José Luis Navazo
Las informaciones son confusas, algo grave ha pasado en la madrugada
del sábado aunque, en general, la prensa marroquí cierra filas como
en La Legión: "con razón o sin ella". Por un lado el canal
televisivo `Al Yazira', al que en la editorial del lunes el
oficialista `Le Matin' tildaba de ser "una máquina de propaganda",
anunciaba la existencia de entre 8 y 10 muertos durante duros
enfrentamientos, dato confirmado a la baja por el Centro Marroquí de
Derechos Humanos (CMDH), mientras los hospitales locales rechazan
oficialmente la existencia de víctimas. Por otro las autoridades
marroquíes niegan la existencia de fallecidos, si bien reconocen la
delicado de la situación y los tensos encuentros policiales con los
activistas de la ONG Attac Maroc y la Asociación Nacional de
Diplomados en Paro (ANDCM) que, desde el pasado 30 de mayo,
bloqueaban el acceso al puerto de Sidi Ifni paralizando la vida en la
ciudad y realizando actos vandálicos. En palabras de Khalid Naciri,
ministro de Comunicación y portavoz del gobierno, "Los poderes
públicos han hecho prueba de una gran paciencia durante una semana,
pero era urgente restablecer el funcionamiento normal del puerto para
evitar una catástrofe económica y ecológica". Así era, en la villa se
amontonaban 86 camiones con 800 toneladas de pescado en precarias
condiciones.
Las fuentes concuerdan en la existencia de dos centenares de heridos
entre los manifestantes y las fuerzas del orden así como de posibles
desaparecidos (al menos 150 personas habrían sido arrestadas), tras
brutales cargas policiales que recuerdan las vividas en Sefrú el 23
de septiembre pasado, seguidas en Sidi Ifni de pillaje, torturas y
hasta violaciones en casas particulares. También alertan de la
militarización de esta pequeña y estratégica ciudad enclavada en el
Sáhara Occidental y que, para el Reino de Marruecos, forma parte de
sus "Provincias del Sur" tras la entrega por España el 30 de junio de
1969. Se habla de un vuelo incesante de helicópteros a baja cota por
la región y de un importante despliegue de unidades fuertemente
armadas de la Gendarmería Real y de las Fuerzas Auxiliares del
general Laânagri, así como de centenares de habitantes que huyen
mientras pueden a refugiarse al amparo del "yebel" Bulaalam. Los
indicios apuntan a un virtual estado de excepción y a una villa
asediada, divida en dos por las fuerzas del orden y con los accesos
cerrados. Entre los manifestantes pudieran encontrarse dos
corrientes: por un lado diplomados en paro, nativos del lugar y
descendientes de los marroquíes llegados tras 1970; por otro
corrientes amazighs sensibles al discurso independentista del Frente
Polisario, que habría enterrado recientemente minas antipersonas en
la localidad de Amgala, localidad del sur marroquí fronteriza con
Argelia en una operación que violaría el acuerdo de alto el fuego de
1.991
Los últimos altercados en Sidi Ifni se remontan a septiembre de 2008,
cuando una parte significativa de la población protestó contra el
fraude en las pasadas elecciones llegando a ondearse, en algún
momento, la bandera española, acción que irrita particularmente a las
autoridades marroquíes y que también es "normal" ocasionalmente en
otras ciudades del Reino, como en la luminosa Alhucemas.