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#3046 De: "Angeli" <angeli_1362@...>
Fecha: Jue, 30 de Sep, 2004 9:09 am
Asunto: Delante del Bien
angeli_1362@...
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Delante del Bien

 

Delante de cada día que surge, reflexionemos en la edificación del bien a la que somos llamados.

 

Para eso, convencemos bendiciendo personas y acontecimientos, circunstancias y cosas, para que se realice lo mejor.

 

Al principio acostumbran aparecer, en lo cotidiano, los problemas triviales del instituto doméstico. Habitualmente, surge el asunto palpitante de la hora solicitándonos atención. Sepamos sustraerle la sombra a probable proyectando el rayito de luz que seamos capaces de improvisar.

 

Enseguida, de inmediato, estamos casi siempre enfrentados por los contratiempos de orden familiar.

 

Conviviendo con ellos, usemos el verbo cal­mante y conciliador para que los engranajes del hogar funcionen lubrificados por bálsamo de armonía.

 

Más adelante es el grupo de trabajo con los puntos débiles apareciendo.

Abracemos con paciencia y alegría las tareas excedentes que se nos impongan, olvidando esa o aquella falla de los compañeros y trayendo hacia nosotros sin queja o censura la obligación que quedó por hacer. Enseguida es el campo vasto da las relaciones con las sorpresas menos felices que sobrevengan: amigo modificado, la trama de la incomprensión, la actitud mal interpreta el hermano que se aleja de nosotros.

 

A cada ocurrencia poco agradable, procuremos responder con nuestros más altos recursos de entendimiento, justificando al amigo que se transforma, deshaciendo sin amargura el enmañarado de las tinieblas, removiendo equívocos en pauta y apoyando al colega que se aleja, ofreciéndole la certeza íntima con  referencia la continuidad de nuestra estimación. Todo lo que existe es pieza de la vida y si aquí o más allá, la deficiencia aparece, eso significa que la obra del bien, en esa o aquella pieza de la vida está pidiendo nuestra colaboración a fin de le donemos un pedazo de bien, que por ventura aun le falte.

 

Extraído del libro;

Manos Unidas

 


#3045 De: "Fabián " <altair_2001ec@...>
Fecha: Vie, 1 de Oct, 2004 1:00 am
Asunto: PARA REFLEXIONAR
altair_2001ec
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Hola a amigos!
 
Escapando a uno de mis minutos para revisar el correo acumulado en estos días en que he estado ausente, he encontrado estas maravillosas reflexiones que comparto ahora con ustedes con el cariño de siempre.
 
Estaré de vuelta la próxima semana, espero que ya definitivamente. Gracias a todos por sus aportes al grupo.
 
Seguimos en Conexión, un abrazote,
 
Fabián
 
Pegasus siempre volando..... y
 
 
Para ustedes y quien corresponda....
 
Las personas dan flores de regalo porque en las flores está el verdadero sentido del Amor. Quien intente poseer una flor, verá marchitarse su belleza. Pero quien se limite a mirar una flor en un campo, permanecerá para siempre con ella. Porque ella combina con la tarde, con la puesta de sol, con el olor de tierra mojada y con las nubes en el Horizonte.
 
"En este mundo no se consigue nunca lo posible,  si no se intenta lo imposible una y otra vez"
 
Coelho, de el libro "Brida"
 
 
 
La pena

Iba yo por un camino lleno de hierba, cuando de repente una voz dijo detrás de mí:
 "¡Mira a ver si me conoces!"
Me volví, la miré y le dije:
"No me acuerdo de tu nombre".
Ella dijo:
"Yo soy aquella primera Pena grande que tuviste cuando joven".
Parecían sus ojos una mañana con el rocío todavía en el aire. 
 Estuve callado un rato, y luego le dije:
"¿Has perdido aquella carga inmensa de lágrimas?".
Ella sonrió sin contestarme.  Comprendí que sus lágrimas habían tenido tiempo ya de aprender el lenguaje de las sonrisas.
"Un vez dijiste", suspiró, "que acariciarías tu pesar para siempre".  Avergonzado respondí.
"Verdad; pero los años han pasado, y lo olvidé".
Entonces tomé su mano entre las mías y le dije:
 "Pero tú también has cambiado".
Me contestó:
"Lo que fue pena un día, es ahora paz".
 
Rabindranath Tagore
 
 
_________________________________________________________________
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#3044 De: "danielanibal_guerrero" <danielanibal_guerrero@...>
Fecha: Jue, 30 de Sep, 2004 8:36 pm
Asunto: Demanda de Luz
danielanibal...
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"Siempre que el hombre ha demandado luz,la Luz ha llegado".....

#3043 De: Luz_espiritual@yahoogroups.com
Fecha: Jue, 30 de Sep, 2004 5:56 pm
Asunto: Documento nuevo transmitido a Luz_espiritual
Luz_espiritual@yahoogroups.com
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Hola,

Este mensaje sirve para notificarle que se ha cargado
un archivo a la sección Archivos del grupo Luz_espiritual.

   Archivo     : /Amoroso Internacional Septiembre .doc
   Responsable : amoroso_asespaz <amoroso_asespaz@...>
   Descripción : Boletin Amoroso Septiembre

Puede acceder al archivo en la dirección

http://es.groups.yahoo.com/group/Luz_espiritual/files/Amoroso%20Internacional%20\
Septiembre%20.doc

Para más información acerca de cómo compartir archivos con su grupo,
consulte nuestra sección de ayuda en

http://help.yahoo.com/help/es/groups/files

Atentamente,

amoroso_asespaz <amoroso_asespaz@...>

#3042 De: "Jacob C. Sanchez" <jacob73@...>
Fecha: Jue, 30 de Sep, 2004 4:30 pm
Asunto: Carlos de San G..., idiota
ramatis73
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Carlos de San G..., idiota

 

Sociedad Espiritista de París

 

 

Carlos de San G... era un joven idiota, de trece años edad. Sus facultades intelectuales eran de tal nulidad, que no reconocía a sus padres y podía apenas tomar alimento. Había en él paralización completa de desarrollo en todo el sistema orgánico.

 

 

A San Luis:

1. ¿Querríais manifestarnos si podemos hacer la evocación del espíritu de este niño?

R. Podéis evocarle como si evocaseis al espíritu de un muerto.

2. Vuestra respuesta nos haría suponer que la evocación po­dría hacerse en cualquier momento.

R. Sí, su alma está unida a su cuerpo por lazos materiales, pero no por lazos espirituales. Puede desprenderse siempre.

 

3. Evocación de Carlos de San G…

R. Soy un pobre espíritu ligado a la Tierra, como un pájaro por una pata.

4. En vuestro estado actual, como espíritu, ¿tenéis conciencia de vuestra nulidad en este mundo?

R. Ciertamente, reconozco bien mi cautiverio.

5. Cuando vuestro cuerpo duerme y vuestro espíritu se des­prende, ¿tenéis las ideas tan lúcidas como si estuvieseis en un esta­do normal?

R. Cuando mi desgraciado cuerpo descansa, soy un poco más libre para elevarme hacia el cielo, a donde aspiro ir.

6. ¿Experimentáis como espíritu un sentimiento penoso por vuestro estado corporal?

R. Sí, puesto que es un castigo.

7. ¿Os acordáis de vuestra existencia precedente?

R. ¡Oh! Sí, es la causa de mi destierro de ahora.

8. ¿Cuál era esa existencia?

R. Un joven libertino en tiempos de Enrique III.

9. Decís que vuestra condición actual es un castigo. ¿No la ha­béis, pues, elegido?

R. No.

10. ¿Cómo puede servir vuestra existencia actual a vuestro adelanto, en el estado de nulidad en que estáis?

R. No es nula para mí, ante Dios que me la ha impuesto.

11. ¿Prevéis la duración de vuestra existencia actual?

R. No. Después de algunos años, volveré a mi patria.

12. Desde vuestra precedente existencia hasta vuestra encar­nación actual, ¿qué habéis hecho como espíritu?

R. Por lo mismo que era un espíritu ligero, Dios me ha encar­celado.

13. En vuestro estado de vigilia, ¿tenéis conciencia de lo que pasa alrededor vuestro, a pesar de la imperfección de vuestros ór­ganos?

R. Veo, oigo, pero mi cuerpo no comprende ni ve nada.

14. ¿Podemos hacer algo que os sea útil?

R. Nada.

 

A San Luis:

15. ¿Las oraciones por un espíritu encarnado, pueden tenerla misma eficacia que para un espíritu errante?

R. Las oraciones son siempre buenas y agradables a Dios. En la situación de este pobre espíritu no pueden servirle para nada, le servirán más tarde, porque Dios las tomará en cuenta.

 

Esta evocación confirma lo que siempre se ha dicho sobre los idiotas. Su nulidad moral no depende de la nulidad del espíritu, quien abstracción hecha de sus órganos, goza de todas sus facultades. La imperfección de los órganos no es sino un obstáculo a la libre manifestación de los pensamientos, no los aniquila. Este es el caso de un hombre vigoroso cuyos miembros estuviesen atados.

 

Instrucción de un espíritu sobre los idiotas y los imbéciles dada a la Sociedad de París:

 

Los imbéciles son seres castigados en la Tierra por el mal uso que han hecho de sus poderosas facultades. Su alma está encarcelada en un cuerpo cuyos órganos impotentes no pueden expresar sus pensamientos. Este mutismo moral y físico es uno de los más crueles castigos terrestres. Muchas veces es elegido por espíritus arrepentidos que quieren rescatar sus faltas. Esta prueba no es es­téril porque el espíritu no queda estacionado en su prisión de carne. Esos ojos entorpecidos, ven, ese cerebro deprimido, conci­be. Pero nada puede traducirse por la palabra ni por la mirada, y salvo el movimiento, están moralmente en el estado de los aletar­gados y de los catalépticos que ven y oyen lo que pasa a su alrede­dor, sin poder expresarlo. Cuando tenéis en sueños esas terribles pesadillas en que queréis huir de un peligro, en que gritáis pidien­do socorro, mientras que vuestra lengua queda pegada al paladar y vuestros pies al suelo, experimentáis por un instante lo que el imbécil siente siempre, parálisis del cuerpo, unida a la vida del es­píritu.

 

Casi todas las dolencias tienen así su razón de ser. Nada se hace sin causa, y lo que vosotros llamáis la injusticia de la suerte es la aplicación de la más alta justicia. La locura es también un castigo del abuso de altas facultades. El loco tiene dos personalidades, la que desatina y la que tiene conciencia de sus actos sin poderlos dirigir.

 

En cuanto a los imbéciles, la vida contemplativa y aislada de su alma, que no tiene las distracciones del cuerpo, puede ser tan agi­tada como las existencias más complicadas por los aconteci­mientos.

 

Algunos se rebelan contra su suplicio voluntario, sienten haber elegido y experimentan un deseo furioso de volver a la otra vida. Deseo que les hace olvidar la resignación en la vida presente y el remordimiento de la vida pasada, de la cual tienen conciencia, porque los imbéciles y los locos saben más que vosotros, y bajo su impotencia física se oculta una potencia moral de la que no tenéis ninguna idea.

 

Los actos de furor o de imbecilidad a que su cuerpo se entrega son juzgados por el ser interior que sufre de esto y que se aver­güenza. Por lo tanto, abofetearles, injuriarles, maltratarles, como se hace algunas veces, es aumentar sus sufrimientos. Porque es ha­cerles sentir más duramente su debilidad y su abyección, y si ellos pudieran, llamarían cobardes a los que obran de este modo, por­que saben que su víctima no puede defenderse.

 

La imbecilidad no es una de las leyes de Dios, y la ciencia puede hacerla desaparecer, porque es resultado material de la ignorancia, de la miseria y del desaseo. Los nuevos medios de hi­giene que la ciencia, más práctica, ha puesto al alcance de todos, tienden a destruirla. Siendo el progreso la condición expresa de la Humanidad, las pruebas impuestas se modificarán y seguirán la marcha de los siglos. Todas acabarán siendo morales, y cuando vuestra Tierra, joven aún, haya cumplido todas las fases de su existencia, será una morada de felicidad como otros planetas más avanzados.

 

Pedro Jonty, padre del médium

 

Hubo un tiempo en que se puso en cuestión el alma de los imbéciles y se preguntaba si pertenecían verdaderamente a la especie humana. La manera como el Espiritismo lo considera, ¿no es de alta moralidad y de gran enseñan­za? ¿No hay materia para serias reflexiones pensando que esos cuerpos des­graciados encierran almas que puede que hayan brillado en el mundo, que son tan lúcidas y tan pensadoras como las nuestras, bajo la espesa envoltura que ahoga sus manifestaciones, y que puede sucedernos lo mismo a nosotros, si abusamos de las facultades que nos ha dispensado la Providencia?. Además, ¿cómo podría explicarse la imbecilidad? ¿Cómo podría estar conforme con la justicia y la bondad de Dios, sin admitir la pluralidad de exis­tencias? Si no ha vivido ya el alma, debe haber sido creada al mismo tiempo que el cuerpo. En esta hipótesis, ¿cómo se justifica la creación de almas tan desheredadas, como las de los imbéciles, por un Dios justo y bueno? Porque aquí no se trata de uno de esos accidentes, como la locura, por ejemplo, que se pueden prevenir o curar. Esos seres nacen y mueren en el mismo estado.

 

No teniendo ninguna noción del bien y del mal, ¿cuál es su suerte en la eternidad? ¿Serán dichosos al igual que los hombres inteligentes y trabajado­res? ¿Mas por qué se concedería este favor, puesto que no han hecho bien? ¿Irán a lo que se llama limbo, estarán en un estado mixto que no es ni la dicha ni la desgracia? Pero, ¿por qué esta inferioridad eterna? ¿Es culpa suya si Dios los ha creado imbéciles? Desafiamos a todos los que rechazan la doctri­na de la reencarnación a que salgan de este círculo estrecho y sin salida. Con la reencarnación, al contrario, lo que parece injusto viene a ser una admirable justicia. Lo que es inexplicable, se explica de una manera muy racional. Por lo demás, no sabemos que los que no admiten esta doctrina la hayan jamás combatido con otros argumentos más que con el de su repugnancia per­sonal a volver a la Tierra. A ésos podemos contestarles: Para que volváis a ella, Dios no os pide vuestro permiso, así como el juez no consulta la voluntad del condenado para enviarle a presidio.

 

Cada uno tiene la posibilidad de no volver a ella, mejorándose lo suficien­te para merecer pasar a una esfera más elevada. Pero en esas esferas venturo­sas no se admite el egoísmo ni el orgullo. Es necesario trabajar despojándose de estas dolencias morales, si se quiere ascender un grado.

 

Se sabe que en ciertas comarcas los imbéciles, lejos de ser un objeto de desprecio, están rodeados de cuidados benévolos. ¿No dependería este senti­miento de una intuición del verdadero estado de esos infortunados, tanto más digno de respeto cuanto que su espíritu, que comprende su situación, debe sufrir al considerarse la escoria de la sociedad?.

 

En dichas comarcas tienen por un favor y bendición de Dios el contar a uno de estos seres entre la familia. ¿Es quizás una superstición? Es posible, porque entre los ignorantes se mezcla la superstición con las ideas más santas, que no saben explicarse. En todos los casos es para los padres una ocasión de ejercer una caridad, tanto más meritoria cuanto que siendo generalmente po­bres, es para ellos una carga sin compensación material.

 

Existe más mérito en rodear de cuidados afectuosos a un niño desgraciado que a aquel cuyas cualidades ofrecen una compensación. Pero la caridad del corazón, siendo una de las virtudes más agradables a Dios, atrae siempre su bendición sobre los que la practican. Ese sentimiento innato entre aquellas gentes equivale a esta oración: “Gracias, Dios mío, por habernos dado como prueba el sostener a un ser débil, y consolar a un afligido.­”

 

Extraído del libro.

El cielo y el infierno.

Allan Kardec

 


#3041 De: "Juan" <Juan_bertolinni@...>
Fecha: Jue, 30 de Sep, 2004 2:51 pm
Asunto: De la prohibición de evocar a los muertos.
Juan_bertolinni@...
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Capitulo XI

 

De la prohibición

de evocar a los muertos.

 

1.La iglesia no niega en ningún concepto el hecho de las manifestaciones. Al contrario, las admite todas, como se ha visto en las citas precedentes, pero las atribuye a la intervención exclusiva de los demonios. No hay razón para que algunos invoque el Evangelio para impedirles, porque de ellas no habla una palabra. El supremo argumento de que valen es la prohibición de Moisés. He aquí en que términos se expresa con este motivo la pastoral citada en las capítulos anteriores:

“No es permitido ponerse en relación con ellos (los espíritus) ya sean inmediatamente, ya sea por intermedio de los que los evocan e interrogan. La ley Mosaica castigaba de muerte esas practicas detestables, es un uso entre los gentiles: “No vayáis a encontrar los magos- dice le libro Levítico-, y no dirijáis a los adivinos ninguna pregunta por miedo de quedar manchados dirigiéndoos a ellos”, (Capitulo, XVI, v.31). “Si un hombre o una mujer tiene un espíritu de Python o de adivinación, que sea castigados a muerte. Será apedreado y su sangre caerá sobre su cabeza”, ( Capitulo XX, v.27) y en el libro del Deuteronomio: “Que no haya nadie entre vosotros que consulte a los adivinos o que observe los sueños y los augurios, o que use maleficios, sortilegios y encantamientos, o que consulte a los que tienen el espíritu de Python y que practican la adivinación, o que interrogan a los muertos para saber la ver­dad, porque el Señor tiene en abominación todas estas cosas, y destruirá a vuestra llegada las naciones que cometan estos críme­nes” (Capitulo. XVIII, v. 10, 11, 12).

 

2. Es útil para la comprensión del verdadero sentido de las pa­labras de Moisés, recordar el texto completo, un poco abreviado, en esta cita:

“No os apartéis de vuestro Dios para ir a buscar los magos, y no consultéis a los adivinos, por miedo de mancharos, dirigiéndoos a ellos. Yo soy el Señor vuestro Dios” (Levítico, Cáp. XIX, v. 32).

