LA NOVIOLENCIA FRENTE AL COLONIALISMO.
1.- LENGUA CATALANA CONTRA LA IMPOSICIÓN Y LA BUROCRACIA COLONIAL.
"¡Qué ingenua y sencilla ha convertido América a su población blanca, y cuán inconscientemente cruel"! (Martin Luther King).
"Perder la individualidad propia y convertirse en un engranaje, simplemente, de una máquina, es impropio de la dignidad humana" (Mahatma Gandhi).
"(Pongan) el mayor cuidado en entroducir la/lengua castellana, a cuyo fin se darán las/provisiones más templadas; disimuladas para que se consiga el efecto sin que se note el cuidado" (Instrucción dictada a los Corregidores de Catalunya, 1717).
"Que en las escuelas de primeras letras y de gramática no se permitan los libros en lengua catalana, escribir ni hablar en ella dentro de las escuelas, y que la doctrina cristiana sea y la aprendan en castellano" (Instrucciones a las Escuelas del Consejo de Castilla, 1716).
Es necesario diferenciar entre argumentos "limpios" y "sucios" (o incoherentes): éstos últimos caen en contradicciones, en lo arbitrario, en lo que se llama: "razones de mal pagador", aficionado a tergiversar en propio beneficio la misma lógica que exige a los demás.
Ahora, a veces, se nos acusa de "querer imponer" el catalán. Con ello se ven obligados a reconocer la existencia de una cultura que antes preferirían ignorar y despreciar, y en cuyo favor no hicieron ni dijeron nada cuando era cruelmente perseguida. Tal omisión resulta al menos extraña en tal acérrimos enemigos de imponer nada y que se supone que buscan lo justo.
Pues se está hablando de "imposición" para dos cosas antagónicas:
a) Cuando el franquismo obligaba a los catalano
parlantes a usar, en su propia tierra, una lengua forastera.
b) Cuando los catalanohablantes reivindican su pleno derecho de usar sin cortapisas, chantajes o continuas intromisiones su propia lengua en su propia tierra.
Si nos fijamos veremos como la proposición "b" es exactamente la misma que la que los castellano
parlantes disfrutan y exigen para su propia tierra: es lógico que sea el forastero quien deba adaptarse.
¿Por qué aquí no?
Eso lo explica muy bien la Historia:
"He juzgado conveniente, así por esto, como por mi deseo de reducir mis reinos de España a la uniformidad de unas mismas leyes, usos, costumbres y tribunales, gobernándose todos por las leyes de Castilla..." (Decreto de Nueva Planta, 1714). "...y tocándome el dominio absoluto de los reinos de Aragón y Valencia, se añade ahora el de justo derecho de conquista que de ellos han hecho últimamente mis armas..." (Decreto del Consejo de Castilla, 29-6-1707).
En otras palabras, la Corona Catalano-Aragonesa fue conquistada por las armas en la Guerra de Sucesión,
abolidas sus propias leyes y usos y retenida como propiedad del Rey absolutista (Felipe V y sucesores).
O sea, aquí no tenemos los mismos derechos lingüísticos que los castellanos en su tierra, porque aquí somos colonias de Castilla (de sus clases dirigentes, básicamente). Y esta verdad no se proclama porque hay miedo de los poderes fácticos y de la agobiante presión cultural y demográfica castellanizante.
Se nos exige ser "españoles", bajo la amenaza de todo tipo de insultos y ridiculizaciones si decimos que somos españoles sólo por ciudadanía (y no por nacionalidad). Para los castellanos de pura casta todo lo que es diferente no puede ser español. Desde los Reyes Católicos la nacionalidad dominante en la península (Castilla) ha sido usada como arma arrojadiza para una obsesiva unificación: religiosa y racial (judíos, moriscos), política y cultural (Corona de Aragón, Euskadi, Galicia, Canarias...) en beneficio de unos Césares "sagrados". Obsesivamente nos han exigido ser españoles: por supuesto, hacer "nuestra" su lengua, queramos o no, olvidando incluso las nuestras propias de vascos, catalanes, gallegos, calós, etc., tildadas de dialectos sin valor.
