Puesto que solicitas opiniones, amigo D. Fernando, aquí me tienes entrando al
trapo, ojo avizor y presto en la embestida.
En la presente cuestión, y otras semejantes, lo que aprecio es una confluencia
de derechos contrapuestos que se han de armonizar convenientemente. La sociedad
tiene el deber y el derecho, para defender la paz social, de implantar leyes que
armonicen la convivencia, respetando siempre los derechos del individuo y
delimitando su alcance hasta donde empiezan los del vecino. No resulta lícito
favorecer los derechos de un individuo o colectivo, a costa de pisotear los de
su prójimo. Desatender este equilibrio de equidad, tan solo origina violencia.
La actual conflictividad social que padecemos, con sus muertas y maltratadas, no
tiene otro motivo. La imposición de leyes ilícitas, no es otra cosa que una
tiranía; y provoca que el ciudadano –sintiéndose impotente- pierda la
compostura, si no la cordura, y se tome la justicia por su mano.
El presente caso del Sr. Rubén, es resultado de una actitud tiránica aún más
grave; porque ignorando el beneficio del menor –aunque hipócritamente se pregone
socialmente lo contrario- tan solo persigue complacer los supuestos derechos de
un colectivo de votantes con unos desequilibrios psico-emocionales (en el mejor
de los casos) que causan espanto; e incluso a costa de pisotear los derechos del
menor, que ni siquiera tiene derecho a voto. Por lo disparatado del "caso
Rubén", me siento incapaz imaginarme la confusión mental en la que se
desarrollará la pobre criatura que traiga al mundo semejante engendro de
"relación sentimental" -tan inaudita como patológica- ni las consecuencias
psico-emocionales que provocará en ese pobre niño, tan desequilibrado entorno.
Estableciendo una comparación: si el día de mañana al Gobierno se le antojase
que los niños han de ser criados en un manicomio, rodeados de locos, tamaña
arbitrariedad no me causaría mayor extrañeza ni repulsa que el presente caso. Y
si con esto hiero los sentimientos de los seres polimorfos (concepto que creo
engloba a estas conductas; ya que a saber qué diagnóstico o denominación
psiquiátrica exacta pueden tener estos "progenitores"), pido disculpas a tan
delicada sensibilidad; pero estando en juego –creo yo- la salud psíquica del
menor, y con ella, la de toda la sociedad, no me parece coherente andarse con
paños calientes o corteses remilgos.
Hemos llegado al punto en el que si malo es casarse por medio de unas leyes
sometidas al vejatorio yugo del polimorfismo perverso de género, aún más grave
es asumir la responsabilidad de traer al mundo hijos inocentes, para criarlos en
tan desquiciado entorno. Con lo que -como conclusión- los poblacionistas están
consiguiendo sus objetivos de detener la natalidad, a fuerza de instaurar el
infierno en la tierra.
--- En Mandefender@yahoogroups.com, "F.Martínez" <me2515es@...> escribió:
>
> ¿Empanada de género?
> ¿Igualdad de género?
> ¿Empanada general?
>
> Agradecería opiniones....
>
>
>
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/llamo/Ruben/estoy/embarazado/elpepusoc/2\
0090329elpepisoc_9/Tes
>
>
> REPORTAJE
> "Me llamo Rubén y estoy embarazado"
> Un transexual de 25 años espera gemelos para septiembre - Médicos y su
> propio colectivo le critican
>
> JUAN DIEGO QUESADA - Madrid - 29/03/2009
>
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>
> Agosto de 2001. Granada. Estefanía Coronado camina por las calles de
> la ciudad en busca de la madre que la dio en adopción al nacer. Cada
> mujer de unos 40 años que se cruza podría ser ella. Le tiemblan las
> piernas, el corazón se le pone a cien. Con el pelo corto, pantalones
> de chándal y una camiseta de deporte entra en una cafetería y se
> sienta en la barra. El camarero, un tipo simpático, le suelta: "Chico,
> ¿qué te pongo?". Esas cuatro palabras marcaron el cambio de vida de
> Estefanía, una chica de pueblo incómoda con su identidad sexual. A
> partir de ahí quiso ser un hombre.
>
> La noticia en otros webs
>
> * webs en español
> * en otros idiomas
>
> "No se debe premiar esto. Es una contradicción", dice un especialista
>
> Han pasado casi ocho años. Estefanía ahora se llama Rubén Noé, tiene
> barba, pelo rapado, andares desgarbados. Y está embarazado de nueve
> semanas, según se desprende del informe médico de una prestigiosa
> clínica. No es ningún milagro. Rubén ha estado sometido varios años a
> tratamientos hormonales masculinos, aunque nunca llegó a cambiarse de
> sexo y mantiene los órganos reproductores femeninos. Para quedarse
> embarazado se ha sometido a una fertilización con óvulo propio y
> esperma de un donante.