“Si un hombre o una mujer tiene un espíritu de Python, o un espíritu de adivinación, que sean castigados de muerte. Serán apedreados, y su sangre caerá sobre su cabeza” (cont Ib., Capitulo . XX, v. 27).

“Cuando habréis entrado en el país que el Señor vuestro Dios os dará, tened buen cuidado de no imitar las abominaciones de estos pueblos. Y que no se encuentre nadie entre vosotros que pretenda purificar a su hijo o su hija, haciéndoles pasar por el fuego, o que consulte a los adivinos, o que observe los sueños y los augurios, o que use maleficios, sortilegios y encantamientos, o que consulte los que tienen el espíritu de Python y que se entrome­ta en adivinar, o que interroguen a los muertos para saber la ver­dad. Porque el Señor tiene en abominación todas estas cosas, y exterminará todos estos pueblos a vuestra entrada por causa de estas clases de crímenes que han cometido” (Deuteronomio, Cáp. XVIII, v. 9, 10, 11 y 12)

 

3. Si la ley de Moisés debe observarse rigurosamente sobre este punto, debe serlo igualmente sobre todos los otros: ¿Por qué había de ser buena en lo que concierne a las evocaciones, y mala sobre otros puntos?. Es preciso ser consecuente: si se reconoce que su ley no está en armonía con nuestras costumbres y nuestra época para ciertas cosas, no hay razón para que no sea así en la prohibi­ción de que se trata.

Por otra parte, es necesario atender a los motivos que provoca­ron esta prohibición, motivos que tenían entonces su razón de ser, pero que no existen seguramente hoy. El legislador hebreo que­ría que su pueblo rompiese con todas las costumbres adquiridas en Egipto, donde la de las evocaciones estaba en uso, y era objeto de abusos como lo prueban estas palabras de Isaías: "El espíritu de Egipto se aniquilará en ella, y yo derribaré su prudencia. Consul­tarán sus ídolos, sus adivinos, sus pitonisas y sus magos" (Cáp. XIX, v. 3).

Además, los israelitas no debían contraer ninguna alianza con las naciones extranjeras, pues iban a encontrar las mismas prácti­cas que adoptarían, a pesar de que debían combatirlas. Moisés debió, pues, por política, inspirar al pueblo hebreo aversión a todas las costumbres que por tener puntos de contacto, se las hu­biera asimilado. Para motivar esta aversión, era menester presen­tarlas como reprobadas por Dios mismo. Por esto dice: "El Señor tiene en abominación todas estas cosas y destruirá vuestra llegada las naciones que cometen estos crímenes."

 

4. La prohibición de Moisés era tanto más justificada cuanto que no se evocaban los muertos por respeto y afecto a ellos, ni con un sentimiento de piedad. Era un medio de adivinación con el mismo título que los augurios y los presagios, explotado por el charlatanismo y la superstición. Sin embargo, no consiguió arran­car esta costumbre, que era objeto de tráfico, como lo prueban los pasajes siguientes del profeta ya citado.

“Y cuando os dirán: Consultad a los magos y a los adivinos que hablan bajo en sus encantamientos, respondedles: ¿Cada pueblo no consulta su dios?, ¿Y se va a hablar a los muertos de lo que con­cierne a los vivos?” (Isaías, cap. VIII, v. 19).

“Soy yo quien hago ver la falsedad de los prodigios de la magia, quien vuelve insensatos a los que se mezclan en adivinar, quien derriba el espíritu de los sabios, y quien convence de locura su vana ciencia” (cap. XLIV, v. 25).

“Que estos augures que estudian el cielo, que contemplan los astros y que cuentan los meses, para sacar de éstos las predicciones que quieren daros del porvenir, vengan ahora, y que os salven. Han venido a ser como la paja: el fuego les ha devorado. No po­drán librar sus almas de las llamas ardientes, ni siquiera de su in­cendio quedarán carbones con los cuales pudiesen calentarse, ni fuego ante el cual pudiesen sentarse. He ahí lo que serán todas estas cosas a las cuales os habíais dedicado con tanto afán. Estos mercaderes que habían traficado con vosotros desde vuestra ju­ventud huirán todos, el uno por un lado, el otro por otro, sin que se encuentre de ellos uno solo que os saque de vuestros males” (cap. XLVII, v. 13, 14 y 15).

En este capítulo, Isaías se dirige a los babilonios, bajo la figura alegórica de “la virgen hija de Babilonia, hija de los caldeos” (v. l). Dice que los encantadores no impedirán la ruina de su monarquía. En el capítulo siguiente, se dirige directamente a los is­raelitas.

“Venid aquí, vosotros, hijos de una adivina, raza de un hom­bre adúltero y de una mujer prostituta. ¿Con quién os habéis di­vertido?, ¿Contra quién habéis abierto la boca y lanzado vuestras lenguas agudas?,¿No sois hijos pérfidos y vástagos bastardos?, ¿Vosotros que buscáis vuestro consuelo en vuestros dioses, bajo todos los árboles cargados de ramas, que sacrificáis vuestros niños en los torrentes, bajo las rocas salientes?. Habéis puesto vuestra confianza en las piedras del torrente. Habéis derramado licores, para honrarlas, les habéis ofrecido sacrificios. ¿Después de esto, mi indignación no se inflamará?” (cap. LVII, v. 3, 4, 5 y 6).

Estas palabras no dejan duda. Prueban claramente que en aquel tiempo las evocaciones tenían por objeto la adivinación y que se comerciaba con ellas. Estaban asociadas a las prácticas de la magia y de la hechicería, y aun acompañadas de sacrificios hu­manos. Moisés tenía, pues, razón en prohibir esas cosas y en decir que Dios las tenía en abominación. Hasta la Edad Media se perpe­tuaron estas prácticas supersticiosas. Pero hoy la razón les hace justicia, y el Espiritismo ha venido a demostrar el fin exclusiva­mente moral, consolador y religioso de las relaciones de ultratum­ba. Desde luego que los espiritistas no sacrifican los niños y no derraman licores para honrar a los dioses; que no preguntan ni a los astros, ni a los muertos, ni a los augures para conocer el porve­nir que Dios ha ocultado sabiamente a los hombres; que repudian todo tráfico de la facultad que algunos han recibido de comunicar con los espíritus. Que no son movidos por la curiosidad ni por la concupiscencia, sino por un sentimiento piadoso y por el único deseo de instruirse, de mejorarse, y de aliviar a las almas que su­fren. La prohibición de Moisés no les concierne de ningún modo. Esto es lo que habrían visto los que la invocan contra ellos si hubie­ran profundizado mejor el sentido de las palabras bíblicas. Ha­brían reconocido que no existe ninguna analogía entre lo que pa­saba entre los hebreos y los principios del Espiritismo. Además, el Espiritismo condena precisamente lo que motivaba la prohibición de Moisés. Mas cegados por el deseo de encontrar un argumento contra las nuevas ideas, no han advertido que este argumento es completamente falso.

La ley civil de nuestros días castiga todos los abusos que quería reprimir Moisés. Si Moisés pronunció el último suplicio contra los delincuentes, es porque necesitaba medios rigurosos para gober­nar aquel pueblo indisciplinado. Así es que la pena de muerte se halla muy prodigada en la legislación. Por lo demás, no tenía mucho que escoger en los medios de represión. Faltaban cárceles, casas de corrección en el desierto, y la naturaleza de su pueblo no era para ceder al temor de las penas puramente disciplinarias. No podía graduar su penalidad como se hace en nuestros días. Es, pues, una equivocación apoyarse en la severidad del castigo, para probar el grado de culpabilidad de la evocación de los muertos. ¿Sería necesario, por respeto a la de Moisés, mantener la pena ca­pital para todos los casos en que la aplicaba?. Por otra parte, ¿por qué se recuerda con tanta insistencia este artículo, cuando se pasa en el silencio el principio del capítulo, que prohíbe a los sacerdotes poseer los bienes de la tierra, y no tener parte en ninguna herencia porque el mismo Señor es su herencia? (Deuteronomio, cap. XVIII, v. 1 y 2).

 

5. Hay dos partes distintas en la ley de Moisés: la ley de Dios propiamente dicha, promulgada sobre el monte Sinaí, y la civil o dis­ciplinaria, apropiada a las costumbres y al carácter del pueblo. La una es invariable, la otra se modifica según los tiempos, y no puede ocurrírsele a nadie que pudiésemos ser gobernados por los mismos medios que los hebreos en el desierto, así como las Capi­tulares de Carlomagno no podrían aplicarse a la Francia del siglo XIX. ¿Quién pensaría, por ejemplo, en aplicar hoy este artículo de la ley mosaica?: "Si un buey da una cornada a un hombre o a una mujer que muere de ella, el buey será apedreado y no se comerá de su carne. Pero el dueño del buey será juzgado inocente" (Éxodo, cap. XXI, v. 28 y SS.)

Este artículo, que nos parece tan absurdo, no tenía, sin embar­go, por objeto castigar al buey y librar de responsabilidad a su dueño. Equivalía simplemente a la confiscación del animal causa del accidente, para obligar al propietario a mayor vigilancia. La pérdida del buey era el castigo del dueño,castigo que debía ser bastante apreciable en un pueblo pastor para que fuese necesario imponerle otro. Pero no debía aprovechar a nadie. Por esto se prohibía comer su carne. Otros artículos expresan el caso en que el dueño es responsable.

Todo tenía su razón de ser en la legislación de Moisés, porque todo estaba previsto en ella, hasta los menores detalles. Pero la forma, así como el fondo, estaba en armonía con las circunstancias de la época. Ciertamente si Moisés volviese hoy a dar un código a una nación civilizada, no le daría el de los hebreos.

 

6. A esto se opone que todas las leyes de Moisés son dictadas en nombre de Dios, como las de Sinaí. Si se las juzga todas de ori­gen divino, ¿por qué los mandamientos están limitados al Decálogo?. Es porque se ha hecho diferencia. Si todas dimanan de Dios, todas son igualmente obligatorias. ¿Porqué no se observan todas?, ¿Por qué, entre otras, no se ha conservado la circuncisión que Jesús sufrió y que no abolió?. Se olvida que todos los legisladores antiguos, para dar más autoridad a sus leyes, dijeron que las reci­bieron de una divinidad. Moisés, más que ningún otro, tenía nece­sidad de este apoyo, en razón del carácter de su pueblo. Si a pesar de esto tuvo tanto trabajo en hacerse obedecer, éste hubiera sido mayor si las hubiese promulgado en nombre propio.

¿No vino Jesús a modificar la ley mosaica, y no es su ley el códi­go de los cristianos?, ¿No ha dicho: “Habréis aprendido que ha sido dicho a los antiguos tal y cual cosa, y yo os digo otra”?, ¿Pero ha tocado la ley del Sinaí?. De ningún modo. La sanciona, y toda su doctrina moral no es más que desenvolvimiento de aquélla. Pero en ninguna parte habla de la prohibición de evocar a los muertos. Ésta era una cuestión bastante grave, sin embargo, para que la hu­biese omitido en sus instrucciones, cuando ha tratado otras más secundarias.

 

7. En resumen, se trata de saber si la iglesia sobrepone la ley mosaica a la ley evangélica. O de otro modo, si es más judía que cristiana. Es digno de observar que de todas las religiones, la que ha hecho menos oposición al Espiritismo es la judía, y no ha invo­cado contra las relaciones con los muertos la ley de Moisés, en la que se apoyan las sectas cristianas.

 

8. Otra contradicción: si Moisés prohibió evocar los espíritus de los muertos, es señal que los tales espíritus pueden venir, pues de otro modo su prohibición era inútil. Si podían venir en su tiempo, lo pueden aún hoy: si son los espíritus de los muertos, no son exclusivamente los demonios. Por lo demás, Moisés no habla de ninguna manera de estos últimos.

Es, pues, evidente que nadie puede lógicamente apoyarse en la ley de Moisés, en esta circunstancia, por el doble motivo de que no rige en el cristianismo, y de que no es apropiada a las costum­bres de nuestra época. Pero aun suponiéndole toda la autoridad que algunos le conceden, no puede, según hemos visto, aplicarse al Espiritismo.

Moisés, es verdad, comprende en su prohibición el que se inte­rrogue a los muertos. Pero esto no es más que de un modo secun­dario y como accesorio a las prácticas de la hechicería. La misma palabra interrogar, puesta al lado de los adivinos y de los augures, prueba que entre los hebreos las evocaciones eran un medio de adivinación. Pero los espiritistas no evocan a los muertos para ob­tener revelaciones ilícitas, sino para recibir de ellos sabios conse­jos y procurar el alivio de los que sufren. Ciertamente si los hebreos no se hubiesen servido de las comunicaciones de ultra­tumba sino para ese fin, lejos de prohibirlas, Moisés las habría fomentado, porque ellas hubieran hecho a su pueblo más mori­gerado.

 

9. Si ha sido del gusto de algunos críticos jocosos o mal inten­cionados presentar las reuniones espiritistas como asambleas de brujos y de nigrománticos, y los médiums como decidores de la buena ventura. Si algunos charlatanes mezclan este nombre con prácticas ridículas, que desaprueba el Espiritismo, bastantes gen­tes saben a qué atenerse sobre el carácter esencialmente moral y grave de las reuniones del Espiritismo serio. La doctrina, escrita para todo el mundo, protesta bastante contra los abusos de todas clases, para que la calumnia recaiga sobre quien lo merece.

 

10. La evocación, se dice, es una falta de respeto a los muer­tos, cuyas cenizas no deben ser removidas. ¿Quién dice esto?. Los adversarios de los dos campos opuestos que se dan la mano: los incrédulos que no creen en las almas, y los que creyendo en ellas pre­tenden que no pueden venir, y que sólo el demonio se presenta. Cuando la evocación se hace religiosamente y con respeto. Cuando los espíritus son llamados, no por curiosidad, sino por un sentimiento de afecto y de simpatía y con el deseo sincero de ins­truirse y de hacerse mejores, no se comprende qué sería más irre­verente, si llamar a las gentes después de su muerte o durante su vida. Pero hay otra respuesta perentoria a esta objeción, esto es, que los espíritus vienen libremente y no obligados; que también vienen espontáneamente sin ser llamados; que manifiestan su sa­tisfacción en comunicarse con los hombres y se quejan a menudo del olvido en que se les deja a veces. Si fueran turbados en su quie­tud o estuviesen descontentos de nuestro llamamiento, lo dirían o no vendrían. Puesto que son libres, cuando vienen es porque esto les place.

 

11. Se alega esta otra razón. Las almas, se dice, permanecen en la morada que les ha señalado la justicia de Dios, esto es, en el infierno o en el paraíso. Las que están en el infierno no pueden salir de éste, aunque a los demonios se les deje en libertad. Las que están en el paraíso se hallan ocupadas enteramente en su beati­tud. Están muy por encima de los mortales para ocuparse de ellos y muy dichosas para volver a esta tierra de miserias a interesarse por los parientes y amigos que han dejado en ella. ¿Son, pues, como esos ricos que apartan la vista de los pobres por temor de que su miseria no les altere la digestión?. Si fuera así, serían poco dig­nas de la dicha suprema, que vendría a ser el premio del egoísmo. Quedan las que están en el purgatorio. Pero éstas se hallan su­friendo y tienen que pensar, en su salvación antes que todo. Así pues, si ni unas ni otras pueden venir, sólo el diablo podrá hacerlo en su lugar. Si no pueden venir, no hay, pues, temor de que se alte­re su reposo.

 

12. Pero aquí se presenta otro inconveniente. Si las almas que están en la beatitud no pueden dejar su morada afortunada para venir en socorro de los mortales, ¿por qué invoca la iglesia la asis­tencia de los santos, que deben gozar de la más grande suma posi­ble de beatitud?, ¿Por qué dice a los fieles que les invoquen en las enfermedades, en las aflicciones y para preservarse de las calami­dades?, ¿Por qué, según ella, los santos, la misma Virgen, vienen a mostrarse a los hombres y a hacer milagros?. Dejan, pues, el cielo para venir a la tierra. Si los que están en lo más alto de los cielos pueden dejarle, ¿por qué no podrán hacerlo los que están menos elevados?.

 

13. Que los incrédulos nieguen la manifestación de las almas, se concibe, puesto que no creen en el alma. Pero lo que es extraño es ver a aquellos cuyas creencias se apoyan sobre su existencia y su porvenir, encarnizarse contra los medios de probar que existe y es­forzarse en demostrar que eso es imposible. Parecía natural, al con­trario, que los que tienen más interés en su existencia debiesen acoger con alegría, y como un beneficio de la Providencia, los me­dios de confundir a los negadores con pruebas irrecusables, pues­to que éstos son los que niegan la religión. Deploran sin cesar la invasión de la incredulidad que diezma el redil de los fieles, y cuando el más poderoso medio de combatirla se presenta, lo re­chazan con más obstinación que los mismos incrédulos, pues cuan­do las pruebas rebosan hasta el punto de no dejar ninguna duda, se recurre como argumento supremo a la prohibición de ocuparse de ellas. Y para justificarla, se aduce un artículo de la ley de Moisés en el cual nadie pensaba, y donde se quiere, a la fuerza, ver una aplicación que no existe. Se conceptúa tan feliz este descubrimien­to, que no han sabido ver en él una justificación de la doctrina espi­ritista.

 

14. Todos los motivos alegados contra las relaciones con los espíritus no pueden resistir un examen serio del encarnizamiento que se despliega. Puede inferirse que esta cuestión presenta un gran interés, pues de no ser así no se insistiría tanto en ella. Al ver esta cruzada de todos los cultos contra las manifestaciones, se diría que les tienen miedo. El verdadero motivo podría muy bien ser el temor de que los espíritus, demasiado perspicaces, no vinie­sen a ilustrar a los hombres sobre los puntos que se quieren dejar en la oscuridad, y a hacerles conocer de fijo lo que hay en el otro mundo y las verdaderas condiciones para ser en él dichosos o des­graciados. Por esto, lo mismo que se dice a un niño "no vayas allí, que hay un duende—, se dice a los hombres: "No llaméis a los espí­ritus, pues son el diablo." Pero sus trabajos tendrá, porque si se prohíbe a los hombres llamar a los espíritus, no se impedirá a los espíritus que vengan a los hombres a sacar la lámpara de debajo del celemín.