2.- DE LAS AMÉRICAS A LAS COLONIAS PENINSULARES O INTERIORES.
"Martin (Luther King) comprendió que es mejor aceptar la violencia física en público durante un tiempo que padecer durante generaciones la violencia espiritual y emocional. Podía conseguirse que la violencia física provocara cambios... que eliminasen la violencia psicológica y espiritual, más sutil y destructiva, contra los negros" (Coretta Scott King, viuda de M. L. King).
"No me importa cuánto tiempo me toque vivir así. Nunca lo aceptaré. Lucharé a muerte. Nadie puede hacer de uno un esclavo, si uno no piensa como esclavo" (el padre de M. L. King, también pastor evangélico).
Decía Gandhi al ver cómo se obligaba a los hindúes a andar fuera de la acera (reservada a los blancos): "Siempre ha sido un misterio para mí que el hombre pueda sentirse honrado por la humillación de su prójimo".
"Nadie podrá quejarse de que muchos catalanes hayan desertado del catolicismo, y que se hayan sentido más catalanes que católicos, cuando desde las más altas esferas nos han querido enseñar a ser más españoles que cristianos" (Mn. J. Armengou).
El otro día, leyendo el BOE, di con que se declaraba fiesta "El Día de la Hispanidad" como "tradición cultural común a los pueblos de habla hispánica". Esta "habla", ¡claro!, es el español-castellano. Así vemos que, hasta nueva orden todas las lenguas peninsulares son hispánicas, pero, "unas más hispánicas que otras" y que el decreto declara el 12 de octubre, "fiesta nacional" (pues llamar "nación" al Estado español es una de las tretas del centralismo para negarnos y amordazarnos como nacionalidades libres de su
obsesivo intento de asimilarnos). Éste, como tantos
otros decretos, siguen la tradición uniformista de
obligar a todos pero acoger sólo una cultura hispánica (exactamente la que ha servido de armazón al centralismo).
Los castellanohablantes pueden exportar su lengua donde vayan. Los otros no podemos usarla libremente ni en nuestra propia "área autónoma".
En resumen, "todos somos españoles" ¾nos repiten ¾, pero a la hora de los hechos, unos són "más españoles que otros". Para los castellanohablantes esto es un negocio, para los demás una opresión. Y, por supuesto, si protestamos, nos tachan de quisquillosos y "malos españoles". Nuestra lengua "propia" no es tan "propia" como la de ellos: a fuerza de coaccionar sin remordimientos,
acostumbrados a tener su Imperio, por lo visto.
Esta "propiedad" lingüística la exportaron a América. Grandes conglomerados de estados y pueblos que hablan una misma lengua significa que allí ha habido genocidio (contra los pueblos indios colonizados).
Poco explicable es que las nacionalidades peninsulares no castellanas nos sumemos a tal efeméride cuando también hemos sufrido, históricamente, sistemáticas represiones y un genocidio cultural que no ceja.
Aunque ahora nos "protejan" oficialmente, hay mucho de componenda e hipocresía: cuando no agraden de frente agraden de lado y, si ahora no se atreven a morder porque tienen que ser civilizados y europeos, hay, por los hechos, mucho menosprecio oculto, visible en las omisiones. Los opresores nos hacen "luz de gas" para que nos identifiquemos con su cultura imperial, pues ahora, de "Américas" ya sólo les quedan éstas: las comunidades que con suave ironía llaman "autónomas".
Claro está que la mentalidad imperialista considera legítimo el transmitir las características culturales de la tierra de origen sobre zonas con cultura propia (perseguida o "interpretada"). ¿Para que perder el tiempo con humildades si se puede avasallar y dar órdenes?
