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Pileta de Prehistoria
10-08-08
«El hallazgo de fósiles en Galicia es excepcional, por eso valen mucho» El profesor ferrolano, que hace 30 años fue pionero en las excavaciones de Atapuerca, compila cuatro decenios de trabajo en un ensayo sobre esta actividad en España. Relata Emiliano Aguirre (Ferrol, 1925) en Homo Hispanicus algunos casos de eminentes científicos extranjeros que pasaron en su vida más tiempo de rodillas, sobre el suelo buscando huesos, que de pie... -Galicia tiene pocos fósiles humanos porque el medio ácido del suelo y la lluvia son contrarios a los procesos de fosilización. Ahora se va estudiando algo por el norte y también existe algo hacia el noroeste, en terrenos calizos. Precisamente por esas circunstancias, los hallazgos en Galicia son excepcionales, por eso valen mucho...
Un viaje a la mente del Paleolítico · - R
Austria celebra los 100 años del descubrimiento de la Venus de Willendorf una exposición en el Museo de Historia Natural en Viena, bajo el título: "La Venus de Willendorf - Misterio del arte paleolítico". La estatuilla de unos 11 centímetros de alto podrá ser vista tras un cristal blindado hasta el 1 de febrero...
Celebran aniversario de hallazgo de venus de willendorf
El Centro de Interpretación del Arte Rupestre de Colungo recrea los misterios de la Prehistoria El Centro de Interpretación del Arte Rupestre de Colungo recorre con actividades las huellas de los primeros ancestros del Somontano a través de la propuesta lúdico divulgativa "Los misterios de la Prehistoria". Los talleres se desarrollarán del 14 al 16 de agosto para promocionar el rico legado rupestre del Parque Cultural del Río Vero...
Un cráneo de época romana avala que el Hombre de Orce era humano - R
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El Rincón: El dolmen de Axeitos, en Ribeira - R - F El dolmen de Axeitos está en la parroquia ribeirense de Oleiros. Se trata de la obra cumbre del megalítico gallego. Data del 4000 y 3600 antes de Cristo. El dolmen se ubica en un recinto cerrado donde existen multitud de bancos para sentarse y un pequeño parque infantil. Para llegar hasta allí, se coge la carretera AC-550, que une Noia con Ribeira, y al llegar a Oleiros hay una rotonda. Se debe tomar el vial que va Olveira, y justo antes de entrar en la parroquia existe una señal, a la derecha. Foto: dolmen.
La Historia de los ojos azules - R
Más sobre Aranzadi descubre un extraordinario 'bifaz' del Paleolítico Inferior en Iraitz. - R - F Foto: bifaz.
More on DNA Helps Trace History of Human Migration They found that animal-herding methods arrived in southern Africa about 2,000 years ago on a wave of human migration, rather than by movement of ideas between people. The discovery improves understanding of how early cultures interacted and how societies learned to adopt advances. The study was published in the Aug. 5 advance online edition of the Proceedings of the National Academy of Sciences...
4,500-year-old artifacts found on site of new Bluffton elementary school While doing preliminary testing on the site at the intersection of Davis Road and Bluffton Parkway, the following were discovered in May: A quartz stone used as a hammer that's more than 4,500 years old to fashion tools, including arrowheads...
Iran - 9000-year-old site lacks funding for excavation Tehran Cultural Heritage, Tourism and Handicrafts Department (TCHTHO) lacks adequate funding to finance any new excavations on the 9000-year-old Ozbaki Tepe in Nazarabad, near Savojbolagh in Tehran Province, MNA reported...
Mor on Complete Neandertal mitochondrial sequence, and selection on human (not Neandertal) mtDNA
Ver Fotos (F): 2008 / Agosto (Acceso miembros)
Artículos reproducidos (R)
Un viaje a la mente del Paleolítico
Investigadores de la Universidad de Deusto destacan la capacidad avanzada, el afán por plasmar la realidad y la destreza de los artistas rupestres EVA LARRAURI -
¿Cómo eran los seres humanos que dibujaron figuras de animales en las paredes de las cuevas en el Paleolítico? "Eran personas con una capacidad cognitiva avanzada, equiparable a la nuestra, y, probablemente, con la memoria visual más desarrollada, preocupados por plasmar la realidad y muy normativos", defiende Imanol Amayra, profesor de Psicología de la Universidad de Deusto. La respuesta de Amayra recoge parte de las conclusiones de un prolijo estudio que ha desarrollado junto con el catedrático de Prehistoria y Arqueología de la misma universidad Juan María Apellániz sobre las formas del dibujo figurativo paleolítico. "Investigamos las formas para llegar a la mente de los artistas rupestres", explica el psicólogo. El camino para lograrlo fue comparar las pinturas rupestres con dibujos realizados en la actualidad.