El culto que está en la verdad absoluta no tiene que temer nada de la luz, porque la luz hará resaltar la verdad, y el demonio no podrá prevalecer contra ella.

 

15. Rechazar las comunicaciones de ultratumba es rechazar el poderoso medio de instrucción que resulta de la iniciación en la vida futura, y de los ejemplos que ellas nos suministran. La experiencia nos enseña, además, el bien que se puede hacer a los espíri­tus imperfectos apartándoles del mal, ayudando a los que sufren a desprenderse de la materia y a mejorarse. Prohibir, pues, dichas comunicaciones es privar a las almas desgraciadas de la asistencia que podemos darles. Las siguientes palabras de un espíritu resu­men admirablemente las consecuencias de la evocación practica­da con un fin caritativo.

 

“Cada espíritu doliente y lastimero os contará la causa de su caída, los motivos que le han arrastrado a sucumbir. Os dirá sus es­peranzas, sus combates, sus terrores. Os dirá sus remordimientos, sus dolores, sus desesperaciones. Os mostrará a Dios justamente irritado, castigando al culpable con toda la severidad de su justi­cia. Escuchándoles os conmoveréis y os atormentaréis por voso­tros mismos. Siguiéndoles en sus lamentos veréis a Dios no per­diéndole de vista esperando el pecador arrepentido, tendiéndole los brazos tan pronto como traten de adelantar. Veréis los progre­sos del culpable, a los cuales habréis tenido la dicha y la gloria de haber contribuido, los seguiréis con afán, como el cirujano sigue los progresos de la herida que cura diariamente” (Burdeos, 1861).

 

El cielo y en infierno.

Allan Kardec







#3040 De: "Cristobal" <cristobal_34@...>
Fecha: Jue, 30 de Sep, 2004 9:50 am
Asunto: Historia de Una Vida
cristobal_34@...
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Historia de Una Vida

Todo comenzó cuando un día, en mi madre, en un local bien protegido llamado trompa, dos elementos se encontraron: uno de mi madre, el óvulo, y el otro de mi padre, el espermatozoide.

 

Como dos apasionados se aproximaron y se abrazaron transformándose en una pequeñita gota de agua.

 

Ese fue el día más feliz de mi existencia. Recomenzaba para mí la oportunidad de retornar a la carne, después de pasar un largo tiempo en el mundo espiritual.

 

Me dieron el nombre de huevo. Yo era muy pequeñito, mucho más pequeño que un grano de arena. Inicié entonces, un largo viaje. Empujado hacia adelante por algo semejante a hilos, que desenvolvían movimientos delicados como las olas del mar cuando besan dulcemente la playa ..., yendo y viniendo, llegué en fin a un lugar llamado útero.

 

Era un lugar mágico, calientito y luego noté que no corría peligro. Sin esperar mucho, me fui anidando, agarrándome firmemente a una de las paredes. Ya contaba con tres días de vida.

 

De a poco me fui cubriendo con una membrana de aquella misma pared. A los nueve días de vida, mi forma era la de un disco y tenía medio milímetro de diámetro. Fui creciendo y a los doce días de vida ya tenía el doble del tamaño: un milímetro.

 

Recibí el nombre de embrión. Cómodamente instalado, fui formando una alfombra que se llama placenta, para poder alimentarme mejor, retirando del organismo de mi madre todo lo que necesitaba.

 

Ya estaba con casi un mes. La expectativa de mi existencia era muy grande. La ansiedad de mi madre se transformó en pura alegría cuando los tests dieron "positivo". 

 

Ahora era mi padre el que quería saber si yo era niño o niña, rubio o morena, de ojos castaños o azules. Cuando el preguntó: ¿Cómo será él ?. Fui luego respondiendo: tengo forma de letra C, y me parezco a un caballo marino. Tengo un centímetro de tamaño.

 

No se si me oirán pero lo que se es que redoblarán cuidados y recomendaciones. A los dos meses, mi cuerpito estaba más recto, mi boca más formada, mi nariz comenzaba a aparecer, mis ojos estaban más desenvueltos. 

 

¿Mi tamaño ? Cuatro centímetros. 

¿Mi peso ? Cinco gramos.

A los tres meses ya tenía forma de gente ... Y el tiempo fue pasando.

 

¡Qué gran emoción! cuando mamá pudo oír mi corazoncito latir. Sentía como si fuese un mensaje para ella. Y era así. Era mi agradecimiento por todo lo que ella hacía y pensaba por mí.

 

Ella esperaba, papá aguardaba y yo también. ¿Cómo sería nuestro reencuentro ?

         Seis, siete, nueve meses. El médico marcó el día de mi llegada.

Mi nacimiento estaba pronto y mi cunita aguardaba. Última semana de espera.

Hoy me presenté a toda la familia. ¡Qué alegría ! Mi primer día de vida, en los brazos de mi madre.

Los hijos que nos llegan por las vías de la reencarnación son, casi siempre, espíritus amigos con los cuales ya vivimos en otras épocas.

 

Llegan a nosotros, golpeando la puerta del corazón, a solicitar entrada y cuando les permitimos el ingreso en el seno de la familia, se llenan de felicidad.

 

Pueden ser comparados a aves pequeñas que retornan al nido, después de las andanzas exhaustivas por otras tierra, en busca de cariño, ternura y abrigo.

 

Estemos atentos y jamás cerremos las puertas de nuestro amor a esos pájaros implumes que nos buscan deseando la oportunidad para retornar a la vida física.

 

Autor Desconocido

 

Basado en la Apostilla del grupo de gestantes de USE

 


#3039 De: "Rafael" <Rafael_bertolinni_86@...>
Fecha: Jue, 30 de Sep, 2004 9:43 am
Asunto: El pensamiento del anciano
Rafael_bertolinni_86@...
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El pensamiento del anciano

 

Para que el pensamiento pueda fluir con naturalidad a través del cerebro, es necesario que ese esté en buenas condiciones de vitalidad, como puede ser observado en la juventud, mientras el organismo goza de buen estado de salud, física y mental.

 

Pero, con el paso de los años, las personas van perdiendo la sensibilidad del sistema cognitivo del cerebro, por la atrofia de neuronas que sufren un aniquilamiento morfológico progresivo, volviéndose menos capaces de responder a las solicitudes del medio ambiente, acarreando disminución de la memoria y de la capacidad de aprendizaje. Paralelamente, surgen el cansancio de los ojos, la disminución de la agudeza visual y auditiva y de la capacidad física.

 

Psíquicamente, pueden ocurrir estados de desánimo, de ansiedad, angustia, temores infundados, depresión y disminución de la capacidad de raciocinio.  Hablando sobre el cerebro del anciano, el Dr. Deepak Chopra, en el libro La Cura Cuántica dice: «Cuando envejecemos, nuestro cerebro se atrofia, se debilita y pierde millones de neuronas cada año». Aún y con ello, ese es apenas un concepto anatómico que no corresponde a la realidad espiritual.

 

Durante la vida, el ser humano utiliza menos de un tercio de sus neuronas cerebrales disponibles y solamente las que se mantuvieron inactivas se atrofian. Las demás continúan realizando su trabajo con relativa perfección, en la madurez de los años vividos. La naturaleza se comporta homogéneamente en los diferentes sectores del organismo. El músculo que permanece inactivo durante algún tiempo se atrofia, y lo mismo ocurre con las neuronas cerebrales. Es normal observar que el envejecimiento aparece más temprano entre las personas que no se dedican a las actividades intelectuales, y viven el día a día en la rutina de las cosas comunes, y ya en la media edad se pueden evidenciar fenómenos de involución de las actividades inherentes al conocimiento humano, lo que vale a decir que envejecen más temprano.

 

En contrapartida, la observación muestra que el anciano habituado a la realización de actividades mentales, presenta una excelente capacidad para aprender cosas nuevas, y demuestra evidentes manifestaciones de vigor intelectual. Disponiendo de madurez en el área cognitiva, él relaciona naturalmente los conocimientos que le llegan al área de percepción del córtex cerebral, y selecciona los asuntos que le despiertan mayor interés.

 

El anciano manifiesta nuevas tendencias preferenciales por las cosas de la vida, y ciertas actividades que eran valoradas en la mocedad, como la ambición por los bienes materiales y la fascinación por las actividades inherentes al sexo, pueden serle menos significativas en los años venturosos de la edad avanzada, aunque su alma sea la misma que tenía en los áureos años de la juventud. La persona se vuelve menos participante de las actividades de su universo personal, familiar y social, aunque no esté ausente en las mismas.

 

El pensamiento es una forma de energía que fluye continuamente del alma y canalizado a través del cerebro para los fines de realizaciones humanas, cuando es mantenido en continua actividad, no decrece con el pasar de los años, como afirma Prentice Mulmord en el libro Nuestras Fuerzas Mentales: «Nunca nos debe abandonar la idea de que el hombre posee una fuerza mental siempre progresiva y que, sin cesar, esta fuerza puede ser aplicada para fortalecer y dar nueva vida al cuerpo».

 

Sabiendo que la energía mental emana del alma, podemos comprender el alcance de esa afirmación del insigne maestro de la mente. El alma no envejece, sino que evoluciona a través de los años, y puede actuar continuamente sobre las células del cuerpo y, en todas las edades, proporcionar a las personas el vigor para sus diferentes realizaciones.

 

Aunque con el pasar de los años haya la pérdida de un gran número de neuronas cerebrales, son de células que ciertamente nunca habían participado de la vida mental activa del ser humano.

 

La fuerza anímica se mantiene siempre presente, indicando que, si el ser humano del futuro fuera motivado a utilizarla desde la infancia, podrá tenerla progresivamente aumentada, y contará con su capacidad mental continuamente actuante, sin los desniveles de la atrofia de las neuronas con el transcurrir de la edad, como todavía puede verse con los seres humanos.

 

La historia registra ejemplos de personas notables pasados los 70 años de edad, revelando elevada capacidad intelectual. Así, encontramos, entre otros a Giuseppe Verdi componiendo sus más bellas óperas; Winston Churchil congregando a su pueblo para la gran resistencia que contribuyó para la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial; el Papa Juan XXIII, que sorprendió al mundo cristiano con sus oportunas encíclicas, procurando ajustar al programa de la Iglesia en el contexto político-social del mundo contemporáneo; el primer ministro de Israel, Yitzhak Rabin, conduciendo al valeroso pueblo judío hacia sus grandes destinos; y Mahatma Gandhi, que se identificó con su pueblo y dirigió el movimiento pacífico de la India, siendo conocido como uno de los estadistas más santos de los tiempos modernos, defensor de la no-violencia, el profeta de la ahimsa.

 

 

Extraído del libro

ENFERMEDADES DEL ALMA

 


#3038 De: "Maricarmen" <ramatis73@...>
Fecha: Jue, 30 de Sep, 2004 8:36 am
Asunto: A QUIEN DEBO LO QUE SOY
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¿A QUIEN DEBO LO QUE SOY?

 

Cuentan tal vez una historia

de un señor presuntuoso,

que soñaba con su gloria

y el poder de sus riquezas

trastornaba su memoria.

 

Cuentan de una joven diva

y aquella escultura tal

creyó tanto que valía

que todo a su alrededor

de méritos carecía.

 

Se habló de alguien muy sabio

que su talento explotó

no para bien de las gentes

sino de su destrucción.

 

Tras caracteres diferentes,

pero todos con poder,

pensando que por sus méritos

eran reyes en valer.

 

Y tan altos se subieron

de aquella vana ilusión

que del pedestal cayeron

y todo se destruyó.

 

Aquel sus bienes perdía

y la otra, su hermosura;

el otro, su inteligencia.

 

Quedaba todo deshecho

por algo que nadie acierta.

Pero que nos deja ver

bien clara una explicación:

Que nadie ostente de ser

y que dé gracias a Dios

por todo cuanto nos dé.

 

Que es atrevido y fatal

el vanagloriarse aquí

siendo más que los demás.

 

Porque Dios que todo ve

y penetra basta el pensar,

igual que nos da las cosas

también las puede quitar.

 

L. B.

 

Manuel Robles.

 


#3037 De: "Maricarmen" <ramatis73@...>
Fecha: Jue, 30 de Sep, 2004 8:34 am
Asunto: Junio 19 de 1917 JOAQUIN TRINCADO
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Junio 19 de 1917. Por la médium Mercedes.

 

Mi amor os traigo: La verdad es, hermanos, que puedo decir como aquel gaucho: "Tuve que dentrar a fuerza de hombro y de codos".

 

Claro está; no hay más que un asiento y, ¡son tantos los que quisieran ocuparlo!, que uno se ve forzado a ir ganando la entrada, metiendo con disimulo el codo y el hombro, sin herir susceptibilidades; sobre todo, cuando son damas las que están en antesala. Pero también hay caballeros que protestan y hay que oponerse a su deseo de introducirse en todas las formas; y si yo soy mandado por los consejeros y el maestro superior y tengo que andar así. ¿Que será de vuestros espíritus, que han de luchar sin prerrogativas?... En fin, a codazos y hombro nadas, me senté: y bueno es que los protestantes (aunque sean de capa dorada) vean la justicia que me asiste y mejor será que se conformen y oigan. Quizá en esta noche, serían de provecho otros puntos de conferencia que los dispuestos; pero yo no me salgo de las órdenes que tengo y no debo tampoco alterar el hilo que llevamos.

 

Decía el día anterior: los deberes de la educación de los padres de familia y que todas las mujeres vienen a ser madres; y para afirmarlo digo: que ni el uno por mil de las mujeres dejan de traer en su destino el deber de ser madres. Por lo tanto y como la ley es sólo una, también todos los hombres traen en la misma escala, el deber de ser padres: (mucha atención célibes... que desdoblados me escucháis).

 

Estos puntos, según entienden los inmorales, son reservados y aun triviales... pero veréis que son el punto de partida de toda la sociedad humana y que lejos de ser inmorales y triviales, tenemos deber de tocarlos y fundamentarlos como principio primero de los que en espíritu y materia venimos a esta Escuela de la verdad, abierta de orden del Padre para tocar y enseñar, precisamente, estos puntos y aun otros al parecer más triviales: y no creo que nadie se atreva a poner en tela de juicio los decretos santos y divinos, por emanar del creador y su ley, que para enseñárselos a sus hijos equivocados por el error religioso, abrió esta escuela que extenderá sus ramas y cubrirá toda la tierra.

 

Sí: estos puntos y aun otros más triviales, pero de la más grande importancia para la educación de los seres, desde la encarnación hasta la desencarnación, se tocarán y se enseñarán en esta escuela: por lo que yo, no haré más que dar lo más rudimentario, pues sé que el maestro lo tiene todo esto estudiado profunda y debidamente y os lo dará en sus libros y a su tiempo.

 

Si: en todo el mundo hoy, por la falta de educación de las juventudes antes y después de ser padres, educan mal a sus hijos, naciendo y creciendo de esta falta todo el desamor y mal social que hoy abruma a la humanidad. Y en esta parte del globo en que os encontráis; en esta América; en esta tierra de promisión... ene duele decirlo: pero me duele mucho más ver el desamor de los hijos que en cuanto pueden volar, se emancipan, se sublevan, quieren gobernarse y aun no son capaces de vivir siendo gobernados y de esto, sólo vosotros mismos tenéis la culpa, porque, casi todos los dispensáis por debilidad vuestra, o por que podríais ser acusados de esa misma falta. Otros, porque no os educaron como se debe y los más por desidia; pero todo es hijo de una errada educación recibida, religiosa, política y social. Pero todos os disculpáis con decir, que los mandasteis al colegio.

 

No hermanos míos; no es en el colegio; es en el hogar y desde que dan el primer vagido donde ha de empezar la educación del sentimiento, del amor y la obediencia, sin ser esclavo más que de sus deberes y señor de sus actos dentro de ese sentimiento y amor, el que se comunica al infante por la mirada y los besos llenos de amor y sentimiento y sobre todo, por el néctar de los pechos de la madre; pero, para esto es necesario, que la madre esté llena en su alma y corazón, del sentimiento y amor puros, sostenidos y mantenidos por su compañero, que ante la ley divina responderá de esos seres que el amor, la justicia, la afinidad y la ley, le entrega en custodia.

 

He oído a muchos hermanos de luz (y sé que el maestro os lo dará probado) "que los seres, desde muy niños, es decir, antes del uso de la razón, se dan cuenta de todo" Yo, con más autoridad que vosotros (porque ya os he dicho que aun huelo a hombre y he comprobado como espíritu estos puntos para mis conferencias) os digo, que es realmente así. Que el niño, cuanto más niño, se da más cuenta de todo lo que le rodea y se infiltra en su tierna materia; y es (a causa científica) que el espíritu, aun está casi en entera libertad, hasta el uso de la razón. Esto os lo prueban hasta las leyes civiles y códigos de justicia, tan llenos de imperfecciones.

 

Sí: el espíritu, hasta la edad en que llamáis del uso de la razón, está casi libre, porque aun no le es necesario encerrarse en su materia, por la razón de que, aun no le es hora de obrar materialmente la tarea que vino a realizar. Por eso os digo, que desde el primer vagido empieza la educación; la infiltración del sentimiento y el amor y así comprenderéis que el niño (en regla general) no tendrá más sentimientos y amor, que el que vosotros tenéis. Y sea esto bastante a querer educaros en ese sentimiento y amor puros, del que se os dan lecciones en esta Escuela. Ahora, decidme si es esto inmoral, trivial, o hay algo de más valor.

 

Por eso os digo, que eduquéis al niño desde el primer vagido; y querría que los que estáis aquí fueran todos mujeres, para que a ellas les hablaran, pues a ellas les debe interesar más estos puntos; porque ellas, tienen en su recóndito sagrario maternal, ese sentimiento que sólo las madres pueden tener y que es ese "No sé qué" que dicen las ciencias que no aciertan a encontrar y, que no encontrarán porque es de más alta sabiduría que la ciencia. Sí, mujeres. Cuando queráis regir el amor del mundo, lo conseguiréis, teniendo vosotras la educación verdadera del sentimiento de amor que inculcaréis en vuestros niños desde el primer vagido, en la mirada, en el beso, en el arrullo y desde el alimento, hasta el dormir.

