campo, como crecen; no trabajan ni hilan.

 

29. Mas os digo, que ni Salomón en toda su gloria, fue vestido así corno uno de ellos.

 

29. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

 

30. No os acongojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos o con qué nos cubriremos?

 

31. Por que los gentiles buscan todos estas cosas; mas nuestro Padre sabe que de todas estas cosas tenéis necesidad.

 

32. Mas buscad primero el reino de Dios y su justicia; y todas estas cosas os serán añadidas.

 

33. Así que no os acongojéis por lo de mañana, que el mañana traerá la congoja, basta al día su aflicción.

 

Buscando a Dios y Asiento.

 Maestro Juez Joaquín Trincado

 


#1314 De: "Rafael" <Rafael_bertolinni_86@...>
Fecha: Sáb, 31 de Ene, 2004 12:55 pm
Asunto: ¿Dios?
Rafael_bertolinni_86@...
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¿Dios?

Es siempre amor. No castiga y da el tiempo, que es infinito como infinito es Él, para que

cada ser, por su sacrificio, pueda recibir su galardón y remontarse a aquellas moradas

anunciadas por el Divino Maestro Jesús cuando dijo: “En el reino de mi Padre hay muchas

moradas, y todas serán para sus hijos cuando se lo merezcan por sus virtudes.”

Así, para que el ser se depure de sus errores le da el camino abierto para ir y venir,

recibiendo siempre amor.

 

Espiritismo Moderno y Reformado.

Allan Kardec.

 


#1313 De: "Jacob" <jacob73@...>
Fecha: Sáb, 31 de Ene, 2004 11:19 am
Asunto: PENA DE MUERTE
ramatis73
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PENA DE MUERTE

 

760. ¿La pena de muerte desaparecerá algún día de la legislación humana?

«La pena de muerte desaparecerá incuestionablemente, y su supresión marcará un

verdadero progreso en la humanidad. Cuando los hombres estén más ilustrados, la pena de

muerte será completamente abolida en la tierra, y los hombres no tendrán necesidad de ser

juzgados por los hombres. Hablo de un tiempo que aún está bastante lejano de vosotros».

 

El progreso social deja sin duda mucho que desear aún; pero seria uno injusto respecto de la

sociedad moderna, si no viese un progreso de las restricciones puestas a la pena de muerte en los pueblos más adelantados, y en la naturaleza de los crímenes a los cuales se limita su aplicación. Si se comparan las garantías de que en esos mismos pueblos, se esfuerza la justicia en rodear al acusado, la humanidad con que le trata, aun cuando le considera culpable, con lo que se practicaba en tiempos que todavía no están muy lejos, no puede desconocerse el camino progresivo porque marcha la humanidad.

 

761. ¿La ley de conservación da al hombre derecho de preservar su propia vida, y no usa

de él cuando quita de la sociedad un miembro peligroso?

«Hay otros medios de preservarse del peligro sin matarle. Es preciso, además abrir al

criminal la puerta del arrepentimiento, y no cerrársela».

 

762. Si la pena de muerte puede ser desterrada de las sociedades civilizadas, ¿no ha sido

necesaria en tiempos menos adelantados?

«Necesaria no es la palabra. El hombre cree siempre necesaria una cosa, cuando no

encuentra nada mejor. A medida que se ilustra, comprende mejor lo justo y lo injusto y

repudia los excesos cometidos a nombre de la justicia en épocas de ignorancia».

 

763. La restricción de casos en que se aplica la pena de muerte, ¿es un indicio de

progreso en la civilización?

«¿Puedes dudarlo? ¿No se subleva tu espíritu, leyendo el relato de las carnicerías

humanas, realizadas en otros tiempos a nombre de la justicia, y con frecuencia en honor de la divinidad, de los tormentos que se imponían al condenado, y hasta al acusado para arrancarle, con el exceso de sufrimientos, la confesión de un crimen que a menudo no había cometido?

 

Pues bien, si tú hubieses vivido en aquellos tiempos, todo eso lo hubieses encontrado muy

natural, y quizá como juez hubieras hecho lo mismo. Así es como lo que parecía justo en un

tiempo, parece bárbaro en otro. Sólo las leyes divinas son eternas, las humanas cambian con el progreso. y cambiarán aún hasta  que estén armonizadas con las divinas».

 

764. Jesús lo dijo: El que matase con espada morirá por espada. ¿No son estas palabras

la consagración de la pena del talión, y la muerte impuesta al asesino no es la aplicación de

aquella pena?

«Andad con cuidado; porque os habéis equivocado acerca de estas palabras como acerca

de otras muchas. La pena del talión es la justicia de Dios, y él es quien la aplica. Todos

vosotros la sufrís a cada instante; porque sois castigados por donde habéis pecado en esta o en otra vida. El que ha hecho sufrir a sus semejantes, se encontrará en posición en que sufrirá lo mismo que ha hecho sufrir. Tal es el sentido de las palabras de Jesús; pero también os dijo:

 

Perdonad a vuestros enemigos y os enseño a pedir a Dios que os perdone vuestras ofensas

como vosotros las habréis perdonado, es decir en la misma proporción en que hayáis

perdonado. Entended bien esto».

 

765. ¿Qué ha de pensarse de la pena de muerte impuesta a nombre de Dios?

«Eso es hacer las veces de Dios respecto de la justicia. Los que así obran demuestran

cuán lejos están de comprender a Dios, y que han de expiar aún muchas cosas. La pena de

muerte, aplicada a nombre de Dios, es un crimen, y a los que la imponen se les imputarán las veces que lo hagan, como otros tantos asesinatos».

 

Extraído del libro de los Espíritus.

Allan Kardec.


#1312 De: "Jacob" <jacob73@...>
Fecha: Vie, 30 de Ene, 2004 5:33 pm
Asunto: DUELO
ramatis73
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DUELO

 

757. ¿El duelo puede considerarse como un caso de legítima defensa?

«No; es un asesinato y una costumbre absurda digna de bárbaros. Con una civilización más

avanzada y moral, el hombre comprenderá que el duelo es tan ridículo como los combates,

que en otros tiempos se; miraban como juicios de Dios».

 

758. ¿El duelo puede ser considerado como un asesinato por parte de aquel que,

conociendo su propia debilidad, está casi seguro de sucumbir?

«Es un suicidio».

 

-Y cuando son Iguales las probabilidades, ¿es un asesinato o un suicidio?

«Lo uno y lo otro».

 

En todos los casos, aun en aquel que son iguales las probabilidades, el duelista es culpable, ante todo, porque atenta fríamente y de intento deliberado a la vida de su semejante, y después, porque expone su propia vida inútilmente y sin provecho de nadie.

 

759. ¿Qué valor tiene lo que en materia de duelo se llama el punto de honor?

«Orgullo y vanidad; dos plagas de la humanidad».

 

-¿Pero no hay casos en que verdaderamente se encuentra comprometido el honor, y en los

cuales sería una cobardía no aceptar el duelo?

«Eso depende de los usos y costumbres; cada país y cada siglo tienen sobre el particular

distinta manera de ver. Cuando los hombres sean mejores y estén más adelantados en moral, comprenderán que el verdadero punto de honor está por encima de las pasiones terrestres, y que no se reparan agravios matando o haciéndose matar».

 

Hay más grandeza y verdadero honor en confesarse culpable si uno lo es, o en perdonar, si se tiene razón; y en todos los casos, en despreciar los insultos que no pueden alcanzarnos.

 

Extraído del libro de los Espíritus.

Allan Kardec

 


#1311 De: "Maricarmen" <ramatis73@...>
Fecha: Vie, 30 de Ene, 2004 5:21 pm
Asunto: Que mala es la tristeza
ramatis73@...
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Que mala es la tristeza.

 

Que mala es la tristeza,

que no me deja soñar,

donde esta mis ilusiones,

que no las puedo hallar.

 

Miro al Cielo con desespero,

abrazar a mi Padre de los Cielos quisiera  yo,

mi alma grita con desespero,

¡Padre mío, donde estas que no te veo!

 

En tu pecho Padre mío,

mi cabeza quisiera reposar,

y tu con tus brazos cariñosos,

me abrazaras con ese amor paternal.

 

Quisiera desatarme de estas cadenas,

que no medan mi libertad,

por mucho que quiera desencadenarme los eslabones

¡es imposible poderlos arrancar!.

 

La muerte quisiera hallar,

y mi alma encontrar,

esos brazos amorosos,

de mi Padre Celestial.

 

¡Padre mío!,

Abre la puerta de esta prisión,

para poder salir en busca de mi  libertad,

¡ya no me quedan lagrimas para poder llorar!

 

Dormir quisiera,

para poder soñar,

es la única manera,

de encontrar mi libertad,

no hay cadena en el mundo,

que me puedan atar,

mi alma se siente libre,

cuando mi cuerpo dormido esta.

 

¡Que tristeza siento cuando dejo de soñar!,

vuelve mi alma a mi cuerpo,

¡se acabo la libertad!,

presa de nuevo me siento,

en esta celda sin poderme escapar,

pero un día no muy lejano,

encontrare mi libertad,

y mi Padre de los Cielos,

Él me librara,

abriendo las puertas de mi celda,

de par en par,

y seré libre como el aire,

buscando mi libertad.   

 

Mari Carmen

 

 

 

 

 

 

 

 


#1310 De: "Angeli" <angeli_1362@...>
Fecha: Vie, 30 de Ene, 2004 5:16 pm
Asunto: MANUEL ROBLES
angeli_1362@...
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DIAS CLAROS O NUBLADOS

 

Todos los que han conocido la doctrina de Kardec, hemos observado que no todos los días son iguales. Veamos el porqué unos días vemos que están claros y otros nublados.

 

A poco de levantarte, un vecino ha llegado a  pedirte que le prestes una herramienta que él sabe que tú la tienes, Supongamos que es un hacha para partir leña, y la tienes muy bien cuidada y muy bien afilada. Cuando te la devuelve ya trae una mella, porque ha partido un palo y tenía un antiguo clavo escondido. Empezarás a ver que el día está nublado.

 

Te han llamado del centro espirita, para que vayas con tu coche o carro, porque vais a ir a otro grupo a saludar a un orador que ha venido. Cuando llegas te están esperando cuatro personas, que todas ellas tienen coche, pero tu vehícu­lo es el que las lleva, todas un poco gruesas. Al poco de salir, la policía os para porque uno no lleva puesto el cinturón de seguridad. Poco después se pincha una rueda, y cuando llegáis, los otros se bajan y tú tienes que buscar aparcamiento. Poco después te dicen que vayas a la estación a llevar al orador.

 

Así, como estos casos y otros, son los días nublados. Si se nos preguntara que cómo deseamos que sean los días, no cabe duda que diríamos que claros y con mucho sol. Pero está demostrado que el progreso sé alcanza cuando llegan esas pruebas colmadas de inconvenientes, de esfuerzos y trabajo. El haber conocido la doctrina supone jugar con dos barajas, si no queremos llamadas en nuestra puerta para que nos moles­ten. Si es esa la baraja que deseamos, pues seguiremos tranquilos leyendo los Evangelios, el Libro de los Médium, etc.

 

Pero estimado lector, estés soltero o casado, estamos viviendo en un barranco encharcado donde la condición y figura, la llevamos hasta la sepultura. Pero debemos preguntarnos, ¿para qué envió Dios a Kardec y a otros hombres seleccionados, hombres y mujeres? ¿Acaso sólo para decirnos que reencarnamos y que, a través del sistema medíumnico, podemos comunicarnos con los desencarnados? No cabe duda que vino a algo más que a eso. Vino también a decir que existe una ley de causas y efectos Vino a decirnos que cuando volvemos es que algo debemos, y él vino como árbitro a decirnos cómo se comete una falta, y cómo se evita. Vino a decir cómo se elabora una ejemplar conducta.

 

En la actualidad, los espiritistas estamos esparcidos en una gran parte del planeta. Podemos preguntarnos, ¿somos todos iguales? Yo creo que no. Viene otra pregunta. ¿Acaso es que la Codificación de Kardec es diferente de unos a otros lugares? Podemos decir que no. Es exactamente igual en todo el planeta. Otra pregunta. ¿Y por qué se destacan unos espiritistas de unos a otros países, incluso hasta dentro del mismo territorio al que pertenecen?

 

Vamos a sacar algunas conclusiones. Al menos yo,  que  soy el que escribo. Los países más decaídos en su economía, los espiritistas están más unidos. Donde existen menos necesidades, hay más comodidades. Y esas comodidades hace daño a los usuarios de ellas. Hay incluso más tránsfugas porque les parece que el espiritismo huele a pobre, y está mas libre no perteneciendo a esta ciencia filosófica y moral, porque piensa que aquí, casi todos los días, está nublado.

 

Más que comprobado, que cuando las comodidades nos rodean, y las despensas están abastecidas para saciar apetito cuando nos apetece, no encarnamos con el que verdaderamente, tiene hambre o necesidad.

 

Kardec nos dejó como creencia una bella frase, «sin caridad no hay salvación, pero..., ¿qué es lo que damos? ¿Lo que nos sobra, o somos desprendidos y más que esperar que llamen a nuestra puerta, salimos para buscar quien no sale porque parte de las veces las puertas están cerradas?

 

Lo que escribo y expongo, lo puedo acreditar con hechos, porque tanto mi grupo como yo, hemos operado lo que entendemos por doctrina. Y aunque parezca una alabanza, expongo como ejemplo. Hace trece años que estamos enviando ropas y calzado a Brasil, y a otros lugares. Cada mes salen trescientos kilos de ropa. Son muchas las toneladas que han salido ya. ¿Cómo se hace esto? Molestándose y sacrificándose porque hace falta en los grupos gente voluntaria. Las ropas  nos llegan de estos contornos. Nuestras mujeres hacen una  exhaustiva revisión, si está limpia, en buenas condiciones si  le falta un botón. Se hacen paquetes de veinte kilos. Otros hombres se encarga de la facturación, y así cada mes, salen trescientos kilos.

