Cierto y de acuerdo con Stephen: el objetivo del feminismo es la destrucción del varón...y el feminismo siempre han tenido claro que el primer paso de ese exterminio, es la destrucción de su paternidad....y consecuentemente al destruirle la esencia que da sentido a su existencia, provocar su suicidio colectivo o autoexterminio por parte del propio varón. Para los que no se autoexterminen ya irán creando leyes más punitivas.....
Nunca en la historia existió fascismo que de origen su objetivo de exterminio fuese media humanidad, ni tan habilmente enlazada su ingeniería social que insensibilizará a los hombres ante su propia desaparición....ni mentalizará tan irresponsablemente a las propias mujeres para acabar siendo víctimas de su propia ideología....y las genere una ingenua ceguera que no les permita intuir la inevitable respuesta futura de los varones contra ellas. El feminismo no es el final
de la historia y menos de los hombres, pero....
....nunca detrás de un fascismo vino la democracia....como sociopatía que es....trajo la venganza. Las democracias de postguerras fascistas son el resultado y la conquista de las paridades de muertes entre los fascismos enfrentados. Ningún fascismo ha aceptado firmar la paz con una muerte más entre los suyos. Ese es el coste de las guerras....el de las "paces"....es una justicia sin privilegios....que todo fascismo rompe....al imponerse privilegios a su favor. En ésto último el feminismo ha demostrado ser maestro.
Las guerras del siglo XXI ya están aquí....sólo faltan los muertos recíprocamente legitimados....y ya van llegando....de momento, como en todos los fascismos, sólo se cuentan los que interesan a la parte que tiene el poder para legitimar la ocultación de los que provoca....de
momento....
Pablo el herrero
ajmm4 <ajmm4@...> escribió:
Este texto es antiguo, fue presentado el 23 de Marzo de 1999 en la conferencia plenaria sobre "Las
políticas de la Paternidad", en la Universidad Howard, Washington DC, por el Profesor de Ciencias
Politicas de esta Universidad, STEPHEN BASKERVILLE.
Para los que hace años estamos en esto, no es interesante recordarlo, pero es posible que sea util
para tanto ser humano como ahora sufriendo :
(2005, mas de 40.000 condenados por Ley integral de Violencia de Genero, pasando por
prision)
http://clix.to/mandefender] Muerte de un hombre separado en Gijón
Remitente: "apfsasturias" <apfsasturias@...>
Fecha: Dom, 22 de Enero de 2006, 8:07 pm
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Presentacion al trabjo y al autor:
http://www.arrakis.es/%7eajmm/art_est.html#stephen
Acceso directo al trabjo, en Español:
http://www.arrakis.es/~ajmm/pol_pat.html
..................................
La Política de la paternidad.
Cuando por vez primera concebimos la idea de una conferencia sobre "Las Políticas de la
Paternidad", no todos estábamos seguros de lo que eso significaba.
Y tal vez no estábamos seguros de nosotros mismos.
Sabíamos que la crisis de la paternidad había sido objeto de tratamiento bajo varias disciplinas y
que la ciencia política era una de ellas.
Como estudiante de politología, era consciente de que la mayor parte de los teóricos de la
política tenían algo que decir sobre el papel de la paternidad en la sociedad civil y el rol del
padre como preparador para el rol de ciudadano.
También sabíamos que cualquier movimiento social involucra inevitablemente a la política, tanto
internamente, entre las diversas facciones, como externamente, en conexión con la sociedad y la
ciudadanía en general.
También éramos conscientes de que hay un debate con gran carga política que resultaba
imprescindible llevar a esta problemática, como lo es en cada problema de la sociedad Americana
(si se me permite la crudeza del discurso): se trata de la raza.
Si bien la crisis de la paternidad se ha dejado sentir durante mucho tiempo más intensamente en
las minorías, no puede seguir ignorándose por la mayoría.
Como Cornel West y Sylvia Ann Hewlett escribieron, "cuando se trata de Padres, la experiencia
Afro-americana prefigura la experiencia mayoritaria contemporánea " (y los resultados son
devastadores).
De hecho, dada la gravedad de la crisis parental, tal vez lo que estamos presenciando es la
inesperada validación de la profecía de Frederick Douglass, que díjo que "el Negro y la nación
están destinados a elevarse o caer, salvarse o perderse... juntos".
