Sahara Occidental: ¿regreso a las armas?
La última colonia de África, el territorio del Sahara Occidental, está
todavía esperando su independencia luego de muchos años de
administración española, de ocupación marroquí, de guerra, y luego de
17 años de una tregua hoy a punto de romperse.
Por Víctor de Currea-Lugo, PhD
Fecha: 04/03/2008 -
Cuando el Frente Polisario, organización política y militar del pueblo
saharaui, decidió en 1991 aceptar una tregua a su lucha armada contra
Marruecos, no se imaginaría que 17 años después, en peores
circunstancias y sin haber avanzado en nada esencial durante la
tregua, se plantearía el regreso a la lucha armada.
Los saharauis, habitantes de las tierras entre Marruecos, Argelia y
Mauritania, el último territorio sin descolonizar de África, son un
pueblo que en 1975 pasó de ser habitante de una tierra bajo control de
España a ser ocupado por Marruecos y Mauritania, todo esto en la misma
noche. Como nos decía una saharaui en los campamentos de refugiados:
"nos fuimos a dormir bajo control español y nos despertamos ocupados
por Marruecos".
La feroz ocupación marroquí se acompañó de crímenes contra la
población civil y uso de napalm, al punto que los saharauis se vieron
obligados a huir de sus tierras, camino a la única salida posible: la
frontera argelina. Allí, hace más de 32 años, llegaron las mujeres y
los niños mientras los hombres resistían a los ocupantes. En esta zona
argelina del desierto del Sahara, conocida como la Hamada (que en
lengua hasanía significa "el clima extremo") las mujeres construyeron
cuatro campamentos de refugiados, con el nombre de varias de sus
ciudades ocupadas: Smara, Dahla, Aaiun y Ausderd.
La guerra de guerrillas, de 1975 a 1991, desgastó a Mauritania, que
rápidamente renunció a soberanía alguna y se retiró del conflicto
(1979), no sin antes haber sufrido dos ataques saharauis contra su
propio palacio presidencial. Marruecos resistió mejor, ayudado por
Francia y por la construcción de un muro de 2.100 kilómetros que
separa el territorio ocupado tanto del resto del Sahara Occidental
como de los campamentos de refugiados. España se desentendió del drama
saharaui, los abandonó a su suerte, mejoró sus relaciones con
Marruecos y cínicamente se declara "neutral activo" en un conflicto
donde es, a todas luces, parte.
Los saharauis, apoyados al comienzo por Argelia, a pesar de
importantes triunfos militares, sufrieron también el desgaste de la
guerra y en 1991 aceptaron una tregua bilateral, con observación de la
ONU, para dar paso a un mecanismo de solución del conflicto: un
referéndum a los saharauis para su autodeterminación, escogiendo
básicamente entre dos opciones: a) ser independientes, como lo ha
propuesto el Polisario al declarar la RASD: la República Árabe
Saharaui Democrática, reconocida por más de 80 países, ó b) adherirse
a Marruecos, quien alega soberanía dentro de su ideal del "Gran
Marruecos". De hecho, Naciones Unidas tiene allí una fuerza de paz
llamada MINURSO: Misión de las Naciones Unidas para la Realización del
Referéndum en el Sahara Occidental.
Pero desde 1991 a 2008 nada ha cambiado, el Polisario ha visto que el
famoso referéndum se ha ido diluyendo por culpa de las trabas impuesta
por Marruecos: poniendo en duda sobre quienes podían participar,
tratando de meter en la lista a los colonos marroquíes con lo que ha
ido poblando el territorio ocupado, presionando el recorte de la ayuda
humanitaria dada por las comunidad internacional a los campamentos de
refugiados, violando sistemáticamente los derechos de los saharauis
bajo ocupación.
En el territorio ocupado los saharauis viven bajo el férreo control de
la policía marroquí. Los informes de las organizaciones
internacionales de derechos humanos dan cuenta de graves violaciones:
detenciones ilegales, torturas, desapariciones, asesinatos, inhumanas
condiciones de detención, negación del derecho de asociación,
manifestación y de reunión, etc.
2006 fue un año doloroso para los saharauis, además del daño producido
a sus campamentos por la peor lluvia de su larga existencia, además
del recorte severo a la ayuda humanitaria, Kofi Anan planteó que la
solución del conflicto debía estar basada en la "real-politik", algo
así como la renuncia a los principios y al derecho internacional en
aras de un pragmatismo que significaría, en últimas, aceptar la ley
del más fuerte. Del lado marroquí, en marzo de 2006, fue creado el
Consejo Real Consultivo de Asuntos Saharauis (CORCAS), un comité de
saharauis pro-marroquíes que avala las pretensiones de soberanía del
Sahara del rey marroquí Mohamed VI.
2007 fue un poco más esperanzador, por primera vez en muchos años el
Polisario y Marruecos se sentaron de nuevo cara a cara para hablar del
conflicto; el Polisario insistió en el derecho de auto-determinación y
la necesidad del referéndum, y Marruecos ofreció un régimen de
autonomía al Sahara Occidental, pero sin renunciar a su reclamo de
soberanía. La propuesta de autonomía es la negación de cualquier
futuro independiente y, por supuesto, de referéndum.