La atención de los investigadores se fijó en las pinturas de las cuevas del eje franco-cantábrico, que contienen muestras de arte prehistórico datado entre 35.000 y 9.500 años antes de Cristo. Apellániz decidió centrar la investigación exclusivamente en el contorno de las figuras de los caballos. El análisis de las obras se completó con la experimentación: encargaron a artistas profesionales y aficionados y a estudiantes que realizasen dibujos similares a los caballos de las cuevas. Del cruce de datos entre las pinturas paleolíticas y los experimentos realizados por los investigadores se extrae una sorprendente conclusión: en 25.000 años de arte paleolítico se registraron menos cambios de los que muestra un solo artista contemporáneo en menos de dos décadas. Fue una época, un larguísimo período de más de 250 siglos, en la que cambiaron muchas cosas en la vida de las comunidades prehistóricas. Las herramientas y las armas evolucionaron en el tiempo, pero las representaciones artísticas quedaron estancadas. No hubo estilos ni diferencias según la ubicación geográfica, explican los investigadores, salvo en focos reducidos.
Ameyra advierte de que hay que reformular los conceptos de la psicología actual para entender la mente del Paleolítico. Rechaza de entrada que la ausencia de evolución artística se deba al escaso desarrollo mental. "Ni eran como niños ni su nivel intelectual era bajo. Su mente era capaz de combinar formas que se reconocen como caballos. El detalle de los dibujos paleolíticos era el mismo que el de los que se realizan ahora", explica. Eran seres que poseían destreza para dibujar, como demuestra el análisis, en el que alcanzan resultados más cercanos a la de los artistas profesionales actuales.
No existen argumentos científicos para saber con certeza quiénes eran los artistas rupestres o qué posición ocupaban en su grupo humano. Los investigadores creen que eran seres preocupados por plasmar la realidad, con una visión analítica de las figuras que representan. "Las figuras revela la existencia en la mente paleolítica de un precepto básico que ordena que sean identificables en el natural", precisan. Ameyra subraya esa vocación normativa de los autores prehistóricos, pero precisa que la ciencia no puede decir quién ponía las normas. Ni siquiera se puede afirmar que las representaciones rupestres persiguiesen una trascendencia.
[Un extraordinario bifaz, una herramienta prehistórica de dos caras tallada en piedra, pendiente aún de datación es el hallazgo más significativo de la campaña estival que los arqueólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi desarrollan en el yacimiento de Irikaitz, en Zestoa. El director de las prospecciones, Álvaro Arrizabalaga, explicó a Efe que se trata de una pieza del Paleolítico inferior, entre 2,5 millones y 120.000 años antes de Cristo, realizada en vulcanita, y que se halla muy deteriorada].
Un modelo matemático Juan María Apellániz empezó a estudiar los contornos de las pinturas rupestres hace 15 años. Decidió analizar las figuras que representan caballos porque son las más abundantes en las cuevas del arco franco-cantábrico. Hay caballos en las paredes de las cuevas guipuzcoanas de Ekain -sólo en uno de los paneles se ven 12 figuras-; en Tito Bustillo (Asturias), en Hornos de la Peña (Cantabria) y en la francesa de Lascaux, entre otras.
El estudio se realizó sobre 271 figuras. De ellas, 70 eran arqueológicas, una muestra que supera la mitad de las figuras completas de caballos que existen en las cuevas franco-cantábricas. El resto eran dibujos y también grabados, realizados sobre hueso de vaca, hechos por artistas profesionales, aficionados al dibujo y estudiantes de Bellas Artes y Psicología. Entre los grupos seleccionados hubo personas con alta destreza para dibujar y otros, supuestamente, con menos habilidad artística. Los nombres de quienes colaboraron en la investigación llenan tres páginas de agradecimientos en el libro que han escrito Apellániz e Imanol Ameyra: La forma del dibujo figurativo paleolítico a través de la experimentación.
Los participantes en el experimento copiaron durante 15 años uno de los caballos de la cueva de Lascaux, llamado El Chino, o fueron invitados a dibujar la forma de un caballo con entera libertad. Las figuras arqueológicas y los dibujos y grabados acumulados a lo largo del experimento fueron comparados con un modelo matemático.