Si esta profecía tiene aún vigencia, significa que hay grandes obstáculos para todos nosotros.
Significa que en tanto presenciamos la destrucción de la paternidad en las minorías, estamos
simultáneamente presenciándola para la mayoría, para toda la sociedad.
También puede significar que las experiencias de la minoría en décadas recientes son aplicables aquí.
Entre las lecciones de los movimientos pro derechos civiles que pudieran ser más de provecho para
aquellos de nosotros que asumen la tarea de fortalecer la paternidad es que nadie puede ser
fortalecido por terceros; por definición, la única forma de fortalecerse es hacerlo uno mismo.
Y el poder significa política.
Esta no ha sido la estrategia central del movimiento parental por ahora.
Sin embargo, tarde o temprano es la que debemos afrontar.
Si no por otra razón adicional, como mínimo por el inquietante hecho de que, con la excepción de
los criminales convictos, ningún otro grupo social hoy tiene menos derechos que los padres, ( no
padres solteros, ni divorciados, sino simplemente padres ).
Incluso criminales confesos tienen derecho a un proceso adecuado, a conocer los cargos que se les
formulan, a un abogado y a un juicio.
Un padre puede ser privado de sus hijos, su hogar y los ahorros de su vida, así como de su
libertad, sin contar con ninguna de estas garantías constitucionales.
No será sorprendente para algunos de los presentes que la línea entre el concepto de padres y de
criminales se esté haciendo cada vez más fina.
Esto se debe, a veces, a lo que algunos padres han hecho.
Pero más frecuentemente es el resultado de lo que nuestro sistema social, político y legal ha hecho.
En ningún lugar como en la política judicial resulta más evidente la criminalización de la
paternidad.
Son los tribunales a los que, desde los días del movimiento a favor de los derechos civiles, hemos
contemplado como los guardianes de nuestros derechos constitucionales de individuos y minorías.
No obstante, para los padres y las familias en general, la justicia no sólo ha fracasado en la
protección de los derechos constitucionales; se ha convertido en el violador principal de los
mismos.
Predeciblemente contando con poder ilimitado, los juzgados de familia de este país están fuera de
control. No son tribunales para administrar justicia; son más una banda de saqueadores de padres,
y de embudos para dejar caer el dinero en el bolsillo de los abogados.
Aunque sus labios gotean sin parar las palabras "el mejor interés del niño", lo que hacen es
utilizar a nuestros hijos como armas y como materia prima para fabricar su propio poder y
beneficio.
El brazo del estado que innegablemente llega con más profundidad a las vidas privadas de
indivíduos y familias hoy por hoy es el juzgado de familia.
Malcom X describió una vez a un juzgado de familia como un "esclavista" moderno, y más
recientemente, West y Hewlett han escrito que "el proceso entero parece saltarse a la torera la
mayor parte de las garantias constitucionales".
La misma noción de "juzgado de familia" (ahora apoyada por un vasto ejército de policía judicial
de familia ) debería alertarnos del peligro.
Y sin embargo, lejos de poner a estas instituciones en observación, les damos virtualmente poder
sin control.
Bajo un sudario de secreto profesional y de no dejar rastro de sus procedimientos, perviven
virtualmente inmunes a cualquier tipo de auditoría.
Robert W. Page, Juez Presidente del Juagado de Familia de la Corte Suprema de Nueva Jersey escribe
que "el poder de los juzgados de familia es casi ilimitado".
Hemos presenciado en el curso de nuestra historia las consecuencias que conllevan el tratar a toda
una clase de ciudadanos como si el Acta de Derechos no les fuera de aplicación.
Hemos tratado de cohabitar en una "casa dividida" (en un sistema político que opera "mitad
esclavista" y "mitad en libertad" ) .
Y hemos comprendido, como Lincoln había ya anunciado, que tarde o temprano debe operar sólo bajo
una de las dos fórmulas, sea cual fuere la elegida.
Como sociedad, estamos permantemente en peligro de olvidar lo que hemos aprendido, y creo que
recordárnoslo es el papel adecuado de esta Universidad, con su tradición en la historia de los
derechos civiles.
