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Pileta de Prehistoria
02-03-08
Del Jurásico al Paleolítico - R
Gipuzkoa tiene 2.020 cuevas y cada año se descubren 20 más - R
Claromecó: un grupo de científicos trabajó en el yacimiento Las Patas - R - F Foto: huellas sobre las piedras.
El canibalismo habría contribuido a la extinción neandertal En un estudio publicado en Medical Hypotheses, Simon Underdown investigó la hipótesis de que la encefalopatía espogiforme transmisible haya acabado con los neandertales. El paper fue titulado "A potential role for Transmissible Spongiform Encephalopathies in Neanderthal extinction". O sea según el autor esta enfermedad podría haber jugado un rol importante en la extinción de los neandertales...
International Journal of South American Archaeology N° 2.
High Altitude Deserts: Hunter-Gatheres from the Salt Puna, North West, Argentina (PDF) This paper discusses settlement and mobility strategies of hunter-gatherer groups living in the Salt Puna of NW Argentina during the Early and Middle Holocene. Acercamiento arqueológico al estudio de las expresiones rupestres en un contexto de cavernas en el departamento de Antioquia, Colombia (PDF) Foto: pintura rupestre antropomorfa. Caverna La Mano Poderosa.
Marcadores > España > Andalucía 052.- Dólmenes de Valencina, Sevilla - Galería de fotos.
BBC Radio 4 - The Drawings on the Wall - F Programme Five: The Architecture of Death. Foto: Barclodiady-Gawres Neolithic burial chamber in Anglesey, North Wales.
The evolution of aversion: Why even children are fearful of snakes
Northern dogs, ancient and modern
Ver Fotos: 2008/marzo
Del Jurásico al Paleolítico
El museo de Tito Bustillo está a punto de convertirse en una realidad después de una década de discrepancias políticas, manifestaciones vecinales y bailes presupuestarios
02.03.08 - JUAN GARCÍA
El inminente inicio de las obras de construcción del Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo en la villa de Ribadesella responde a una dilatada e intensa lucha liderada por una sociedad que, para alcanzar este feliz momento, ha tenido que superar numerosos avatares. Tan prolongada fue la contienda, que el camino para llegar al Paleolítico comenzó en el Jurásico. Corría el año 1995 cuando la sociedad riosellana tuvo la inoportuna idea de pedir un Museo Jurásico donde poner en valor los yacimientos de Vega, Tereñes, Punta'l Pozu y Arra. Aquella insolente actitud de todo un pueblo le costó caro. Rápidamente surgieron otras posibles alternativas procedentes de la llamada Costa de los Dinosaurios. Villaviciosa y Colunga se convirtieron en sus principales rivales y la comunidad científica enseguida tomó partido en un conflicto que concluyó el 9 de julio de 1999. Ese día, el presidente Sergio Marqués anunciaba que el MUJA se construiría en Colunga. Y así fue. Ribadesella se quedaba entonces sin su original idea, pero no le dio la espalda a su rico patrimonio geológico.
Aquel mismo verano organizó las primeras visitas guiadas a la Punta'l Pozu, un acantilado en el que puede contemplarse el rastro de un grupo de cuadrúpedos jurásicos.
Perdido el MUJA, Vicente Álvarez Areces promete en elecciones un Parque Temático del Jurásico, pero el Ayuntamiento decide centrar toda su ofensiva turístico-cultural en dotar a la cueva paleolítica de Tito Bustillo con un gran museo. El objetivo pasaba por crear la Ciudad de la Prehistoria en el conjunto de cuevas que forman el Macizo de Ardines y el municipio comienza a pedir la reproducción de la caverna.
Las inversiones arrancan al año siguiente. A través del Plan de Excelencia Turística se abre al público La Cuevona de Ardines y se amplía el centro de recepción de visitantes de Tito Bustillo. El director de las investigaciones arqueológicas de la caverna riosellana, el catedrático de prehistoria Rodrigo de Balbín, marca el camino a seguir: «La fórmula de Altamira es buena».
Poco después, en marzo de 2001, FOTURI (Fomento del Turismo de Ribadesella) organiza el primer viaje a Santillana del Mar para conocer la Neocueva. Desde entonces la reproducción se convierte en la punta de lanza de las reivindicaciones riosellanas. Sin embargo, aquella ambición se topa con un obstáculo inesperado, el primer gobierno de Vicente Álvarez Areces y su Consejero de Cultura, Javier Fernández Vallina. Éste llegó a decir que las reproducciones ni eran atractivas ni viables económicamente hablando. Enterradas las guerras jurásicas, comenzaba la ofensiva paleolítica.
