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TERAPIA CRÁNEO-SACRAL - MANUAL DE APRENDIZAJE

En este manual trataremos de ver y entender todo sobre la terapia
cráneo-sacral. Aunque al principio intenté que fuera un pequeño
manual, según me adentraba en este fascinante mundo del sistema
cráneo-sacral con sus repercusiones anímicas y mentales, empecé a
encontrarlo tan apasionante e intrigante que se me hizo totalmente
imposible resumirlo en pocas líneas.
Estudiando, analizando y entendiendo el sistema fisiológico cráneo-
sacral y sus aspectos psicológicos, me doy cuenta de la amplitud de
este tema.
Me siento fascinado por este proceso de sanación nuevo para mí y que
nunca antes había experimentado.
Aunque esta terapia se parezca en algunos aspectos aislados a la
terapia de polaridad del doctor Randolph Stone o al terapeuta Reiki,
tenemos que decir que en su conjunto la terapia cráneo-sacral no
tiene nada que ver con otras técnicas como las ya expuestas.
En el Reiki el terapeuta pone las manos en el cráneo y permite que
la energía universal entre en el paciente, aquí sin saberlo es muy
probable que se realice un ajuste cráneo sacral, o sea que se esté
haciendo algo de terapia cráneo-sacral, pero sin conocimiento
previo. También es muy posible que se produzca un intercambio de
energía con la energía del campo energético universal cuando el
osteópata o el terapeuta cráneo-sacral coloca sus manos en el
paciente.
La terapia de polaridad lleva energías fundamentales de la vida y de
las personas hacia un estado de equilibrio y libre flujo por todo el
campo de energía humano. Basada en los conocimientos de acupuntura,
meridianos de energía y otras técnicas Orientales, sobre los
músculos, esqueleto y todo el cuerpo.
Sin embargo la terapia cráneo-sacral se basa en unos conocimientos
de fisiología articular, fisiopatología de sistemas membranosos,
circulatorios, neurológicos, entre otros para explicar los
movimientos producidos por la bomba hidráulica del líquido
cefalorraquídeo.
Los terapeutas cráneo-sacrales pretendemos que esta bomba hidráulica
funcione correctamente y para ello utilizamos unos toques
terapéuticos suaves que en la mayoría de los casos son a través de
nuestra intención, o sea, sin contacto o presión alguna. Nuestro
toque terapéutico está basado primero en la sensibilidad para
escuchar a la bomba hidráulica del líquido cefalorraquídeo por todo
el organismo y posteriormente, a través de nuestra intencionalidad,
regular este sistema hidráulico.
A lo largo de este libro es probable que para explicar bien cada
manipulación repita los pasos terapéuticos pese a que en la mayoría
de los casos sean los mismos.
Ruego me excusen si creen que me repito en algunos aspectos, pero
considero imprescindible insistir en ciertos datos relevantes.