Ellos no defienden nada que amenace extinguirse ni que esté marginado. Van a lo suyo, lo que quieren imponer por nacionalismo que no reconocen pero sí exportan siempre que pueden. ¡Como es lo suyo es lo mejor! La justicia, ¿para qué? Es bueno lo mío; es malo, pesado, aldeano, fanático lo de los demás, y sobre todo si se es pequeño e indefenso. Ese es el imperialismo castellano que hay que dejar al desnudo en su fiera miseria inquisitorial.
¿Qué "españolidad" es ésa que desposee a unos españoles de su cultura a favor de la lengua que interesa a un proyecto imperialista e insolente? ¿Qué "españolidad" es ésa que nos concede menos derechos y que facilita la desaparición de las lenguas que, por su mera existencia, pueden desmentir los prejuicios y mentiras impuestas a machamartillo y con bayonetas por el intolerante centralismo "español"?
Cualquiera que regula la vida de un pueblo en una lengua forastera haciendo servir su superioridad de medios coercitivos (Estado y funcionariado centralistas, invasión guerrera o pacífica) actúa como forastero colonialista.
La "metrópolis" puede enviarnos a las colonias (y no se priva de hacerlo) funcionarios que desconocen el catalán y, amparados en el "fuero" de la oficialidad del castellano "donde quiera que brille", coaccionan, con su generosa ignorancia de lo del terreno, la expresión natural de los indígenas.
Así tenemos "paradojas" como que estos "indígenas" no pueden hablar en catalán a sus autoridades, las cuales, en cambio sí que aceptan que les hablen extranjeros en idiomas "no-españoles". Singular situación en la que países extranjeros són aquí lingüísticamente más libres y soberanos que los despreciados "pueblerinos que hablan dialectos como el catalán y demás". Así los extranjeros son más respetados en España que las nacionalidades no castellanas, pues quieren ganárselos por simpatía. A nosotros les basta con darnos órdenes y no necesitan respetarnos porque nos tienen dominados a base de palo, y del recuerdo traumático de palos pasados, y amenazas medio dadas a entender. Una discriminación más sutil que la racial, ésta.
Hipócritamente se puede hablar del "patrimonio común", pero los hechos están lejos de esas encopetadas retóricas, y nuestra "españolidad", que con tanta generosidad nos dan, es beneficiar a los intereses de una burocracia colonial que vive cómodamente en tierra ajena sin renunciar a sus seculares prejuicios y megalomanías imperiales, ahora consistentes en la promoción de la obligatoriedad de sentirnos "españoles" de cara a la "gesta" del ´92.
Muchas veces dicen aquello de "pide más que un catalán". Que nos permitan la autodeterminación, si realmente aceptan ellos la libertad de corazón (cosa que, por sus hechos, nos permiten dudar) y no tendremos que "darles más la lata". No seríamos problema parta ellos si ellos nos dejaran en paz y no fueran una intromisión constante en nuestra propia casa. Para las naciones sin Estado propio, la palabra independencia es como la palabra libertad para cualquier persona.
3.- DESDE LA POCA IMAGINACIÓN HACIA LA GRAN TRAGEDIA
"Mi patriotismo nada es si no es compatible con el mayor bienestar de la humanidad, siempre y sin excepción. (Gandhi).
"Cuando uno se somete por miedo a otra persona.... cede a la fuerza bruta. Quien no desea dominar al otro por la fuerza tampoco se someterá..." (Gandhi).
"Si la realización de la verdadera España no es posible, habrá que buscar la solución en la "extra España". Es más importante la solución que la España... Sabemos que a muchos castellanos inteligentes y comprensivos, les pueden doler nuestras afirmaciones. Más nos duela a nosotros el tener motivo para hacerlas" (Mn. Josep Armengou)..