Teverga
En lugar de auspiciar las legítimas reivindicaciones riosellanas, el Ejecutivo regional opta por la prestidigitación y se saca de la chistera un Parque de la Prehistoria para Teverga, donde a la larga irían a parar reproducciones de las pinturas de Tito Bustillo y de otras cuevas de la comarca oriental. Para protestar contra aquel agravio se crea la Plataforma Tito Bustillo, integrada por el conjunto de las asociaciones del concejo. Ayuntamiento y Plataforma deciden buscar apoyo en el seno de la Mancomunidad de los concejos del Oriente de Asturias. Craso error. En agosto de 2001, el ente supramunicipal le da la espalda, rechazando incluso una importante inversión para la cueva riosellana.
Se inicia así el baile de cifras. En noviembre de 2001, el consejero de Cultura se compromete a invertir 2,4 millones de euros en Tito Bustillo. Aquel paupérrimo anuncio recibe el rechazo de la sociedad local que comienza a buscar apoyos fuera de Asturias. En febrero de 2002, el Estado se compromete a aportar 2 millones de euros a través del 1% Cultural. Ese ejercicio se cierra con unas previsiones inversoras de 4,4 millones de euros, insuficientes para la Plataforma, un Simposio Internacional de la Prehistoria celebrado en Ribadesella y una invención más para poner obstáculos a las aspiraciones locales, la del Ecomuseo de la Prehistoria auspiciado por la Mancomunidad. Una iniciativa que con el paso de los años fue cambiando de nombre. Le siguió el Plan Arqueológico del Oriente y hoy en día todo el mundo lo conoce como la marca Paraíso Rupestre.
El 2003 se inicia con fuerza. La empresa Ideas Originales, contratada por el Ayuntamiento, presenta un estudio de viabilidad para el museo que eleva su coste a 12 millones de euros. Para acelerar el desarrollo de ese proyecto, el Estado decide aumentar su contribución en 5,6 millones más (7,6), pero el Principado sitúa el global de la inversión en solo cinco. Es decir, le sobran otros cinco, pero no le faltan ideas surrealistas. En el seno de otra campaña electoral, el hacedor del inexistente Parque Temático del Jurásico anuncia el Tren del Tiempo y el Barco de los Dinosaurios y pide la redistribución del 1% Cultural entre el resto de concejos de la comarca.
Llegados a este punto, la nueva Consejera de Cultura, Ana Rosa Migoya, eleva a tres millones la participación del Principado en el proyecto y sitúa en 10,6 millones su coste total. Corría el mes de diciembre de 2003. Sin embargo, aquella oferta tampoco fue aceptada. Ni Ayuntamiento ni Plataforma estaban dispuestos a asumir límite presupuestario alguno. Querían más y llegó. El 19 de febrero de 2004, el Ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, sitúa en 15 millones la aportación del Estado y el Ayuntamiento licita la redacción del proyecto. El trabajo es asumido por la Unión Temporal de Empresas integrada por AV62-Arquitectos y Mediapro.
Ese mismo año, el PSOE gana las elecciones generales y el nuevo gobierno inicia la revisión del 1% Cultural. Vuelven las dudas y los recortes. Al año siguiente, Estado y Principado acuerdan un museo de 10,6 millones y la consejería asume el proyecto redactado por la UTE municipal. Ribadesella se resigna y el Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo comienza a rodar. En abril de 2007, la cantera de Corcubión es declarada de interés social y en mayo comienza el expediente de expropiación. El 18 de noviembre se licita el proyecto arquitectónico en 6,1 millones y este mes conocíamos que a la oferta se habían presentado 29 empresas.
Concluye así una larga lucha de nueve años que a punto estuvo de romper una mancomunidad y que en el camino dejó varias víctimas políticas. Ribadesella salió a la calle en tres ocasiones para defender su patrimonio cultural. La primera vez en Oviedo para reclamar el Museo Jurásico y las dos siguientes en la villa para pretender el Museo de la Prehistoria. En la primera estuvo sola, pero en las dos últimas recibió el calor de las asociaciones y vecinos del Oriente.