EL ORIGEN DE LA TERAPIA CRÁNEO SACRAL

El concepto cráneo-sacral tiene su origen en la osteopatía, que nace
en 1874 con Andrew Taylor Still. Poco después, en 1895, el Dr.
Palmer desarrolló el principio quiropráctico. Los quiroprácticos y
los osteópatas han arrojado mucha luz sobre la relación que existe
entre la función, la estructura y el sistema nervioso humano.
Ambas disciplinas terapéuticas postulan que la curación es inherente
al cuerpo y que lo único que el terapeuta puede hacer es contribuir
a que ésta se produzca por medio de manipulaciones que alivien la
tensión acumulada en la columna vertebral y en otras partes del
cuerpo.
Queda claro pues que la salud y la sanación en el ser humano son
acciones inherentes y que nuestro trabajo como terapeutas consiste
en eliminar las tensiones o interferencias que impiden la perfecta
función neurológica entre el cuerpo y el sistema nervioso central
(SNC). De esta manera la energía nerviosa y por tanto los reflejos
vasomotores espinales hacen que los tejidos y órganos reciban más
afluencia de sangre y así se realice la auto-curación.
La terapia cráneo-sacral nos permite atender a la función del
sistema nervioso central (SNC) y observar las distintas pulsaciones
producidas en el cuerpo cuando dicho sistema funciona sin tensiones
membranosas y acompañado de un movimiento óptimo de los huesos
craneales. Este movimiento o respiración óseo-craneal deseado se
produce gracias al pulso constante que el líquido cefalorraquídeo
ejerce sobre el cráneo.
El sistema cráneo-sacral es un sistema fundamental en el cuerpo
humano ya que por él pasa casi toda la información nerviosa.
Podríamos asegurar que aquí se encuentran los niveles mental,
emocional y espiritual del ser humano, lo cual resulta de suma
importancia.
Esperemos que en un futuro cercano se profundice más en el estudio
de las posibles influencias de los niveles emocionales,
sentimentales, mentales en la salud física y su directa relación con
el movimiento respiratorio primario, o sea con la libre circulación
del LCR.
Vamos a aprender a escuchar los ritmos sutiles de nuestro cuerpo.
Estos ritmos naturales del cuerpo son perfectamente calificables y
cuantificables por la ciencia médica actual, incluso el que nos
ocupa que es el ritmo del líquido cefalorraquídeo.
Es muy posible que en la antigüedad conocieran acerca de la
flexibilidad del cráneo, tal vez en el antiguo Egipto, en el Tíbet o
en las antiguas civilizaciones Mayas o Aztecas. Parece que en estas
civilizaciones remotas deformaban sus cráneos cuando eran bebés para
aumentar sus capacidades intelectuales e incluso para fomentar sus
poderes extrasensoriales.
Hoy en día muchos de los grandes maestros espirituales nos hablan de
que las personas más espirituales tienen sus cráneos blandos, tienen
sus suturas abiertas, con mucha flexibilidad en todo su sistema
cráneo-sacral. Ahora sabemos con certeza que la flexibilidad
craneal, la relajación craneal, conlleva la posibilidad de aumentar
nuestra sensibilidad y nuestro poder personal así como mejorar
nuestra inteligencia y sabiduría.
La terapia cráneo-sacral nos brinda la posibilidad de todo esto e
incluso de Ser, sentir y vivir de una manera nueva, sin recuerdos
traumáticos ni emociones destructivas. La posibilidad de vivir el
momento presente independientemente de todos nuestros sentidos,
pensamientos y sentimientos.
Es como re-encontrar el maravilloso placer de vivir, de sentir y de
expresar. Es armonizar y volver al deseable sutil equilibrio entre
nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestro espíritu.