 

Fijaros en este detalle. En uno de los barrios mas carente de Brasil, y en una de las prendas, iba en un bolsillo quince mil pesetas y la mujer que lo vio nos escribió diciendo: ¿Qué hago con este dinero que venia en un bolsillo? Esta mujer era espirita. No cabe duda de que esta mujer tendrá un buen lugar en el Mas Allá. Con todo lo que expongo, no significa otra cosa que la de comentar como se puede hacer cosas de las que nos recomienda la doctrina.

 

Por ultimo, expongo unas frases que para mi son autenticas:

 

Estamos equivocados

si es que al andar nos creemos

que todos nuestros errores

debieron ser perdonados

porque a otros son peores.

 

Manuel Robles.


#1309 De: "Maricarmen" <ramatis73@...>
Fecha: Vie, 30 de Ene, 2004 5:08 pm
Asunto: JUAN EL SOLITARIO Y JESUS NAZARENO
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JUAN EL SOLITARIO Y JESUS NAZARENO

 

 

He aquí dos hombres retratados en las profecías, (según la Interpretación de algunos sabios de aquella época y los evangelios de la Iglesia Católica): yo los tomo como dos hombres singulares y los voy a ver y oír en su campaña, y si buscaban lo que yo busco, tendré compañeros.

 

En la religión judía estaba establecido, que en la canícula, fuesen los judíos a tomar abluciones al Jordán, río famoso por las escrituras santas, pues con esas abluciones (que significaban penitencia) se purificaban de sus pecados. (en verdad que es agradable esta penitencia). Juan, llamado el Solitario, dicen, que vivía en el desierto; o en el monte, y que no comía sino langostas y hierbas y durante el verano, es decir, durante el tiempo de las abluciones, bajaba a las riberas del río y así es cierto: exhortaba a la penitencia y les anunciaba, que el Mesías venía detrás de él y él era su precursor que le preparaba los caminos; pero su caballo de batalla era, el amor de unos a otros; el olvido de las ofensas y la reprensión de los vicios, y como hombre que sabe cual es su deber, reprendía, allí donde encontraba el vicio y la inmoralidad; pero era más fuerte en la reprensión de los grandes y magnates, porque comprendía que el ejemplo debe darse por los de arriba; por los reyes, por los sacerdotes, por los magnates, por todos los que tienen investidura y, a éstos los llamaba "hijos de víboras" y les hacia cargos de la perdición de la fe de Israel; su amor, lo llevaba al humilde; su voz de anatema, llegaba valerosa al trono de los reyes; este hombre, dice de "Dios en el Universo"; no dice de Dios en el templo. Pero hay una piedra peligrosa en su camino: ha reprendido unos amores ilícitos del gobernador Herodes, con la mujer de su hermano y, la gente de púrpura, el uno por millón perdona; y a pesar de que Herodes lo respeta como a profeta, a pedido de su concubina, lo arresta y por su instigación, una muchachuela que hacía piruetas deshonestas ante el gobernador y su corte, pedirá su cabeza y así fue; y, la hermosa cabeza, donde residía la luz del amor, el amor universal, cae de un tajo de fiera cuchilla; pero deja discípulos y heredero que tiene discípulos y su doctrina de amor y justicia, está sembrada.

 

Este hecho, quizás único descrito con la debida sencillez en la historia, se revela verdadero y mil motivos de admiración asaltan a la mente del alma ingenua. Si este libro pudiera admitir un canto antes de haber encontrado al

Dios de Amor en su asiento, sería para este hombre tan grande de alma como la verdad que predicó y sabio como humilde; pero no porque lo admire he de cantarle un himno antes que al Dios de Amor, en su asiento, que es para mí, como para Juan lo era, lo primero de lo primero. Pero me ha señalado un jalón y en agradecimiento, Juan, será mi compañero en mi dura excursión y que nos sigan luego todos los que encontremos en nuestra búsqueda encontrando lo que busco, lo que buscaste tú, encenderemos la luz y las tinieblas desaparecerán y solo la maldad podrá rechazar por sistema, mis juicios y, para entonces, te invito, Juan, a llamar a los sistemáticos, hermanos y no "hijos de víboras" como en otro tiempo hiciste y fue tu sentencia de muerte: marchemos.

 

Buscando a Dios y Asiento.

 Maestro Juez Joaquín Trincado

 


#1308 De: "Rafael" <Rafael_bertolinni_86@...>
Fecha: Vie, 30 de Ene, 2004 5:14 pm
Asunto: AMPLIACIÓN DEL SERVICIO
Rafael_bertolinni_86@...
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AMPLIACIÓN DEL SERVICIO

 

¿Qué sería del Espiritismo si no tuviese por finalidad el perfeccionamiento de la Tierra, donde se expresa como un movimiento liberador de las conciencias?

¿Sería loable sustraer al hombre de campo de su tarea de sembrar, para entretenerlo con atractivas narraciones e inducirlo a la inacción?

¿Sería aconsejable imponer el éxtasis en lugar del esfuerzo activo, frustrando preciosas oportunidades de realizar el bien?

Pero si nos acercamos al trabajador con la intención de impulsarlo al servicio y de ampliar su comprensión para que la tarea le resultara menos difícil, así como para ayudarlo a que descubra por sí mismo los peldaños de la propia elevación, estaremos construyendo el legítimo bien, con vistas al perfeccionamiento de la vida y de la comunidad.

 

¿De qué valdría la intimidad del hombre con los Espíritus domiciliados en otras esferas, si no fuera provechosa para su existencia? ¿No sería una deplorable pérdida de tiempo informarnos sin un propósito honesto acerca de los reglamentos con que se gobierna la casa ajena? Si la criatura humana no puede todavía tolerar la supresión de las proteínas y los carbohidratos, del oxígeno y las vitaminas, si no puede prescindir del baño y la lectura, ¿por qué inducirla al ocioso placer de indagar sin tener miras elevadas?

 

Atendamos por sobre todo a lo esencial.

Es curioso notar que el propio Cristo, al sumergirse en los fluidos terrestres, no discurrió sobre problemas inoportunos o inadecuados.

No se sentó en la plaza pública para explicar la naturaleza de Dios, sino que lo llamó simplemente "Nuestro Padre", señalando los deberes de amor y reverencia con que nos cabe contribuir a la ampliación y perfeccionamiento de la Obra Divina.

 

Aunque aseverase que "en la casa del Señor hay muchas moradas", no se detuvo a dar porme­nores relativos a los habitantes que las pueblan.

 

No obstante exaltar el Reino Celeste y situar en él la gloria del futuro, no olvidó el Reino de la Tierra, al que procuró ayudar con todas las posibilidades que disponía.

Al curar ciegos y leprosos, locos y paralíticos, dio a entender que no solamente venia a regene­rar las almas sino también a socorrer los cuerpos enfermos, por la recuperación integral del hombre.

 

Mas no se conformó con eso.

En toda ocasión exaltó nuestros deberes de amor para con la vida común.

Recurre a la semilla de mostaza y a la vil moneda para brindar preciosas enseñanzas.

Compara al mundo con una viña inmensa donde cada servidor recibe determinada cuota de obligaciones.

Consagra especial atención a los niños y destaca el amparo que debemos a las generaciones renacientes.

En la misma esfera de realizaciones, los principios del Espiritismo Evangélico se extenderán en favor de la Humanidad.

Los que viven fuera del cuerpo dan testimonio de la supervivencia individual después de la muerte, prueban que el alma se muda de habitación sin modificarse de inmediato, pero preconizan el estudio y la fraternidad, la cultura y la santificación, el trabajo y el análisis; en obediencia a dictámenes superiores objetivan, por sobre todo, la mejoría de la vida en la tierra, a fin de que los hombres se hagan, efectivamente, hermanos unos de otros en el mundo venidero, que sin lugar a discusiones será una porción iluminada del Reino Infinito de Dios.

 

Extraído del libro “Derrotero”

Francisco Cândido Xavier.

 


#1307 De: "Jacob" <jacob73@...>
Fecha: Jue, 29 de Ene, 2004 5:39 pm
Asunto: CRUELDAD
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CRUELDAD

 

752. ¿Puede referirse el sentimiento de crueldad al instinto de destrucción?

«Es el instinto de destrucción en lo que tiene de más malo; porque si la destrucción es a veces una necesidad, no lo es nunca la crueldad, que siempre es resultado de una mala naturaleza».

 

753. ¿De dónde procede que la crueldad es el carácter dominante de los pueblos

primitivos?

«En los pueblos primitivos, como tú los llamas, la materia predomina sobre el espíritu; se entregan a los instintos del bruto, y como no tienen otras necesidades que las de la vida del cuerpo, sólo piensan en su conservación personal, y esto es lo que les hace generalmente crueles. Y además los pueblos, cuyo desarrollo es imperfecto, están bajo el dominio de los espíritus igualmente imperfectos, que les son simpáticos, hasta que otros pueblos más adelantados destruyen o amenguan esa influencia».

 

754. ¿La crueldad no se origina en la ausencia del sentido moral?

«Di que el sentido moral no está desarrollado; pero no que está ausente, puesto que existe en principio en todos los hombres, y este sentido moral es el que más tarde los convierte en seres buenos y humanitarios. Existe, pues, el salvaje; pero reside en él como el principio del perfume está en el germen de la flor antes de que ésta se abra».

 

Todas las facultades existen en el hombre en estado rudimentario o latente, y se desarrollan según que las circunstancias les son más o menos favorables. El desenvolvimiento excesivo de las unas contiene o neutraliza el de las otras. La sobreexcitación de los instintos materiales ahoga, por decirlo así, el sentido moral, como el desarrollo de éste debilita poco a poco las facultades puramente animales.

 

755 ¿A qué se debe que en el seno de la más adelantada civilización, se encuentren seres

tan crueles a veces como los salvajes?

«Como en un árbol cargado de buen fruto se encuentran abortos. Esos tales son, si así lo quieres, salvajes que sólo tienen la capa de la civilización, lobos extraviados en medio de los corderos. Espíritus de un orden inferior y muy atrasados pueden encarnarse entre hombres adelantados con la esperanza de progresar; pero, si la prueba es muy pesada, la índole primitiva domina».

 

756. ¿La sociedad de los hombres de bien estará purificada algún día de esos seres

malhechores?

«La humanidad progresa. Esos hombres dominados por el instinto del mal y que están fuera de su centro, hallándose entre las gentes de bien, desaparecerán poco a poco, como el grano malo es separado del bueno, cuando éste ha sido echado; pero para renacer bajo otra envoltura y como tendrán más experiencias, comprenderán mejor el mal y el bien. Tienes un ejemplo en las plantas y los animales que el hombre tiene el arte de perfeccionar, y en los cuales desarrolla nuevas cualidades. Pues bien, el perfeccionamiento no es completo hasta después de muchas generaciones. Esta es la imagen de las diferentes existencias del hombre».

 

Extraído del libro Espíritus

Allan Kardec

 


#1306 De: "Rafael" <Rafael_bertolinni_86@...>
Fecha: Jue, 29 de Ene, 2004 5:28 pm
Asunto: EVANGELIO Y EDUCACIÓN
Rafael_bertolinni_86@...
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EVANGELIO Y EDUCACIÓN

 

Cuando el Maestro confió al mundo el divino mensaje de la Buena Nueva, sin dudas la Tierra no carecía de una sólida cultura.

En Grecia las artes habían alcanzado una brillante culminación, y en Roma bibliotecas pre­ciosas circulaban por todas partes, divulgando la política y la ciencia, la filosofía y la religión.

 

Los escritores contaban con cuerpos de copistas especializados y profesores eméritos conservaban tradiciones y enseñanzas, para pre­servar el tesoro de la inteligencia.

 

Prosperaba la instrucción en todos los luga­res, pero la educación permanecía en lamentable pobreza.

El cautiverio consagrado por ley era un flagelo común.

La mujer, degradada en casi todas las regiones, recibía un tratamiento inferior al que se dispensaba a los caballos.

 

Hombres nobles, debido a reveses financieros o a futilidades de raza, eran marcados con hierro caliente y sometidos a penosa servidumbre, además de ser inventariados como animales.

 

Los padres podían vender a los hijos.

Era razonable cegar a los vencidos y apro­vecharlos en tareas domésticas.

Los niños débiles eran, casi siempre, castiga­dos con la muerte.

Los enfermos eran sentenciados al abando­no.

Las mujeres desventuradas podían ser apedreadas con el beneplácito de la justicia.

Los mutilados debían perecer en los campos de lucha, catalogados como carne inútil.

Cualquier tirano disfrutaba el derecho de reducir a sus gobernados a penurias extremas, sin tener que rendir cuentas a nadie.

 

Las fieras devoraban hombres vivos en los espectáculos y diversiones públicas, con la aprobación general.

 

Rara era la festividad del pueblo que transcurría sin que corriera profusamente la san­gre humana, como imposición natural de las costumbres.

 

Mientras que con Jesús comienza una nueva era para el sentimiento.

Al ser condenado al sacrificio supremo, sin reclamar y a la vez rogando el perdón celestial para aquellos que lo flagelaban y herían, infunde nuevas disposiciones espirituales en el ánimo de sus seguidores.

 

Iluminados ponla Divina Influencia, los discí­pulos del Maestro se consagran a servir a sus semejantes.

Simón Pedro    sus compañeros se dedican a los enfermos e infortunados.

Se establecen casas para socorrer a los necesitados y escuelas de evangelización para el espíritu del pueblo.

Poco a poco, con el correr de los siglos, se modifica el panorama social.

Desgarrados y atormentados, entregados al sacrificio supremo en las sangrientas demostraciones de los tribunales y las plazas públicas, o amarrados en las prisiones, los aprendices del Evangelio enseñan la compasión y la solidaridad, la bondad y el amor, la fortaleza moral y la esperanza.

 

Hay grupos de servidores que se consagran al trabajo remunerado para pagar la liberación de numerosos cautivos.

Los señores con fortuna y con tierras, tocados en sus fibras más íntimas, devuelven esclavos al mundo libre.

 

Los enfermos encuentran remedio, los mendi­gos hallan techo, los desesperados se consuelan, los huérfanos son recibidos en un hogar.

Surge una nueva mentalidad sobre la Tierra.