El contorno de los animales fue marcado por 20 ejes que atravesaban la figura, una línea perpendicular que cruzaba el punto más alto de la grupa, por ejemplo, u otra que pasaba por la mitad de las fauces. Así hasta señalar con 40 puntos la línea que permite reconocer la forma del animal. Cada uno de los 20 ejes de las 271 figuras fue medido, y los resultados, comparados. La sorpresa fue que la estadística permite comparar la evolución estilística y organizar grupos de autores y figuras por sus afinidades formales con más precisión que con la observación directa de las pinturas rupestres. Las imagenes originales formaban un conjunto coherente. En cambio, las generadas en los experimentos, sean dibujos o grabados, tanto las copias como las inventadas, no estaban conectadas entre sí.
Perfiles académicos - Juan María Apellániz (Bilbao, 1932) es catedrático emérito de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Deusto. Sus trabajos sobre el arte paleolítico se han centrado en la forma y atribución de la autoría y la metodología correspondiente.
- Imanol Amayra (Barakaldo, 1963) es profesor titular de Psicología de la Memoria y Neuropsicología en la misma universidad.
- Son autores de La forma del dibujo figurativo paleolítico a través de la experimentación. Ambos escribieron también junto a la profesora Rosa Ruiz Idarraga La autoría y la experimentación en el arte decorativo del Paleolítico . Las dos publicaciones han sido editadas por la Universidad de Deusto.
Un cráneo de época romana avala que el Hombre de Orce era humano
Emiliano Aguirre sostiene que el fósil hallado por José Gibert era de un homínido
Juan Miguel Alonso/ Baza | Actualizado 10.08.2008 - 05:00
El ex responsable del yacimiento de Atapuerca y Premio Príncipe de Asturias, Emiliano Aguirre, no tiene dudas respecto al discutido Hombre de Orce encontrado por el paleontólogo catalán José Gibert en 1982. "Llegó hace muy poco la más sólida confirmación: al estudiar el cráneo fragmentado de un niño, extraído de una necrópolis de época romana en Tarragona, se vio una cresta como la de VM-0 -que es como se llama la pieza del Hombre de Orce- y en la misma situación", explicó el investigador en una carta difundida durante los actos de homenaje al paleontólogo el pasado jueves.
"El hallazgo de un fragmento craneal infantil en Venta Micena que Gibert identificó desde el principio como humano, el llamado Hombre de Orce, le ha merecido una celebridad mundial, aunque a costa, eso sí, de muy malos ratos y críticas que se prolongaron un cuarto de siglo. Era un trozo pequeño de individuo inmaduro, con algunas alteraciones sedimentarias y un rasgo insólito y llamativo en su cara interna. Durante un tiempo pensé que daría más seguridad encontrar algún otro fósil indudablemente humano. Otros hicieron críticas duras, pretendiendo que el fragmento craneano era de un équido. Esto sí carecía de todo fundamento", continuó en su misiva el investigador.
En la misma línea, el doctor Domingo Campillo, investigador del Museo Nacional de Arqueología de Cataluña y la doctora Milagros Cuesta, expusieron las similitudes y comparativas del fósil del Hombre de Orce con el descubierto en Tarragona, lo que refuerza de una manera "definitiva" que el descubrimiento de Gibert es un fósil humano, con lo que "debe de quedar totalmente apartada la polémica sobre su origen".
Por su parte, el hijo del fallecido investigador, Luis Gibert, espera un permiso en octubre que permita planificar una campaña de excavaciones "para lo antes posible". "Entonces espero que la administración cambie de actitud y nos permita continuar los proyectos que mi padre deja inacabados".
También resaltó que el problema no es económico. "En principio se lo he dicho tanto al delegado provincial como al jefe de servicios, el señor Joaquín Camacho, que el problema no es el dinero, nosotros asumimos el compromiso de encontrar los recursos necesarios para desarrollar investigaciones en Orce, por medio de fundaciones privadas y pública, como otros fondos que puedan llegar del Ministerio y otras fundaciones e instituciones. Se trata solo de tener un buen proyecto y si lo tienes, el dinero te va a llegar", concluyó.
La Historia de los ojos azules
¿Quién fue el primer ser humano que tuvo los ojos azules? ¿Fue un hombre o una mujer?
Quien quiera que fuera el primero, el hecho sucedió hace entre seis mil y diez años atrás, -en pleno Neolítico- y pudo haber ocurrido en el norte del Mar Negro.
Para ir por partes: estos datos los ofrece un equipo de investigadores de la Universidad de Copenhage, quienes aseguran que el ancestro común de los ojos azules fue un solo individuo, quien sufrió una mutación genética que bloqueó la producción del pigmento melanina en los ojos y dio lugar a la aparición del azul.
Parece que el marrón es el color natural de los ojos de los seres humanos, y se debe a la melanina, es decir, que los ojos de otro color son producto de una mutación, o al menos es la dirección a la que apuntan los datos de los científicos.
