Tomado de Correo (Lima, 15 agosto 2003)
¿La comisión de la “verdad”?
Julio Favre
Uno de los mecanismos más eficientes para que el terrorismo se
desarrolle es que tengan eco sus acciones, que tengan resonancia sus
bombas, que se conozcan las imágenes de sus muertos y sus crímenes en
los medios de comunicación.
La noticia es el propósito. Crear terror, el fin. Si no hay noticias los
terroristas casi no existen.
Esa es otra de las razones de mi crítica a la Comisión de la Verdad. No
como dicen, que, como fui una de las víctimas de Sendero Luminoso, por
eso me quería “olvidar”. Jamás podré olvidar el daño que nos hicieron.
Pero repasar nuevamente las imágenes de mi fábrica incendiada y
dinamitada no va a devolvérmela ni le devolverá el trabajo a 700 obreras
que trabajaban en ella. Sólo servirá para recordar algo estúpido y
criminal.
No acepto la amenaza de los cobardes que se callaron por miedo o por
complicidad en la época del terrorismo y hoy aparecen imitando a los
monjes de la Santa Inquisición.
Tampoco me van a amedrentar quienes me tildan de fujimorista; no lo soy
y rechazo este tipo de calificación.
Después de la captura de Abimael Guzmán, nunca se le ha dado tanta
publicidad a la subversión, como en estos meses de la investigación de
la Comisión de la Verdad.
Dicho sea de paso, hay congresistas que posan para la foto,
patéticamente orgullosos, con el mayor genocida de la historia del Perú.
No nos engañemos, Sendero Luminoso no se ha arrepentido. Puede ser que
algunos de sus miembros, pero no la cúpula. Ellos supuestamente han dado
un paso atrás, obligados por las circunstancias y serán éstas cuando
cambien, las que harán que nuevamente saquen su zarpa mortal.
Vuelvo a proponer que el dictamen sea secreto. Que la comisión entregue
el informe sin aspavientos ni prensa al jefe de Estado o a una comisión
ad hoc del Congreso. Ellos evaluarán la posibilidad de difundirlo o
guardarlo por algunos años; cuando nuestro país esté pacificado por
completo y cuando SL y el MRTA se rindan para siempre y lo expresen
públicamente. No a medias, como el famoso “acuerdo de paz”. ¿Cuándo se
ha visto que el vencido firme un acuerdo de paz sin rendirse?
Lo lamentable de la Comisión de la Verdad es que vendrán más
desentierros de cadáveres. El olor de miles de muertos no nos traerá
paz. Sólo nos hará revivir momentos terribles, odios macerados, nuevos
juicios, más polarización.
Sendero Luminoso le declaró la guerra al Estado peruano y todavía no se
ha rendido. Si la Comisión de la Verdad logra persuadirlos entonces
podrá venir el perdón y la reconciliación, pero la verdad sólo la conoce
Dios.
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Reconciliación
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