El corazón educado aparece cual bendita luz entre las tinieblas de la vida.

La gentileza y la afabilidad pasan a regir el campo de las buenas maneras y bajo la inspiración del Maestro Crucificado, hombres de patrias y razas diferentes aprendieron a encontrarse con alegría y a exclamar felices: - "Hermano mío".

 

Extraído del libro “Derrotero”

Francisco Cândido Xavier.

 

 


#1305 De: "Angeli" <angeli_1362@...>
Fecha: Jue, 29 de Ene, 2004 5:14 pm
Asunto: CAPÍTULO XXVII libro de los mediums
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CAPÍTULO XXVII

DE LAS CONTRADICCIONES Y DE LAS MIXTIFICACIONES

 

De las contradicciones

 

297. Los adversarios del Espiritismo, no se descuidan de echar en cara a los adeptos del Espiritismo, que no están acordes entre ellos; que no todos participan de las mismas creencias; en una palabra, que se contradicen. Ellos dicen: Si la enseñanza se os ha dado por los Espíritus, ¿en qué consiste que no es idéntica? Un estudio formal y profundo de la ciencia es lo único que puede reducir este argumento a su justo valor.

 

Démonos prisa en decir primeramente que estas contradicciones, de las que ciertas personas hacen un grande aparato, en general son más aparentes que reales; que a menudo tienden más a la superficie que al fondo de la cosa y que por consiguiente, no tienen importancia. Las contradicciones provienen de dos orígenes: los hombres y los Espíritus.

 

298. Las contradicciones de origen humano se han explicado suficientemente en el capítulo de los "sistemas", num. 36, al que nos remitimos. Todos comprenderán que en el principio, cuando las observaciones eran aun incompletas, se originaron opiniones divergentes sobre las causas y las consecuencias de los fenómenos espiritistas, opiniones cuyas tres cuartas partes han caído ante un estudio más formal y más profundo. Con muy pocas excepciones y aparte de algunas personas que no quieren abandonar fácilmente las ideas que han abrigado o creado ellas mismas, se puede decir que hoy hay unidad en la inmensa mayoría de los espiritistas, al menos en cuanto a los principios generales, a excepción puede ser, de algunos detalles insignificantes.

 

299. Para comprender la causa y el valor de las contradicciones de origen espiritista, es menester haberse identificado con la naturaleza del mundo invisible, y haberlo estudiado en todas sus fases. En un principio, puede parecer extraño que los Espíritus no piensen todos del mismo modo, pero esto no puede sorprender al que se haya hecho cargo del número infinito de grados que deben recorrerse antes de llegar a lo último de la escala. Suponerles una apreciación igual de las cosas, sería suponerles también en un mismo nivel; pensar que todos deben ver justo, sería admitir que todos han llegado a la perfección, lo que no es así ni puede ser, si se considera que no son otra cosa sino la humanidad despojada de la cubierta corporal. Pudiendo manifestarse los Espíritus de todas clases, resulta de esto que las comunicaciones llevan el sello de su ignorancia o de su saber, de su inferioridad, o de su superioridad moral. Es preciso distinguir lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo, según las instrucciones que hemos dado.

 

Es menester no olvidar que entre los Espíritus hay, como entre los hombres, falsos y semi-sabios, orgullosos, presuntuosos y sistemáticos. Como sólo es dado a los Espíritus perfectos el conocerlo todo, para los otros, así como para nosotros, hay aun misterios que explican a su modo, según sus ideas, y sobre las cuales pueden hacerse opiniones mas o menos justas, que su amor propio se empeña en hacer prevalecer y que desean reproducir en sus comunicaciones. El mal consiste en que algunos de sus intérpretes han admitido con demasiada ligereza opiniones contrarias al buen sentido y en haberse constituido los editores responsables. De este modo las contradicciones de origen espiritista no reconocen otra causa que la diversidad en la inteligencia, los conocimientos, el juicio y la moralidad de ciertos Espíritus, que aun no son aptos para conocerlo y comprenderlo todo. (Véase Libro de los Espíritus, "Introducción", XIII; "Conclusión , párrafo IX).

 

300. Algunos dirán, ¿para qué sirve la enseñanza de los Espíritus, si no nos ofrece más certeza que la enseñanza de los hombres? La respuesta es muy fácil. No aceptamos con igual confianza la enseñanza de todos los hombres y entre dos doctrinas, damos la preferencia a aquella cuyo autor nos parece más ilustrado, más capaz, más juicioso, menos accesible a las pasiones; lo mismo debe hacerse con los Espíritus. Si en el número no los hay más adelantados que la humanidad, hay también muy crecido número que han ido más allá y éstos pueden darnos instrucciones que en vano quisiéramos recibir de los hombres más instruidos. Es menester que nos dediquemos a distinguirles de la turba de Espíritus inferiores, si uno quiere ilustrarse, y esta distinción

conduce al conocimiento profundo del Espiritismo. Pero estas instrucciones tienen también un límite, y si a los Espíritus no les es dado el saberlo todo, con mucha más razón debe suceder lo mismo con los hombres. Hay, pues, cosas que se preguntarían en vano, sea porque les está prohibido revelarlas, sea porque las ignoran ellos mismos, y sobre las cuales sólo pueden darnos su opinión personal; los Espíritus orgullosos dan estas opiniones personales como verdades absolutas. Insisten sobre todo en querer decir lo que debe estar oculto, como el porvenir y el principio de las cosas con el fin de darse la importancia de estar en posesión de los secretos de Dios; en estos puntos sobre todo es en donde hay más contradicciones. (Véase el capítulo precedente).

 

301. He aquí las respuestas dadas por los Espíritus a las preguntas siguientes relativas a las contradicciones:

1. ¿Comunicándose el mismo Espíritu en dos centros diferentes, puede sobre un mismo asunto transmitir respuestas contradictorias?

"Si los dos centros difieren entre sí de opiniones y de pensamientos, la respuesta podrá ser disfrazada, porque están bajo la influencia de diferentes columnas de Espíritus: la respuesta no es la que es contradictoria, sino el modo como se da."

 

2. Se concibe que una respuesta pueda ser alterada; pero cuando las cualidades del médium excluyen toda idea de mala influencia, ¿en qué consiste que los Espíritus superiores tengan un lenguaje diferente y contradictorio sobre un mismo asunto con personas perfectamente formales?

"Los Espíritus realmente superiores no se contradicen nunca, y su lenguaje es el mismo siempre, con las mismas personas. Puede ser diferente según las personas y los lugares; pero es menester tener cuidado, que a menudo la contradicción sólo es aparente; está más en las palabras que en los pensamientos; porque reflexionando se ve que la idea fundamental es la misma. Además el mismo Espíritu puede responder diferentemente sobre la misma cuestión, según el grado de perfección de los que le evocan, porque no siempre es bueno que todos tengan la misma contestación, puesto que no están tan adelantados. Es exactamente como si un sabio y un niño te hicieran la misma pregunta; ciertamente contestaría al uno y al otro de manera que pudieran comprenderte y satisfacerles, la contestación, aunque diferente, tendría sin embargo el mismo fondo."

 

3. ¿Con qué objeto los Espíritus formales parece que quieren acreditar con respecto a unas personas, ideas y aun preocupaciones que combaten respecto a otras?

"Es menester que nos hagamos comprender Si alguno tiene una convicción bien fija sobre una doctrina aunque sea falsa, es menester que le separemos de esta convicción, pero poco a poco; por esto nos servimos muchas veces de "sus términos" y parece que abundamos en las mismas ideas, con el fin de que no se ofusque de repente y cese de instruirse por nosotros.

 

"Por lo demás, no es bueno contradecir bruscamente las preocupaciones; éste sería el medio de no ser escuchado por esto los Espíritus hablan muchas veces según la opinión de aquellos que les escuchan con el fin de conducirles poco a poco a la verdad.

 

Apropian su lenguaje a las personas, como tú mismo lo haces si eres orador un poco hábil; por esto no hablarán a un chino o a un mahometano como a un francés o a un cristiano, porque estarían seguros de ser rechazados.

 

"No puede tomarse por contradicción lo que muchas veces sólo es una parte de la elaboración de la verdad. Todos los Espíritus tienen su tarea señalada por Dios; la cumplen con las condiciones que juzgan convenientes para el bien de aquellos que reciben sus comunicaciones."

 

4. Las contradicciones, aun aparentes, pueden poner dudas en el Espíritu de ciertas personas. ¿Qué comprobación puede haber para conocer la verdad?

"Para discernir el error de la verdad, es menester profundizar estas respuestas y meditar mucho tiempo formalmente; debe hacerse todo un estudio. Para éste como para estudiar las demás cosas, es necesario el tiempo.

 

"Estudiad, comparad, profundizad; os lo decimos sin cesar, el conocimiento de la verdad se adquiere a este precio. ¿Cómo queréis llegar a la verdad cuando lo interpretáis todo según vuestras ideas limitadas que vosotros tomáis por grandes? Pero no está lejos el día en que la enseñanza de los Espíritus será uniforme por todas partes, así en los detalles como en las cosas principales. Su misión es de destruir el error, pero esto no puede venir sino sucesivamente."

 

5. Hay personas que no tienen ni el tiempo ni las aptitudes necesarias para un estudio formal y profundo, y que aceptan lo que se les enseña sin examen. ¿Hay inconveniente para ellas en comunicarle los errores?

"Que practiquen el bien y que no hagan mal, esto es lo esencial; para esto no hay dos doctrinas. El bien es siempre el bien, que lo hagáis en nombre de Allah o de Jehová, porque sólo hay un Dios en todo el Universo."

 

6. ¿Cómo Espíritus que parecen desarrollados en inteligencia, pueden tener ideas evidentemente falsas sobre ciertas cosas?

"Ellos tienen su doctrina. Los que no están bastante adelantados, y creen estarlo, toman sus ideas por verdades. Sucede lo mismo que entre vosotros."

 

7. ¿Qué hemos de pensar de las doctrinas según las cuales podría comunicarse un solo Espíritu y que éste seria o Dios o Jesús?

"El Espíritu que enseña esto quiere dominar, por esto quiere hacer creer que es solo, pero el desgraciado que se atreve a tomar el nombre de Dios expiará caro su orgullo. En cuanto a estas doctrinas, se refutan por sí mismas, porque están en contradicción con los hechos más verídicos; no merecen examen formal porque no tienen raíces.

 

"La razón os dice que el bien procede de un buen origen y el mal de un origen malo. ¿Por qué quisierais que un buen árbol diese mal fruto? ¿Habéis cogido nunca un racimo de uvas de un manzano? La diversidad de comunicaciones es la prueba más patente de la diversidad de su origen. Por lo demás, los Espíritus que pretenden comunicarse solos se olvidan de decir el porqué los otros no pueden hacerlo. Su pretensión es la negación de aquello que el Espiritismo tiene por más hermoso y consolador: las relaciones del mundo visible y del mundo invisible, de los hombres con los seres que les son queridos, y que de este modo se habrían perdido para ellos sin ninguna esperanza. Estas son las relaciones que identifican al hombre con su porvenir, que lo separan del mundo material; suprimir estas relaciones es sumergirle en la duda que es lo que hace su tormento; es dar pábulo a su egoísmo.

 

Examinando con cuidado la doctrina de estos Espíritus, a cada paso se encontrarán contradicciones injustificables, las señales de su ignorancia sobre las cosas más evidentes, y por consiguiente los signos ciertos de su inferioridad.

El Espíritu de Verdad."

 

8. De todas las contradicciones que se notan en las comunicaciones de los Espíritus, una de las más notables es la que hace relación a la reencarnación.

 

 Si la reencarnación es una necesidad de la vida de los Espíritus, ¿en qué consiste que no todos los Espíritus la enseñan?

"¿No sabéis que hay Espíritus, cuyas ideas son limitadas, por ahora, como entre muchos hombres de la Tierra? Creen que lo que pasa por ellos debe durar siempre; no ven más allá del círculo de sus percepciones y les tiene sin cuidado el no saber ni de dónde vienen ni a dónde van, y por lo mismo deben sufrir la ley de la necesidad. La reencarnación es para ellos una

necesidad con la que no piensan hasta que llega; saben que el Espíritu progresa, pero ¿de qué modo? Para ellos es un problema. Entonces si les preguntáis, os hablarán de los siete cielos, sobrepuestos como pisos; aun habrá quien os hable de la esfera de fuego, de la esfera de las estrellas, después de la ciudad de las flores y de la ciudad de los elegidos."

 

9. Concebimos que los Espíritus poco adelantados, no comprendan esta cuestión; pero ¿en qué consiste que Espíritus de una inferioridad moral e intelectual notoria, hablen espontáneamente de sus diferentes existencias, y de su deseo de reencarnarse para rescatar su pasado?

"En el mundo de los Espíritus pasan cosas que es bien difícil que podáis comprender ¿No tenéis entre vosotros, personas muy ignorantes sobre ciertas cosas, y que están ilustradas sobre otras; personas que tienen más criterio que instrucción, y otras que tienen más genio que criterio? ¿No sabéis también que ciertos Espíritus se complacen en mantener a los hombres en la ignorancia, haciendo como que les instruyen, y que se aprovechan de la facilidad con que dan crédito a sus palabras?

Podrán seducir a aquellos que no buscan el fondo de las cosas, pero cuando se les conduce al fin por el razonamiento, no sostienen su papel por mucho tiempo.