La imaginación "española" es raquítica, severamente
racionada, cosa inevitable al hacer servir ideas viejas y proyectos carcomidos y polvorientos. De trifulca en trifulca y de tragedia en tragedia, la vieja carcasa del ex Imperio español que aterrorizó a Europa cuando Trento, sigue en su "infalible" y españolísimo (sobre todo) camino. A los hombres de la Administración central se les debiera haber ocurrido que si un pueblo se les resiste durante siglos a ser asimilado, será por algo. Quizá se les ha ocurrido y prefieren no enterarse de la verdad y por eso ni preguntan. Ignoran y adelante: a armar bronca, como los quintos del pueblo. Mejor no menear el asunto, no sea que se vea claro el mal y nos pidan esfuerzos suplementarios, quizá se digan estos señores de tan cacareado espíritu de sacrificio... de sacrificio de los demás, naturalmente.
Si el tema se toca poco, habrá ignorancia y entonces se podrá ahogar mejor cualquier voz disidente, que es la "especialidad de la casa" desde los Reyes Católicos.
Desde Trento a las Amèricas y desde Filipinas a Euskadi, el imperialismo castellano-andaluz ha demostrado con largueza la mentalidad ofuscada de sus dirigentes y su apolillada brutalidad, aunque bailen por sevillanas.
4.- VIOLAR O AMAR
"Toda obra que proceda del extranjero es "arrestada", se hace su juicio y se dicta sentencia. Si es vulgar y ridícula, puesto que "sólo" estropeará el espíritu, se le da permiso de entrada y esta especie de veneno literario se puede enviar a todas partes; por el contrario, si se trata de una obra sabia, atrevida, reflexionada, se la quema por atentar contra la religión, contra las costumbres o contra el bien del Estado. Un libro impreso en España pasa normalmente por seis censuras antes de poder salir a la luz..." (Masson de Morvilliers, 1873).
"La prueba decisiva de la no violencia es que, después de un conflicto no violento, no queden rencores y, tarde o temprano, el enemigo pasa a ser amigo". "... la no violencia para la no cooperación dice que su raíz tiene que estar en el amor y su fin no debe ser, castigar o injuriar al enemigo: aunque no se le preste cooperación, tenemos que convencerle de que somos sus amigos e intentar llegar a su corazón con acciones humanitarias a poco que podamos". "(Ahora) nos sentimos demasiado pisoteados como para no estar llenos de ira y deseosos de venganza. Pero no puedo callarme de decir que la India obtendrá más si renuncia al derecho de castigar... No soy un visionario. Pretendo ser un idealista práctico... La no
violencia, en su estado dinámico, significa sufrimiento consciente. No dócil sumisión a la voluntad del perverso..." "El amor es la fuerza más sutil y penetrante" (Gandhi).
Las nacionalidades de la ex Corona de Aragón caemos en el error de arrastrar una mala situación sin decidirnos a solucionarla. El Estado Central, de características nacionales castellanas, prefirió poseernos antes que amarnos. Siglos de violaciones no
pueden consolidar la unidad sobre buenas bases sino sobre el círculo vicioso de la represión abierta o sutil.
Cada vez que intentamos hacer valer nuestros derechos frente al rodillo castellano, vemos como nuestros enemigos se unen rápidamente: entonces son capaces de olvidar sus ideologías y anteponer su nacionalismo de Estado ("españolismo"). Todo sea por la gran Cruzada: conservar las colonias interiores para sacar impuestos, infraestructura industrial, lugares donde enviar a generales y oficiales y para dar trabajo al tradicional militarismo castellano-andaluz (FOP), etc. Por eso los derechistas como Calvo Sotelo afirmaron que prefieren una "España roja que una España rota".
Los grupos de la izquierda española nunca atacan a la derecha por su nacionalismo españolista. Eso lo da por supuesto y aceptado. La misma izquierda española defiende, más o menos amortiguado, ese mismo nacionalismo.
No exigimos a nuestros opresores que renuncien a su personalidad. Sólo pedimos nuestro derecho a no ser un engranaje de su maquinaria. A ser soberanos en nuestra "patria", sin sus interferencias continuas. No es un gesto hostil ni hosco.
"La creación del Estado Catalán no es una estridencia, es un acto constructivo" (Francesc Macià, 1922).
