«Me dijo que ahora podría meter en casa a todos los paisanos que
quisiera»
La Nueva España
José Ramón T. R., de 70 años, asegura al juez que no recuerda haber
asestado 15 puñaladas a su esposa
C. MATEO
«Me dijo que ahora podría meter a todos los paisanos que quisiera en
casa. Recuerdo que discutimos pero nada más». El moscón José Ramón T.
R., de 70 años, que el pasado jueves mató a su mujer, Mary Carmen V.
G., de 66, asestándole al menos quince puñaladas, en el piso
familiar, en la calle Capitán Almeida, ingresó ayer en prisión por
asesinato tras haber prestado declaración en la Comisaría y,
posteriormente, a las once de la mañana, en el Juzgado de violencia
de género.
José Ramón T. R. fue arrestado en su domicilio a mediodía del pasado
jueves después de que horas antes se presentase en la Comisaria para
confesar su crimen. Tras pasar la noche en los calabozos sin ningún
incidente, el arrestado declaró ante los agentes y, posteriormente,
acompañado del abogado que ejerce su defensa, Ignacio Botas, en los
Juzgados de violencia de género. Posteriormente fue conducido en un
furgón al centro penitenciario de Villabona donde permanecerá en
prisión comunicada a la espera de juicio, por lo que podrá recibir
visitas.
José Ramón T. R. declaró no recordar cómo había matado a su mujer, ni
siquiera ser consciente, cuando se entregó en Comisaría, de que ella
estaba muerta. Sí sabe que discutió con ella por la noche y, de
nuevo, a primera hora de la mañana. El motivo, según declaró, la
separación entre ambos que, por orden judicial, le obligaba a
abandonar el piso en el que vivía el mismo día en el que sucedieron
los hechos.
Tras el partido de fútbol
Tras la discusión inicial, por la noche -el presunto homicida llegó a
casa en torno a las doce y media, tras haber estado en varios bares
tomando unos vinos y viendo un partido de fútbol-, José Ramón T. R. y
su mujer decidieron ir a dormir. Desde hacía tiempo Mary Carmen V. G.
había instalado una cerradura en su dormitorio para evitar que él
entrase.
Ya de mañana, el matrimonio siguió discutiendo en la cocina. José
Ramón T. R. recordó la insistencia de su esposa en que abandonara la
vivienda y los gritos entre ambos, versión que coincide con la
aportada por los vecinos, que aseguran haber escuchado un fuerte
grito en torno a las nueve de la mañana. Sin poder precisar cómo, a
esa hora José Ramón T. R. cogía presuntamente uno de los cuchillos de
la cocina, de 12 centímetros de hoja, y se ensañaba con su mujer
asestándole al menos diez puñaladas en el pecho, cuatro más por la
espalda y una en el costado que, al parecer fue la que le causó la
muerte. Su cuerpo sin vida quedaba tendido en el pasillo de la
vivienda. Estaba boca abajo y con las manos a la altura de la cabeza.
Bajo ella, un charco de sangre y el filo del cuchillo que se separó
de la empuñadura durante la agresión.
«No era consciente», dijo
José Ramón T. R. aseguró que «no era consciente de que Mary Carmen
estaba muerta» cuando abandonó la vivienda camino de la Comisaría.
Vecinos de la pareja aseguran haberle visto a esa hora caminando por
la calle Arzobispo Guisasola portando una bolsa. Ya en Comisaría, el
presunto homicida confesaba los hechos y acompañaba a los agentes
hasta su domicilio, el séptimo A del número 39 de la calle Capitán
Almeida. Tras el levantamiento del cadáver, José Ramón T. R.
abandonaba la casa ocultando su rostro con su cazadora y en compañía
de dos agentes.
El barrio continuaba ayer consternado. En los comercios y bares de la
zona, de los que José Ramón T. R. era cliente, no se comentaba otra
cosa. Opiniones había para todo. Unos calificaban al presunto asesino
como «una buena persona a la que lo más probable es que le
sobreviniera una crisis por el calvario que estaba pasando a raíz de
su separación y porque se iba a quedar en la calle». Otros destacaban
las discusiones que solía tener el matrimonio desde hacía tiempo.