Sahara Occidental: ¿por qué no se soluciona el "conflicto"?
Rebelión - hace 16 minutos
Suman ya más de 30 años en los que Marruecos se ha negado a realizar
el referéndum de autodeterminación propuesto por la Organización de
las Naciones Unidas (ONU) como solución al llamado "conflicto del
Sahara Occidental", eufemismo que evita denominar la verdadera causa
de dicha situación: la ilegal ocupación marroquí del territorio
saharaui. Durante todos estos años Marruecos ha provocado,
intencionadamente, un statu quo de la situación para favorecer sus
propios intereses económicos. El país alauí sabe que el paso del
tiempo le beneficia: no tiene ningún problema en dar largas a la ONU
proponiendo como único fin las negociaciones con el Frente Polisario
y rechazando una y otra vez el referéndum de autodeterminación, pese
a que en numerosas ocasiones el pueblo saharaui ha amenazado con
volver a la guerra. Mientras, se suceden los acuerdos económicos que
comprenden las tierras del ex Sahara español sin que Marruecos reciba
alguna represalia legal por ello. Ni por expoliar los recursos
naturales saharauis, ni por vulnerar los derechos humanos de las
personas de los territorios ocupados. ¿Por qué?
La interminable historia de las resoluciones
Después de que en 1991 entrara en vigor el alto al fuego del llamado
Plan de Arreglo de la ONU junto con la Misión de Naciones Unidas para
el Referéndum del Sahara Occidental (MINURSO), los planes de paz de
la Organización se fueron sucedieron sin éxito alguno.
El Plan Baker de 2003, sin embargo, supuso un cambio de rumbo: la
aceptación de que Marruecos rechazaría cualquier resolución que
supusiera su salida pacífica del Sahara Occidental, incluso si un
referéndum así lo determinaba. Nadie dudaba que de las urnas saldría
una victoria de los independentistas saharauis, pero el abandono
ejemplar posterior por parte de Marruecos no estaba tan claro. Así
que James Baker, la máxima persona de confianza del entonces
secretario de la ONU Kofi Annan, diseñó una solución por etapas: el
territorio saharaui gozaría de una autonomía limitada durante un
máximo de cinco años para luego someterse a un referéndum. Pese a que
comprendía la participación de los colonos marroquíes asentados en el
territorio durante estos 30 años –que forman un gran porcentaje de la
población del Sahara Occidental y están a favor de su ocupación–
Marruecos no aceptó el Plan Baker.
En su lugar, el rey de Marruecos Mohamed VI hizo su propia propuesta:
un plan de autonomía para el Sahara bajo soberanía marroquí. La
constante reiteración del plan soberanista llevó a Baker a la
dimisión. Le sucedió el peruano Álvaro de Soto, circunstancia que
tanto Francia como España –países interesados en mantener unas buenas
relaciones diplomáticas con Marruecos– quieren aprovechar para
imponer retoques al plan Baker y hacerlo digerible por Marruecos.
Miguel Ángel Moratinos incluso propuso hacer negociaciones al margen
de la ONU, lo que levantó las criticas del Frente Polisario .
Las últimas resoluciones (1754 y 1853) muestran la impotencia de la
ONU frente a Marruecos. La Organización se limita a exhortar a las
partes a que "entablen negociaciones de buena fe y sin condiciones
previas" –cosa que es absolutamente imposible e incluso
contradictoria, ya que la ONU reconoce el legítimo derecho del pueblo
saharaui a la autodeterminación– y a posponer la MINURSO, que ya ha
sido prorrogada catorce veces.
¿Qué impide que Marruecos acepte el referéndum?
El Sahara Occidental es un territorio rico en recursos naturales de
alto valor en el mercado. Ya en 1974, el Banco Mundial definió al
país norteafricano como el territorio más rico de todo el Magreb por
contar con el banco pesquero más importante del mundo y las mayores
reservas de fosfato encontradas hasta ese momento. Los beneficios de
la explotación de estos recursos, en vez de ir dirigidos al
desarrollo de la población saharaui, consolidan la ocupación
marroquí.
Pese a que Marruecos carece de potestad para conceder licencias sobre
terreno saharaui, el país alauí ha llevado a cabo importantes planes
económicos con diversas empresas, la mayor parte europeas. Según un
informe de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Unión
Europea aglutinó un 72,8% de las exportaciones de Marruecos en 2007,
lo que convierte a todos los países miembro de la Comunidad Europea
en cómplices de la ocupación y el expolio marroquí. Un ejemplo de
ello es la concesión en 2001 de la extracción de reservas de gas y
petróleo de la costa saharaui a las multinacionales Total Fina Elf
(francesa) y Kerr- Mcgee (norteamericana). La estrategia es clara y
redonda: Marruecos cierra estos tratados para involucrar a potencias
con fuerza en el Consejo de Seguridad y legitimar así su invasión
desde dos puntos, el geopolítico y el económico.