Porque es responsabilidad de los docentes, tal vez más que de cualesquiera otros, destacar y
criticar el abuso de poder. "El docente neutral es un hombre innoble", escribió Frederick
Douglass. "La opinión pública en el futuro rodeará de gloria a los docentes o les cubrirá de
oprobio".
Lo que ahora presenciamos, parafraseando a Douglass, es un poder autoritario que avanza
"envenenando, corrompiendo y pervirtiendo las intituciones del país". De hecho, lo que estamos
presenciando hoy puede ser la caza de brujas institucional más masiva de la historia de este país.
Rara vez antes hemos visto a tal escala, detenciones masivas sin juicio, sin cargos y sin asesoría
legal (en tanto que los medios de comunicación social y los defensores de las libertades civiles
miran hacia otro lado ) .
Nunca antes hemos visto el espectáculo que representan las más altas autoridades de nuestra nación
(incluyendo al Presidente de los Estados Unidos, al Fiscal General y a los más destacados
secretarios del gabinete, y miembros más conspícuos de los dos partidos del Congreso ) utilizando
su cargo como plataforma para vilipendiar públicamente a ciudadanos particulares que han sido
legalmente perseguidos por nada y que no han tenido la más mínima oportunidad de réplica.
Nunca antes hemos visto a funcionarios del gobierno meterse con tanta libertad en los hogares de
ciudadanos particulares que han sido acusados de nada y hacer con ellos lo que han querido, con
sus hijos, sus ahorros de toda la vida, sus documentos y efectos personales y, eventualmente, sus
personas.
No hemos presenciado el uso habitual de hijos contra los padres desde los días de los regímenes
comunistas de Europa del Este y de la Alemania Nazi.
Nunca antes hemos presenciado el robo sistemático de hijos reducido a una rutina burocrática.
Para evocar las separaciones forzadas entre hijos y padres en tal escala, debemos retrotraernos
aún más atrás, antes del Comunismo y el Nazismo.
Aunque estos dos regímenes rutinariamente arrebataban los hijos a los padres, lo hicieron siempre
en una escala minúscula comparada con lo que ahora se practica en los Estados Unidos.
De hecho, debemos retornar a los días de la esclavitud en América para identificar una época en
que el poder del estado se empleaba para romper familias a la fuerza, en una escala comparable a
lo que sucede hoy día.
No a la ligera, invoco el sistema esclavista.
Lo hago para ilustrar nuestra experiencia acerca de que cualquier sistema de dictadura doméstica
(no importa cuán aparentemente "privado" y apolítico sea ) plantea una amenaza seria para la
sociedad democrática.
En ningún sitio se aprecia más crudamente que en el impacto que produce en nuestros propios hijos.
Políticamente, el argumento decisivo contra la esclavitud no era tanto la crueldad física como la
corrupción que instaló en las mentes y las almas de lo que debieran haber sido ciudadanos libres.
Apadrinó la tiranía en el propietario de esclavos, el servilismo en el esclavo y la degradación
moral de ambos.
Tales hábitos de pensamiento se decían incompatibles con la clase de virtud republicana requerida
en una sociedad libre.
El abolicionista Charles Sumner previno del impacto en el desarrollo de los niños blancos que
crecieran en sociedades esclavistas. "
"Sus corazones, pese a su ternura infantil, se endurecen necesariamente ante esas conductas, y
sus vidas posteriormente tendrán secuelas duraderas de esta falta de caridad legalizada.",
escribió.
"Sus personalidades están degradadas, y se tornan menos adecuados para la generosidad cívica
requerida de un buen ciudadano".
Algo similar está sucediendo con los hijos que ahora crecen en una sociedad y bajo un estado
que destruye por la fuerza a sus familias y a sus padres.
Ningún pueblo que abrigue en su seno tal sistema de dictadura o que críe a sus hijos bajo estos
principios puede permanecer libre.
También esto es "la política de la paternidad".
Stephen Baskerville,
Departamento de Ciencia Política de la Universidad Howard.
Elaborado para presentar en la conferencia plenaria sobre
"Las políticas de la Paternidad", en la Universidad Howard,
Washington DC, el 23 de Marzo de 1999.
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