Gipuzkoa tiene 2.020 cuevas y cada año se descubren 20 más
02.03.08 - JAVIER MEAURIO
La mayoría de las cavidades guipuzcoanas son simas y la más profunda se adentra 576 metros en la tierra Arrikrutz, con 14 kilómetros, es la cueva más extensa SAN SEBASTIÁN. DV. «Un espeleólogo cuando sale de nuevo a la claridad del día desde una cueva dice: 'Ya estoy en casa'». Lo aseguran los donostiarras Carlos Galán y José Manuel Rivas, de la Sociedad de Ciencias Naturales Aranzadi, que se han internado en muchas de las cerca de 2.020 cuevas que hay en Gipuzkoa, y que quieren destacar así que la Espeleología no es una afición exenta de riesgos y que es necesaria una cierta preparación, así como información y material adecuados a la hora de adentrarse en el interior de una cavidad. «Se trata de un medio sin duda hostil. Si ya el monte tiene sus peligros, la cueva riza el rizo. Además, para el rescate en montaña existen cada día más helicópteros y medios. En las cuevas resulta todo más difícil», añaden. Así, el casco - «siempre acabas golpeándote en algún momento contra el techo, por lo que puedes hacerte una herida importante con abundante sangrado-, la luces led -que abarcan más espacio que con el carburo- una linterna, ropa y calzado adecuados, algunos conocimientos de escalada y una buena preparación física son necesarios a la hora de entrar en una cueva. «Disponer de un mapa de la cavidad y consultar a Aranzadi o a otra sociedad espeleológica del territorio son también consejos recomendables», indican. Sufrir una hipotermia, perder la iluminación, la crecida de algún río subterráneo, la desorientación, un empotramiento -el quedarte atascado-, o una caída que implique alguna rotura, son los riesgos más habituales en la espeleología. Cuevas y simas Gipuzkoa y Vizcaya son más territorios de simas, mientras que en Álava y Navarra abundan más las cuevas. Con todo, el País Vasco es un espacio privilegiado en este aspecto. «En Gipuzkoa aparecen cada año 20 cavidades nuevas. Las más visibles ya han sido encontradas por el pastor o por el baserritarra, por el hombre que vive en el campo y que conoce el territorio que pisa. Con todo, se van a descubrir más, aunque algunas sean de reducido tamaño», afirman Galán y Rivas. Desde Aranzadi indican que a veces escalando por una sima, encuentras galerías nuevas. Por otra parte, en las zonas más abruptas del territorio existen cavidades que ni los propios pastores conocen. Otras fueron tapadas en su tiempo, para evitar riesgos para los animales, o para disponer de un lugar para ocultarse o esconder algo. Los grandes macizos Son los grandes macizos guipuzcoanos los lugares donde se encuentra el mayor número de simas y cuevas del territorio. Así, las sierras de Aizkorri y Aralar -al sur- y los macizos de Ernio e Izarraitz -al norte- son los que presentan una mayor riqueza. «Solo en Aralar hay 700 cavidades, de las que el 95% son simas». «También existen cuevas submarinas, inundadas por el mar y otras en tierra, anegadas por un río. Las marinas estuvieron antes en superficie, pero los movimientos tectónicos de la tierra las han dejado ahora en el mar», comentan desde Aranzadi. En 150 cuevas de Gipuzkoa han aparecido restos del Paleolítico, que informan de que fueron habitadas, informa Galán, que se muestra 'asustado' por la fauna presente en las cavidades guipuzcoanas, «una riqueza única». Las más conocidas Las dos cuevas renterianas de Landarbaso, en el macizo de Aitzbitarte -muy cercanas a Listorreta-, la espectacular cavidad existente en Añorga -cercana a la fábrica de Coca Cola-, cerrada por su peligrosidad, y Arrikrutz, en Oñati -el complejo kárstico más grande de Gipuzkoa-, son algunas de las cuevas más conocidas en el territorio. Junto a ellas -por supuesto- se encuentran las de Altxerri, en Aia, con su arte paleolítico y sus bisontes; la de Ekain, en Zestoa, con sus famosos caballos y osos; y el llamado santuario paleolítico de Praileaitz, en Deba, amenazado por las voladuras de una cantera cercana. Todas estas cuevas están cerradas y protegidas. Altxerri se visita con permiso previo y con acompañamiento y Ekain prepara una réplica enfrente de la cueva original, que será un auténtico espectáculo y un reclamo para turistas y visitantes hacia la zona y hacia todo Gipuzkoa. Otra cueva que supuso un gran descubrimiento, al encontrarse en 1965 restos del Homo Heildebergensis y del hombre de Neardental, es la de Lezetxiki, en el monte Udalaitz de Arrasate, en las estribaciones de la sierra de Amboto. Las más profundas La sima más profunda de Gipuzkoa se encuentra en la sierra de Aralar. Se trata de la cavidad llamada Ormazarreta 2, un agujero que llega a los 576 metros. «Aunque en el mundo se han encontrado simas de dos kilómetros de profundidad, el desnivel de las que se encuentran en nuestro territorio es muy alto. No se trata de un fenómeno tan normal», asegura Rivas. Tras esta sima habría que citar a Gazteluko Urzuloa, en el macizo de Aizkorri, que baja hasta los 522 metros, Arbeloko Leizea de Aralar, con 500 metros de profundidad, Maikutxa 3, en Izarraitz, con 488, y Gaztelu 3, en Aizkorri, con 444 metros de desnivel. En cuanto a la extensión, los mayores desarrollos corresponden a Gesaltza-Arrikrutz, en Aizkorri, con 14 kilómetros de galerías, Ormazarreta 2, de Aralar, con 6,7, Aixako zuloa, en Izarraitz, con 5 kilómetros de pasadizos y revueltas, Ondarreko zuloa, en Aralar, con 3,2 y Leizebeltz, también en Aralar, con 2,5 kilómetros. Desde la Sociedad de Ciencias Aranzadi siguen trabajando en las cavidades de Gipuzkoa y del País Vasco. Cada día se descubren nuevas galerías y grutas. Es un estudio constante de nuevos descubrimientos en fauna cavernícola, minerales y sustancias que se encuentran en las cuevas pendientes todavía de analizar.