 

"Por lo demás es menester tener cuidado con la prudencia que en general los Espíritus ponen en la promulgación de la verdad: la luz demasiado viva y repentina deslumbra y no da claridad. Pueden, pues, en ciertos casos juzgar útil el esparcirla sino gradualmente según los tiempos, los lugares y las personas. Moisés no enseñó todo lo que enseñó Cristo: y el mismo Cristo dijo muchas cosas, cuya inteligencia estaba reservada a las generaciones futuras. Habláis de la reencarnación y os admiráis que este principio no se haya enseñado en ciertos parajes; pero es menester que penséis que en un país en el que la preocupación del color tiene su reinado absoluto, en donde la esclavitud está arraigada en las costumbres, se hubiera rechazado el Espiritismo sólo porque proclamaba la reencarnación, porque la idea de que el que es amo o señor puede ser esclavo, y recíprocamente, hubiera parecido monstruosa. ¿No valía más hacer aceptar el principio general, para después sacar las consecuencias? ¡Oh!, hombres! qué corta es vuestra vista para juzgar los designios de Dios; sabed, pues, que no se hace nada sin su permiso y sin un fin que vosotros muchas veces no podéis penetrar. Ya os he dicho que la unidad se hará en la creencia del Espiritismo; y tened por cierto que las disidencias, ya menos profundas, se disiparán poco a poco a medida que los hombres se ilustrarán y que al fin desaparecerán completamente, porque tal es la voluntad de Dios, contra lo cual no puede prevalecer el error.

El Espíritu de Verdad".

 

10. ¿Las doctrinas erróneas que pueden enseñarse por ciertos Espíritus, tienen por objeto el retardar el progreso de la ciencia verdadera?

"Vosotros quisierais tenerlo todo sin trabajo; sabed que no hay campo en que no crezcan malas yerbas que el labrador debe extirpar. Estas doctrinas erróneas son una consecuencia de la inferioridad de vuestro mundo; si los hombres fuesen perfectos, sólo aceptarían la verdad; los errores son como las piedras falsas que sólo un ojo ejercitado puede distinguir; os falta, pues, un aprendizaje para distinguir lo verdadero de lo falso; pues bien, las falsas doctrinas son útiles para que os ejerciten en la práctica de distinguir la verdad del error."

 

- ¿Los que adoptan el error, retrasan su adelantamiento?

"Si adoptan el error es que no están bastante adelantados para comprender la verdad."

 

302. Esperando que se haga la unidad, todos creen que la verdad está de su parte y sostienen estar ellos solos en lo verdadero; ilusión que no deja de ocupar a los Espíritus mentirosos; ¿en qué puede basarse el hombre imparcial y desinteresado para formar juicio?

"La más pura luz no la obscurece ninguna nubecilla, el diamante sin mancha es el que tiene más valor: juzgad, pues, a los Espíritus por la pureza de su enseñanza. La unidad se hará del lado en que el bien no habrá estado nunca mezclado con el mal; a este lado se reunirán los hombres por la fuerza de las cosas porque juzgarán que es en donde está la verdad. Observad, por lo demás, que los principios fundamentales por todas partes son los mismos y deben reuniros en un pensamiento común: el amor de Dios y la práctica del bien. Cualquiera que sea, pues, el modo de progresar que se suponga para las almas, el objeto final es el mismo y el medio de conseguirlo es también el mismo: hacer el bien; no hay, pues, dos modos de hacerlo. Si nacen disidencias capitales en cuanto al principio de la doctrina, tenéis una regla cierta para apreciarlas. Esta regla es la siguiente: La mejor doctrina es aquella que más satisface al corazón y a la razón, y que más elementos tiene para conducir a los hombres al bien; yo os aseguro que es la que prevalecerá.

 

El Espíritu de Verdad".

Observación. - Las contradicciones que se presentan en las comunicaciones espiritistas pueden depender de las siguientes causas: de la ignorancia de ciertos Espíritus; de la superchería de Espíritus inferiores, que por malicia o maldad dicen lo contrario de aquello que ha dicho en otra parte el Espíritu cuyo nombre usurpan; de la voluntad del mismo Espíritu que habla según los tiempos, los lugares y las personas, y puede juzgar útil no decirlo todo a todo el mundo; de la insuficiencia del lenguaje humano para expresar las cosas del mundo incorporal; de la insuficiencia de los medios de comunicación que no siempre permiten al Espíritu manifestar todo su pensamiento; en fin, de la interpretación que cada uno puede dar a una palabra o a una explicación,

según sus ideas, sus preocupaciones o el punto de vista desde el cual mira la cosa. El estudio, la observación, la experiencia y la abnegación de todo sentimiento de amor propio, pueden solos enseñar a distinguir estas diferencias.

 

De las mixtificaciones

303. Si es desagradable el ser engañado, lo es más aun el ser mixtificado; por otra parte es uno de los inconvenientes más fáciles de salvar. Los medios de descubrir las astucias de los Espíritus mentirosos se han manifestado en todas las instrucciones precedentes; por esto hablaremos poco sobre el particular. Aquí están las respuestas de los Espíritus sobre este asunto:

 

1. Las mixtificaciones son uno de los escollos más desagradables del Espiritismo práctico; ¿hay un medio de preservarse de ellas?

"Me parece que podéis encontrar la respuesta en todo aquello que se os ha enseñado. Sí, cierto, hay para esto un medio sencillo, es no pedir al Espiritismo más que aquello que puede y debe daros; su objeto es el mejoramiento moral de la humanidad; si no os separáis de esto nunca seréis engañados, porque no hay dos modos de comprender la verdadera moral, la que puede admitir todo hombre de buen sentido.

 

"Los Espíritus vienen a instruiros y a guiaros por el camino del bien, y no por el de los honores y de la fortuna o para serviros en vuestras mezquinas pasiones. Si nunca se les pidiera nada trivial o que esté fuera de sus atribuciones, no se daría motivo a los Espíritus mentirosos; de donde debéis sacar en consecuencia que el que es mixtificado es porque lo merece.

 

"La misión de los Espíritus no es para enseñaros las cosas de este mundo, sino para guiaros con seguridad en lo que pueda seros útil para el otro. Cuando os hablan de cosas de aquí abajo, es porque lo juzgan necesario, pero esto no es según vuestra pregunta. Si vieseis en los Espíritus los substitutos de los adivinos y de los hechiceros, entonces sería cuando quedaríais engañados.

 

"Si los hombres sólo tenían que dirigirse a los Espíritus para saberlo todo, no tendrían ya su libre albedrío y se saldrían de la vía que Dios ha trazado a la humanidad.

 

El hombre debe obrar por si mismo; Dios no envía a los Espíritus para allanarles el camino material de la vida, sino para preparar el del porvenir."

 

- ¿Pero hay personas que no piden nada y son engañadas indignamente por los Espíritus que vienen espontáneamente sin que nadie les llame?

"Si no piden nada, dejan que digan, que viene a ser lo mismo. Si acogiesen con reserva y desconfianza todo lo que se separa del objeto esencial del Espiritismo, los Espíritus ligeros no les engañarían tan fácilmente."

 

2. Por qué permite Dios que personas sinceras que aceptan el Espiritismo de buena fe sean mixtificadas? ¿no podría esto tener por inconveniente el hacerles vacilar en su creencia?

"Si esto hiciera vacilar su creencia, su fe no sería muy sólida; las que renunciasen al Espiritismo por una simple contrariedad, probarían que no lo comprenden y que no se dedican a la parte formal. Dios permite las mixtificaciones para probar la perseverancia de los verdaderos adeptos, y castigar a aquellos que hacen de él un objeto de diversión. El Espíritu de Verdad".

 

Observación. - La truhanería de los Espíritus mixtificadores, sobrepuja muchas veces a todo lo que uno puede imaginarse; el arte con que dirigen sus tiros y combinan los medios de persuadir, sería una cosa curiosa, si sólo se tratase siempre de bromas inocentes, pero estas mixtificaciones pueden tener consecuencias desagradables para aquellos que se descuidan; somos bastante felices por haber podido abrir a "tiempo" los ojos a muchas personas que quisieron pedirnos nuestro consejo y haberles evitado acciones ridículas y comprometidas. Entre los medios que emplean estos Espíritus, es menester colocar en primera línea, como a más frecuentes, los que tienen por objeto tentar la avaricia, como la revelación de los pretendidos tesoros ocultos, el anunciar herencias u otros bienes de fortuna. También es menester mirar como sospechosos en primer grado los pronósticos en épocas fijas, así como todas las indicaciones precisas tocante a intereses materiales; guardarse de dar ningún paso prescrito o aconsejado por los Espíritus, cuando el objeto nos es eminentemente racional; no dejarse nunca cegar por los hombres que toman los Espíritus para dar una apariencia de verdad a sus palabras; desconfiar de las teorías y sistemas científicos aventurados; en fin, de todo lo que separa del objeto moral de las manifestaciones. Podríamos llenar un volumen muy curioso con la historia de todas las mixtificaciones que han venido a nuestro conocimiento.

 

 


#1304 De: "Angeli" <angeli_1362@...>
Fecha: Mié, 28 de Ene, 2004 6:22 pm
Asunto: MAÑANA
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MAÑANA

 

7 de agosto de 1918. (Fuente Vaqueros, Granada.)

 

A Fernando Marchesi.

Y la canción del agua

es una cosa eterna.

Es la savia entrañable

que madura los campos.

Es sangre de poetas

que dejaron sus almas

perderse en los senderos

de la Naturaleza.

¡Qué armonías derrama

al brotar de la peña!

Se abandona a los hombre

con sus dulces cadencias,

La mañana está clara.

Los hogares humean,

y son los humos brazos

que levanta la niebla.

Escuchad los romances

del agua en las choperas.

¡Son pájaros sin alas

perdidos entre hierbas!

Los árboles que cantan

se tronchan y se secan.

Y se tornan llanuras

las montañas serenas.

Mas la canción del agua

es una cosa eterna.

Ella es luz hecha canto

de ilusiones románticas.

Ella es firme y suave

llena de cielo y mansa.

Ella es niebla y es rosa

de la eterna mañana.

Miel de luna que fluye

de estrellas enterradas.

¿Qué es el santo bautismo,

sino Dios hecho agua

que nos unge las frentes

con su sangre de gracia?

Por algo Jesucristo

en ella confirmose,

por algo las estrellas

en sus ondas descansan.

Por algo madre Venus

en su seno engendrose,

que amor de amor tomamos

cuando bebemos agua.

Es el amor que corre

todo manso y divino,

es la vida del mundo,

la historia de su alma.

Ella lleva secretos

de las bocas humanas,

pues todos la besamos

y la sed nos apaga.

Es un arca de besos

de bocas ya cerradas,

es eterna cautiva,

del corazón hermana.

Cristo debió decirnos:

“Confesaos con el agua

de todos los dolores,

de todas las infamias.

¿A quién mejor, hermanos,

entregar nuestras ansias

que a ella que sube al cielo

en envolturas blancas?”

No hay estado perfecto

como al tomar el agua,

nos volvemos más niños

y más buenos: y pasan

nuestras penas vestidas

con rosadas guirnaldas.

Y los ojos se pierden

en regiones doradas.

¡Oh fortuna divina

por ninguno ignorada!

Agua dulce en que tantos

sus espíritus lavan,

no hay nada comparable

con tus orillas santas

si una tristeza honda

nos ha dado sus alas.

 

Federico García Lorca.

 


#1303 De: "Jacob" <jacob73@...>
Fecha: Mié, 28 de Ene, 2004 6:27 pm
Asunto: ASESINATO
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ASESINATO

 

746. ¿El asesinato es un crimen a los ojos de Dios?

«Sí, un gran crimen; porque el que quita la vida a su semejante corta una vida de

expiación o de misión, y en esto consiste el mal».

 

747. ¿El asesinato tiene siempre el mismo grado de culpabilidad?

«Ya lo hemos dicho, Dios es justo, y juzga más la intención que el hecho».

 

748. ¿Dios excusa el asesinato en caso de legítima defensa?

«Sólo la necesidad puede excusarlo; pero, si se puede salvar la vida sin atentar a la del

agresor, debe hacerse».

 

749. ¿Es culpable el hombre de los asesinatos que comete en la guerra?

«No, cuando se ve obligado a ello; pero es culpable de las crueldades que comete, y le

será tomada en cuenta su humanidad».

 

750. ¿Cuál es más culpable ante Dios, el infanticidio o el parricidio?

«Ambos lo son igualmente; porque todo crimen es un crimen».

 

751. ¿De dónde procede que en ciertos pueblos, ya adelantados bajo el punto de vista

intelectual, sea una costumbre el infanticidio y esté consagrado por la legislación?

«El desarrollo intelectual no lleva consigo la necesidad del bien, y el espíritu superior en

inteligencia puede ser malo. Así sucede al que ha vivido mucho sin mejorarse: sabe».

 

Extraído del libro de los Espíritus

Allan Kardec

 


#1302 De: "Maricarmen" <ramatis73@...>
Fecha: Mié, 28 de Ene, 2004 6:18 pm
Asunto: QUIÉN SABE
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¡QUIÉN SABE!

 

Entre las personas que me han sido más simpáticas en este mundo, figura una mujer llamada Margarita, casada, madre de cuatro niñas y un varoncito. Éste es el niño mimado por su madre, y él la adora, es el inseparable.

 

Viéndolos tan amartelados, madre e hijo, un día le dije a Margarita: -Se conoce que su hijo la quiere con delirio.

 

-i0h!, sí, sí, con locura, y yo del mismo modo. Soy feliz desde que él nació; antes vivía sin vivir.

 

-Si no es indiscreción, ¿.se puede saber la causa de ese afecto?

 

 -A usted se la diré, porque me comprenderá; a mi marido nunca se la he dicho. Se hubiera reído; mi hermana lo sabe, y nadie más. Usted será la primera y quizá la última, a quien yo hable de este asunto.

 

 Yo, de niña, era alegre y revoltosa. Mis padres me idolatraban, mis hermanos se miraban en mis ojos, y mi familia poseía cuantiosa fortu­na para vivir con todo género de comodidades; de suerte que en mi in­fancia pude vivir como los pájaros, cantando de rama en rama.

 

Mi padre nunca quiso encerrarnos en colegios, para que disfrutára­mos de la libertad infantil; y nos llevaba todas las tardes al Retiro o al Prado, donde jugábamos y éramos la pesadilla de los vendedores ambulantes, porque en nuestras carreras derribábamos los cestos de ave­llanas y rosquillas, desperfectos y averías que luego pagaba mi padre generosamente.