Cierra el 2007 con el XII Congreso del Frente Polisario, Congreso que
deja claro un mensaje a Marruecos: si las conversaciones no avanzan en
cosas sustantivas, los saharauis abren formalmente la posibilidad de
regresar a la lucha armada. En enero de 2008 volvieron las partes a la
mesa de negociaciones sin que haya salido humo blanco, a pesar de que
se mantiene la postura de Marruecos que parecería justificar los
tambores de guerra del lado saharaui, en el Polisario hubo optimismo.
A finales de febrero un policía marroquí fue muerto por
independentistas saharauis. Es la primera victima mortal marroquí en
décadas. Esto pareciera un símbolo de que los saharauis están de
verdad preparándose para, si llegase el caso, optar por la violencia.
La cuarta ronda de negociaciones, en marzo de 2008, empezó en medio de
las maniobras militares marroquíes en el Sahara Occidental. Días
antes, Ban Ki-Moon reconocía ante el Consejo de Seguridad que "no se
puede considerar los tres encuentros previos como negociación, porque
no hubo ningún avance". La cuarta ronda terminó en el mismo punto que
las anteriores: sin llegar a acuerdos, más allá que el de seguir
dialogando. El ministro marroquí de Asuntos Exteriores dijo que
Marruecos "nunca abandonará un metro de territorio del Sahara".
España mira de cerca, sabe que Marruecos tiene por lo menos dos cartas
importantes: la del control de la inmigración (ante cualquier disgusto
abrirían el paso a las embarcaciones de sub-saharianos camino a
Europa) y la reivindicación de Marruecos de Ceuta y Melilla, ciudades
españolas en territorio al sur del Mediterráneo. Una reciente visita
del Rey Juan Carlos a Ceuta y Melilla generó que Rabat llamara a su
embajador ante España, ahora España hace gestos de cercanía que, de
paso, le llevará a abstenerse de cualquier manifestación pública a
favor de los saharauis. Pero una parte de la sociedad española tiene
afectos con los saharauis, lo que significaría una presión importante
en casa para el gobierno español.
La guerra no es improbable, mirada desde Europa suena a una decisión
extraña en tiempos en que la salida armada va a la baja, riesgosa en
términos de la buena posición de que goza Marruecos en la comunidad
internacional (Estados Unidos, Francia y España están de su lado),
aventurera en términos de que el Polisario tiene una capacidad militar
limitada y que Argelia lo pensaría dos veces antes de meterse en un
conflicto que afecte sus relaciones internacionales, especialmente con
Francia, aliado de Marruecos. Pero vista desde la vastedad del
desierto que no da salidas económicas viables, desde la represión
vivida en el territorio ocupado, desde la desesperanza de los
campamentos de refugiados perdidos en la arena del Sahara, la guerra
no suena tan improbable, tan riesgosa ni tan aventurera
Fuente: Semana.com
RASD- MARRUECOS- ESPAÑA- ASILO POLITICO
Un cargo de la administración marroquí en El Aaiun pide asilo político
en España
ACN Press
viernes, 04 de abril de 2008
Madrid/ Abdalahi Zubeir, un saharaui de 55 años que desde los años 90
ha ostentado, bajo la administración de Marruecos, diversas alcaldías
de distrito en el Ayuntamiento de El Aaain, anunció hoy en Madrid a
ACN Press que había solicitado asilo político en España "a causa de la
represión marroquí en los territorios ocupados", ya que "el
hostigamiento que estaba sufriendo no me dejaba otra alternativa".
Zubeir agregó que el Consejo Real para los asuntos del Sáhara creado
por Marruecos (CORCAS) y el proyecto de autonomía sin opción a la
independencia impulsado por el Reino Vecino "no cuentan ni siquiera
con un mínimo respaldo de la población saharaui" y que ésta "se
encuentra aislada y reprimida por la Policía en sus barrios, ante el
abandono de la comunidad internacional".
Se da la circunstancia de que Zubeir ya pasó en 1989 desde los campos
de refugiados de Tinduf bajo control del Frente Polisario a la zona
del Sáhara Occidental administrada por Marruecos, cuyo ministerio del
Interior le recompensó con el cargo de 'jalifa caid' (alcalde
sustituto) de El Aaiun y con los gobiernos de distritos como el del
viejo zoco de la capital saharaui o la carretera de Smara.
"UN POLISARIO"
"Lo que pasa es que desde 1998 empezaron enseguida a quitarme
funciones y nunca se fiaron de mí porque me consideraban un
polisario", agrega en un perfecto castellano, "yo, lo que puedo decir
es que, desde luego, soy saharaui, y también que, en este momento, es
por el Frente Polisario por quien me siento representado".
Zubeir asegura que en las últimas últimas semanas ha recibido diversas
amenazas teléfonicas respecto al futuro de su familia en El Aaiun, que
atribuye "a gente relacionada con el CORCAS", y en las que se le
conminaba a retractarse de su decisión o no hacerla pública, pero que
había decidido comunicarla a los medios de comunicación a partir de
los próximos días.
"La auténtica realidad es que nuestra tierra sigue ocupada por
Marruecos", agrega, "han caído muchos mártires defendiéndola y
seguirán cayendo muchos más
Fuente: Canarias24 horas