Claromecó: un grupo de científicos trabajó en el yacimiento Las Patas
De los dos equipos interesados en el sitio arqueológico
Un grupo de científicos estuvo trabajando el jueves último en la zona del Caracolero, donde al año pasado fue hallada una supuesta huella humana en la piedra, en el denominado yacimiento Las Patas. La paleontóloga Judith Pavot, el arqueólogo Miguel Mugetta y el geólogo y paleontólogo Carlos Azcuy realizaron una tarea de levantamiento de perfiles del lugar y zonas aledañas, con el objeto de realizar comparaciones entre los materiales rocosos.
Este grupo no pertenece al liderado por el doctor Mariano Bonomo, que es el científico autorizado por la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural para realizar los trabajos de investigación en el yacimiento claromequense.
Cabe recordar que ante el hallazgo casual por parte de un odontólogo capitalino de lo que sería una huella humana fosilizada en las piedras del Caracolero, se produjo una suerte de superposición entre grupos de investigadores en torno a los trabajos de campo a realizar en el lugar.
El otro equipo
Tanto el grupo encabezado por Bonomo como el equipo que lo hizo el día jueves, trabajaron ya en la zona, pero la mencionada dirección provincial autorizó sólo el proyecto del primero. En una nota fechada el 11 de julio del año pasado, el organismo interviniente es muy claro al respecto. Indica entre otros puntos que "la autorización para realizar los trabajos de investigación en el área costera de Mar Chiquita-Tres Arroyos fue otorgada al doctor Mariano Bonomo por el director provincial de Patrimonio Cultural, profesor Juan José Ganduglia desde el año 2001 hasta el presente".
Luego aclara la nota que "se destaca que la propuesta del licenciado Miguel Mugueta se superpone a la del doctor Bonomo de acuerdo a los datos aportados por GPS". Más adelante aclara el escrito que considera a Bonomo el indicado para realizar los trabajos en virtud de sus investigaciones anteriores, que estuvieron relacionadas con el tema, aunque reconoce también que "los antecedentes profesionales del doctor Azcuy (quien comparte el proyecto con Mugueta) son de nuestra más alta calificación".
En otro punto, la mencionada nota sostiene que "debemos resaltar que el licenciado Mugueta ha realizado excavaciones estratigráficas en el sitio el Caracolero o Las Patas sin las autorizaciones correspondientes por lo que ha infringido la legislación provincial y nacional al respeto".
Protección municipal
Por otra parte, cabe recordar también que el municipio cuenta desde el año pasado con una ordenanza para la protección de los bienes arqueológicos y paleontológicos del distrito. La normativa sostiene que "quienes deseen realizar trabajos de campo en el marco de investigaciones arqueológicas, paleontológicas o geológicas en el distrito, deberán contar con una autorización y presentar un proyecto ante el Departamento Ejecutivo y la Comisión Municipal de Patrimonio".
Por todo lo expuesto, cabe conferir que el grupo que estuvo trabajando el día jueves no es el autorizado para hacerlo.
Un gran descubrimiento
El hallazgo del yacimiento Las Patas constituye un gran descubrimiento. De confirmarse las hipótesis existentes, la huella humana sería la de un niño, y a su lado se encuentra otra huella, supuestamente de un mamífero que podría ser un megaterio. Esto confirmaría las teorías sobre la convivencia entre seres humanos y mega fauna en el fin del Pleistoceno. Los restos arqueológicos de Sudamérica datan de unos 10.000 a 11.000 años, y en este caso debe comprobarse si este hallazgo es de la misma época, o posterior, o incluso anterior.

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