 

Una tarde -tendría yo como trece años-, uno de mis hermanos, corriendo tras de un aro, se llevó tras de sí un canasto de naranjas, que rodaron por el suelo, con gran algazara de los chiquillos y pesadumbre de su dueño, que era un niño de mi edad. Me acerqué a él para decirle que cuánto valían las naranjas, y sin saber por qué, yo, tan habladora, al mirarle enmudecí. Los ojos del niño estaban llenos de lágrimas, y res­peté su dolor. Al fin, con el mayor cariño, le puse la mano en el hom­bro y le dije:

 

-No tengas cuidado; mi padre te pagará las naranjas.

 

Al oír mi voz, el niño se estremeció, fijó en mí sus ojos, y la expre­sión de su rostro cambió por completo. Yo no puedo explicarle lo que irradió en aquel semblante; no he visto ninguna cara que se asemeje a aquélla: los dos nos miramos... y ahora comprendo lo mucho que nos dijimos. En aquel momento dejé de ser niña y comencé a ser mujer.

 

¡Me sentí tan dichosa! Pero con un placer desconocido para mí. No sé cuánto tiempo estuvimos mirándonos; sólo sé que mi padre vino riéndose bondadosamente, porque era su alma muy buena, y le dijo al niño:

 

-¡Eh, rapaz! ¡,Tienes a mi hija en rehenes hasta que te pague las na­ranjas? Vamos, toma.

 

Y le puso en la mano cuarenta reales: Al contacto de las monedas, el niño se estremeció, y exclamó con tono balbuciente:

 

-Señor, aquí sobra dinero, y yo no tengo para devolverlo.

 

--Es que te pago las naranjas y el susto que te ha hecho pasar mi hi­jo. ¿Y tú qué haces aquí?-añadió mi padre-; pareces un pajarito aton­tado. ¡,También te asustaste?

 

-No sé; no me encuentro bien -contesté maquinalmente. -Anda a jugar, tonta. Vamos, vamos.

 

Y mi padre echó a andar, y yo le seguí, mirando antes al niño, sin­tiendo en el alma separarme de él.

 

Desde aquel día, fui otra. Todas las tardes procuraba que mi padre nos llevara donde estaba el niño de las naranjas, siendo nosotros los más asiduos compradores, haciéndonos buenos amigos.

 

Supe que se llamaba Pepe, que era huérfano de padre y que su ma­dre le quería mucho... Y ¿qué le diré? Yo no vivía más que pensando en aquel niño, y no estaba contenta sino en los momentos que hablaba con él en el paseo. Si alguna tarde, por mal tiempo, no íbamos allí, me parecía que me faltaba aire para respirar. Al volvernos a ver, ¡cuánto me decía el niño con sus ojos!

 

Tres meses estuvimos viéndonos casi todos los días. Una tarde, hoy hace veintiséis años, perdí, corriendo por el Prado, una pulsera de perlas, cuya busca encargó padre a Pepe, prometiéndole una buena recompensa.

 

Mi padre, ¡fatal casualidad!, que siempre prefería ir a pie, había da­do orden al cochero que viniera aquella tarde a buscarnos con el coche. El auriga fue puntual, y cuando nos sentábamos en la carretera para dirigirnos a casa, vi venir a Pepe corriendo, y dando voces al cochero. Ha­bía hallado la pulsera y nos la traía. Llegó jadeante junto al estribo del coche, pero con tan mala suerte, que cayó de bruces en el mismo mo­mento en que los caballos partían a escape, excitados por el cochero, que no se apercibió de las voces del infortunado niño. ¡Pobrecito! El coche le arrolló, pasando una de las ruedas traseras por encima de su cuerpo. Un angustioso grito de «Ay, Margarita!», llegó a mis oídos, partiéndome el corazón... Bajamos precipitadamente del coche. Mi pa­dre fue el primero en levantar al niño casi exánime, llevósele a una ca­sa inmediata, donde se le prestaron todos los auxilios, pero en vano, pues a las dos horas dejó de existir.

 

Yo, con una energía impropia de mi edad, me senté junto al herido, diciéndole a mi padre:

 

-Yo tengo la culpa de su muerte; por entregarme la pulsera ha sido atropellado; yo debo verle morir.

 

Él estaba con los ojos abiertos. ¡,Tenía conciencia de que me tenía a su lado? Creo que sí, porque su semblante no expresaba el dolor que sufría.

 

Me dejaron recoger el último suspiro del pobre niño. Cerré sus ojos, besé su frente, y a su tibio contacto no sé qué debí experimen­tar... Perdí el sentido, y estuve entre la vida y la muerte más de veinte días.

 

Cuando me levanté, lo primero que hice fue preguntar a mi padre qué había hecho por la madre de Pepe; y entonces supe que le había asignado una pensión vitalicia de seis mil reales al año.

 

Quise ir a visitar la sepultura del niño, y madre me acompañó. Toda mi familia ponderaba mis buenos sentimientos, no compren­diendo que lo que yo sentía era amor, amor profundo que tuve buen cuidado de ocultar.

 

Mi padre llevóme a viajar por el extranjero, para distraerme. Pero seguí viviendo siempre triste: el recuerdo de Pepe llenaba mi imaginación por completo.

 

Mi madre quiso que yo me casara, creyendo que cambiando de es­tado modificaría carácter. No fue así. Tan triste estaba de casada, como de soltera. Confiábase que cambiaría mi modo de ser al ser madre; sin embargo, tuve sucesivamente hasta cuatro hijas, y seguí tan melancólica como antes.

 

Vivía sin vivir; cuidaba de mis hijas, a quienes daba todo el cariño que yo podía dar, mas sentía un vacío en mi corazón, que con nada se llenaba en este mundo.

 

Por quinta vez conocí que iba a ser madre, y entonces experimenté realmente una gran transformación. A mis anteriores tristezas, suce­dieron tales arrebatos de alegría, que mi marido, alarmado, y creyéndome víctima de algún trastorno mental, consultó el caso con algunos médicos célebres. Acariciaba a mis hijas con una especie de frenesí, como si ternura maternal hubiera despertado de un profundo y pro­longado letargo.

 

Al fin vino al mundo Pepito, y al estrecharle contra mi seno, estuve llorando no sé cuánto tiempo, cosa que nunca me había sucedido. Me empeñé en amamantarlo yo, diciendo que me encontraba fuerte para ello, a pesar de que en los otros alumbramientos siempre había estado enferma. Se obraba en mí un milagro. Crié a mi hijo, y volví completa­mente a la vida.

 

Fui más afectuosa con todos cuantos me rodeaban; mucho mas ex­presiva con mi marido; más generosa con los pobres; en una palabra, me transformé por completo. Mi hijo es mi encanto; siento por él adoración extremada, y él, desde pequeñito, a nadie ha querido más que a mí. Nunca ha querido estar en otros brazos que en los míos. Jamás quiere separarse de lado. Si estoy enferma, es lo que hay que ver: no sale de cuarto; su mayor placer es estar constantemente cerca de mí. En tanto, se ha ido amortiguando en mente el recuerdo de Pe­pe, de tal modo, que apenas me acuerdo de él; y como yo no sé olvidar, esta particularidad ha llamado vivamente mi atención. He preguntado, he procurado inquirir, y si bien no puedo tener una completa certi­dumbre, es muy posible que el espíritu de hijo sea el mismo que yo tanto amé en mi infancia, y a quien, tantos años, consagré tiernos re­cuerdos.

 

-¡Quién sabe, Margarita! Todo pudiera ser; su cambio es muy significativo.

 

 -Ya lo creo que lo es; yo siento ahora lo que no he sentido nunca.

Para entre nosotras, he de decirle que yo he querido descubrir este misterio, y descifrar el enigma; y he acudido a los espíritus, a ese mun­do espiritual invisible que nos rodea. En momentos en que mi alma y mis deseos se elevan al infinito, tomo una pluma, y movida la mano por una voluntad inteligente extraña ala mía, escribe la pluma sobre el papel conceptos luminosísimos reveladores, que infunden en el áni­mo la evidencia de la comunicación espiritual.

 

Pero no por ello he visto satisfecha mi ansiedad respecto a las cau­sas del misterioso amor que a mí y a mi hijo nos enlaza. ¿Es el espíritu de mi hijo el mismo de aquel ser que amé en los risueños días de mi in­fancia''

 

Muchas veces había dirigido esta pregunta a los espíritus, sin obte­ner contestación: últimamente me han contestado, pero mi duda con­tinúa en pie. Comprendo que la comunicación tiene un fin más tras­cendental que el de satisfacer pueriles curiosidades humanas.

 

¿Y qué le han dicho los espíritus?

Margarita, sacando de su pupitre unas cuartillas de papel, leyó lo que sigue:

«Nunca evoquéis a los espíritus para satisfacer curiosidades, aun­que el móvil de vuestras preguntas sea noble. Utilizad la comunica­ción para fines más altos, para empresas más grandes, para objetos más útiles.

 

»Tú preguntas, madre hoy dichosa, si tu hijo es aquel mismo es­píritu que tanto te hizo sentir en tu niñez. ¡Quién sabe!

 

»Hoy puedes entonar un himno de gloria, porque el amor más puro de ese mundo, el amor maternal, te ofrece sus inagotables tesoros. Re­cógelos en tu corazón y derrámalos entre los seres que te rodean, entre los cuales hay uno que moriría sin tu amor, que es desde muchos si­glos el principal alimento de su alma.»

 

Cuando Margarita concluyó de leer, suspiró y dijo:

 

-Siempre me viene a decir cosas parecidas este espíritu.

-Y crea, Margarita, que la aconseja muy bien. La identificación de los espíritus es poco menos que imposible en la Tierra.

 

Dice muy, bien el espíritu, amiga mía. Si no tuviéramos que decir:

«¡Quién sabe!», seríamos dioses; y nunca el efecto será igual a la causa.

 

AMALIA DOMINGO SOLER

CUENTOS ESPIRITISTAS

 


#1301 De: "Rafael" <Rafael_bertolinni_86@...>
Fecha: Mié, 28 de Ene, 2004 5:35 pm
Asunto: EVANGELIO Y CARIDAD
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EVANGELIO Y CARIDAD

 

Antes de Jesús no se conocía la caridad.

Los monumentos de las civilizaciones antiguas no honran a la divina virtud.

Las ruinas del palacio de Nabucodonosor, en el suelo en el que se alzaba la grandeza de Babilonia hablan, sencillamente, de la pompa y el poder que los siglos han extinguido.

 

En las memorias del Egipto glorioso, las pirámides no se refieren a la compasión.

 

Los famosos hipogeos de Persépolis son certificados de orgullo racial.

Las murallas de la China trasuntan la preocupación por la defensa.

 

En los viejos santuarios de la India, el Todopoderoso es venerado por millones de fieles, indiscutiblemente sinceros, pero deliberadamente apartados de sus semejantes nacidos en la condición de parias despreciables.

 

La Acrópolis de Atenas, con sus respetables columnas, es loor a la inteligencia.

 

El Coliseo de Vespasiano en Roma, es un monumento levantado al triunfo bélico, para las expansiones de la alegría popular.

 

Durante miles de años el hombre ha admitido la hegemonía de los más fuertes y la ha consagra­do a través del arte y la cultura que fue susceptible de crear y desarrollar.

 

Sin embargo, con Jesús el panorama social experimenta transformaciones decisivas.

 

El Maestro no se limita a enseñar el bien. Desciende a convivir con la multitud y lo materia­liza con su propio esfuerzo.

 

Cura a los enfermos en la vía pública, sin ceremonias, y ayuda a millares de oyentes, amparándolos en la solución de los más complica dos problemas de índole moral, sin valerse de la etiqueta del culto externo.

 

Lega a sus discípulos la parábola del buen samaritano que enaltece, para siempre, la misión sublime de la caridad.

 

La anécdota es sencilla y elocuente.

Transmite Lucas la palabra del Celeste Orientador explicando que "descendía un hombre desde Jerusalén hacia Jericó y cayó en manos de ladrones que lo asaltaron, apaleándolo y dejándolo casi muerto. Ocasionalmente pasó por el mismo camino un sacerdote, y al verlo siguió de largo. Y del mismo modo también un levita, acercándose al lugar y observándolo, continuó su camino. Pero un samaritano que iba de viaje llegó hasta él, y al verlo se conmovió de íntima piedad. Aproximándose al infortunado curó sus heridas, lo ubicó sobre su cabalgadura y solícito le proporcionó asilo en una posada".

 

Vemos, en el relato, que el Señor coloca como necesitado, sencillamente, a "un hombre".

No identifica su raza, color, posición social o sus puntos de vista.

 

En él está representada la Humanidad sufriente que carece del auxilio de criaturas que enciendan la luz de la caridad, por sobre cualquier precon­cepto de clase o religión.

 

Desde entonces surge en la Tierra un nuevo movimiento de solidaridad humana.

 

Con el transcurso del tiempo, los apóstoles se dispersan y enseñan en diferentes lugares del mundo que “mas vale dar que recibir”.

 

E inspirados en la lección del Señor, los pioneros del bien sustituyen los valles de inmundicia por confortables hospitales, combaten vicios multímilenarios con orfanatos y albergues infantiles, instalan escuelas donde se proporciona cultura a los esclavos, crean instituciones de socorro y previsión, mientras que la sociedad da lugar a la mendicidad en los mas débiles. Y como genio cristiano en la Tierra, la caridad continúa creciendo con los siglos a través de la bondad de un Francisco de Asís, de la dedicación de un Vicente de Paúl, de la beneficencia de un Rockefeller o de la fraternidad de un compañero anónimo de la vía pública, para evidenciar, valerosa y sublime, que el Espíritu de Cristo continúa obrando con nosotros y por nosotros.

 

Extraído del libro “Derrotero”

Francisco Cândido Xavier.

 


#1300 De: "Jacob" <jacob73@...>
Fecha: Mar, 27 de Ene, 2004 5:45 pm
Asunto: GUERRAS
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GUERRAS

 

742. ¿Qué causa arrastra al hombre a la guerra?

«Predominio de la naturaleza animal sobre la espiritual y dominación de las pasiones. En

estado de barbarie, los pueblos no conocen otro derecho que el del más fuerte, y de aquí que la guerra sea su estado normal. A medida que el hombre progresa, se hace menos frecuente aquélla; porque éste evita sus causas, y cuando la guerra es necesaria, el hombre la hace con humanidad».