Si ellos no quieren renunciar a su cultura y nacionalidad, debieran comprender mejor nuestros derechos, o los de cualquier otro.
En Madrid debaten si nos han de atar con cadena gorda o flaca, no si conviene que haya cadena. ¿Por qué preocuparse, si se acepta el nacionalismo español de las bayonetas, del Duque de Alba o Ahumada a Narváez, de Franco a Tejero? Todo es más o menos patriotismo español, "respetable", con sus 300 millones.
Pero si te roban una vaca y no se ha trabajado a fondo, y, débil, les pides una cabra, al final te "devolverán" una gallina.
Desde Isabel la Católica soñaban en la triple unidad religiosa, política y racial-lingüística, entendido todo por integración en los valores de Castilla. No como convivencia para fecundación entre distintos pueblos y culturas, sino como exigencia de una renuncia de los pueblos "asociados" a Castilla de su derecho a seguir existiendo. El ejemplo de la lengua es clarificador de la trayectoria en su conjunto. Antes pasó con judíos, indios, moros, etc. Ahora nos ha tocado a los "medio- cómplices" en algunas de las escabechinas que el imperialismo español paseó por el mundo entero.
5.- PATRIOTISMO ESPAÑOL
"El hombre negro debe convencer al blanco de que busca la justicia tanto para sí como para el blanco" (M. L. King).
"Una persona conocida mía afirma, como una ley de la historia de España, la necesidad de bombardear Barcelona cada 50 años". Eso lo escribió Manuel Azaña... Nosotros, los bombardeados, tenemos el derecho y la necesidad de desvincularnos de esta historia que nos votó para el genocidio" (Mossen Josep Armengou).
"El Estado es una entidad política, artificial, voluntaria; la Patria es una comunidad histórica, natural, necesaria. Lo primero es obra de de los hombres; lo segundo es fruto de las leyes a que Dios ha sujetado la vida de las generaciones humanas" (Prat de la Riba, 1894).
Desde la óptica centralista las culturas periféricas son insignificantes y sus lenguas despreciablemente inaptas para la ciencia moderna. Para ellos defender el catalán o el vasco es cosa de fanatismo de aldeanos. Con tales ideas es de creer que les irrite la resistencia que opusimos a nuestro exterminio como pueblo auto consciente bajo la dictadura y nuestro actual interés por devolver el vigor a nuestra manchada personalidad.
"Bebíamos ásperos /
vinos de burla /
mi pueblo y yo
Escuchábamos fuertes /
"argumentos" de sable /
mi pueblo y yo
Una tal lección /
tuvimos que entender /
mi pueblo y yo".
Este principio de recuperación, cada vez que la savia puede circular, aunque sea en forma "vigilada", obliga a la administración central (ista) ha hacer concesiones más o menos aparentes y a regañadientes para confundir su opresiva realidad y donarnos la píldora (aunque enseña la oreja de su intolerante ignorancia siempre que se le presenta la ocasión, o temen "perder el control de la situación"). Esa hipocresía es ya más detestable que la misma opresión. Esa intolerancia es ya más repugnante: al estar rebozada de hipocresía.
En su olimpo nunca se debe arrinconar a los de incansable el ademán que han dedicado y dedicarán su vida al servicio no del pueblo (o pueblos que ha reunido el Estado) sino a "la Patria", o a "la Nación", un ente abstracto a la medida del César, el Ejército y la Banca. Un ídolo tan característico de los tics que el viejo régimen monolítico les dio y, claro, el mismo "espíritu de sacrificio" (del sacrificio de los demás que están a sus órdenes).
Podría ser que estos padres de la Patria descubriesen lo ilimitado donde hay un charco donde nadan siempre los mismos camaleones que segregan una autosuficiencia muy adaptable según el color de las aguas: ésa es la jungla política.
Cuando celebran la libertad, y siempre lo hacen como si nos sobrase, estos políticos nos imponen la libertad-obligatoria de ser españoles, lo cual nos quita, de hecho, la libertad anterior de ser lo que somos en origen. Nosotros no les discutimos la suya. Que sean españoles, castellanos o lo que quieran. Pero que no nos hagan comulgar con sus ruedas de molino.