 

No creáis nunca que son niños, más que en la materia. No creáis que no se dan cuenta de todo y tened esto bien presente y obrad con sentimiento y amor y así debéis entender que, según sea vuestro sentimiento, será el de vuestros hijos en regla general. Si así lo hacéis, cuando lleguen al uso de la razón, se les hará menos penoso practicar las buenas costumbres.

 

Dejáis pasar los años de la infancia sin sembrar el sentimiento, porque creéis que no se dan cuenta; y cuando queréis enderezarlos, las raíces están muy arraigadas y tenéis grave responsabilidad. Porque, no creáis que es en el colegio donde se les puede educar en el amor, si ya no llevan el germen desde el pecho de la madre. ¿Y cómo sembraréis en el niño el sentimiento del amor, si aun entre los esposos no lo tenéis y creéis que vuestra compañera sea inferior a vosotros? ¿Y cómo la madre podrá dar en su pecho al niño el sentimiento de amor, si ella está amargada por el trato irracional y desamoroso de su compañero? ¿Pero cómo diréis, hay que pegarles? ¿Creéis que les pega poco la ley? No creáis que el castigo corporal los corrija. Sólo el castigo moral (si castigo entendéis lo que debe entenderse corrección), es el que los corrige.

 

Pero si la madre, en su pecho, puede darle al niño ternura y sentimiento de amor porque ella lo recibe de su compañero, la corrección no será necesaria, porque el niño, desde el primer vagido, se nutre del ejemplo y nada pasa desapercibido a su alrededor y que esto os sirva de ejemplo: y la educación del niño, de ese modo, habrá llegado a su punto, cuando llega al uso de la razón y usará lo que le hayan inculcado: no esperéis más fruto que la semilla que sembrasteis.

 

Es verdad que no me detengo en las cosas más triviales del hogar, que todas son de la más grande importancia en la educación del niño. Pero si practicáis lo que dejo expuesto como regla general, cuando el niño llega al uso de la razón (a los 7 años para que me entendáis) no veréis los desastres y vergüenzas que en niños de esa edad se ven, en esta... permitidme que lo diga... en esta ya, degradada tierra.

 

Veo con gran dolor, que en esa edad, muchos niños han llegado a la corrupción porque, sembrado en ellos el vicio y la inmoralidad, los detractores, esos negros de conciencia que saben que esos niños son espíritus de valía y muchos de misión, se ceban en ellos ayudados por el descuido, por el desamor y desinteligencia de sus padres y truncan esas misiones y, ésta también es la principal de las causas de esa horrible mortalidad de niños, a lo que la medicina es impotente, porque sus espíritus ven, que de encerrarse en ese cuerpo ya consumido a los siete años y semillero de vicios, perderá la lucha en la prueba que traía para elevar el progreso y corta su existencia, hasta con odio a los padres que lo perdieron en esa jornada. Y sabed por todo; que hasta la edad del uso de la razón, el espíritu no se encierra del todo en su materia; por lo que, nada se le escapa de cuanto a su alrededor pasa y es esto lo que los enamorados deberían saber antes de la unión de cuerpos.

 

Esos niños, que el desamor de los padres, sus desacuerdos en el hogar, sus riñas y rencillas los ha predispuesto, son por ello instrumentos propicios de los desalmados detractores y ya, a los 14 años, no son niños: son hombres gastados completamente en su materia y corrompidos en todos los vicios degradantes y criminales.

 

A los 20 años, ya son decrépitos. Antes, en mis mocedades (permitidme que lo diga), a los 20 años, eran más sensibles, más buenos, más obedientes y mil veces más sencillos e inocentes, que hoy a los siete. Atendíamos en esa edad de oro, a los sentimientos de los padres. ¿Cómo un hijo, en aquellos tiempos (y hablo sólo de 50 años atrás), se permitiría una desvergüenza mínima delante de sus padres?... Entonces estaban seguros los padres, de que su apoyo eran los hijos y todos nos mirábamos en los ojos, los unos a los otros, porque había moralidad. ¿Pensar que el hijo se emancipaba de la tutela de los padres, o que por casarse dejaba de tener obligaciones de obediencia y amor al hogar de sus progenitores?... Si alguno se descarriaba; si alguno era ingrato a sus padres, podéis contar, que ese, no tenía amistades ni amigos; se le miraba como peligroso y sufría ya su castigo con el vacío que le hacíamos.

 

Hoy, a los 15 años, el joven, es ya un hombre independiente; nada le obliga a su hogar; es un perdido, un degenerado, es un gravamen para la familia y para la nación es una vergüenza. Pero es independiente... sólo para la corrupción, pues todas sus necesidades han de ser sufragadas por la nación, o por sus padres. Yo sé hermanos míos, que a alguno le duele de los que oyen mis acerbas palabras; pero me duele más a mí tener que decirlas y más de esta tierra en la que tanto he trabajado y luchado en varias existencias por su bien y la veo degenerada... Perdonadme al que le toque; pero esto es lo que veo en mis estudios para estas conferencias y no os presento cuadros vivos e individuales (como podría hacerlo), para no daros más dolor. Entended, que sólo he hablado de hombres hasta los 20 años; ¡si hablara de toda la sociedad!... Vale más cortar por hoy.

 

Voy a quejarme (como también aplaudir a los buenos), de los que vienen de aquella vieja Europa a corromper estas tierras, que los veo y esto sí que me duele. No encuentro parangón con la diferencia de aquellos, que yo veía llegar en mi última existencia. Bien es verdad, que sólo eran de la madre patria; aquellos vascos fuertes, fornidos, sencillos, que tenían por pecado y vergüenza el no trabajar un día. Hombres hechos en toda la extensión de la palabra, pero mucho más niños con sus 25 años, que los de siete hoy... ¡Con qué respeto miraban a su patrón, que ni éste se creía tal, ni ellos sirvientes; veían a su mayor y esto, por sentimiento, por amor y sin esclavizarse! Y no os diré nada, de aquel sostén, de aquel verdadero amor a sus padres. Sufría el padre un revés de fortuna por cualquier causa y allí no se miraba cuál fuese la causa. Se reunían los hijos y se hacían cargo de la situación poniendo en manos del autor de sus días, sus haberes y sus personas. Aquel padre contaba con aquel apoyo y aquel amor y todos en el paterno hogar se abroquelaban. Mientras el hogar paterno existía, era de allí donde irradiaba siempre la luz para todos los hijos, ya viejos; y todos allí también, convergían en su amor y sentimiento.

 

¿Podríais decirme, hermanos míos si hoy me podríais presentar un cuadro de éstos? No lo podréis presentar. Pues no tengo más remedio que decir que no es culpa de esos jóvenes en su totalidad; es vuestra, padres, que no los habéis educado; que no los habéis sabido educar, porque vosotros habéis preferido lo corrompido que de algunas partes de la civilizada Europa... nos mandó, no ella, sino el detractor. El enemigo del amor y de la moral, y es de estos que tomasteis el libertinaje que tenéis por libertad y no habéis podido educar a vuestras esposas, a vuestras compañeras, con cuya mala educación y vuestro desamor, no han podido dar al niño por sus pechos, lo que no pueden tener. El sentimiento de amor. Sé que esto os hiere. Yo también me hiero. Pero la verdad es dura y no os desagradéis. Es el amor el que me empuja y es la orden del amor de los consejeros el que me encarga de decíroslo y aun continuaré este punto en otra conferencia, porque veo la hora avanzada; y os pido, que otro día, me ayudéis al desarrollo de estas materias, con vuestras francas preguntas.

 

Me retiro, deseando que meditéis, que aprovechéis estas enseñanzas y quitaréis con ello el dolor que me causa tocar estas cuerdas tan delicadas y sensibles. Pero seleccionar lo sano que viene a esta tierra y hacer el vacío a lo corrompido.

Mi amor os dejo. La paz sea con vosotros.

Maetheuix.

 

ESPIRITISMO EN SU ASIENTO

POR JOAQUIN TRINCADO.

 


#3036 De: "Jacob C. Sanchez" <jacob73@...>
Fecha: Mié, 29 de Sep, 2004 3:59 pm
Asunto: Fw: Foto "paranormal"
ramatis73
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Queridos hermanos;
Esta foto la he querido enviar a la lista por que es muy curioso de ver y desde luego da mucho que pensar.
Siempre hacia el Padre.
Jacob
----- Original Message -----
Sent: Wednesday, September 29, 2004 4:23 AM
Subject: Foto "paranormal"

La foto que les envío fue captada con un cámara digital luego de haber finalizado la ceremonia de inauguración del Primer Congreso Espírita Internacional del Ecuador que se desarrolló en Guayaquil el pasado mes de agosto.
 
En la gráfica se puede apreciar de derecha a izquierda al Dr. Izaías Claro (Brasil), al Dr. Jorge Berrio (Colombia), Dr. Fabio Villarraga (Colombia) y al Dr. Enrique Gagliardo (Ecuador).
 
Pero, lo que llama la atención son las "manchas" blancas circulares que aparecen en la foto. Una grande y de mayor nitidez en la pared y otras, una en cada uno de los presentes comenzando esta vez desde la izquierda.
 
No está demás comentar que la foto fue captada en el preciso momento que a pocos pasos se manifestara una entidad espiritual en una de las personas asistentes que no tenía conocimiento de su capacidad mediúmnica hasta ese momento.
 
Un saludo fraternal
 
 
 
----- Original Message -----
 
Subject: Foto

 
Enrique
 
Ya logramos hacer la tranferencia de las fotos al computador.
Aqui te envio la "foto paranormal"
Saludos
 
Fabio

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#3035 De: "Maricarmen" <ramatis73@...>
Fecha: Mié, 29 de Sep, 2004 3:19 pm
Asunto: ] "POR QUE LA LAGRIMA NO TIENE COLOR?"
mari47carmen
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"POR QUE LA LAGRIMA NO TIENE COLOR?"

En cuanto lloraba, me puse a pensar...
Si fuese roja como sangre,
mis vestimentas podrían mancharse.

Si la lágrima fuese amarilla,
el color de la alegría,
Expresar tristeza
jamás podría...

Si fuese azul,
el color de la serenidad,
ya no lloraría jamás.
sería mi tranquilidad.

Si fuese blanca
como pétalos de rosas,
no serían lágrimas...
más perlas preciosas.

Ahora una vez más,
me sigo preguntando...
¿Por qué la lágrima no tiene color?

Si fuesen negras
Sólo expresarían horror
¿Por qué será que la lágrima no tiene color?

La lágrima no tiene color...
Porque no siempre expresa dolor.
Y si ella fuese rosa,
¿Podría expresar alegría?

Las lágrimas no tienen color
porque son expresiones del alma
cuando el espíritu está llorando
el corazón dice: ten calma!!!

Si la lágrima tuviese color
debería tener el color del amor
o el mismo color de la pasión
que a veces invade el corazón.

O tal vez el color de la tristeza
que abarca el alma y quita la calma.
Si la lágrima tuviese color
podría ser roja como la sangre.

La lágrima no tiene color.
porque nos aproxima a nuestro Creador.
Si la lágrima tuviese color
yo sólo lloraría de alegría.
más, ¿la lágrima de nostalgia?
¿De qué color sería?
Y la lágrima de decepción,
¿de qué color sería entonces?

Si la lágrima tuviese color
debería tener el color de un brillante.
Más como la lágrima es preciosa
Dios le dio el color de un diamante.
Puro y diáfano como tu alma!!!
 
(Desconozco el autor) 
 
Chispita




#3034 De: "Jacob C. Sanchez" <jacob73@...>
Fecha: Mié, 29 de Sep, 2004 10:28 am
Asunto: RECONOCER EL PROGRAMA APORTADO.
ramatis73
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RECONOCER EL PROGRAMA APORTADO.

LA COMPRENSIÓN, FUNDAMENTO DE LA

EDIFICACIÓN ESPIRITUAL.

 

Hablamos por último de la reforma necesaria en la jurisprudencia y en el derecho penal. Hoy quiero empezar por explicar cómo los hombres podrían arreglárselas para encontrarse mejor en la vida, para elegir y encontrar el camino adecuado sin ayuda ajena, quiero decir, sin apoyo constante.

 

Hay que considerar que en esta época hay todavía muy pocas personas que lo hagan conscientemente, y que digamos presten oído a la voz interior para saber qué programa se han traído. Sólo suelen ser aquellos que sienten una vocación y no pueden ni quieren por supuesto sustraerse a la misma, porque la libre voluntad estaba fijada en ello de antemano. Tales personas no se dejan retener ni por las influencias materiales más fuertes, y siguen su camino sin turbarse, aún cuando éste resulte muy difícil. Asimismo las dificultades que se les ponen en el camino, suelen incitarles a esfuerzos mayores, resultando en mayores éxitos que si tuvieran un camino confortable y una vida sin problemas. Pero no son estas personas las que quiero considerar, sino aquellas que luchan por progresar y no tienen la fuerza para vencer felizmente todos los obstáculos.

 

Ya hemos indicado que hoy en día hay relativamente pocos guías en este sentido. No basta con que el hombre aprenda a leer y escribir y sobretodo a calcular, lo que se considera la exigencia mayor en el afán material. Lograr dinero y bienes es lo más grande en la existencia, y al margen se reconoce y estima a lo sumo, a aquellos que demuestran capacidades artísticas que sobrepasan el nivel medio. Según las normas de vida vigentes, los demás son en el mejor de los casos, medianos, o más o menos por encima o por debajo de la media, o pertenecen a la masa y para el progreso y la evolución de un pueblo y de un estado, a lo sumo son peones.

 

En realidad no es así cuando consideramos en éxito desde el punto de vista del progreso y de avance espiritual. Como ya hicimos constar en otro lugar, las personas que deciden casarse y engendrar hijos, tendrían que recibir una enseñanza detenida. Pues ellos tendrán que ayudar y aconsejar al futuro adulto. Si queremos crear bases de vida correcta y sana, aquel que tiene el cometido de hacerlo, debe poder encontrar el camino adecuado para ello.

 

El mundo dispone hoy en día de medios tan extraordinarios para divulgar y proporcionar una influencia buena, como lo son los aparatos de radio y televisión, y sólo hace falta el uso correcto de los mismos. ¿Pero qué es lo que hay que transmitir? Es tan simple que nadie repara en ello. Ya dije que en la educación del niño lo importante es averiguar dónde tiene que llevarle el camino de la vida, qué programa habita en su interior. Lo que hace falta aprender es simplemente la comprensión correcta, el sentir las bases y capacidades. Pero esto sólo puede hacerse dando al interesado la posibilidad de desarrollarse libremente.

 

En la educación de los primeros años se cometen tantos errores, se crean inhibiciones en todos los sentidos, pues nunca se nace con ellos. Un niño con una voluntad propia débil, se dejará fácilmente guiar, sí, pero ¿hacia dónde?. Generalmente hacia donde los padres y educadores estiman que es correcto y oportuno. El padre ha creado una profesión o un negocio para el hijo, y que a éste le guste o no, que esté dotado para ello o no, deberá seguir este camino, porque sino la fortuna tan penosamente amasada resultará en vano.

 

Es verdad que en las últimas décadas ha habido más soltura en este sentido, pero sigue vigente la opinión de que los hijos deben recibir una herencia de los padres para poder llevar una vida sin preocupaciones. De lo cual hay que deducir que los padres no confían en que sus hijos puedan lograr lo mismo que ellos han logrado. Esta es una opinión muy pobre. Se olvida así que el espíritu confiado a los padres es a menudo o generalmente mucho más evolucionado, y tan sólo necesita digamos una base primitiva para llevar su predisposición hacia la meta. Es sólo arrogancia por parte de los padres el pensar que sus hijos son pobres, abandonados y necesitados de ayuda cuando ellos dejan el mundo material. Cuántas veces ha quedado claro que es precisamente entonces cuando una persona demuestra poder ser independiente, lo que hasta el momento le había sido completamente denegado.

 

¿Cuánto tiempo tiene que esperar a veces una persona para poder vivir su propia vida, para que toda coacción y tutela desaparezcan, y que pueda desarrollarse según las disposiciones dormidas dentro de su ser? Mas de uno llega tarde, y no encuentra ya ni tiempo ni posibilidad para cumplir con las tareas que se había impuesto. Tiene que repetir, podríamos decir, recuperar y completar, sea en el Más Allá lejos del mundo material, o unido a éste en una esfera todavía oscura, según la omisión que tiene que  reparar. No se le perdona nada. Pero los padres que han impuesto impedimentos y represiones en el camino de su hijo, también tienen que aprender a pensar de modo distinto, para estar más maduros. Lo que puede durar bastante tiempo, a menudo unos cientos de años, hasta que puedan volver para compensar lo que han hecho mal.

 

Con ello quiero decir, que ante todo son los padres los que necesitan educación, por lo menos mientras estos errores no hayan desaparecido del mundo material. Pensemos en todos los errores y faltas que la humanidad ha ido suprimiendo en los últimos siglos, y en el progreso que podemos vislumbrar ya en la civilización de los pueblos, la cual es el reflejo del progreso espiritual. ¿Por qué no sería también posible poner orden en este campo tan importante, ya que es en este sentido en el que puede obtenerse mayor progreso? Por experiencia sé que sólo hace falta un poco de buena voluntad para aprender a compren- der. Cada persona tiene algún poder de compenetración, y usarlo o consultar el sentimiento oculto no es difícil, ni mucho menos. Como tal compenetración sólo puede ir a la par con las buenas intenciones, debe ir acompañado de éxito.

 

Cuando una madre oye llorar a su hijo, y se pregunta en silencio y ensimismada, qué es lo que le causa el dolor o la preocupación, si es verdadero o simulado, lo sentirá, y tratará por tanto de consolarle o de tranquilizarle con amor y bondad. Que el trato con los demás, sea en la familia, o fuera de la misma, exige mucha paciencia, lo sabemos todos. Debemos aprender a no perderla nunca, pues a partir del momento en que llegamos a estar impacientes, enfadados, o indiferentes, no encontraremos nunca la comprensión, y no podremos reconocer lo que queremos averiguar.