 

743. ¿Desaparecerá algún día la guerra de la tierra?

«Sí, cuando los hombres comprendan la justicia, y practiquen la ley de Dios; entonces

serán hermanos todos los pueblos».

 

744. ¿Cuál ha sido el objeto de la Providencia, haciendo necesaria la guerra?

«La libertad y el progreso».

 

Si la guerra ha de producir el efecto de llegar a la libertad, ¿a qué se debe que tenga con

frecuencia por fin y resultado la dominación?

«Dominación momentánea para cansar a los pueblos, a fin de hacerles llegar más pronto».

 

745. ¿Qué debemos pensar del que suscita la guerra en beneficio suyo?

«Este es el verdadero culpable, y le serán precisas muchas existencias para expiar todos

los asesinatos, que con su conducta habrá originado, porque responderá de cada hombre cuya muerte haya causado por satisfacer su ambición».

 

Extraído del libro de los Espíritus.

Allan Kardec

 


#1299 De: "Rafael" <Rafael_bertolinni_86@...>
Fecha: Mar, 27 de Ene, 2004 5:23 pm
Asunto: LA FE RELIGIOSA
Rafael_bertolinni_86@...
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LA FE RELIGIOSA

 

En todos los tiempos el hombre sueña con la patria celestial.

 

Los conceptos de cielo e infierno yacen en el pensamiento de todos los pueblos.

 

Los indígenas de América admiten el paraíso de caza abundante y danzas permanentes, con inagotables reservas de tabaco.

 

Los esquimales situaban el edén en las caver­nas decoradas.

 

Las tribus maoríes, que cultivan la guerra, por estado natural de felicidad esperan que el cielo les depare una riña eterna en la que se debatan indefinidamente.

 

Entre los hindúes, las nociones de res­ponsabilidad y justicia están fuertemente asociadas a la idea de supervivencia. De conformidad con la creencia adoptada por ellos desde las épocas más remotas, los espíritus errantes eran sometidos a la consideración del Juez de los Muertos.

 

 

Los buenos serían destinados al paraíso para que se deleitaran ante los coros celestiales, y los malos descenderían a los abismos del imperio de Varuna, el dios de las aguas, donde se instalarían en cámaras infernales atados unos a otros con serpientes vivas. Situados, no obstante, en el camino de la verdad, siempre han admitido que tanto del palacio celeste como del abismo tormen­toso, las almas habrían de regresar a la esfera carnal de manera que pudieran progresar en la ciencia de la perfección.

 

Los asirio-caldeos suponían que los muertos vivían adormecidos en regiones subterráneas, bajo el absoluto dominio de las sombras.

 

En Grecia, a partir de los misterios de Orfeo, las concepciones de ¡ajusticia póstuma alcanzan su más alto grado. En el Hades aterrador de Homero, los Espíritus son juzgados por Minos, hijo de Zeus.

 

Los galeses aceptaban la doctrina de la trasmigración de las almas y eran portadores de avanzadas revelaciones de la Espiritualidad Su­perior.

 

Los hebreos localizaban a los muertos en el "scheol", que Job califica como la "tierra de miseria y tinieblas donde habitan el terror y la muerte".

 

Con Virgilio encontramos principios más fir­mes en lo referente a las leyes de la retribución.

 

En la entrada del Orco hay divinidades infernales para los castigos, tales como la Guerra, el Duelo, las Enfermedades, la Vejez, el Miedo, el Hambre, los Monstruos, los Centauros y las Harpías, las Furias y la Hidra de Lerna, que simbolizan los terribles suplicios mentales de las almas que son presa del desvarío durante la vida física. Entre esos dioses del abismo se yergue el viejo olmo, de cuyas ramas penden los sueños, comenzando allí la senda que desemboca en el Aqueronte, cenagoso y enlodado, con grandes remolinos de agua hirviente.

 

Los egipcios atravesaban la existencia consagrándose a estudios sobre la muerte, inspi­rados por el ideal de justicia y felicidad más allá de la tumba.

 

Más recientemente, Mahoma establece nuevos lineamientos a la vida espiritual: sitúa al Cielo en siete pisos y al infierno en siete subdivisiones. Los elegidos viven en deliciosos jardines con arroyos de agua cristalina, leche y miel los condenados viven en un lugar de suplicio done sopla una cruel ventisca, que alimenta a extraño fuego que todo lo consume; y Dante el vidente florentino, muestra expresivas escenas del Infierno, del Purgatorio y del Cielo.

 

La certeza de la supervivencia acompaña al alma humana desde su nacimiento. Intuitivamen­te el hombre sabe que la vida no está circunscrita a las limitadas actividades de la Tierra.

 

El cuerpo es una casa temporaria en la que se recoge nuestra alma en aprendizaje. Por eso mismo, cuando es alcanzada por los dardos de la desilusión y del cansancio, el espíritu humano recuerda instintivamente algo impreciso, que se presenta en su pensamiento angustiado como el paraíso perdido. Desequilibrado en la Tierra, pide al Más Allá un mensaje de consuelo y armonía. Semejante momento es, sin embargo, altamente significativo en el destino de cada ser, porque si el corazón que pide es portador de buena voluntad, la respuesta de la vida superior no se hace esperar y se abre un nuevo camino ante el alma oprimida y fatigada, que se vuelve hacia el Más Allá llena de Amor, sufrimiento y esperanza.

 

Extraído del libro “Derrotero”

Francisco Cândido Xavier.

 


#1298 De: "Maricarmen" <ramatis73@...>
Fecha: Mar, 27 de Ene, 2004 5:29 pm
Asunto: SIGUE JESÚS SU DISCURSO
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SIGUE JESÚS SU DISCURSO.

 MATEO. CAPÍTULO VII

 

1. No juzguéis, por que también no seáis juzgados.

 

2. Porque con el juicio que juzgáis seréis juzgados y con la medida que midáis os volverán a medir.

 

3. Y ¿por qué miras la arista que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu ojo?

 

4. Y ¿por qué dirás a tu hermano, deja, echaré de tu ojo la arista y he aquí una viga en el tuyo?

 

5. ¡Hipócrita! echa primeo la viga de tu ojo y entonces más claramente veréis para echar la arista del ojo de tu hermano ...

 

6. No deis lo santo a los perros: ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, porque no las rehuellen con sus pies y vuelvan y os despedacen.

7. Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá.

 

8. Porque cualquiera que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abrirá.

 

9. ¿Qué hombre hay entre vosotros a quien si su hijo le pide pan le dará una piedra?

 

10. ¿O si le pidiese un pez le dará una serpiente?

 

11. Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos; vuestro padre que está en los cielos, ¿cuánto más dará buenas cosas a los que le piden?

 

12. Así que todas las cosas que quisierais que los hombres hicieran con vosotros, así también haced con ellos, porque esta es la ley.

 

13. Entrar por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y los que van por él son muchos.

 

14. Porque la puerta es estrecha y angosto el camino que lleva a la vida, pocos son los que lo hallan.

 

15. Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros vestidos de ovejas, más interiormente son lobos robadores.

 

16. Por sus frutos los conoceréis. ¿Cójense uvas de los espinos o higos de las cambroneras?

 

17. De esta manera, todo buen árbol que no lleva buen fruto, cortarse ha y echarse al fuego.

 

18. No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol carcomido llevar buenos frutos.

 

19. Todo árbol que no lleva buen fruto córtese y échese al fuego.

 

20. Así que por sus frutos los conoceréis.

 

21. No cualquiera que dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; mas sí el que hiciese la voluntad de mi padre que está en los cielos.

 

22. Muchos me dirán en aquel día, Señor, Señor; ¿no profetizamos en tu nombre, echamos demonios y en tu nombre hicimos grandezas?

 

23. Y entonces les confesaré; nunca os conocí: apartaros de mí, obradores de maldad.

 

24. Pues cualquiera que oye estas palabras y las hace, compararle he, al varón prudente que edificó su casa sobre roca.

 

25. Y descendió lluvia, vinieron ríos y soplaron vientos y combatieron aquella casa y no cayó; porque estaba fundada sobre roca.

 

26. Y cualquiera que oye estas palabras y no las hace, compararle he, al varón insensato que edificó su casa sobre arena.

 

27. Y descendió lluvia y vinieron ríos y soplaron vientos e hicieron ímpetus sobre aquella casa y cayó, y fue su ruina grande.

 

28. Y fue que como Jesús, acabó estas palabras, las gentes se espantaban de sus doctrinas.

 

29. Porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

 

Aquí queda expuesta la doctrina de Jesús, llena de razón y lógica, aunque no es el texto que tengo delante inédito del apóstol y si lo es, hay versículos que no son de Jesús, porque en ellos no está su espíritu; pero este caso no

implica a la pureza de lo sostenido por Jesús y sí implica una intromisión intencionada del que arregló los evangelios a su conveniencia, pero no se necesita ser muy experto para notar la contraposición irracional que forman esas intromisiones, contrarias a la doctrina de amor por Jesús predicada.

 

Yo acepto como doctrina de amor todo el articulado expuesto, porque es racional; pero rebato aquí las palabras de "condenación" e "infierno" en lo que representan conforme al dogma de la Iglesia Católica o Cristiana; pero no critico a Jesús que los empleara, porque aquel pueblo necesitaba frenos que le contuvieran en sus odios y represalias enseñados por la ley de la religión judía.

 

Jesús, ha tenido que valerse de parábolas, por dos causas primordiales: una por el fanatismo e ignorancia del pueblo; y la otra, para atacar a la ley Mosaica mistificada, sin faltar a la ley misma verbal o materialmente; debido a esta habilidad, pudo seguir predicando sus doctrinas algún tiempo más y le admito que tomara el nombre de "hijo de Dios" para revestirse de autoridad ante la ignorancia y fanatismo de aquellos hombres, lo mismo que otros Mesías habían tomado el nombre de Profetas.

 

Satisfecho estoy en mi marcha, porque entre las muchas cosas que deduzco de las enseñanzas de Juan y Jesús, hay una que confirma mi modo de pensar, y es que, el amor, la verdad y la justicia, sólo se pueden implantar, matando al fanatismo y la ignorancia.

 

Maestro Juez Joaquín Trincado

 


#1297 De: "Angeli" <angeli_1362@...>
Fecha: Mar, 27 de Ene, 2004 5:26 pm
Asunto: UNA PERDIDA FATA LMANUEL
angeli_1362@...
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UNA PERDIDA FATAL

 

A la orilla del camino había un hombre sentado, cuando vio venir, hacia él a otro individuo que andaba lento, con la mirada hacia abajo. Y al llegar frente al que descansaba, éste le preguntó: ¿Acaso se le ha perdido algo? - Sí que la he perdido. - Pero, ¿es que tiene roto algún bolsillo? - Lo que he perdido no se mete en los bolsillos, porque ha sido la fe. - ¿Cuáles han sido las causas para perder la fe en Dios? Porque son muchas las cosas que mi mujer y yo hemos pedido, y ninguna de ellas se nos ha concedido Hemos rezado, hemos pedido y orado,  y  nada hemos obtenido. Y dijo el otro: ¿Tú crees que Dios está sordo, y que no ha escuchado? Yo se que Dios está en todas partes, y sí debe habernos oído.

 

Perdone si me adelanto a saber lo sucedido. ¿Piden por necesidad, o para aliviar al prójimo de alguna enfermedad? No, lo que pido es para mí, para mis comodidades, obtener lo que hoy no tengo, no tener enfermedades, tantas cosas le pedimos que son largas de contar. Pero yo al menos, creía  que  algunas  de  las mejores senos iban a otorgar, y eso es lo que ha causado de que yo pierda la fe.

 

¿Has oído alguna vez algo de que reencarnamos, que venimos y volvemos, y al retorno lo que hacemos, eso es lo que nos llevamos? Eso, hasta aquí, no lo entiendo. Pues busca y te enterarás, porque si lo supieras, nada se te habría perdido, y por supuesto, de Dios tú no tendrías que dudar, y te aconsejo que no olvides lo que te voy a decir:

 

La fe es un bello diamante

que  mientras se tiene, brilla,

pero  cuando se nos pierde

acto  seguido se oxida

y  dónde estaba, no vuelve.

 

No esfuerces tus oraciones

ni  en  plegarias, ni en sermón,

porque  pedir una rosa

sin que ésta tenga espinas

es  una equivocación.

Manuel Robles

 


#1296 De: "Rafael" <Rafael_bertolinni_86@...>
Fecha: Mar, 27 de Ene, 2004 5:55 pm
Asunto: LA FE RELIGIOSA
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LA FE RELIGIOSA

 

En todos los tiempos el hombre sueña con la patria celestial.

 

Los conceptos de cielo e infierno yacen en el pensamiento de todos los pueblos.

 

Los indígenas de América admiten el paraíso de caza abundante y danzas permanentes, con inagotables reservas de tabaco.

 

Los esquimales situaban el edén en las caver­nas decoradas.

 

Las tribus maoríes, que cultivan la guerra, por estado natural de felicidad esperan que el cielo les depare una riña eterna en la que se debatan indefinidamente.

 

Entre los hindúes, las nociones de res­ponsabilidad y justicia están fuertemente asociadas a la idea de supervivencia. De conformidad con la creencia adoptada por ellos desde las épocas más remotas, los espíritus errantes eran sometidos a la consideración del Juez de los Muertos.

 

 

Los buenos serían destinados al paraíso para que se deleitaran ante los coros celestiales, y los malos descenderían a los abismos del imperio de Varuna, el dios de las aguas, donde se instalarían en cámaras infernales atados unos a otros con serpientes vivas. Situados, no obstante, en el camino de la verdad, siempre han admitido que tanto del palacio celeste como del abismo tormen­toso, las almas habrían de regresar a la esfera carnal de manera que pudieran progresar en la ciencia de la perfección.

 

Los asirio-caldeos suponían que los muertos vivían adormecidos en regiones subterráneas, bajo el absoluto dominio de las sombras.