LAS TERAPIAS MANUALES CONVENCIONALES

Las terapias manuales convencionales tratan el trastorno articular,
muscular, ligamentoso, circulatorio, etc., aplicando una fuerza con
las manos para trabajar la biomecánica del cuerpo ayudándose de la
gravedad, las resistencias, las palancas, manipulaciones o
ejercicios. Estas técnicas siempre tratan el efecto, el trastorno
biomecánico, pero no la causa que lo originó. Sin embargo en la
terapia cráneo-sacral hacemos un viaje que va desde el efecto a las
posibles causas.
Las terapias manuales convencionales se han basado en manipulaciones
físicas tales como masajes, palancas articulares, estiramientos,
desbloqueos, etc. que se han caracterizado por sus técnicas de
invasión del cuerpo.
Sin embargo, a partir de ahora, cuando trabajemos con la terapia
cráneo-sacral dejaremos de lado dichas técnicas intrusivas para dar
paso a la delicada escucha de cierto ritmo sutil que ha pasado
inadvertido y que no es otro que el ritmo del líquido
cefalorraquídeo. La calidad de nuestra existencia depende
considerablemente de la calidad y ajuste de este ritmo, por lo tanto
el equilibrio y ajuste de este ritmo será directamente responsable
de nuestro bienestar.
Recordemos que éste no es un método invasor y que parte del
principio de que el cuerpo es inteligente y capaz de realizar todas
sus funciones, incluida la de restablecer su estado natural de
salud. Por ello nos acercaremos a este ritmo tratando
fundamentalmente de no entorpecerlo a la vez que le proporcionamos
la ayuda que necesita.
Para mejorar nuestra salud y calidad de vida usaremos nuestra
humildad y sentido común, así como nuestro corazón y buen obrar.
Repetimos pues que la terapia cráneo-sacral no es una terapia
intrusiva.
En ocasiones nuestros tratamientos carecen de un enfoque global y
nos limitamos a tratar el dolor, lo cual no es más que un efecto
localizado de un problema mucho mayor que se nos escapa de las manos
y de nuestra comprensión. A veces los síntomas de un paciente se
suelen suceder ininterrumpidamente, sin que podamos frenar ni
corregir las causas de sus males.
Se trata de hacer una medicina más humana, más asequible y más real.
A través de esta terapia trataremos el origen, la fuente del
problema y dejaremos que el cuerpo reaccione y realice su propia e
inteligente curación. Aquí mantendremos una relación entre el
cuerpo, la psique y el alma.
Hay una frase que nos ayudará a entender la filosofía de esta
terapia:
"La imaginación es más importante que el conocimiento", como bien
dijo Einstein. Es a través de la imaginación que luego se plasman
las teorías del conocimiento.
Es como hacer un viaje del cerebro derecho hacia el cerebro
izquierdo. Primero se crea la idea en el cerebro derecho, en la
imaginación, para que tras analizarse en el cerebro izquierdo, en la
razón, se pueda materializar.
Se ha demostrado que cualquier hemisferio cerebral puede hacer la
función del otro.
Einstein desarrolló la teoría de la relatividad gracias a un sueño
que tuvo en el que intuía la curvatura del universo.
Al igual que Einstein y su teoría, tarde o temprano alguien podrá
explicar de manera científica esta terapia.



VEAMOS ALGUNOS AXIOMAS DE ESTA TERAPIA:

1: No dañar. No realizar manipulaciones violentas ya sean físicas o
psíquicas. Tratar al paciente con todo el amor posible y con
suavidad. Esto es de lo más fácil en esta terapia, ya que el proceso
curativo se realiza a través de unas manos sensibles y a través de
una transmisión de energía curativa.

2: La homeostasis: El cuerpo siempre busca la salud y el
mejoramiento. El cuerpo tiene la inteligencia innata para curarse,
gracias al sistema nervioso central y periférico. A este proceso se
le llama homeostasis, es decir, la capacidad que tiene nuestro
organismo para re-encontrar su equilibrio después de sufrir una
perturbación cualquiera, ya sea física, mental o bioquímica. Dicho
de otro modo la homeostasis es la fuerza natural que consigue
mantener dentro de los límites fisiológicos normales todos los
procesos que tienen lugar en el organismo.
Hay dos sistemas orgánicos principales encargados de mantener el
poder homeostático en el cuerpo: el sistema nervioso y el endocrino.
Más adelante explicaremos cómo funcionan y reaccionan estos sistemas.
Cuando se produce un corte en la piel, se rompe un hueso o se daña
un órgano, es la inteligencia innata del cuerpo la que nos hace
recobrar la salud. Si este proceso no se realiza significa que el
cuerpo no tiene la suficiente energía para su auto-curación.
El cuerpo tiene una inmensa capacidad de auto-regularse. Realiza
aproximadamente mil millones de reacciones por segundo, entre las
químicas, nerviosas, propioceptivas, receptivas, musculares etc., de
aquí que resulte tan importante no interferir en su ritmo y poder
natural.
Esto nos lleva al concepto de la circulación. La ley de la arteria,
de Taylor Still, el fundador de la osteopatía y primero en exponer
esta ley.







Sáb, 5 de Ene, 2008 5:12 pm

jcarloslluch30
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jcarloslluch30
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5 de Ene, 2008
5:12 pm
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