>
> Rubén, de 25 años, vive con su novia Esperanza Ruiz, de 42, en Berga,
> un pueblo de Barcelona. La pareja pasea por la localidad cogida de la
> mano. Miran escaparates de ropa para bebés, mientras echan cuentas
> para comprar una cuna de 1.200 euros y observan con ilusión a los
> niños. Y es que esperan gemelos. Apenas llevan un par de meses en
> Berga, a donde llegaron desde Málaga. Dicen que huyeron por la presión
> familiar de Esperanza, operada de ligadura de trompas y madre de dos
> hijos. Ninguno vive con ellos. "Nos han acosado. Ha sido una
> persecución terrible. No aceptaban que yo antes fuese una chica",
> cuenta Rubén mientras posa ante la fotógrafa. Esperanza mira embelesada.
>
> El doctor Ballescà, ginecólogo y responsable de la Unidad de
> Andrología reproductiva del Clínico de Barcelona opina que el hecho de
> que este embarazo sea "técnicamente realizable no quiere decir que sea
> éticamente aceptable". "La intervención de cambio de sexo debe ser
> total, lo que conlleva la extirpación de los ovarios. Puede haber
> situaciones excepcionales pero esto no debe ser una norma". Ballescá
> ha trabajado muchos años con transexuales y, a su entender, lo que ha
> hecho Rubén "no se debe premiar". Y añade: "Es una contradicción. Yo
> no lo favorecería". La decisión de Rubén también cuenta con el rechazo
> de parte de su colectivo, el transexual, que también lo ve como una
> contradicción, y de agentes sociales y religiosos, que coinciden en
> los aspectos poco éticos de dar a luz siendo hombre.
>
> El embarazo de Rubén es de alto riesgo, en parte por su epilepsia. En
> julio del año pasado interrumpió el tratamiento hormonal que debía
> acabar en una operación de cambio de sexo para poder someterse a otro,
> esta vez de fertilización de su útero, en ese momento atrofiado por
> las hormonas. Él siempre ha estado dispuesto a quedarse embarazado, a
> pesar de la contradicción que eso supone con su deseo de ser hombre.
> "Estoy en mi derecho de tener hijos. Vamos a ser un padre, una madre y
> dos hijos. No veo el problema", reivindica Rubén.
>
> La vida de Rubén no ha sido fácil. A los siete años, cuando era
> conocida como Fany en Hinojares (Jaén), un chico llamado Lucas se
> acercó en el patio del colegio y le dijo: "Oye, ¿sabes que tus padres
> te compraron?". El hijo del maestro regañó a Lucas ("eso es un
> secreto", le gritó) pero el daño ya estaba hecho. Fany le preguntó a
> su madre si eso era cierto. No contestó. Interpretó el silencio como
> un sí. En Hinojares, donde vivió hasta los 18 años, nunca le aceptaron
> por sus maneras de chico. En la adolescencia se hizo monaguillo para
> robar su partida de nacimiento. Y descubrió que sus padres biológicos
> eran de Granada.
>
> Y allí, en la ciudad andaluza, cambió su vida. Es el mismo lugar donde
> un camarero, al ver su pelo corto, sus movimientos poco femeninos,
> creyó que era un chico. El error le hizo feliz. Se fue del bar y en un
> rato estaba en una tienda de ropa. Le pidió un traje al dependiente y
> éste no dudó un segundo. Le enseñó un esmoquin, pensando que era un
> chico. Delante del espejo, con el traje puesto, se quedó ensimismado
> ante su nuevo yo. Ahí nació Rubén y murió Fany, la chica incomprendida
> del pequeño pueblo. Rubén no guarda ningún rencor de su pasado
> turbulento. Cuenta con asombro como un niño que le fustigaba le ha
> escrito ahora pidiéndole perdón por no haber comprendido sus demonios
> interiores. Este chico arrepentido se va a casar en breve con una
> transexual.
>
> "No hay ningún secreto médico en esto, en realidad es un asunto
> mediático", opina el doctor Iván Mañero, coordinador de la Unidad de
> Género del Hospital Clínico de Barcelona. Mañero señala que Rubén
> tiene apariencia externa de chico "pero sus órganos no dejan de ser
> los de una mujer. Sin misterio". Destaca, además, el peligro de que
> estos embarazos se puedan hacer "para ganar dinero con las exclusivas".
>
> Antes del parto, Rubén y Esperanza quieren contraer matrimonio para
> que ella sea legalmente la madre de los gemelos. La inscripción de los
> hijos en el registro, donde Rubén figurará como padre, no va a
> representar ningún problema. También ha pedido recientemente su cambio
> de nombre en el DNI, donde aún figura como Estefanía. "Tras el parto
> volveré al tratamiento hormonal y terminaré el proceso de cambio de
> sexo. Soy un hombre", explica con orgullo. La pareja cuenta que pronto
> se irá a vivir a Barcelona, donde Rubén dará a luz. Él, técnico de
> imagen y sonido, y ella trabajadora de la ONCE, en baja por depresión,
> no cuentan con muchos apoyos. A Rubén, siempre que llama a su padre
> adoptivo, le atiende su secretaria. O sea el buzón de voz. "Me dijo
> que quería a la niña que adoptó, no a mí".
>
> Rubén y Esperanza no paran de hacerse carantoñas en la terraza de un
> bar. Él no quiere ir a por los cafés, le da pereza. "Los hombres
> caballerosos son los que hacen los recados", le dice su novia. "Ya, y
> las mujeres las que se quedan embarazadas", le contesta. Y se echan a
> reír.
>