Y nos hablan de libertad quienes se la reservan después de definirla según lo que les convenga: "Ley es lo que le place al Príncipe" (Maquiavelo). Así vemos la imposibilidad en que se encuentra la metrópolis de producir gente con una mentalidad de
verdad libre y sensible. Sacar tajada de las colonias es una tentación muy fuerte para ciertos burócratas del diablo.
Las razones de ciertos bienpensantes quizá hablen de que no es indispensable a la "grandeza de Catalunya" la conservación de su personalidad. Así pues no hablan en realidad de Catalunya sino de lo puramente materialista. Hablan de Catalunya como simple-extensión-de-Castilla. Sin embargo, cuando a los castellanohablantes les arremete lo anglosajón sí que se quejan. Hablan de que "hay que hacerse más universales" pero cargan los costos al vecino más débil. Razones de mal pagador.
6.- EL COLONIZADO "SUMISO".
"No `podemos prestar por más tiempo nuestra cooperación con un sistema malo" (M. L. King).
"La no violencia no debiera ser usada como escudo de la cobardía, ya que es un arma de valientes". "Cuando se plantea la elección entre cobardía y violencia, aconsejaría la violencia... Preferiría que la India recurriese a las armas para defender su honor, antes que se comportase cobardemente..." "Será la evidencia del poder espiritual de la India sólo si nos negamos a luchar teniendo la fuerza para hacerlo... ¡Eso es muy distinto del "perdón" que el ratón ofrece al "gato""! (Gandhi).
"Los catalanes siempre están a la defensiva, incluso cuando parece que atacan, se preocupan más del escudo que de la espada. Igual que la vanidad, que no es orgullo, eso revela una muy vacilante, muy apagada, muy insegura fe en sí mismos" (Miguel de Unamuno).
Después de bastantes años del inicio de la "democracia" se ha podido ya comprobar que se quiere hacer pasar por normalidad la desnacionalización de las nacionalidades capturadas desde Madrid, conseguida tras 40 años de la más vil represión política, cultural y lingüística. Y Madrid nunca habló de reparación, compensación, indemnización por todo lo perdido y difícil de reponer. Los verdugos no han hecho frutos dignos de arrepentimiento, alegando su bien intencionado patriotismo, no ha habido ruptura democrática. Como en Argentina, ha habido una legalización descarada del mal consumado.
Tras tantos años, muchos "indígenas" han capitulado. El cuello de las nacionalidades casi ha sido desnucado. El pensamiento que ha cedido a la colonización sólo transmite, como de elaboración propia y sin pensárselo, las razones "segregadas" por el cerebro ocupante.
Periodistas, intelectuales, etc. son seducidos por las ventajas económicas y de prestigio de los idiomas más extendidos. Los grandes idiomas son favorecidos por los poderes políticos de una manera mucho más decidida que a los demás.
El "buen castellano" defiende lo suyo, su lengua, independencia, historia y valores. El "buen catalán", en cambio, es el que no defiende ni la unidad de su territorio, ni de los derechos de sus connacionales, ni la oficialidad plena de su lengua...
Mientras algunos se llegan a ocupar de alejadas injusticias en Vietnam, Alabama, Sudáfrica,... Andalucía, Euskadi, incluso, que a menudo a penas pueden comprobar, resulta que al oprimido próximo no lo reconocen y le dan leña con desperdicios y silencios cómplices. Claro es que así pasa en tantos otros lugares, y por eso triunfa a menudo la injusticia. Como en el chiste, el que decía que te quiere dejar una herencia no te da ni un caramelo porque... ¡el caramelo sí que te lo podría dar! Con lo lejano bastan las palabritas de cumplido, con lo próximo hay que demostrarlo con actos: es más cómodo cerrar los ojos (y hacer cerrar oídos y boca a los demás) para no tener que trabajar.
