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> Los infartos y su relación con la tristeza
> Por: Harumi Puertos
> www.rutasdelalma.com
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> El corazón y todo nuestro sistema circulatorio reacciona a nuestras
> emociones al igual que todos nuestros órganos ¿recuerdas las veces que un
> médico ha dicho que el estrés o un coraje muy fuerte fue la causa de un
> infarto?. La relación entre nuestras emociones no es nada nuevo, sin
> embargo, el estrés y los corajes, como causa de un infarto, es solo una
> apariencia, es como la gota que derramó el vaso. Debajo de todo esto, se
> esconden emociones mucho más profundas y arraigadas con las que hemos vivido
> por años.:
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> El corazón representa el amor y la alegría. Cuando alojamos en él
> emociones contrarias tales como el odio y el rencor, estamos ya minándolo.
> Pero cuando albergamos tristeza y amargura y nos olvidamos por completo de
> la alegría de vivir, es ahí donde nos volvemos propensos a males cardíacos y
> circulatorios.
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> La tristeza y la amargura son la fase escondida del estrés. El estrés
> no es la tensión por entregar un trabajo o llegar temprano, es la conclusión
> de una vida privada de alegría. Sacrificamos todo por trabajar o por
> realizar tareas que no nos agradan y no hay momentos que compensen estos
> periodos. La risa, la alegría, la diversión y la distracción son elementos
> que nutren nuestra mente y por supuesto, nuestro corazón. Realizar tareas
> que disfrutemos como bailar, pintar o hacer deporte hacen nuestra vida más
> amable.
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> El vivir bajo circunstancias insostenibles para nosotros, puede
> desarrollar varices en nuestras piernas, mala circulación, trombosis o
> hematomas. Toda circunstancia penosa para nosotros, donde mezclemos la
> tristeza con la angustia, las preocupaciones, la sobreexcitación y el
> cansancio, termina por cansarnos (mentalmente hablando) y matar la alegría
> de nuestra vida, convirtiéndonos en autómatas en este mundo, donde
> transitamos sin rumbo, propósito, ni dirección consciente en nuestra vida,
> vamos a donde nos lleve la vida sin reflexionar ni tomar acciones para
> cambiar nuestro destino. Nos abandonamos a él, resignados a nuestra suerte.
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> Si has sufrido algún infarto, las visitas al médico junto con el
> tratamiento lograrán milagros solo con jarabe de alegría... tres veces al
> día para empezar.
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