Sobre el tema, el profesor noruego Hans Eiberg, quien ha pasado una década estudiando la evolución del color de los ojos humanos en todas partes del mundo, reitera que es un gen, -el OCA2- el responsable de dar color al cabello, la piel y los ojos.
Asegura que fue este mismo gen el que mutó y lo hizo de forma tan perfecta, que de aquel acto único surgieron 300 millones de copias en 150 millones de personas, todas por supuesto, con sus ojos color cielo.
El descubrimiento del mapa del genoma humano no deja de sorprender, y gracias a él se sabe este dato, que además de ser curioso no deja de tener su lado poético: saber que los que tienen ojos azules tienen un "pariente" común, es tierno.
Aranzadi descubre un extraordinario 'bifaz' del Paleolítico Inferior en Iraitz
Se trata de un hacha de mano de unos quince centímetros de largo Es el hallazgo más significativo que la Sociedad de Ciencias ha hecho en verano
10.08.08 - CARLOS LÓPEZ| SAN SEBASTIÁN.
Un extraordinario bifaz del Paleolítico Inferior, pendiente aún de data, es el hallazgo más significativo descubierto este año en la campaña estival de excavaciones que arqueólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi desarrollan desde hace diez años en el yacimiento de Irikaitz, en Zestoa. Según explicó el director de las prospecciones, Álvaro Arrizabalaga, se trata de una pieza de unos quince centímetros de largo que se encuentra «muy deteriorada» por el paso del tiempo, ya que está confeccionado en vulcanita, una roca formada por cenizas volcánicas sedimentadas que cuando fue tallada, hace decenas de miles de años, era muy dura, pero que ha ido absorbiendo agua a lo largo del tiempo. La herramienta, un hacha de mano de forma lanceolada, resulta extraordinaria porque no es habitual en este periodo, donde los útiles que se empleaban solían ser más toscos y menos elaborados. Los especialistas piensan que podría pertenecer a la última parte del Paleolítico Inferior, cuando se produjo un tránsito en las técnicas de elaboración de los útiles de piedra, «buscando tallar con retoques planos» para conseguir mejores filos. Los expertos consideran que el yacimiento de Irikaitz, que goza desde 2001 de la máxima protección cultural que concede el Gobierno Vasco, fue utilizado por los hombres primitivos como un taller de industria lítica, por lo que es muy rico en distintos tipos de herramientas de piedra en diferentes etapas de elaboración. Arrizabalaga aclaró que esta abundancia de útiles ha permitido a los arqueólogos reconstruir las técnicas de trabajo de los hombres primitivos, invertir el proceso de tallado de la piedra e, incluso, «entender» cómo funcionaba la mente del tallista en el momento del trabajo. «Las piedras nos permiten jerarquizar muy bien cómo se articulan esos pensamientos y esas mentes. La forma en que ideó el autor cómo hacer esos útiles y en qué momento cultural y evolutivo estaba el tallista», explicó Arrizabalaga. Los distintos tipos de piedras localizados en el yacimiento, uno de los pocos en los que las piezas aparecen en el contexto natural en el que fueron creadas, posibilitan también a los expertos conocer el radio en el que se movían los prehistóricos para conseguirlas. En Irikaitz se han localizado además unos pocos útiles elaborados con piedras procedentes de afloramientos del norte de los Pirineos, lo que lleva a los estudiosos a conjeturar la posibilidad de que hace 23.000 años ya existieran «rutas de intercambio de materias primas de calidad» y «movimientos de personas». De esta forma, se está perfilando la teoría de que en el Gravetiense, al final del Paleolítico Superior, existía un «pasillo» entre la península Ibérica y la zona continental europea que pondría en contacto a las poblaciones humanas de ambos lados de la cordillera pirenaica. Viniendo desde Francia, la ruta pasaría por debajo de Jaizkibel siguiendo por la costa hasta alcanzar el río Deba, para remontar su curso y penetrar en el interior, superando los montes vascos, hasta llegar al valle del Ebro y la Meseta Norte. Un paraíso para la caza Irikaitz es un yacimiento «realmente extraordinario» debido a sus restos del Paleolítico Inferior, durante el que pequeñas bandas de homo heidelbergensis -especie humana más antigua que el hombre neandertal- acamparon sobre esta verde colina que desciende en una pendiente hacia el curso medio del río Urola. Protegido de la intemperie por los montes cercanos, el enclave reúne una serie de condiciones naturales que lo hace muy adecuado para vivir. «Es un cazadero muy bueno porque hay un estrechamiento en un meandro del río y, si se acosa hacia allí a los animales que acuden a beber, no tienen escapatoria», explicó Arrizabalaga. EFE
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