7.- SOMOS ESPAÑOLES... EN DEBERES.
"La conducta de Castilla hacia Cataluña ha sido la de los conquistadores hacia los países conquistados" (Prat de la Riba).
"... nuestra ira, dominada, puede volverse en una fuerza capaz de mover el mundo" (Gandhi).
"El presidente Eisenhower no podía comprometerse a nada que implicase un cambio estructural en la arquitectura de la sociedad americana. Su conservadurismo era firme y rígido, y cualquier mal que desfiguraba la nación tenía que ser extraído poco a poco, con una pinza, porque el bisturí del cirujano era un instrumento demasiado radical para ésta, la mejor de todas las sociedades posibles" (Coretta S. -M. L.. King).
Los que tienen la facultad de decidir han llegado a un acuerdo: sólo existe una nación, la de ellos, naturalmente. Tanto les da lo que digan la ciencia, la historia o un elemental sentido de la justicia.
En Canadá hubo un plebiscito para la región francófona de Québec, Inglaterra organizó una votación para la "devolution" a Escocia, aquí nada parecido ha habido, sólo la máscara de cera ardiente de la opresión española.
Durante tantos años hemos tenido programas obligatorios descatalanizadores estudios manipuladores de nuestra historia (que aún siguen), olvidado todo con la generosidad de gran señor que da órdenes como quien hace favores. Como decía el gran pedagogo Freire: "Un pueblo deja de ser analfabeto cuando aprende a leer y escribir.... su propia historia".
Luego, nuestro pueblo es todavía analfabeto, a manos del centralismo españolista.
El insulto y la desposesión han seguido durante décadas de españolismo paternalista, como quien concede excesos de licencia a un hijo ingrato. Siempre se podía encontrar a algún español de oficio que protestaba con impaciencia cuando hablabas tu idioma en tu propia casa: "¡en castellano!" o "¡en español!". Incluso en correos te podían aceptar escribir "London", pero te discutían escribir "Alacant" o "Lleida".
Y ahora sigue la marcha, refundada, con estatutos tan raquíticos que dejan al centralismo sólo maquillado, obligados siempre a mendigar dinero de la Hacienda central (que es la que reparte, y se queda con la mejor parte), regateando siempre parcelas lingüísticas y culturales... Se nos obliga a ser legalmente españoles, pero se nos niegan los derechos que deberían derivarse de tan honorable ciudadanía. Luego, se nos trata como ciudadanos de 2ª, como colonias, como hindús, como negros en USA.
Mientras los castellanohablantes (a diferencia de Bélgica, Suiza, etc.) tienen derecho pleno a usar siempre su lengua dondequiera que se instalen, a los indígenas nos dejan unos mini derechos tan vacilantes que se acaban allí justo donde aparezca el primer burócrata de turno que así lo tenga a bien. Nuestra lengua, teóricamente tan española como la de ellos, "es pero no es", según los intereses cobrar o no pagar. Y, para enmascarar la discriminación siempre sacan a algún pamplinero oficial para que endulce el oído de los bienpensantes hablando de "nuestra riqueza cultural común": maquillaje hipócrita por fuera para disimular los bastonazos dentro del hogar
"patrio".
Ningún gobernante español ha rehusado una lengua extranjera. Pero el Senado español ha prohibido ya, de entrada, las lenguas de las nacionalidades en su cámara, a pesar de ser una cámara territorial. La presidencia del Gobierno devuelve telegramas de diputados por estar escritos en una "española"... Así, somos, más o menos, "españoles" para los deberes y para pagar, pero no en derechos.
Simultáneamente, la metrópolis se permite el lujo de simular gestos para "preservar" cara al público, lo que machacan sistemáticamente cara adentro. Así, intimidando, cortando y entrometiéndose, nos relegan a "vedados" culturales, como "reservas" indias o "ghettos", donde tenemos que convivir con unos cazadores que se amparan en unas leyes a su medida para destruir nuestro normal desarrollo.
