| El PSOE enmienda a su Gobierno Europa Sur - ... pero no lo es. Y ha surgido a propósito del proyecto de Ley de Violencia de Género, estrella del proyecto gubernamental. Verán. ... |
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AL fin ha surgido una discrepancia entre el Gobierno y el Grupo Parlamentario Socialista, cuya misión fundamental es precisamente sustentar a un Gobierno que parece mayoritario pero no lo es. Y ha surgido a propósito del proyecto de Ley de Violencia de Género, estrella del proyecto gubernamental. Verán. Se había criticado que el texto del Gobierno se pasaba de rosca en su afán, justo, de proteger a las mujeres. Partía de la premisa cierta de que la Ley debía estar orientada a combatir la violencia que se ejerce sobre la mujer en el ámbito doméstico, pero al agravar la tipificación penal de los delitos a perseguir traspasaba el principio de igualdad inscrito en la Constitución. Por ejemplo, las amenazas a la mujer pasaban de falta a delito, pero no ocurría lo mismo cuando el amenazado era el hombre. Hombres maltratados hay pocos, pero los hay, y no existe ninguna razón para discriminarlos. Tampoco se tenía en cuenta, por un prurito de corrección política, que en una pareja de homosexuales se pueden producir malos tratos y no se debe abandonar a su suerte al maltratado sólo por el hecho de ser varón. Eso ha sabido verlo el Grupo Socialista, que ha presentado una enmienda a su propio Gobierno ampliando el concepto de víctima a aquellas personas "especialmente vulnerables que convivan con el autor" de las sevicias. Si se aprueba en las Cortes la enmienda no quedarán indefensos los hombres maltratados por mujeres o por otros hombres ni colectivos tan significados como el de los niños, ancianos y minusválidos sometidos a la violencia en sus hogares. Que su número sea inferior al de mujeres en igual situación está por ver, en primer lugar, y es indiferente a efectos de equidad ante la ley, en segundo. Nada de eso lo contemplaba un proyecto de ley fuertemente ideologizado y excesivamente deudor de las posiciones del movimiento feminista más radical, incapaz de explicar con solvencia en qué desprotege a la mujer violentada el hecho de que se proteja a todas las víctimas independientemente de su sexo (no género, que es otra cosa, aunque lo hayan colado en el frontispicio de la norma). Como ha explicado recientemente el profesor Francisco Núñez en estas páginas, a veces el progre adopta actitudes nada progresistas. No se entiende bien que la vicepresidenta Fernández de la Vega y el ministro Caldera se hayan manifestado repetidamente contrarios a tocar una sola coma del proyecto de Ley, como si hubiesen parido una biblia y no un instrumento mejorable, como todos, para afrontar un problema, y como si eludiesen la obligación del gobernante de asentar los pies en la tierra y adaptar las normas a la realidad en vez de forzar la realidad siguiendo demandas extravagantes de un sector social al que tengan simpatía. Espero que los diputados socialistas, que han demostrado más sentido común y apertura mental, se salgan con la suya. Discriminación positiva hacia la mujer, vale; tonterías militantes, mientras menos mejor. |