 

En Grecia, a partir de los misterios de Orfeo, las concepciones de ¡ajusticia póstuma alcanzan su más alto grado. En el Hades aterrador de Homero, los Espíritus son juzgados por Minos, hijo de Zeus.

 

Los galeses aceptaban la doctrina de la trasmigración de las almas y eran portadores de avanzadas revelaciones de la Espiritualidad Su­perior.

 

Los hebreos localizaban a los muertos en el "scheol", que Job califica como la "tierra de miseria y tinieblas donde habitan el terror y la muerte".

 

Con Virgilio encontramos principios más fir­mes en lo referente a las leyes de la retribución.

 

En la entrada del Orco hay divinidades infernales para los castigos, tales como la Guerra, el Duelo, las Enfermedades, la Vejez, el Miedo, el Hambre, los Monstruos, los Centauros y las Harpías, las Furias y la Hidra de Lerna, que simbolizan los terribles suplicios mentales de las almas que son presa del desvarío durante la vida física. Entre esos dioses del abismo se yergue el viejo olmo, de cuyas ramas penden los sueños, comenzando allí la senda que desemboca en el Aqueronte, cenagoso y enlodado, con grandes remolinos de agua hirviente.

 

Los egipcios atravesaban la existencia consagrándose a estudios sobre la muerte, inspi­rados por el ideal de justicia y felicidad más allá de la tumba.

 

Más recientemente, Mahoma establece nuevos lineamientos a la vida espiritual: sitúa al Cielo en siete pisos y al infierno en siete subdivisiones. Los elegidos viven en deliciosos jardines con arroyos de agua cristalina, leche y miel los condenados viven en un lugar de suplicio done sopla una cruel ventisca, que alimenta a extraño fuego que todo lo consume; y Dante el vidente florentino, muestra expresivas escenas del Infierno, del Purgatorio y del Cielo.

 

La certeza de la supervivencia acompaña al alma humana desde su nacimiento. Intuitivamen­te el hombre sabe que la vida no está circunscrita a las limitadas actividades de la Tierra.

 

El cuerpo es una casa temporaria en la que se recoge nuestra alma en aprendizaje. Por eso mismo, cuando es alcanzada por los dardos de la desilusión y del cansancio, el espíritu humano recuerda instintivamente algo impreciso, que se presenta en su pensamiento angustiado como el paraíso perdido. Desequilibrado en la Tierra, pide al Más Allá un mensaje de consuelo y armonía. Semejante momento es, sin embargo, altamente significativo en el destino de cada ser, porque si el corazón que pide es portador de buena voluntad, la respuesta de la vida superior no se hace esperar y se abre un nuevo camino ante el alma oprimida y fatigada, que se vuelve hacia el Más Allá llena de Amor, sufrimiento y esperanza.

 

Extraído del libro “Derrotero”

Francisco Cândido Xavier.

 


#1295 De: "Angeli" <angeli_1362@...>
Fecha: Mar, 27 de Ene, 2004 5:53 pm
Asunto: CARTA PARA MI PADRE CELESTIAL
angeli_1362@...
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Extraído de Internet, espero que os guste pues es muy bonito.
Angeli

CARTA PARA MI PADRE CELESTIAL
 
 
¡Hola Papito lindo!  ¿Cómo estas? Te  escribo para saludarte y porque ahora sí tengo que surtirme, pues la "canasta básica" con que me mandaste al mundo se me ha ido agotando a lo largo de estos años.  Por  ejemplo, la paciencia se me acabó por completo, igual que la prudenciala  tolerancia.   Ya me quedan poquitas esperanzas y el frasquito de fe está también vacío.  La imaginación también está escaseando por estos rumbos.
 
También debes saber que hay cosas de la canasta que ya no necesito, como la dependencia y esa facilidad para hacer berrinches, que tantos corajes y problemas me han ocasionado.   Así que quisiera pedirte nuevos productos para la canasta.  Para empezar, me gustaría que rellenaras los frascos de tolerancia  (pero hasta el tope)  y mándame por favor el curso intensivo "Como ser más prudente".  Envíame también varias bolsas grandes de madurez que tanta falta me hace.
 
También quisiera un costal de sonrisas, de esas que alegran el día a cualquiera. Te  pido que me mandes dos piedras grandes y pesadas para atarlas a mis pies y tenerlos siempre sobre la tierra.   Si tienes por ahí guardada una brújula para orientarme  y tomar el camino correcto; te lo agradecería mucho.
 
Regálame nuevas ilusiones y una doble dotación de fe.  Un poco más de esperanza también me caería excelente.  Te pido también una paleta de colores para pintar mi vida cuando la vea gris y oscura.  Me sería muy útil un bote de basura para tirar todo lo que me hace daño.  Por  favor mándame un botecito de merthiolate y una cajita de curitas para sanar mi corazón, porque últimamente ha tropezado bastante y tiene muchos raspones.  Te pido unos disquetes, porque tengo el cerebro lleno de información y necesito espacio para guardar más.
 
Te pido muchas zanahorias para tener buena vista y no dejar pasar las oportunidades por no verlas.  Necesito también un reloj muy grande, para que cada vez que lo vea me acuerde de que el tiempo corre y no debo desperdiciarlo.  ¿Podrías mandarme muchísima  fuerza y seguridad en mí misma?,  sé que voy a necesitarlas para soportar los tiempos difíciles y para levantarme cuando caiga.
 
También quisiera un bote de pastillas de las que hacen que crezca la fuerza de voluntad y el empeño, para que me vaya bien en la vida y te pido unas tres o cuatro toneladas de "ganas de vivir", para cumplir mis sueños.  Necesito también una pluma con mucha tinta, para escribir todos mis logros y mis fracasos.  Pero más que nada, te pido que me des mucha vida, para lograr todo lo que tengo en mente y para que el día que me vaya contigo, tenga algo que llevarte y veas que no desperdicié el tiempo aquí en la Tierra.
 
De antemano, te agradezco lo que me puedas mandar y te agradezco el doble todo lo que me mandaste la primera vez.  Con mucho cariño, te adora: Tu hijo.
 
Autor Desconocido
 
Con amor y luz
Angelluz®2004
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Amal


#1294 De: "Maricarmen" <ramatis73@...>
Fecha: Mar, 27 de Ene, 2004 5:38 pm
Asunto: Fw: SIGUE JESÚS SU DISCURSO
ramatis73@...
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SIGUE JESÚS SU DISCURSO.

 MATEO. CAPÍTULO VII

 

1. No juzguéis, por que también no seáis juzgados.

 

2. Porque con el juicio que juzgáis seréis juzgados y con la medida que midáis os volverán a medir.

 

3. Y ¿por qué miras la arista que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu ojo?

 

4. Y ¿por qué dirás a tu hermano, deja, echaré de tu ojo la arista y he aquí una viga en el tuyo?

 

5. ¡Hipócrita! echa primeo la viga de tu ojo y entonces más claramente veréis para echar la arista del ojo de tu hermano ...

 

6. No deis lo santo a los perros: ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, porque no las rehuellen con sus pies y vuelvan y os despedacen.

7. Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá.

 

8. Porque cualquiera que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abrirá.

 

9. ¿Qué hombre hay entre vosotros a quien si su hijo le pide pan le dará una piedra?

 

10. ¿O si le pidiese un pez le dará una serpiente?

 

11. Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos; vuestro padre que está en los cielos, ¿cuánto más dará buenas cosas a los que le piden?

 

12. Así que todas las cosas que quisierais que los hombres hicieran con vosotros, así también haced con ellos, porque esta es la ley.

 

13. Entrar por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y los que van por él son muchos.

 

14. Porque la puerta es estrecha y angosto el camino que lleva a la vida, pocos son los que lo hallan.

 

15. Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros vestidos de ovejas, más interiormente son lobos robadores.

 

16. Por sus frutos los conoceréis. ¿Cójense uvas de los espinos o higos de las cambroneras?

 

17. De esta manera, todo buen árbol que no lleva buen fruto, cortarse ha y echarse al fuego.

 

18. No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol carcomido llevar buenos frutos.

 

19. Todo árbol que no lleva buen fruto córtese y échese al fuego.

 

20. Así que por sus frutos los conoceréis.

 

21. No cualquiera que dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; mas sí el que hiciese la voluntad de mi padre que está en los cielos.

 

22. Muchos me dirán en aquel día, Señor, Señor; ¿no profetizamos en tu nombre, echamos demonios y en tu nombre hicimos grandezas?

 

23. Y entonces les confesaré; nunca os conocí: apartaros de mí, obradores de maldad.

 

24. Pues cualquiera que oye estas palabras y las hace, compararle he, al varón prudente que edificó su casa sobre roca.

 

25. Y descendió lluvia, vinieron ríos y soplaron vientos y combatieron aquella casa y no cayó; porque estaba fundada sobre roca.

 

26. Y cualquiera que oye estas palabras y no las hace, compararle he, al varón insensato que edificó su casa sobre arena.

 

27. Y descendió lluvia y vinieron ríos y soplaron vientos e hicieron ímpetus sobre aquella casa y cayó, y fue su ruina grande.

 

28. Y fue que como Jesús, acabó estas palabras, las gentes se espantaban de sus doctrinas.

 

29. Porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

 

Aquí queda expuesta la doctrina de Jesús, llena de razón y lógica, aunque no es el texto que tengo delante inédito del apóstol y si lo es, hay versículos que no son de Jesús, porque en ellos no está su espíritu; pero este caso no

implica a la pureza de lo sostenido por Jesús y sí implica una intromisión intencionada del que arregló los evangelios a su conveniencia, pero no se necesita ser muy experto para notar la contraposición irracional que forman esas intromisiones, contrarias a la doctrina de amor por Jesús predicada.

 

Yo acepto como doctrina de amor todo el articulado expuesto, porque es racional; pero rebato aquí las palabras de "condenación" e "infierno" en lo que representan conforme al dogma de la Iglesia Católica o Cristiana; pero no critico a Jesús que los empleara, porque aquel pueblo necesitaba frenos que le contuvieran en sus odios y represalias enseñados por la ley de la religión judía.

 

Jesús, ha tenido que valerse de parábolas, por dos causas primordiales: una por el fanatismo e ignorancia del pueblo; y la otra, para atacar a la ley Mosaica mistificada, sin faltar a la ley misma verbal o materialmente; debido a esta habilidad, pudo seguir predicando sus doctrinas algún tiempo más y le admito que tomara el nombre de "hijo de Dios" para revestirse de autoridad ante la ignorancia y fanatismo de aquellos hombres, lo mismo que otros Mesías habían tomado el nombre de Profetas.

 

Satisfecho estoy en mi marcha, porque entre las muchas cosas que deduzco de las enseñanzas de Juan y Jesús, hay una que confirma mi modo de pensar, y es que, el amor, la verdad y la justicia, sólo se pueden implantar, matando al fanatismo y la ignorancia.

 

Maestro Juez Joaquín Trincado

 


#1293 De: "Jacob" <jacob73@...>
Fecha: Mar, 27 de Ene, 2004 5:36 pm
Asunto: Cómo me siento
ramatis73
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¿Cómo me siento?

 

Me siento como un alma en su fracaso.

 

Me siento como el agua que nunca logra llegar a su cauce.

 

Me siento como un pájaro que nunca volara.

 

Me siento como un hijo indigno donde no puedo escapar.

 

¿Cómo volar hacia mi Padre si mi alma no lo sabe encontrar?.

 

¿Cómo luchar cada día cuando no me puedo levantar?,

 

Solo busco silencio en mi soledad.

Solo busca mi fin, que no logro encontrar,

Soy un guerrero rendido que ya no sabe como luchar.

 

Tengo miedo al fracaso y es mi única amistad,

Soy como un pájaro abatido que nunca mas podrá volar.

 

He estado en las tinieblas y siento vergüenza al mirar al mas allá, no puedo perdonarme de todo lo hecho y eso no para de avanzar.

 

Me siento tan cansado que solo pido a mi Padre que no me perdone que solo quiero caminar, en ese camino que solo los indignos saben andar.

 

Un camino lleno de espinas, donde no lleva a ningún lugar, tal vez soy muy egoísta por no avanzar un paso mas, pero siento tanta desesperación que la semilla de la amargura a empezado a crecer sin compasión.

 

Esa amargura es mi única realidad, es mi única amiga con quien puedo hablar, la única quien me escucha y la que se que me destruirá.

 

No siento odio, ni tampoco vanidad, solo quiero ser valiente para castigarme aun mas, quiero sufrir toda mi vida pues sin ella no puedo estar, necesito ese dolor para saber mi realidad.

 

Veo este mundo tan oscuro que solo veo enfermedad, un mundo tan bonito lleno de soledad.

 

Una soledad llena de indiferencia y de mucha maldad, una maldad entre hermanos que no nos deja avanzar.

 

Soy parte de esa bomba que algún día explotara, arrasando las almas libres que se quieran marchar.

 

Solo pido a mi Padre que algún día me pueda despertar, ser mas libre y luchar por el mas allá, pero soy tan pequeño que no puedo saltar este precipicio donde los nobles pueden pasar, tengo que aprender a vivir en un mundo lleno de enfermedad y de maldad pues soy parte de él y soy parte de esa enfermedad.

 

Juan

 

 

 

 

 

 


#1292 De: "Jacob" <jacob73@...>
Fecha: Lun, 26 de Ene, 2004 6:04 pm
Asunto: Re: RE: DESTRUCCIÓN NECESARIA Y DESTRUCCIÓN ABUSIVA
ramatis73
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Es verdad José Miguel, y lo peor es que cada vez las armas son mas potentes,
mas fáciles de utilizar y con mas facilidad de destrucción, así pues que si
las cosas no cambian o al menos la gentes cambian y las utiliza menos me
temo  que esa destrucción siempre la tendremos esperando el momento.
Un saludo Jacob.