Pero entre colonizador y colonizado los hechos tienen significados diametralmente opuestos. No se trata de quejarnos para "pedir tolerancia". Se trata de desenmascarar una hipocresía heredada, tan profunda que es inconsciente, para liberar al colonizador a la par que al colonizado.
8.- LA IZQUIERDA ESPAÑOLA... Y ¡OLÉ!
"Quiso S. M. (Felipe V) que en ambas coronas se diesen promiscuidad de los empleos, sin distinción de naciones y con la sola atención a los méritos. Abrió las puertas de unos y otros Reinos, y en efecto los castellanos las hallaron abiertas, y entraron en Aragón a poseer las mejores conveniencias: mas para los aragoneses, catalanes y valencianos han estado casi cerradas las de Castilla" (Informe en nombre de las capitales de la ex Corona de Aragón, 1760).
Y aún hoy sigue la cosa. En la ex Corona de Aragón se vota a partidos de líderes castellanos (Suárez, Aznar) o andaluces (González) o leoneses (Zapatero), pero parece ser que en Castilla y Andalucía no tolerarían que les gobernase un catalán (Ej., desastre de la operación Roca). Hay un racismo anticatalán..
La teóricamente "libertaria" izquierda española suele acusar, sin distinguir matices, al "nacionalismo" de pueblos periféricos, de "burgués", sin pararse a pensar que ella también es bien nacionalista. Y de la peor especie, la de machacar y remachar la agresión y opresión, al querer someter a las nacionalidades cautivas, invento éste de sus propias clases dirigentes.
Así, los verdugos acusan a las víctimas. Esta izquierda acepta el colonialismo como algo indiscutible e imprescindible, para la expansión ("espacio vital") demográfica castellano-andaluza, siguiendo la táctica de la derecha y el franquismo. Crea una "unión sagrada" a la que, temerosamente por la crueldad de su inquisitorial clase dirigente, someten sus intereses y visión teóricamente "de clase". Como en todas las clases de colonialismo, el proletariado de la nación opresora se vende y es resarcido a costa de la nación colonizada. Porque todos tenemos derecho a buscar unas mejores condiciones de vida en otras tierras, pero respetándolas y no presentándose a ser instrumento colonizador de una dinámica opresión.
Como esta izquierda no puede encontrar argumentos racionales para desposeer a las nacionalidades de su soberanía, acaba esgrimiendo algún grito emocional, "patriótico", de origen derechista.
Así es que esta izquierda españolista ejerce de chacha de la derecha en temas de opresión nacional, defendiendo los intereses creados de la derecha, cuya ideología imperialista ha conseguido infiltrárselas por razones históricas y presiones demográficas.
La derecha de la Metrópolis es totalmente alérgica a los movimientos de liberación de las nacionalidades "capturadas" por esta nueva Babilonia. Pero el independentismo es también la "bestia negra" para los grupos burgueses regionalistas-autonomistas (del Estado español y dentro de su dinámica centralista, como operación cosmética). No hay propiamente un independentismo de derechas estructurado, pues la burguesía rechaza tales "aventuras".
La izquierda española tilda de "contrarrevolucionario" (en plan dogma) lo que las derechas hostilizan por "subversivo".
"La creación del Estado Catalán, no es una estridencia, es un acto constructivo"
(Francesc Macià).
En consecuencia, la izquierda españolista se atreve a hacer pinitos y defender la liberación de los pueblos oprimidos siempre y cuando queden lejos de sus intereses directos. O sea, liberar los esclavos... de los demás. Que se haga justicia... en casa del vecino.
El problema latente es una honda hipocresía multisecular, transmitida de generación en generación, cauterizadora de conciencias y sensibilidades.
El Estado central saca de las nacionalidades más dinero del que invierte. Las explota como a una granja: un buen negocio que el Ejército les asegura. El dinero se invierte en destruir e inmovilizar la vitalidad de estas naciones. Es tirano todo aquel que se reserve más derechos que los demás, aunque lo disfrace con florido verbo y pamplineos.