 

Pero en cuanto los padres procuran demostrar tan sólo paciencia y comprensión para con sus hijos, dejarán de querer obligarles a hacer u omitir, mediante órdenes y castigos, lo que les guste a ellos mimos o al entorno siempre crítico. La comprensión la necesitan también las personas de edad madura, entre sí, en el matrimonio, en la profesión, y en la vida de cada día. Aquellos que se tratan mutuamente con amor, encontrarán para cada comportamiento del otro un motivo, quiero decir una excusa o perdón. Sin amor no hay comprensión. Amor en el sentido de ser bondadoso. Ser bondadoso corresponde a un comportamiento con el cual quisiéramos caracterizar un enfoque que legitime una acción no absolutamente necesaria, pero hecha de buen grado, o sea de todo corazón. Acciones de este tipo se hacen con naturalidad, pues no representan ninguna carga, renuncia o gasto mayor.

 

Bueno sin embargo, no lo es uno hasta que haga prestaciones en beneficio y provecho del prójimo, sin reparar en sí mismo o en ventaja propia. Hay una pequeña diferencia entre lo bueno y lo bondadoso, pero por lo que nos ataña no es importante. Para con sus hijos, los padres no sólo deberían ser bondadosos, sino realmente buenos, es decir que, a pesar de que haya carga o máximo sacrificio, quieran hacer y den todo lo que está en sus manos.

 

También con respecto a esto, podemos decir que el concepto general ya se ha modificado en el buen sentido. Sabemos de nuestros antepasados lo grande que era a menudo la distancia entre hijo y padre, y también entre hijo y madre, aunque menos. Sólo podía mostrarse respeto, y una disciplina severa se consideraba evidente. Y pensando en la mujer, la pobre era en el sentido más estricto de la palabra, una esclava. Menciono estas cosas para dar paso a la esperanza de que el camino iniciado se siga con afán y se lleve a buen fin.

 

En muchos casos ya se ha puesto orden, por lo que con razón se puede admitir que la humanidad no se parará en su evolución hacia una mayor comprensión, esta piedra angular y fundamento del crecimiento espiritual. Los grandes inventos en la técnica, el descubrimiento de las leyes de la naturaleza y el aprovechamiento de sus energías, permiten construir edificios gigantescos en poquísimo tiempo, salvando todos los obstáculos, permiten volar por los aires, libres de gravedad material. Al igual ay que eliminar los obstáculos que rodean al hombre y que representan un freno para su desarrollo. Aquí termino por hoy.

 

Extraído del libro.

Mediumnidad.


#3033 De: "Cristobal" <cristobal_34@...>
Fecha: Mié, 29 de Sep, 2004 10:15 am
Asunto: Para saber cuándo el deseo es auténtico
cristobal_34@...
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Para saber cuándo el deseo es auténtico

 

En un monasterio mixto, un monje se enamoró de una monja muy bella, y una noche entró en su celda haciéndole saber sus sentimientos y su deseo de hacer el amor con ella.

La monja no se alteró y le dijo:

-Hoy no, pero si lo deseas de verdad, mañana accederé a tu petición.

El monje aceptó encantado.

A la mañana siguiente se celebraba en el templo una ceremonia de gran solemnidad a la que asistían todos los monjes y jerarquías del monasterio, además de innumerables fieles.

En medio de la multitud, la monja se acercó a su enamorado y desnudándose completamente le dijo:

-Estoy dispuesta, si quieres amarme. Puedes hacerlo aquí y ahora.

El avergonzado monje abandonó el templo y no regresó jamás. La monja se vistió tranquilamente ante la mirada de todos y ocupó su lugar en la ceremonia.

 

 

LOS 120 MEJORES CUENTOS

DE LAS TRADICIONES ESPIRITUALES

DE ORIENTE

 


#3032 De: "Rafael" <Rafael_bertolinni_86@...>
Fecha: Mié, 29 de Sep, 2004 10:13 am
Asunto: El néctar que se convierte en veneno
Rafael_bertolinni_86@...
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El néctar que se convierte en veneno

Un hombre llevaba muchas horas viajando a pie y estaba cansado y sudoroso bajo el sol implacable del día. Extenuado, se echó a descansar bajo un árbol. El suelo estaba duro y el hombre pensó en lo agradable que sería tener una cama mullida en la que reposar. Era aquél un árbol celestial que hacía los pensamientos realidad, así que la cama le fue concedida al exhausto viajero. Acostado en la agradable cama, pensó ahora que sería muy grato para sus cansadas piernas que una joven le proporcionase un masaje sobre ellas, y en seguida una joven estaba aliviando la tensión de sus piernas. Bien descansado, el hombre sintió hambre y pensó lo gratificante que sería poder degustar una opípara comida. Surgieron los alimentos y el viajero comió hasta saciarse. Se sentía feliz. Había reposado, una bella mujer le había proporcionado un agradable masaje y había llenado su estómago. De repente le asaltó un pensamiento: «¡Mira que si un tigre me atacara ahora!» El pensamiento se hizo realidad. Apareció un feroz tigre que se echó sobre él y lo devoró.

 

En todo placer hay una sombra de dolor. Con frecuencia la búsqueda frenética del placer desemboca en el dolor. Goce y sufrimiento son las dos caras de una misma moneda. De alguna manera el dolor está siempre a la vuelta de la esquina. Si todo tu tiempo lo empleas en hallar placer, no te prepararás para superar el sufrimiento. El sabio se sitúa más allá del dolor y del placer. No busca el goce, sino el gozo, que es el establecimiento en su propio ser-central. Busca el medio, la armonía, la ecuanimidad. Ecuanimidad es uniformidad de ánimo ante el placer y el dolor. El sabio desconfía por igual de ambos.

 


#3031 De: "Angeli" <angeli_1362@...>
Fecha: Mié, 29 de Sep, 2004 9:58 am
Asunto: Prehistoria y Tiempos Primitivos JOAQUIN TRINCADO
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Prehistoria y Tiempos Primitivos

 

AMORFISMO y ANTROPOMORFISMO

 

Hasta que se marcó la línea real la especie humana de su existir racional, ha

pasado por todas las etapas de su gestación, nacimiento, infancia y pubertad: en cuyo  largísimo período de decenas de millones de siglos no hizo Dios con formas delineadas  o figuras que lo imaginizasen. Es que, el causa de la vida racional, estaba encerrado en  su huevo (1) hasta que tuvo la fuerza necesaria de la experiencia, y entonces, abrió el  huevo en dos mitades y él salió alumbrando todas las cosas con su propia luz.

 

Aquí empieza el amorfismo por necesidad de expansión del sentimiento.

 

 ¿Cuál  es su prehistoria? Un tanto lejos nos ha llevado  ya la geología, haciendo tabla rasa de la  creación Bíblica: es, sin embargo, aquel génesis simbólico, un índice precioso porque,  cada símbolo, envuelve una epopeya que en diferentes términos se lee también en el  Sánscrito, en la Vedanta, y más esencialmente en las fórmulas astrológicas, que hoy, está  mucho aclarado en las ciencias todas y más que en ninguna en la naciente astronomía,  auxiliada por la mecánica, la física y la química, en sus manifestaciones de afinidad de las  cosas.

 

 Pero la prehistoria del hombre, que es el desiderátum de cada uno, no la puede  percibir, mientras no es trino y conociendo en verdad, las funciones y componentes de  sus tres entidades de Cuerpo, Alma y Espíritu.

 

El Creador, no niega nada; la naturaleza, no quiere tener secretos; el espíritu es  luz y la luz todo lo descubre: lo que quiere decir que, nada hay secreto ni oculto, más que  para la ignorancia.

 

Aquí no podemos decir de prehistoria más que las cifras del conjunto: en un libro  que aparecerá (cuando los hombres quieran) lo verán atomizado y comprobado y será el  día en que todos los hombres serán trinos: y para prepararlos, se les dan estos Cursos  Austeros.

 

El filósofo no puede negar nada; porque lo primero que debe saber es, que los  grados de su inteligencia son infinitos y que, todo lo que pensar puede el hombre, puede  ser luego una realidad.

 

Fijemos, pues, que Adán, es el primer hombre, que así pueda llamarse porque  era trino; conocía sus tres entidades de Cuerpo, Alma y Espíritu y en él empieza la  cultura, la ciencia, el progreso y así la historia.

 

La Prehistoria de Adán, se alarga a 44.250.058 siglos; que el mundo estaba

habitado por hombres antropomorfos, que no conocen más que la concupiscencia por ley.

 

Mas sin aquellas concupiscencias, que agotaron el mayor caudal de gérmenes  morbosos de la materia, no podría un día llegar a la purificación de ésta; y no sería capaz  nadie, en materia impura, imprimir el progreso y la belleza.

 

Fue, pues, necesario aquel antropomorfismo, que hizo el politeísmo, en cuyo  gran número de dioses, casi tantos como hombres, la materia se hartaría, se saciaría y  los dejaría sin miedo, cuando encontrara el hombre otro mejor ídolo que hacia Dios,  llegando así, a tener hombres -Dioses, que es el máximum de la ley de la materia.

 

¿Qué han hecho aquellos niños barbudos, en todos esos millones de siglos?

 

 No  hizo sólo el crimen de cazar a la hembra, fecundándola y abandonándola: comerse a sus  hijos, devorarse unos a otros y hacer el derecho del más fuerte. Hizo el lenguaje, dominó  a la fiera, se vistió e hizo la casa y adoró y... al fin temió... ¿A qué adoró? ¿A qué temió?

 

No lo sabía: él no era filósofo; no era hombre, era niño; estaba el espíritu encerrado en su  huevo; en su alma rudimentaria, espesa, pesada, opaca; pero progresaba por la  necesidad y por el escarmiento que sus pasiones le daban por lo que, aunque mal  interpretado, se ha cantado: "¡Oh feliz culpa!"  No nos extraña ver a un niño, hacer un muñeco de barro y atribuirle las calidades  activas del hombre, lo que hace la metáfora del arte, como en el lenguaje decimos: el frío  me corta la carne, el tiempo pasa; siendo así que, somos nosotros los que pasamos y el  frío no es cuchillo: pero entendemos el sentido.

 

De aquel estado inconsciente de los hechos que realiza el hombre primitivo y  antropomorfo, hemos indicado la gran ciencia Antropológica, que representa al hombre  estudiando, aunque Dúo; pero que ya, el caparazón de su alma, está resquebrajado por el  sentimiento y que con la Antropomo-fisiología y hoy por el estudio del espíritu,  deshacemos el antropismo que está desmentido en que un mundo sin hombres, no es un  mundo sino el embrión de un mundo.

 

Es, pues, el secreto de la creación de los mundos, la creación de los hombres; el  que, sí, quiere anteponerse y contraponerse a la naturaleza; pero que no lo  consigue  jamás y en vez, y en cada tentativa de resistir a su destino, embellece a la naturaleza y da  un empujón al progreso; abrió el huevo, salió el espíritu de su encierro y se hace luz,  dando camino a la Metafísica.

 

JOAQUIN  TRINCADO

 


#3030 De: "Maricarmen" <ramatis73@...>
Fecha: Mié, 29 de Sep, 2004 9:44 am
Asunto: A LOS PROTESTANTES AMALIA
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A  LOS PROTESTANTES

 

 

Habiendo leído un folleto que ha publicado en Madrid la iglesia Anglicana titulado "El Espiritismo o la luz del Evangelio", creemos muy justo dedicar a los adeptos de Lutero unas cuantas líneas, diciéndoles que nosotros miramos al Espiritismo a la clara luz de la razón, siendo la razón del hombre el primer evangelio del mundo.

 

Aunque aparece anónimo el folleto, puesto que no tiene el nombre del autor, sabemos o creemos saber quien lo ha escrito, que por cierto es un hombre de mucho talento, lumbrera hoy día de la escuela luterana, y ayer astro brillante de la iglesia romana; pero que dentro del estrecho circulo en que giran las religiones, los sabios más sabios, tienen que acortar su vuelo, y tienen que apelar para darle fuerza a sus argumentos no a la ciencia, no a la razón, sino al dogma y a la fe ciega.

 

El incógnito escritor hace constar repetidas veces que, "No escribe para los espiritistas, pues con ellos seguiría otro camino muy diferente"; que escribe, "Para los que se llaman cristianos evangélicos, y que están algún tanto influenciados en su fe, por lo que han visto y oído del Espiritismo".

 

Cuando se refiere a la pluralidad de mundos habitados, dice así: "Y al seguirnos el lector en este camino, no olvide que estudiamos el Espiritismo solamente a la luz del Evangelio, es decir, que hablamos a los que creen en el Evangelio como verdad revelada por Dios. Descartamos por consiguiente de nuestro escrito las cuestiones científicas, físicas o astronómicas que tengan relación con este asunto".

 

Hace muy bien nuestro impugnador en no dirigirse más que a los que creen que la Biblia es un libro inspirado por el mismo Dios, pues sólo los dogmáticos estarán conformes con sus apreciaciones; pero nunca los hombres científicos podrán creer que la Biblia es un compendio de sabiduría, cuando los descubrimientos de la ciencia y los estudios geológicos y astronómicos han hecho desaparecer el infierno y la gloria, base principal de todas las religiones.

 

No seguiremos al pastor protestante en sus citas bíblicas, porque está ya tan manoseado el Evangelio, y se ha abusado tanto de las epístolas de los apóstoles, que no queremos aumentar el número de los rebuscadores de versículos bíblicos porque perderíamos un tiempo precioso, puesto que cada cual lo traduce a su manera, y en algunos pasajes es tan enigmático su sentido, es tan parabólico su lenguaje; y nosotros somos tan amantes de la claridad, tenernos tanto afán por ver la luz de la verdad, y encontramos en la Biblia tantas sombras, que consideramos ese libro como un monumento de la antigüedad, como un poema sagrado que fue útil para las generaciones pasadas, pero que no puede satisfacer las aspiraciones de los hombres pensadores de nuestra época, que quieren saber de dónde vienen y donde irán.

 

Puesto que el autor del folleto no se dirige a los espiritistas, no haremos mención de sus juicios sobre el Espiritismo, el cual le parece, "Uno de esos fantasmas de teatro que salen por una puerta, asustan por el momento a las gentes impresionables, pero luego se van por otra y no vuelven más".

 

Esto con el Espiritismo no puede suceder, por la sencillísima razón que según vaya progresando la humanidad, mejor comprenderá la vida de ultratumba. Así es que el Espiritismo, no es fantasma que se desvanece, es un hecho demostrable, son innumerables hechos; y desde sus más encarnizados enemigos, hasta sus más prudentes detractores, todos confiesan que la comunicación de los espíritus es una verdad, si bien los ministros de todas las religiones dicen y aseguran que el diablo es el que se comunica con los médiums. Esto como se comprende es una paradoja que hace reír a los hombres pensadores; y es lástima que la iglesia anglicana eche mano del demonio para desvirtuar las comunicaciones de ultratumba; y decimos que es lástima, porque al fin es una escuela con menos idolatría que la ultramontana, avanza un paso por la senda religiosa; pero está visto que las religiones son los infusorios del progreso, y sus trabajos son verdaderamente microscópicos.

 

 Esto mismo me decía Manterola, y esto dicen todos los ministros de las religiones.

 

El escritor protestante afirma muy seriamente que:

 

"El infierno o la eternidad de las penas es un dogma cristiano, evangélico, y tal, que sin él, no hay Cristianismo posible, no hay Evangelio"

 

"No será nuestra pluma la que repita las descripciones insensatas, materiales, que del infierno ha hecho el autor de la llave de oro o el de la diferencia entre lo temporal y lo eterno, de calderas de pez hirviendo, de demonios con rabos y cuernos, de parrillas, etc. Eso no haría más que exponer al ridículo un dogma que no tiene nada de ridículo; pero sí decimos, y quisiéramos que llegase nuestra voz más que a los oídos al corazón de nuestros lectores, que el infierno existe, que el infierno es un dogma cristiano, bíblico; y por consiguiente, negándolo como lo niega entre risas y chacotas el Espiritismo, ni el cristiano puede ser espiritista, ni el espiritista es cristiano".

 

Negamos por completo esta consecuencia. Todos los que practican la moral de Cristo, todos aquellos que reconocen su santa ley son cristianos, porque el cristianismo no consiste en creer que hay un infierno y un paraíso, sino en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.

 

Sobre todos los dogmas está la razón del hombre, superior en absoluto a todas las religiones, y hablamos por experiencia propia. Nosotros no creíamos en nada, y vivíamos en el mundo como las hojas secas; entrábamos en los templos romanos y sentíamos frío, escuchábamos a los oradores sagrados y refutábamos en silencio todas sus afirmaciones, y como nunca nos ha gustado perder el tiempo, dejamos de ir a escuchar las pláticas religiosas; pero como el hombre necesita un ideal, y el que calma su sed con sus lágrimas mucho más; así es que nos hablaron del Protestantismo y acudimos un Jueves Santo a una de sus capillas, donde encontramos entonces el dulce calor de la vida, y durante algún tiempo nuestro Espíritu reposó tranquilo dentro de la iglesia luterana. Colaboramos en uno de sus periódicos, pero conforme nos íbamos convenciendo de la existencia y grandeza de Dios, nuestro pensamiento comenzó de nuevo su muda tarea de refutación, Escuchábamos al pastor y nuestro Espíritu rebatía sus argumentos; y cuando el discípulo avanza más que su maestro, la religión del preceptor no sirve de consuelo y de esperanza al alumno, y esto nos sucedió a nosotros. Adquirimos en la grey protestante verdaderos afectos, que aún prestan calor a nuestra alma, queríamos al pastor que nos hizo conocer la Omnipotencia de Dios, como si hubiera sido nuestro padre, y su recuerdo vivirá siempre en nuestra memoria porque era un hombre verdaderamente virtuoso, y muchos desgraciados le han debido la luz en la Tierra; pero nuestro ideal religioso necesitaba más ancho campo que la Biblia. A Dios le concebíamos grande, muy grande, inmutable en su justicia, y las leyendas religiosas con el pecado original y la gracia y la redención, nos parecía lo que son, historias humanas utilísimas para otras generaciones pero no para la época actual. El Espiritismo nos presentó horizontes más dilatados y pruebas innegables de la redención individual por medio de nuestro trabajo, y entonces exclamamos: ¡Esto sí que es justo! ¡Esto sí que es grande! ¡El progreso indefinido del Espíritu en interminables existencias!