----- Original Message -----
From: "José Miguel" <jomix@...>
To: <Luz_espiritual@yahoogroups.com>
Sent: Sunday, January 25, 2004 11:07 PM
Subject: [Luz_espiritual] RE: DESTRUCCIÓN NECESARIA Y DESTRUCCIÓN ABUSIVA


Muy interesante, Jacob, y más cuando yo mismo me estaba planteando
esta pregunta en un foro que he puesto en marcha, y que
afortunadamente no conoce nadie, denominado "En busca de la Verdad".
Hay que ver la diferencia entre el resto de los animales y nosotros.
Ellos, efectivamente, destruyen para cubrir sus necesidades básicas.
Nosotros, en cambio, lo hemos convertido en un deporte, pero deporte
que, no te lo pierdas, hasta jugamos entre nosotros mismos, y cuyo
final será nuestra aniquilación y la de todo ser viviente que puebla
nuestro planeta. Y si nos olvidamos de alguno será porque nuestras
armas (maldita sea) no podían destruirlo. Si, si..., parece ser que
la destrucción necesaria se obtiene cuando se alcanza determinado
nivel de civilización, y se convierte en abusiva porque acaba con
todo.

Un abrazo
JM


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#1291 De: "Jacob" <jacob73@...>
Fecha: Lun, 26 de Ene, 2004 5:52 pm
Asunto: CALAMIDADES DESTRUCTORAS
ramatis73
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CALAMIDADES DESTRUCTORAS

 

737. ¿Con qué objeto castiga Dios a la humanidad con calamidades destructoras?

«Para hacerla adelantar con más rapidez. ¿No hemos dicho que la destrucción es necesaria

para la regeneración moral de los espíritus, que adquieren en cada nueva existencia un nuevo grado de perfección? Es preciso ver el fin para apreciar los resultados. Vosotros no los juzgáis más que desde vuestro punto de vista personal, y los llamáis calamidades a consecuencia del perjuicio que os ocasionan; pero estos trastornos son necesarios a veces para hacer que se establezca más prontamente un orden de cosas mejor, y en algunos años lo que hubiese exigido muchos siglos».

 

738. ¿No podría emplear Dios otros medios que las calamidades destructoras para el

mejoramiento de la humanidad?

«Sí, y los emplea cada día, puesto que ha dado a cada uno los medios de progresar con el

conocimiento del bien y del mal. El hombre es quien no los aprovecha, y es preciso castigarle en su orgullo y hacerle comprender su debilidad».

 

-Pero en esas calamidades sucumbe lo mismo el hombre de bien que el perverso, ¿es esto

justo?

«Durante la vida, el hombre lo refiere todo al cuerpo; pero después de la muerte, piensa

de distinto modo, y según hemos dicho, la vida del cuerpo es poca cosa. Un siglo de vuestro mundo es un relámpago en la eternidad, y los sufrimientos que llamáis de algunos meses o de algunos días no son nada, son para vosotros una enseñanza que os aprovecha en el porvenir. Los espíritus, he aquí el mundo real, preexistente y sobreviviente a todo.

Ellos son los hijos de Dios y objeto de toda su predilección; los cuerpos no son más que los disfraces con que aquéllos aparecen en el mundo. En las grandes calamidades que diezman a los hombres, resulta lo que un ejército que, durante la guerra, ve sus vestidos gastados, rotos o perdidos. El general cuida más de sus soldados que de sus vestidos».

 

-Pero las víctimas de esas calamidades, ¿no dejan de ser víctimas?

«Si se considera la vida tal como es, y cuán poca cosa es con relación al infinito, se le daría

menos importancia. Esas víctimas hallarán en otras existencias la completa compensación de sus sufrimientos, si saben soportarlos sin murmurar».

 

Que muramos a consecuencia de una calamidad, o de una causa ordinaria, no deja de sernos

indispensable morir, cuando nos toca la hora de marchar; sólo hay la diferencia de que marcha a la vez mayor número.

Si pudiéramos elevarnos con el pensamiento, de modo que dominásemos la humanidad y la

abrazásemos en su conjunto, esas terribles calamidades no nos parecerían más que huracanes pasajeros en el destino del mundo.

 

739. ¿Las calamidades destructoras tienen una utilidad físicamente consideradas a pesar

de los males que ocasionan?

«Si; pues a veces cambian el estado de una comarca; pero el bien que de ellas resulta no

es apreciado con frecuencia más que por las generaciones futuras».

 

740. ¿No serán igualmente las calamidades pruebas morales para el hombre, que le

ponen en lucha con las más duras necesidades?

«Las calamidades son pruebas que proporcionan al hombre ocasión de ejercer su

inteligencia, de probar su paciencia y resignación a la voluntad de Dios, y le ponen en

condición de desplegar sus sentimientos de abnegación, de desinterés y de amor al prójimo, si no está dominado por el egoísmo».

 

741. ¿Es dado al hombre conjurar las calamidades que le afligen?

«Por una parte, sí; pero no como generalmente se entiende. Muchas calamidades son

consecuencia de su imprevisión, y a medida que adquieren conocimientos y experiencias,

puede conjurarlas, es decir, prevenirlas, si sabe buscar sus causas. Pero entre los males que afligen a la humanidad, los hay generales que pertenecen a los secretos de la Providencia, y cuyas consecuencias afectan más o menos a todos los individuos. A éstos el hombre no puede oponer más que resignación a la voluntad de Dios, pero aun estos mismos males son agravados por la incuria humana».

 

Entre las calamidades destructoras, naturales e independientes del hombre, deben colocarse, en primer término, la peste, la carestía, las inundaciones, las intemperies fatales a los productos de la tierra.

Pero en la ciencia, en los trabajos, del arte, en el perfeccionamiento de la agricultura, en las amelgas y regadíos y en el estudio de las condiciones higiénicas, ¿no ha encontrado el hombre medios de neutralizar, o por lo menos, de atenuar muchos desastres? Ciertas comarcas en otros tiempos asoladas por terribles calamidades, ¿no están hoy libres de ellas? ¿Qué no conseguirá, pues, el hombre para su bienestar, cuando sepa aprovechar todos los recursos de su inteligencia, y cuando a los cuidados de su conservación personal sepa unir el sentimiento de una verdadera caridad para con sus semejantes?.

 

Extraído del libro de los Espíritus

Allan Kardec

 


#1290 De: "Rafael" <Rafael_bertolinni_86@...>
Fecha: Lun, 26 de Ene, 2004 5:29 pm
Asunto: EVANGELIO Y ALEGRÍA
Rafael_bertolinni_86@...
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EVANGELIO Y ALEGRÍA

 

Comete gran injusticia quien afirma encontrar en el Evangelio la religión de la tristeza y la amargura.

 

Indudablemente, el clero muchas veces impregnó el horizonte cristiano de nubes sombrías con ciertas ceremonias del culto exterior, pero el Cristianismo es, en esencia, la revelación de la profunda alegría del Cielo en medio de las som­bras de la Tierra.

 

La venida del Maestro es precedida por la visita de los ángeles.

 

María, jubilosa, conversa con un mensajero divino que la ilustra sobre la llegada del Embajador Celestial.

 

Nace Jesús en un humilde pesebre que se ilumina con el fulgor de inesperada estrella.

 

Los pastores son atraídos por un emisario espiritual, materializado repentinamente frente a ellos, que se declara portador de "noticias de enorme regocijo" para todo el pueblo. En ese mismo instante, voces cristalinas entonan cánticos en lo Alto, glorificando al Creador y ensalzando la paz y la buena voluntad entre los hombres.

 

Empiezan a reinar la alegría y la esperanza.

 

Más tarde, el Maestro inicia su apostolado en una fiesta de bodas, subrayando el alborozo de la familia.

 

El Señor comienza sus predicaciones al bor­de de un lago, en pleno santuario natural, como si dentro de un templo de piedra percibiera limitación y estrechez para propagar su palabra en el mundo. Flores y pájaros, luz y perfume constituyen el marco de sus enseñanzas.

 

Multitudes oyen su voz balsámica.

Enfermos y tullidos se embriagan de infinito consuelo.

Pobres y afligidos vislumbran nuevos hori­zontes para el futuro.

Mujeres y niños lo acompañan alegremente.

El Sermón de la Montaña es el himno de las bienaventuranzas que suprime aflicciones y desesperación.

 

Por donde pasa el Divino Amigo se instala contagiosa alegría.

En pleno campo se multiplica el pan destinado a los hambrientos.

El tratamiento dispensado por el Maestro a los sufrientes, que eran considerados inútiles o despreciables, crea nuevos patrones de esperanza en el mundo.

 

El apostolado de la Buena Nueva se desenvuelve en un clima de alegría perfecta.

 

Cada criatura que registra las notas consoladoras del Evangelio empieza a contem­plar el mundo y la vida a través de un prisma diferente.

 

La Tierra se le aparece como bendita escuela de preparación espiritual, con oportunidades santificantes para todos.

 

Cada enfermo que recupera la salud es vehículo de buen ánimo para toda la comunidad.

 

Cada sufriente que es confortado constituye edificación moral para la turba inmensa.

 

Magdalena, que se ennoblece en el amor, es la belleza que renace eterna y Lázaro, que se yergue del sepulcro, es la vida triunfante que resurge inmortal.

 

Y aun de las lágrimas de sangre de la cruz, el Señor hace que fluya el manantial de la vida victoriosa para el mundo entero, para que el sol de la resurrección brille sobre toda la Humanidad y sustente su crecimiento espiritual en dirección a los siglos sin fin.

 

Extraído del libro “Derrotero”

Francisco Cândido Xavier.

 


#1289 De: "Angeli" <angeli_1362@...>
Fecha: Lun, 26 de Ene, 2004 5:27 pm
Asunto: AÑO NUEVO MANUEL ROBLES
angeli_1362@...
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AÑO NUEVO

 

Hace trece años que esta revista se extiende por diferen­tes puntos del planeta, y este artículo es el primero que estrena este año 2002. Y cómo no, debo felicitar a todos los lectores que cada mes leen los artículos de lo que este grupo. expone en «La Hora de la Verdad». Pero lo importante que a mi me parece comentar, es hacer un análisis de cómo estába­mos a principio del año 2001, y cómo estamos al principio de éste que hemos estrenado.

 

1º. ¿Ha mejorado el planeta en esos 365 días que hemos dejado atrás?

 

2º. ¿Hemos mejorado nosotros personalmente, o esta­mos igual o peor que estábamos en toda ese año que ha pasado?

 

Yo voy a dar mi opinión personal, y por supuesto, cada lector dará la suya. Yo veía el año pasado, a principios del 2001, a un volcán que estaba empezando a vomitar humo, sin haber entrado todavía en erupción. Y ahora lo veo, que en el transcurso de esos 365. días, está esparciendo lava y fuego en gigantescas proporciones, como jamás podíamos esperar.

 

¿Quién podía esperar lo que sucedió el día 11 de septiembre?

 ¿Quién podía suponer cómo se iban a mover las fichas para la complicación que ha supuesto todo lo que hemos visto y estamos viendo?

 

Otra de mis observaciones es que el año pasado veía un mar que, aunque con un oleaje de levantadas proporciones, ahora lo veo tan levantada la altura de sus gigantescas olas, que no tengo por menos que hacerme la pregunta, ¿hacia dónde vamos? ¿A qué se debe lo que estamos contemplando? ¿Es justo lo que estamos viendo?

 

No cabe duda que cada cual dará una respuesta basada en su opinión, y yo, por supuesta, doy lamía. Creo que no sucede nada injusto de todo lo que estamos viendo llegar, sino que son efectos de otras causas de otros tiempos y de otras existencias pasadas. Unos y otros profetas han ido señalando lo que el futuro debía traer y cuando va llegando una pequeña parte de lo que desconocemos, nos parece que es muy duro lo que este tablero de ajedrez está moviendo en sus fichas.

 

¿Y por qué cuando la ciencia está tan adelantada y los seres humanos con un talante superior en sabiduría, se extienden esas antorchas de guerras y degeneración? ¿Hemos pensado en que un día debían aparecer los cuatro jinetes del Apocalipsis? ¿Hemos pensado que si es justo lo que sucede es que existe una deuda que debemos y se tiene que pagar?

 

Sabes que una vez hubo un diluvio, y se conoce que no fue universal pero sí que lo hubo y nos preguntamos, ¿por qué sucedió en determinadas regiones del planeta? No cabe duda que la degeneración y el abuso alcanzó tal. limite, que esa fue la causa que provocó el efecto.. Tenemos entendido que no existen milagros. Si estamos seguros. de eso, ¿por qué no podemos esperar que estemos próximos a una transformación del globo terrestre? Yo espero que cada día del año que empieza a gobernar, vayan aumentando los desordenes y la corrupción, aumentando las discrepancias por doquier.

 

Existe una frase que dice, «no deseéis esa hora, dejarla que llegue por ella sola».

 Hay otra que no todos entienden, que dice, «son grandes los delitos que hicieron los oprimidos, pero son aún mayores los del terrible opresor».

 

Los que estamos viviendo esta existencia, sólo vemos y sabemos lo que observamos en este corto tramo, pero ese alto mundo espiritual sí que sabe lo que este planeta tiene fijado en su sentencia, y dejando lo que se ha dicho del planeta, ¿cómo estamos los que conocemos la doctrina de Kardec? ¿Hemos modificado formas Y costumbres desde el año viejo al nuevo? ¿O continuamos con nuestra manera, sin haber dejado lo que sabemos que está mal?

 

No se cómo opera cada grupo en su interior, ni se si han recogido velas rectificando costumbres. Sí que observo que en los países más deprimidos y más necesitados aumenta considerablemente las personas que se van uniendo a las filas de Kardec, y los que gozan de más comodidades y les sobran los medios para vivir, más que aumentar, van entrando en una crisis de frialdad. Se observa que en los países ricos o más desarrollados de Europa, son escasos los Centros o personas que se interesen en cultivar la doctrina. ¿Acaso puede esa crisis ir infectando las posesiones de los españoles, ya que pueden y están a su alcance todos los medios y comodidades?

 

Hemos entrado en un nuevo año y, por supuesto, los días venideros nos irán presentado la bandeja de los acontecimien­tos. Cada cual tenemos una envoltura para saber cuál es el camino que tiene que seguir. Puede que haya quien tire la toalla pero sí que habrá quién, no olvidando lo que ha aprendido, alcance. y conquiste otra mejor posesión..

 

Manuel Robles.

 


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