 

Lo que nos llama verdaderamente la atención, es que dentro de las religiones los hombres más eminentes por su sabiduría, tengan que hacer uso de tan débiles y fútiles argumentos para defender su ideal. Hablando de las reencarnaciones del Espíritu dice el escritor anglicano:

 

"Mas ocúrresenos una duda: si el Espíritu es el mismo, como lo indica la palabra volver, pues el que vuelve ha de ser, el mismo que ha ido y no otro, ¿Cómo es que ningún Espíritu se acuerda, ni lo más remotamente, de lo que ha sido antes? No puede sostenerse en serio que es el mismo el que ha vuelto, pues uno que ni se acuerda del mal para escarmiento, ni del bien para emulación, no puede ser el mismo. Y hay aún más: las ciencias las aprende el Espíritu, no el cuerpo: y según este sistema de reencarnación, si Newton reencarnara, su inteligencia tendría que empezar a aprender que dos y dos son cuatro, como un niño; si reencarnara Cicerón tendría que volver a aprender las declinaciones y conjugaciones de aquella lengua, en cuyo dominio y elegancia no ha tenido rival en el mundo. Que al cuerpo que volvieran a tomar, tuviese que irse desarrollando, se comprende, porque sería nuevo; pero que tuviese que empezar de nuevo el desarrollo de las facultades de su Espíritu, no se puede concebir a menos que el Dios infinitamente sabio, santo y bueno no hubiese condenado al hombre como a la famosa Penélope de la fábula, a ocuparse siempre en tejer y destejer".

 

El hombre no está condenado como la mujer de la fábula aun trabajo improductivo. Si el Espíritu trabaja en su progreso siempre avanza, sirviéndole los conocimientos que ha adquirido para facilitarle y allanarle todos los senderos que quiera correr.

 

¿Qué son esos niños de maravillosa inteligencia, que desde su más tierna edad son la admiración de cuantos les rodean?.

 

¿Qué son esos genios que desde sus primeros años ya demuestran gran facilidad para aprenderlo todo, y no encuentran obstáculos que les arredren sirviendo de mentores a sus padres?.

 

¿Qué son esos matemáticos en miniatura, como el niño que hace algún tiempo estuvo en París, y todos los periódicos de Francia y de España hablaron de él, refiriendo a la facilidad asombrosa con que resolvía los problemas más difíciles y más complicados?.

 

¿Qué son esos jóvenes políglotas que aprenden varios idiomas en menos tiempo que emplean la generalidad de los hombres para medio conocer su lengua nativa?.

 

¿Qué son? Son espíritus adelantados que hacen uso de su sabiduría, adquirida en sucesivas existencias por medio de su trabajo, y hoy recogen el fruto sazonado de la semilla que sembraron ayer.

 

Nada más justo que la reencarnación, ella patentiza la sabiduría sin límites de Dios. ¿Qué hace el hombre en una sola existencia? De niño jugar, de joven divertirse, en la edad madura es cuando comienza a pensar en algo de provecho, y cuando da principio a un trabajo útil viene la vejez con sus achaques, con sus enfermedades, con su ineptitud, y ya tenemos al hombre convertido en niño, o hastiado de todo, maniático, viviendo para sí más que para los demás, y en este estado le sorprende la muerte, y la luz de aquella inteligencia queda eclipsada, estacionada en la gloria o en el infierno. Absurdo es éste que jamás hemos podido admitir. ¡En el hombre hay más vida! ¡Hay más adelanto! ¡Hay más progreso! Por eso el Espiritismo, no es fantasma que huye, no es sombra que se evapora, es por el contrario una consecuencia lógica, es una demostración matemática de que una vez creada el alma, no es fuego fatuo que se apaga instantáneamente; es llama eterna que ilumina los espacios infinitos sin convertirse jamás en ceniza.

 

Al final del folleto hemos leído unas cuantas líneas que nos han convencido de que el pastor anglicano habla del Espiritismo sin comprenderle, puesto que dice:

 

"Si al sentimentalismo hubiésemos de apelar, haríamos, para concluir, un recuerdo al espiritista y sería este: ¿Cuándo tu corazón tenía más paz; cuando adorabas al Cristo y le llamabas tu Salvador, o ahora que tienes tantos salvadores como espíritus evocas? ¿Entre el Espíritu de Cristo y los espíritus que ni aún sabes de quién han sido o de quién serán, cuál debes preferir? ¿Cuál te dice el corazón y la cabeza que prefieras?"

 

¿Y acaso los espiritistas creemos que los espíritus serán nuestros salvadores? Si no admitimos a Cristo como Salvador, menos admitiríamos a los demás espíritus en los cuales vemos, en unos, fieles amigos; en otros seres mal intencionados de los que debemos huir y rehusar su comunicación.

 

Los primeros nos sirven para darnos un buen consejo, para alentarnos y fortalecernos en nuestras horas de tribulación, para impulsarnos al estudio, pero nunca para quitarnos nuestro libre albedrío ni coartar en lo más leve nuestra voluntad. El hombre debe su existencia a Dios, y su progreso a sí mismo, por medio de su trabajo y de sus buenas obras.

 

El hombre no tiene paz porque adore a Cristo o a otro ídolo cualquiera, tendrá paz si su conciencia no le acusa de haber causado la desgracia de nadie. Por nuestra parte como espiritista, debemos contestar a la pregunta del pastor luterano diciéndole que ahora, creyendo firmemente en la existencia de Dios, adorándole en la Naturaleza, separados por completo de todo culto religioso, respetando las religiones, creyéndoles necesarias y hasta indispensables para los espíritus niños (que necesitan andadores), consagrados aun trabajo continuo, no pensando más que en el progreso eterno del Espíritu, ahora es cuando en nuestro corazón reina la paz, paz que nunca habíamos disfrutado porque nunca habíamos trabajado con tanto ahínco en el bien de la humanidad como lo hacemos ahora.

 

No son los espíritus los que dan reposo a nuestra alma, es nuestro decidido empeño en progresar, lo que nos hace vivir si no felices, al menos resignados y tranquilos, que es cuanto se puede desear en la Tierra.

 

No hay religión en el mundo que impulse tanto al trabajo como el Espiritismo; por eso es una escuela puramente moralizadora. Muchos espiritistas han salido de las filas protestantes porque es una iglesia que prepara al Espíritu para el adelanto, porque tiene mucho menos formalismo que la iglesia romana; y nosotros la conceptuamos como una escuela preparatoria para las almas pensadoras. En ella encontramos una predicación agradable, sus ceremonias revisten una digna gravedad, y si nuestro Espíritu necesita el culto de una religión acudiríamos a la iglesia Anglicana, porque es donde hemos encontrado menos formalismo y más lógica.

 

No creamos como el autor del folleto, que entre los protestantes y los espiritistas existe esa gran divergencia de ideas; en la escala del progreso están los unos y los otros, los anglicanos están en le primer peldaño, los espiritistas en el segundo y las escuelas filosóficas que vayan naciendo en el transcurso de los siglos irán ocupando los demás escalones, sin que ninguna pueda vanagloriarse de haber dicho la última palabra, ni en ciencia, ni en religión.

 

AMALIA DOMINGO SOLER

 

 

LA LUZ

QUE NOS

GUIA

 


#3029 De: "Jacob C. Sanchez" <jacob73@...>
Fecha: Mar, 28 de Sep, 2004 9:57 am
Asunto: Un sabio ambicioso
ramatis73
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Un sabio ambicioso

 

La Sra. B..., de Burdeos, no experimentó las agudas angustias de la miseria, pero fue toda su vida mártir de dolores físicos por haber sido atacada de innumerables enfermedades graves durante sesenta años, desde la edad de cinco meses, y que casi cada año la ponían a las puertas de la muerte. Tres veces fue envenenada por los ensayos que la ciencia incierta hizo sobre ella, y su tempe­ramento, viciado por los remedios tanto como por las enfer­medades, la hizo víctima hasta el fin de sus días de intolerables sufrimientos que nada podía calmar. Su hija, espiritista cristiana y médium, pedía a Dios en sus oraciones endulzase sus crueles prue­bas, pero su guía espiritual le dijo le pidiese simplemente para ella la fuerza de soportarlas con paciencia y resignación, y le dictó las instrucciones siguientes:

 

“Todo tiene su razón de ser en la existencia humana. No hay uno de los sufrimientos que habéis causado, que no encuentre eco en los dolores que sufrís, uno de vuestros excesos que no encuentre un contrapeso en una de vuestras privaciones. No cae una lágrima de vuestros ojos sin tener que lavar una falta o un crimen algunas veces. Sufrid, pues, con paciencia y resignación vuestros dolores físicos y morales por crueles que os parezcan, y pensad en el labra­dor cuya fatiga le quebranta los miembros pero que continúa su obra sin detenerse, porque tiene siempre ante él las espigas dora­das que serán el fruto de su perseverancia. Tal es la suerte del des­graciado que sufre sobre vuestra Tierra. La aspiración hacia la dicha que debe ser el fruto de su paciencia, le hará fuerte contra los dolores pasajeros de la Humanidad.

Así es en cuanto a tu madre. Cada dolor que acepta como una expiación, es una mancha borrada de su pasado, y cuanto más pronto se borren todas las manchas, tanto más pronto será feliz. Sólo la falta de resignación hace el sufrimiento estéril, porque en­tonces las pruebas se han de volver a empezar. Lo que es más útil para ella, el ánimo y la sumisión, esto es lo que es necesario pedir a Dios y a los buenos espíritus para que se le conceda.

 

Tu madre fue en otro tiempo un buen médico, acreditado entre una clase en que no cuesta nada asegurarse un bienestar, y donde fue colmado de dones y honores. Ambicioso de gloria y ri­quezas, queriendo alcanzar el apogeo de la ciencia, no con la idea de aliviar a sus hermanos, porque no era filántropo, sino en vista de aumentar su reputación y en consecuencia su clientela, nada le importaba con tal que sus estudios tuviesen el fin que apetecía.

 

La madre era martirizada en su lecho de sufrimiento, porque, preveía un estudio en las convulsiones que provocaba. El niño era sometido a los experimentos que debían darle la llave de ciertos fenómenos. El anciano veía apresurar su fin. El hombre vigoroso se sentía debilitado por los ensayos que debían acreditar la acción de tal o cual brebaje, y todos estos experimentos se practicaban sobre el desgraciado sin desconfianza.

 

La satisfacción de la concupiscencia y del orgullo, la sed de oro y de su fama, tales fueron los móviles de su conducta.

 

Han sido necesarios siglos y terribles pruebas para domar este espíritu orgulloso y ambicioso. Después empezó el arrepenti­miento, su obra regeneradora, y la reparación se acaba, porque

las pruebas de esta última existencia son dulces al lado de las que ha sufrido. Ánimo, pues, si la pena ha sido larga y cruel, la recom­pensa acordada a la paciencia, a la resignación y a la Humanidad, será grande.

 

Ánimo, vosotros todos los que sufrís. Pensad en el poco tiem­po que dura vuestra existencia material. Pensad en las alegrías de la eternidad. Acudid a la esperanza, amiga íntima de todo corazón que sufre. Acudid a la fe, hermana de la esperanza, la fe que os muestra el cielo donde la esperanza os hace penetrar antes de tiempo. Llamad también a esos amigos que el Señor os da que os rodean, os sostienen, os aman, y cuya constante solicitud os con­duce a aquel a quien habéis ofendido y cuyas leyes habéis vio­lado.”

 

Después de su muerte, la Sra. B... ha dado, ya a su hija, ya a la Sociedad Espiritista de París, comunicaciones donde se reflejan las más eminentes cua­lidades, y donde confirma lo que había sido dicho de sus antecedentes.

 

El cielo y el infierno.

Allan Kardec


#3028 De: "Cristobal" <cristobal_34@...>
Fecha: Mar, 28 de Sep, 2004 9:53 am
Asunto: ARMONÍA DEL UNIVERSO
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ARMONÍA DEL UNIVERSO

 

Siendo dada en nosotros la existencia de un principio inteligente y razonable, el encadenamiento de las causas y de los efectos nos hace remontar, para explicar su origen, hasta la fuente de donde emana. A esta fuente, en nuestro limitado e insuficientes lenguaje, los hombres le llamamos Dios.

Dios, diremos, ha sido presentado bajo aspectos tan extraños, a veces tan escandalosos por los hombres de secta, que el espíritu moderno se apartó de Él. ¡Pero qué importan estas divagaciones de los sectarios! Pretender que Dios puede ser aminorado por las declaraciones de los hombres equivale a decir que el Montblanc y el Himalaya pueden ser manchados por el soplo de una mosca. La verdad plana radiante y deslumbrante, está por encima de las oscuridades teológicas.

 

Dios es el centro de donde emanan y donde desembocan todas las fuerzas del Universo. Es el hogar de donde irradia toda idea de justicia, de solidaridad y de amor; el fin común hacia el cual todos los seres se encaminan, a sabiendas o inconscientemente. Es de nuestras relaciones con el gran Arquitecto de los mundos de donde emanan la armonía universal, la comunidad, la fraternidad. Para ser hermanos, en efecto, hay que tener un padre común, y este padre sólo puede ser Dios.

 

Para divisarlo, es verdad, el pensamiento debe librarse de preceptos estrechos, prácticas vulgares, rechazar formas pueriles con las que ciertas religiones envolvieron el ideal supremo. Se debe estudiar a Dios en la majestad de sus obras. Cuando todo reposa en nuestras ciudades, cuando la noche es transparente y cuando se hace el silencio sobre la tierra adormecida; ¡entonces, oh hombre! Mi hermano, eleva tu mirada y contempla el infinito de los cielos. Procurarás en vano contarlos; se multiplican hasta en las regiones más infinitas; se confunden en la lejanía, como un polvo luminoso. Observa también sobre los mundos vecinos de la Tierra dibujarse los valles y las montañas, ahuecarse los mares, moverse las nubes. Reconoce que las manifestaciones de la vida se producen por todas partes, y que un orden admirable une, bajo leyes uniformes y por destinos comunes, la Tierra y sus hermanos, los planetas que yerran en el infinito. Sepas que todos esos mundo, habitados por otras sociedades humanas, se agitan, se alejan, se acercan puestos en movimiento a velocidades diversas, recorriendo espacios inmensos; qué por todas partes el movimiento, la actividad, la vida, se muestran en un espectáculo grandioso. Observa nuestro mismo globo, esta Tierra, nuestra madre, la cual parece decirnos: vuestra carne es la mía, vosotros sois mis hijos. Observa allí, esta gran nodriza de la humanidad; mira la armonía de sus contornos, sus continentes, en el seno de los cuales las naciones tienen su germen y su grandeza, sus vastos océanos siempre móviles; son la renovación de las estaciones que la reviste por turno de verdes adornos o de rubias cosechas; contempla los vegetales, los seres vivos que la pueblan: aves, insectos, plantas y flores; cada una de estas cosas es una cincelada maravillosa, una joya del estuche divino. Sé circunspecto tú mismo; ve el juego admirable de tus órganos, el mecanismo maravilloso y complicado de tus sentidos. Qué genio humano podría imitar estas obras maestras delicadas: ¿el ojo y la oreja?

 

Observa la marcha rítmica de los astros, evolucionando en las profundidades. Estos fuegos innumerables son mundos al lado de los cuales la Tierra es sólo un átomo, sol prodigioso que rodea comitivas de esferas y cuyo curso rápido se mide a cada minuto por millones de años de luz. Distancias terribles nos separan de eso. Es por ello que nos parecen puntos simples y luminosos. Pero, dirige hacia ellos el ojo colosal de la ciencia, el radiotelescopio, distinguirás sus superficies semejantes a océanos en llama.

 

Considera todas estas cosas y pide a tu razón, a tu juicio, si tanta belleza, esplendor, armonía, pueden resultar del azar, o si no es más bien una causa inteligente que dirige el orden del mundo y la evolución de la vida. Y si me objetas las plagas, las catástrofes, todo lo que viene para turbar este orden admirable, te responderé: escudriña los problemas de la naturaleza, no te detengas en la superficie, desciende al fondo de las cosas y descubrirás con asombro que contradicciones aparentes sólo confirman la armonía general, que son útiles para el progreso de los seres, que es el fin único de la existencia. ¿Si Dios hizo el mundo, replican triunfalmente ciertos materialistas, quien hizo pues a Dios? Esta objeción no tiene sentido. Dios no es un ser que se añada a la serie de los seres.

 

Es el Ser universal e ilimitado en el tiempo y en el espacio, por consiguiente infinito, eterno. No puede haber allí ningún ser encima ni al lado de Él. Dios es la fuente y el principio de toda vida. Es por Él que se enlazan, se unen, se armonizan todas las fuerzas individuales, sin Él aisladas y divergentes.

 

Abandonadas a ellas mismas, no siendo regidas por una ley, una voluntad superior, estas fuerzas habrían producido sólo confusión y caos. La existencia de un plano general, de un fin común, en los cuales participan todas las potencias del universo prueba la existencia de una causa, de una inteligencia suprema, que es Dios.

 

El porqué de la Vida

Léon Denis

 

 


#3027 De: "Rafael" <Rafael_bertolinni_86@...>
Fecha: Mar, 28 de Sep, 2004 9:43 am
Asunto: Por las propias obras
Rafael_bertolinni_86@...
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Por las propias obras

 

El mundo es la oficina.
El cuerpo es la herramienta.
La existencia es la oportunidad.
El deber a ejecutar es la misión a cumplir.
El pensamiento escoge.
La acción realiza.
El hombre conduce el barco de la vida con los remos del deseo y la vida
conduce al hombre al puerto al que aspira llegar.
Es porque, según las leyes que nos rigen, "a cada uno será dado por las propias obras"

Emmanuel
 – Francisco Cándido Xavier –
Libro "Migaja"

 


#3026 De: "Juan" <Juan_bertolinni@...>
Fecha: Mar, 28 de Sep, 2004 8:48 am
Asunto: EL PERRO ATERRADO Y LA PERCEPCIÓN ERRÓNEA CUENTOS
Juan_bertolinni@...
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EL PERRO ATERRADO Y LA PERCEPCIÓN ERRÓNEA

 

  Se trataba de un perro callejero.

Le gustaba curiosear todos los rincones e ir de aquí para allá. Siempre había sido un vagabundo y disfrutaba mucho con su forma de vida. Pero en una ocasión penetró en un palacio cuyas paredes estaban recubiertas de espejos. El perro entró corriendo en una de sus acristaladas estancias y al instante vio que innumerables perros corrían hacia él en dirección opuesta a la suya. Aterrado, se volvió hacia la derecha para tratar de huir, pero entonces comprobó que también había gran número de perros en esa dirección. Se volvió hacia la izquierda y comenzó a ladrar despavorido. Decenas de perros, por la izquierda, le ladraban amenazantes. Sintió que estaba rodeado de furiosos perros y que no tenía escapatoria. Miró en todas las direcciones y en todas contempló perros enemigos que no dejaban de ladrarle. En ese momento el terror paralizó su corazón y murió víctima de la angustia.

 

  *El Maestro dice: La percepción errónea conduce a la muerte espiritual. Sólo el discernimiento purificado abre una vía hacia el despertar definitivo.

 

CUENTOS

CLÁSICOS DE LA INDIA

 


#3025 De: "Maricarmen" <ramatis73@...>
Fecha: Mar, 28 de Sep, 2004 8:31 am
Asunto: F Bueno Días. SIEMPRE ADELANTE.... Excelente
mari47carmen
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TIENE UNA MÚSICA BELLÍSIMA

#3024 De: "Angeli" <angeli_1362@...>
Fecha: Mar, 28 de Sep, 2004 8:25 am
Asunto: COMPAÑERO
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COMPAÑERO

 

 

Cada estrella se destaca con una determinada expresión.

Cada planta muestra una finalidad particular.

La rosa y la violeta son diferentes, aunque ambas sean flores.

Los senderos del mundo tienen rumbos y metas distintos.

También nosotros, las criaturas de Dios, somos seres que nos parecemos en ciertos detalles, mas no somos rigurosamente iguales.

 

Conforme a los principios de causa y efecto, que nos explica la ley de la reencarnación, cada uno de nosotros trae consigo la suma de todo lo que hizo de sí y la obligación de expurgar los males que hayamos coleccionado, hasta su completa extinción, multiplicando los bienes que poseamos y compartiéndolos con los demás en la construcción de la felicidad general.

 

No intentes transformar a los seres queridos bajo el martillo de la fuerza.

Nadie precisa apagar la luz del vecino para iluminar su propia casa.

Una vela enciende a otra sin sufrir alteración alguna.

 

Ama a los tuyos, aquellos con quienes Dios te permite compartir la existencia; sin embargo, respeta el camino de realización que recorren.

Este eligió la senda del perfeccionamiento propio, aquél escogió la vía del trabajo constante; este otro se determinó por la faena de las responsabilidades intransferibles a fin de producir lo mejor; y otro, además, se señaló él mismo para ascender por la cuesta espinosa de las pruebas y de las lágrimas.

 

Auxilia a cada uno de ellos como pudieres; no obstante, no trates de transfigurarles el Espíritu súbitamente, reconociendo que tampoco nosotros aceptaríamos nuestra propia renovación por métodos violentos.

 

Ama a tus seres queridos tal como ellos son, y, cuando en las pruebas a las que sean convocados para los fines de su promoción en la Espiritualidad Mayor, no consigas descubrir el mejor proceso para auxiliarlos, serénate y ora por el fortalecimiento y la paz de todos ellos, firme en la convicción de que Dios está velando por nosotros y de que todos somos hijos de Él.

 

 

Espíritu Emmanuel

 

Página del libro Compañero - Francisco C. Xavier


#3023 De: "Maricarmen" <ramatis73@...>
Fecha: Mar, 28 de Sep, 2004 8:08 am
Asunto: EL CUERPO MATERIALDE JESUS
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 EL CUERPO MATERIAL DE JESÚS

 

A las tres y diez, mientras el Jesús resucitado fraternizaba con las personalidades morontiales reunidas de los siete mundos de las mansiones de Satania, el jefe de los arcángeles -los ángeles de la resurrección- se acercó a Gabriel y le pidió el cuerpo mortal de Jesús. El jefe de los arcángeles dijo: «No nos está permitido participar en la resurrección morontial de la experiencia de donación de nuestro soberano Miguel; pero quisiéramos que se nos entregaran sus restos mortales para disolverlos inmediatamente. No tenemos la intención de utilizar nuestra técnica de desmatefalización; deseamos simplemente invocar el proceso de la aceleración del tiempo. Ya es suficiente con haber visto al Soberano vivir y morir en Urantia; las huestes celestiales quisieran ahorrarse el recuerdo de soportar el espectáculo de la lenta putrefacción de la forma humana del Creador y Sostenedor de un universo. En nombre de las inteligencias celestiales de todo  Nebadon, solicito un mandato que me confiera la custodia del cuerpo mortal de Jesús de Nazaret y que nos autorice a proceder a su disolución inmediata.»

 

Después de que Gabriel hubiera conversado con el decano de los Altísimos de Edentia, el arcángel portavoz de las huestes celestiales recibió el permiso de disponer de los restos físicos de Jesús tal como estimara conveniente.

 

Cuando al jefe de los arcángeles le hubieron concedido esta petición, llamó en su ayuda a un gran número de sus semejantes, así como a una multitud de representantes de todas las órdenes de personalidades celestiales; luego, con la ayuda de los medianos de Urantia, procedió a hacerse cargo del cuerpo físico de Jesús. Este cadáver era una creación puramente material; era literalmente físico; no podía ser sacado de la tumba tal como la forma morontial de la resurrección había podido escapar del sepulcro sellado. Con la ayuda de ciertas personalidades morontiales auxiliares, la forma morontial puede hacerse en ciertos momentos semejante a la del espíritu, de tal manera que puede volverse indiferente a la materia común, mientras que en otros momentos puede volverse discernible y contactable para los seres materiales tales como los mortales del reino.

 

Mientras se preparaban para sacar el cuerpo de Jesús del sepulcro, antes de disponer de él de una manera digna y respetuosa mediante la disolución casi instantánea, los medianos secundarios de Urantia recibieron la misión de apartar las piedras de la entrada de la tumba. La más grande de estas dos piedras era una enorme roca redonda, muy parecida a una rueda de molino, que se desplazaba dentro de una ranura cincelada en la roca, de tal manera que se la podía hacer rodar hacia adelante y hacia atrás para abrir o cerrar la tumba.

 

Cuando los guardias judíos y los soldados romanos que estaban de vigilancia vieron, a la tenue luz de la madrugada, que esta enorme piedra empezaba a desplazarse aparentemente por sí sola para abrir la entrada de la tumba -sin ningún medio visible que explicara este movimiento- se sintieron dominados por el temor y el pánico, y huyeron precipitadamente del lugar. Los judíos huyeron a sus casas, y más tarde regresaron al templo para informar a su capitán de estos hechos. Los romanos huyeron hacia la fortaleza de Antonia e informaron al centurión de lo que habían visto en cuanto éste entró de servicio.

 

Ofreciéndole sobornos al traidor Judas, los dirigentes judíos habían emprendido la sórdida tarea de desembarazarse supuestamente de Jesús, y ahora, al enfrentarse con esta situación embarazosa, en lugar de pensar en castigar a los guardias por haber abandonado su puesto, recurrieron a sobornar a estos guardias y a los soldados romanos. Pagaron una suma de dinero a cada uno de estos veinte hombres y les ordenaron que dijeran a todos: «Mientras estábamos durmiendo por la noche, los discípulos de Jesús nos sorprendieron y se llevaron el cuerpo.» Y los dirigentes judíos prometieron solemnemente a los soldados que los defenderían ante Pilatos en el caso de que el gobernador se enterara alguna vez que habían aceptado un soborno.

 

La creencia cristiana en la resurrección de Jesús se ha basado en el hecho de la «tumba vacía». En verdad es un hecho que la tumba estaba vacía, pero ésta no es la verdad de la resurrección. La tumba estaba realmente vacía cuando llegaron los primeros creyentes, y este hecho, unido al de la resurrección indudable del Maestro, les llevó a formular una creencia que no era cierta: la enseñanza de que el cuerpo material y mortal de Jesús había resucitado de la tumba. Puesto que la verdad está relacionada con las realidades espirituales y los valores eternos, no siempre se puede construir sobre una combinación de hechos aparentes. Aunque unos hechos individuales pueden ser materialmente ciertos, eso no significa que la asociación de un grupo de hechos deba conducir necesariamente a unas conclusiones espirituales verídicas.

 

La tumba de José estaba vacía, no porque el cuerpo de Jesús había sido rehabilitado o resucitado, sino porque las huestes celestiales habían recibido el permiso solicitado para aplicarle una disolución especial y excepcional, una vuelta del «polvo al polvo», sin la intervención del paso del tiempo y sin el funcionamiento de los procesos ordinarios y visibles de la descomposición mortal y la corrupción material.

 

Los restos mortales de Jesús sufrieron el mismo proceso natural de desintegración elemental que caracteriza a todos los cuerpos humanos en la tierra, excepto que, en lo que se refiere al tiempo, este modo natural de disolución fue enormemente acelerado, apresurado hasta tal punto que se volvió casi instantáneo.

 

Las verdaderas pruebas de la resurrección de Miguel son de naturaleza espiritual, aunque esta enseñanza esté corroborada por el testimonio de numerosos mortales del reino que se encontraron con el Maestro morontial resucitado, lo reconocieron y conversaron con él. Jesús formó parte de la experiencia personal de casi mil seres humanos, antes de despedirse finalmente de Urantia.

 

3. LA RESURRECCIÓN DISPENSACIONAL

 

Poco después de las cuatro y media de este domingo por la mañana, Gabriel llamó a su lado a los arcángeles y se preparó para inaugurar en Urantia la resurrección general del foral de la dispensación adámica. Cuando la enorme multitud de serafines y de querubines que participaban en este gran acontecimiento fue ordenada en formación apropiada, el Miguel morontial apareció ante Gabriel, diciendo: «Así como mi Padre tiene la vida en sí mismo, también le ha dado al Hijo el tener la vida en sí mismo. Aunque todavía no he reasumido por completo el ejercicio de la jurisdicción universal, esta limitación autoimpuesta no restringe de ninguna manera la donación de la vida a mis hijos dormidos; que se empiece a pasar lista para la resurrección planetaria.»

 

El circuito de los arcángeles funcionó entonces por primera vez desde Urantia. Gabriel y las huestes de arcángeles se trasladaron al lugar de la polarización espiritual del planeta; y cuando Gabriel dio la señal, su voz se transmitió como un relámpago al primer mundo de las mansiones del sistema, diciendo: «Por orden de Miguel, ¡que resuciten los muertos de una dispensación de Urantia! »

 

Entonces, todos los supervivientes de las razas humanas de Urantia que se habían dormido desde la época de Adán, y que aún no habían sido juzgados, aparecieron en las salas de resurrección de mansonia, dispuestos para la investidura morontial. Y en un instante, los serafines y sus asociados se prepararon para partir hacia los mundos de las mansiones. Normalmente, estos guardianes seráficos, asignados anteriormente a la custodia colectiva de estos mortales supervivientes, habrían estado presentes en el momento de su despertar en las salas de resurrección de mansonia, pero en este momento se encontraban en Urantia porque la presencia de Gabriel era necesaria aquí en relación con la resurrección morontial de Jesús.

 

Aunque innumerables personas que tenían guardianes seráficos personales, y otras que habían alcanzado el nivel necesario de progreso espiritual de la personalidad, habían continuado hasta mansonia en las épocas posteriores a los tiempos de Adán y Eva, y aunque había habido muchas resurrecciones especiales y milenarias para los hijos de Urantia, ésta era la tercera vez que se pasaba lista a escala planetaria, o sea una resurrección dispensacional completa.

 

 La primera tuvo lugar en la época de la llegada del Príncipe Planetario, la segunda durante los tiempos de Adán, y esta tercera señalaba la resurrección morontial, el tránsito como mortal, de Jesús de Nazaret.

 

Cuando el jefe de los arcángeles recibió la señal de la resurrección planetaria, el Ajustador Personalizado del Hijo del Hombre renunció a su autoridad sobre las huestes celestiales reunidas en Urantia, y a todos estos hijos del universo local los devolvió a la jurisdicción de sus jefes respectivos. Cuando hubo hecho esto, partió para Salvington a fin de registrar ante Manuel la finalización del tránsito como mortal de Miguel. Y todas las huestes celestiales cuyos servicios no se necesitaban en Urantia le siguieron de inmediato. Pero Gabriel permaneció en Urantia con el Jesús morontial.

 

Y ésta es la narración de los acontecimientos de la resurrección de Jesús, tal como los vieron aquellos que los presenciaron mientras sucedían realmente, sin las limitaciones de la visión humana parcial y restringida.

 

Extraído del libro,

de Urantia

 


#3022 De: Ismael Enrique Martínez Castillo <ismartinez@...>
Fecha: Lun, 27 de Sep, 2004 6:16 pm
Asunto: Disciplina la Voluntad-Joanna de Ângelis
ismartinez@...
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"El creador jamás deja a la criatura sola.
Estamos en el lugar cierto, al lado de las personas correctas,
vivendo con aquellos que nos son los mejores elementos
para la ejecución de nuestro programa".
                                                       Joanna de Ângelis
********************************************************
Bogotá DC, Colombia - Septiembre de 2004
¡ HOLA ... !
FELIZ DÍA :))
¡¡¡ Mucha paz y amor en vuestro corazón !!!
Hay una única persona en el mundo
que realmente puede hacerlo a usted feliz.
Hay una única persona en el mundo
que realmente puede hacerlo a usted infeliz.
¿Qué tal conocer esa persona más intimamente?

 Para comenzar, mirese en el espejo;

sonria y diga:

"Hola"

 "Paz a los hombres de buena voluntad"

 
con cariño,
 
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    DISCIPLINA LA VOLUNTAD

Disciplina la voluntad, impidiéndote ser víctima de la irresponsabilidad.

Comienza tus actividades de pequeño valor,

manteniendo el orden y la eficiencia en cada realización.

 

Cuando tuvieres muchas tareas a realizar,

no pierdas tiempo, escogiendo por cual iniciar.

Ejecuta la que este más próxima, pasa a la siguiente,

y, sucesivamente, desarróllalas todas.

 

Mientras no des el primer paso, no llegarás al fin del camino.

La primera palabra da inicio al discurso.

 

La disciplina es responsable por el éxito de las realizaciones elevadas.

Libro: VIDA FELIZ
Por Joanna de Ângelis- Divaldo Pereira Franco
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"Todos los hombres tienen manias: unos  gustan de caballos,
otros de perros, otros quieren oro, otros, honores.
En cuanto a mi, ninguna de esas cosas me atrae.
Mas tengo pasión por amigos".
(Sócrates)

#3021 De: "Jacob C. Sanchez" <jacob73@...>
Fecha: Lun, 27 de Sep, 2004 10:29 am
Asunto: Transfiguración - Invisibilidad
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Transfiguración – Invisibilidad

 

22. El periespíritu de las personas vivas aún goza de las mismas propiedades que el de los Espíritus. Según se deja dicho, no está confinado en el cuerpo, sino que irradia y forma alrededor de él una especie de atmósfera fluídica. Puede suceder, pues, que en un determinado caso y bajo el influjo de las mismas circunstancias, sufra una transformación análoga a la que hemos descrito. La forma real y material del cuerpo puede desaparecer bajo esa envoltura fluídica, si así podemos expresarnos, y tomar momentáneamente una apariencia del todo diferente; la de otra persona o la del Espíritu que combina su fluido con el del individuo, o bien dar a un rostro feo un aspecto bello y radiante. Tal es el fenómeno designado bajo el nombre de transfiguración, fenómeno bastante frecuente, y que se produce principalmente cuando las circunstancias provocan una expansión, mas abundante de fluido.

 

El fenómeno de la transfiguración puede manifestarse con una intensidad muy diferente, según el grado de depuración del periespíritu, grado que corresponde siempre al de elevación moral del Espíritu. A veces, se reduce a un simple cambio en el aspecto de la fisonomía, y puede en otras, dar al periespíritu un aspecto luminoso y resplandeciente.

 

La forma material puede, pues, desaparecer bajo el fluido periespiritual, pero no es de necesidad para este fluido el tomar otro aspecto. A veces puede limitarse a velar un cuerpo inerte o vivo, y hacerlo invisible para una o varias personas, como lo haría una capa de vapor. Las cosas actuales solo las tomamos como puntos de comparación y no con la mira de establecer una analogía absoluta que no existe.

 

23. Estos fenómenos, no parecen extraños más que todo, porque no se conocen las propiedades del fluido periespiritual. Es este un cuerpo nuevo que debe tener propiedades nuevas y que no pueden estudiarse por los procedimientos ordinarios de la ciencia; pero que no dejan de ser propiedades naturales, que solo la novedad tiene de maravilloso.

 

Extraído del libro.

Obras póstumas.

Allan Kardec


#3020 De: "Rafael" <Rafael_bertolinni_86@...>
Fecha: Lun, 27 de Sep, 2004 10:23 am
Asunto: ¡No, no, mi hijo está conmigo!
Rafael_bertolinni_86@...
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¡No, no, mi hijo está conmigo!

Un hombre tenía un hijo. Por determinados motivos se vio obligado a viajar y tuvo que dejar a su hijo en casa. Unos bandoleros aprovecharon la ausencia del padre para entrar en la casa, robar, destrozarlo todo y llevarse al joven con ellos. Después incendiaron la casa. Al tiempo volvió el padre y se encontró la casa quemada. Buscó entre los restos y encontró unos huesos, que creyó que eran los de su hijo quemado. Introdujo los huesos en un saquito que ató a su cuello. Llevaba el de huesos junto a su pecho. Jamás se separaba del saquito, al que abrazaba con entrañable afecto, convencido de que aquéllos eran los restos del muchacho. Pero el hijo consiguió huir de los bandoleros y llegó hasta la puerta de la casa en la que viviera ahora su padre. Llamó a la puerta. El padre, abrazado a su saquito de huesos, preguntó:

-¿Quién es?

-Soy tu hijo -repuso el muchacho.

-No, no puedes ser mi hijo. Vete. Mi hijo ha muerto.

-No, padre, soy tu hijo. Conseguí escapar de los bandoleros.

El padre aprisionó aún más el saquito de huesos contra sí.

-He dicho que te vayas, ¿me oyes? Mi hijo está conmigo.

-Padre, escúchame: soy yo.

Pero el hombre seguía replicando:

-¡Vete, vete! Mi hijo murió y está conmigo.

Y no dejaba de abrazar el saquito de huesos. En su apego por lo irreal e ilusorio, el ser humano procede como ese padre, y se niega a ver la Realidad y la Sabiduría.

 


#3019 De: "Cristobal" <cristobal_34@...>
Fecha: Lun, 27 de Sep, 2004 10:17 am
Asunto: Veintiséis Maneras de Identificar ....
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Veintiséis Maneras de Identificar un Mensaje proveniente

de un Buen Espíritu

 

Sea usted espírita o no, probablemente, ya se habrá visto en alguna situación determinada en la que alguien le trasmitió algún "mensaje", recibido por algún médium, adivino o "sensitivo", en el que usted era el destinatario principal.

 

Es muy probable, también , que usted conozca a personas que andan por allí consultando y recibiendo instrucciones de espíritus, con la intención de obtener soluciones rápidas a sus problemas o aflicciones. También es posible que exista aquel vecino suyo que "recibe" tal o cual entidad y "trabaja" en su propia casa.

 

Pues bien, seguramente debe haberse quedado con la duda, sin saber discernir el contenido de esos mensajes.¿Habría provenido de algún espíritu ?

Y si así fuera ..., por lo menos, ¿tendría ese espíritu una índole moral superior capaz de merecer su confianza ?

 

Si llevamos esta cuestión al campo estrictamente psíquico, al de la influencia espiritual, a la que todos estamos sujetos y que ocurre de manera inconscientemente en la rutina de nuestras vidas, podremos observar la naturaleza de nuestras propias elucubraciones mentales. ¿Qué estamos pensando? ¿Sea lo que fuere, será algo digno de alguien preocupado con la autoeducación espiritual ? Podemos encontrar las respuestas para las dudas mediúmnicas en la Obra de Allan Kardec.

 

El codificador del Espiritismo, Allan Kardec, en su Obra "El libro de los Médiums", dejó todo esto muy bien explicado y, para los estudiosos de la Doctrina, los que hablamos aquí no es ninguna novedad. Pero, para quien está llegando ahora y para los que se interesen en recapitular lo aprendido, aquí van 26 maneras de identificar si una comunicación proviene de un espíritu superior o no:

 

1. No hay otro criterio para discernir el valor de los espíritus sino el uso del sentido común.

 

2. Los espíritus se conocen por su lenguaje y por sus consejos, o sea, por los sentimientos que inspiran y los consejos que dan.

 

3. Una vez que admitamos que los buenos espíritus sólo pueden decir y hacer el bien, consecuentemente todo aquello que fuera malo, indudablemente no podrá provenir de un buen espíritu.

 

4. El lenguaje de los espíritus superiores es siempre digno, noble y elevado, sin la mixtura de trivialidades. Dicen todo con simplicidad y modestia, no se engalanan jamás, no exhiben su saber ni su posición ante los otros. El lenguaje de los espíritus inferiores o vulgares tiene siempre algún reflejo de las pasiones humanas. Toda expresión que indique bajeza, presunción, arrogancia, fanfarronería, acrimonia, es indicio característico de inferioridad, o de fraude si el espíritu se presenta bajo un nombre respetable y venerado.

 

5. No es por la forma material, ni por la corrección del estilo que se juzga a un espíritu, pero sí por el sondeo de lo íntimo, escudriñando sus palabras, pensándolas fríamente, con madurez y sin prejuicios. Todo aquello que se desvíe de la lógica, de la razón o de la sabiduría, sin lugar a dudas delata el origen de la entidad , cualquiera sea el nombre con que la misma se vista.

 

6. El lenguaje de los espíritus elevados es siempre idéntico, si no lo es en la forma, por lo menos en cuanto al fondo. No son contradictorios.

 

7. Los buenos espíritus no dicen sino aquello que saben, se callan o confiesan su ignorancia sobre lo que no saben. Los malos hablan de todo, con seguridad, sin preocuparse por la verdad. Toda herejía científica notoria, todo principio que choque al sentido común, muestra claramente el fraude si el espíritu se dice esclarecido.

 

8. Es fácil reconocer a los espíritus livianos por la facilidad con que predicen el futuro y precisan hechos materiales que no nos es dado a conocer. Los buenos espíritus pueden hacer presentir las cosas futuras sólo cuando ese conocimiento fuera útil, pero jamás precisarán fechas: todo anuncio de acontecimientos con época fijada es indicio de una mistificación.

 

9. Los espíritus elevados se expresan de manera simple, sin la ornamentación en el uso del lenguaje. Su estilo es conciso, sin que por ello se excluya la poesía de ideas, conteniendo siempre expresiones inteligibles y al alcance de todos, sin exigir esfuerzo para ser comprendidos. Tienen el arte de decir muchas cosas con pocas palabras, porque cada palabra tiene su importancia.

 

Los espíritus inferiores, o falsos sabios, esconden bajo la presunción y el énfasis de las palabras el vacío de sus pensamientos. Su lenguaje, frecuentemente, es pretencioso, ridículo, u oscuro, con el objeto de querer parecer profundo, sin que realmente lo sea.

 

10. Los buenos espíritus jamás ordenan: no se imponen, aconsejan y, si no se los escucha, se retiran. Los malos son imperiosos, dan órdenes, quieren ser obedecidos y permanecen de todas maneras. Todo espíritu que trate de imponerse, delata su origen. Son exclusivos y absolutos en sus opiniones, y pretenden tener, sólo ellos, el privilegio de la verdad. Exigen una creencia ciega y no apelan a la razón porque saben que la razón los desenmascaría.

 

11. Los buenos espíritus no lisonjean. Aprueban cuando se hace el bien, pero siempre con reservas. Los malos dan elogios exagerados, estimulan el orgullo y la vanidad, dejando de lado a la humildad, y procuran exaltar la importancia personal de aquellos a quienes desean captar.

 

12. Los espíritus superiores están por encima de las puerilidades de la forma y de todas las cosas. Sólo los espíritus vulgares pueden dar importancia a detalles mezquinos, incompatibles con las ideas verdaderamente elevadas. Toda prescripción meticulosa dada por parte de un espíritu que toma un nombre importante es una señal cierta de inferioridad y de fraude.

 

13. Desconfía de los espíritus que toman nombres bizarros y ridículos con el objeto de imponerse a la credulidad. Sería verdaderamente absurdo tomarlos en serio.

 

14. Desconfía también de los espíritus que se presentan muy fácilmente con nombres extremadamente venerados y no acepten sus palabras sino con la mayor reserva. En este caso es indispensable un severo control, porque, frecuentemente, es un máscara que toman para hacer creer a los médiums que tienen pretendidas relaciones íntimas con espíritus excepcionales. Por ese medio halagan la vanidad del médium y de ella se aprovechan para inducirlo, constantemente, a determinaciones lamentables o ridículas.

 

15. Los buenos espíritus son muy escrupulosos sobre las actitudes que pueden aconsejar. En todos los casos, no aconsejan jamás si tener un objetivo serio y eminentemente útil. Deben considerarse sospechosos todos los consejos que no tuvieran ese carácter, o no estuviesen de acuerdo con la razón. También es necesario reflexionar con madurez sobre todo consejo recibido, para no correr el riesgo de exponerse a mistificaciones desagradables.

 

16. Los buenos espíritus también pueden ser reconocidos por su prudente reserva respecto a todas las cosas que pueden comprometer. Les repugna revelar el mal. Los espíritus livianos o malévolos se complacen en resaltar el mal. Mientras lo buenos procuran suavizar los errores y pregonar la indulgencia, los malos los exageran y esparcen la cizaña por medio de insinuaciones pérfidas.

 

17. Los buenos espíritus prescriben únicamente el bien. Toda máxima, todo consejo que no esté estrictamente conforme con la pura caridad evangélica, no puede ser obra de los buenos espíritus.

 

18. Los buenos espíritus no aconsejan sino cosas perfectamente racionales. Toda recomendación que se aparte de la recta línea, del sentido común o de las leyes inmutables de la naturaleza, revela indudablemente a un espíritu limitado y, consecuentemente, poco digno de confianza.

 

19. Los espíritus malos o simplemente imperfectos también se delatan por las señales que producen sobre el médium y ante las cuales nadie podría ser engañado. Su acción sobre el sensitivo es algunas veces violenta, provocando en él movimientos bruscos y sacudidos, una agitación febril y convulsiva, que se choca con la calma y la dulzura de los buenos espíritus.

 

20. Los espíritus imperfectos, frecuentemente, aprovechan los medios de comunicación que están a su disposición para dar pérfidos consejos. Excitan la desconfianza y la animosidad contra aquellos que le son antipáticos. El objeto de sus acciones se centra particularmente sobre aquellos que podrían desenmascarar sus imposturas. Los hombres débiles son generalmente el blanco, sobre los que actúan para inducirlos al mal. Emplean, sucesivamente, los sofismas, los sarcasmos, las injurias y hasta señales materiales de poder oculto para lograr convencer mejor, procurando desviarlos de la senda de la verdad.

 

21. Los espíritus de aquellos hombres, que en la Tierra tuvieron mientras vivían alguna preocupación única, ya sea material o moral, si no se hallan liberados de la influencia de la materia, todavía se encuentran bajo el imperio de las ideas terrestres, cargando consigo una parte de los preconceptos, predilecciones y aún hasta de manías que tenían en este mundo. Esto hace que sean fácilmente reconocibles a través de su lenguaje.

 

22. Los conocimientos con los cuales ciertos espíritus se adornan, y que denotan una especie de ostentación, no son una señal de su superioridad. La verdadera prueba de superioridad moral sólo es la pureza inalterable de los sentimientos morales.

 

23. No basta interrogar a un espíritu para conocer la verdad. También es necesario que sepamos a quien nos dirigimos, porque los espíritus inferiores, ignorantes ellos mismos, tratan con frivolidad las cuestiones más serias. Tampoco basta que un espíritu haya tenido un gran nombre en la Tierra, para tener, en el mundo espírita, la soberana ciencia. Sólo la virtud puede, purificarlo, aproximarlo a Dios y desenvolver sus conocimientos.

 

24. En el nivel de los espíritus superiores, el gracejo, frecuentemente, es fino y picante, pero jamás trivial. Entre los espíritus gracejeadores que no son groseros, la sátira mordaz es siempre muy oportuna.

 

25. Estudiando con cuidado el carácter de los espíritus que se presentan, sobre todo desde el punto de vista moral, se reconocerá su naturaleza y el grado de confianza que se le puede conceder.

El buen sentido no nos engañará.

 

26. Para juzgar a los espíritus, así como para juzgar a los hombres, es necesario saber primero juzgarse a sí mismo. Infelizmente, hay muchas personas que toman su opinión personal como la medida exclusiva para lo bueno y lo malo, para la verdad o falsedad. Todo lo que contradiga su manera de ver , sus ideas , o el sistema que concibieron y adoptaron, es malo ante sus ojos.

 

A tales personas, evidentemente, les falta la primera cualidad para una justa apreciación: la rectitud del juicio. Pero generalmente esto ni siquiera lo sospechan. Es un defecto que muy frecuentemente eludimos. Tomando en cuenta estas consideraciones y manteniéndolas en nuestra mente, nos será sumamente fácil discernir sobre la calidad de nuestros propios pensamientos y también nos servirá para ser precavidos ante tanta charlatanería que enturbia la esencia esclarecedora del Espiritismo.


#3018 De: "Maricarmen" <ramatis73@...>
Fecha: Lun, 27 de Sep, 2004 9:53 am
Asunto: CORAZÓN NUEVO LORCA
mari47carmen
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Para ti Martha, mi querida hermana todos nos alegramos de que este de nuevo entre todos nosotros, te queremos y tenemos ganas de tenerte cada día,  para que juntas sigamos este camino que nos lleva hacia nuestro querido  Padre.

tu mas pequeña hermana.

Mari Carmen

 

 

CORAZÓN NUEVO

 

Junio de 1918. (Granada.)

 

Mi corazón, como una sierpe,

se ha desprendido de su piel,

y aquí la miro entre mis dedos

llena de heridas y de miel.

Los pensamientos que anidaron

en tus arrugas ¿dónde están?

¿dónde las rosas que aromaron

a Jesucristo y a Satán?

¡Pobre envoltura que ha oprimido

a mi fantástico lucero!

Gris pergamino dolorido

de lo que quise y ya no quiero.

Yo veo en ti fetos de ciencias,

momias de versos y esqueletos

de mis antiguas inocencias

y mis románticos secretos.

¿Te colgaré sobre los muros

de mi museo sentimental,

junto a los gélidos y oscuros

lirios durmientes de mi mal?

¿O te pondré sobre los pinos

-libro doliente de mi amor para

que sepas de los trinos

que da a la aurora el ruiseñor?

 

 

Federico García Lorca.

 


#3017 De: "Maricarmen" <ramatis73@...>
Fecha: Lun, 27 de Sep, 2004 9:02 am
Asunto: ¿En qué situación se encuentra el Espiritismo?
mari47carmen
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¿En qué situación se encuentra el Espiritismo?

 

Los espiritualistas, en categorías. Centros más o menos organizados y grupos que, sin la comprensión necesaria, hacen de buena fe y aceptan lo que los realce y llene sus aspiraciones sin la mira de un bien común; en grupos familiares, que no sólo no sienten el

bien, sino que ni piensan en él. Su afán es preguntar por este o aquel espíritu o familiar, para que algo les diga importante para su bienestar.

 

Otros, en menor número, como medio lucrativo por el que llenan sus ambiciones, viven desahogadamente de las dádivas.

 

Otros, más despreocupados aún, dicen ser asistidos de este o aquel médico espiritual, y con la credulidad de los que asisten por sus necesidades, expiaciones, creen en su punto de apoyo para seguir con sus errores, sin ser mejores mañana que hoy.

 

Otros, ocupados en el fenómeno, como pasatiempo para satisfacer sus curiosidades, toman notas, las acumulan, y orladas de saber material, componen libros y hacen publicaciones, que les proporcionan mayores rendimientos en satisfacciones y deseos. ¡Ah, Espiritismo, ideal hermoso, cómo te comprenden! El hombre educado, el ser laborioso, el ávido de saber, busca en los anales de la ciencia el aura armoniosa de la verdad, en la que esclarecer su espíritu. Al encontrar obras de saber y conocimientos psíquicos que le den la pauta de la vida de ultra, busca sin cansancio, encuentra, porque ese es su deseo, cuando uno quiere hacerse obra por sí; y no entra en el campo de la experimentación por voluntad ajena, sino que busca en lo recóndito de su conciencia la chispa que le da vida y conocimiento, para ceñirse a ella, recibiendo inspiraciones espirituales como alicientes de la ley que le dan el conocimiento que anhela su espíritu.

 

Otros, que, anhelosos también de saber, aceptan sin gran empeño, por estar sus espíritus, ya preparados, lo que éste o aquel les dicen, leen y se llaman espiritas porque han leído las obras fundamentales; pero tened bien entendido que es espiritualista todo aquel que estudia la supervivencia del alma; pero espirita es el que, impregnado ya de sus enseñanzas, obra, cumple y practica el bien, la moral, el amor y la práctica de la caridad, pensando que todos los seres de la creación, tanto los espiritualistas, materialistas, mahometanos y protestantes o sean de la secta que fueren, son nuestros hermanos. Y no los considera enemigos, sino trabajadores de una causa, como hijos de un mismo Padre: Dios.

 

Para gozar tan noble como altruista nombre hemos de ser fieles servidores de ellos, para que unos antes, otros después, puedan llegar a su progreso y ayudarles en materia y en espíritu.

 

¿Qué provecho sacaríais si sólo cuidarais de vuestro yo o de vuestra materia? ¿Qué Galardón ostentaríais? ¿No os gustaría acaso que, cuando os halléis en la turbación, os dieran palabras de consuelo? ¡Ah, la erraticidad! ¡Cuán expuestos estáis todos cuando con vuestra razón no analizáis el ser que os viene a charlar o a exponer sus quejas! ¿Os gusta más que vengan halagando vuestras actuaciones? ¿Habéis olvidado que hace ya siglos dijo el Maestro Jesús "por el fruto conoceréis el árbol"?

 

¿Por qué, pues, hacer preguntas a ciertos seres que muchas veces, en sus turbaciones, sólo sienten deseos de poner discordia y hacer el mal con refinado instinto? Nada sacaréis en saber de dónde eran y cómo se llamaban. Saben muy bien que nada

necesitan, dudando muchas veces de Dios, porque de tiempo en tiempo se sirven de su libre albedrío sin pensar que nada se crea por azar.

 

Todo lo creado un fin tiene, el cual sólo Dios lo sabe, por estar en sus designios. Hacia Él debemos ir todos, procurando que nuestros actos se ajusten al bien común, para que las humanidades trabajen en el gran arsenal infinito de nuestras purificaciones y ascensiones, trabajando “todos para uno y uno para todos".

 

Estos espíritus siguen las inmensidades terrestres creyendo que no hay nada más y sin reconocer a Dios ni tener esperanza en que su divina ley pueda alumbrarles su luz, cumplimiento de la ley que le da entrada en la corriente evolutiva.

 

Espiritismo Moderno y Reformado

Allan Kardec





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