El negocio de los fosfatos
El fosfato es considerado como una de las materias primas de
primordial interés. Constituye la base de la alimentación mineral de
las plantas, de ahí su enorme trascendencia como fertilizante. Se usa
también, a escalas importantes, en la fabricación de detergentes,
cosméticos o determinados tipos de papel. En los últimos años se ha
revalorizado el precio de la tonelada , llegando a costar hasta 400
dólares según un informe del Banco Central de Marruecos. Esto
significa que el Gobierno marroquí gana alrededor de 1,2 millones de
dólares anuales con la industria ilegal en el territorio ocupado del
ex Sahara español, según indica dicho informe.
Historia del expolio: Marruecos se hace con el yacimiento de Bu- Crá
J. M. Ríos, ingeniero de minas, cuenta en sus memorias que Marruecos
y Mauritania comenzaron a interesarse por la administración del
Sahara Occidental a partir del descubrimiento, en 1965, de una gran
zona rica en fosfatos. Diez años más tarde, aprovechando la convulsa
situación interna por la que pasaba España, ambas potencias africanas
acordaron con el gobierno español que éste debía abandonar el Sahara
Occidental antes del 28 de febrero de 1976 para ser ocupado por
aquéllas dos. Las negociaciones, en las que no había representantes
del territorio saharaui, pasaron por alto los mandatos de la ONU, que
recalcaba la legitimidad del derecho de autodeterminación del Sahara
según la resolución 1.514/XV de 1960, donde se proclamaba
una "Declaración para la concesión de independencia a los países y
pueblos coloniales". Pero además, el acuerdo tripartito de Madrid
supuso el abandono por parte de España de todas las actividades
económicas en el territorio saharaui; entre ellas la de extracción de
fosfatos.
La empresa española Fosfatos de Bu-Crá S. A. (Fosbucrá) pasó a cargo
de la marroquí Office Cherifien des Phosphates (OCP), quien obtuvo un
65% de sus acciones, según lo estipulado en los acuerdos de Madrid.
De esta forma, la propiedad del rico yacimiento de fosfatos de Bu-
Crá, situado en El Aaiún (capital del Sahara Occidental), considerado
por muchos como el más importante del mundo –1.300 millones de
toneladas de mineral de calidad vendible– pasó a ser administrado por
Marruecos. Éste unió sus planes económicos por los recursos naturales
del Sahara Occidental al argumento de que el territorio pertenecía
históricamente a Marruecos. El Tribunal de la Haya, en un juicio
propuesto precisamente por Rabat en 1960, negó tal hipótesis y dio la
razón a la ONU, que defendía el derecho de autodeterminación del
pueblo saharaui. Aún así, Marruecos obtuvo el 65% del capital social
de Fosbucrá, empresa valorada en 5.850 millones de pesetas en 1976 y
que provenía de la Empresa Nacional Minera del Sahara (EMINSA),
concertida en Fosbucrá al descubrir el rico yacimiento saharaui de Bu-
Crá. Los yacimientos saharauis pasaban de estar en manos del país
colonizador a estar en manos de Marruecos, el país ocupante, sin que
el pueblo saharaui interviniera en alguna de las decisiones sobre sus
propios recursos naturales.
El comercio silencioso, doblemente beneficioso
Actualmente Marruecos, mediante la OCP, es el primer exportador
mundial de fosfatos y propietario de las tres cuartas partes de las
reservas mundiales de este mineral, de vital importancia para la
agricultura, la industria de fertilizantes y la industria química.
Los dos únicos países que podrían competir con Marruecos son EE.UU. y
Rusia, pero éstos son a la vez grandes consumidores, por lo que
prácticamente se autoabastecen. Por otra parte, Estados Unidos no
boicoteará los planes económicos de Marruecos con Europa, ya que el
país americano también está interesado en que Marruecos comercie con
los recursos del Sahara y no parece probable que envíe
permanentemente a Europa fosfatos a bajo precio.
Es destacable la investigación que Western Sahara Resource Watch
realiza respecto a las empresas que trabajan con Marruecos. La
organización denuncia que en la cadena de obtención y distribución de
fosfatos también participan empresas españolas. Concretamente,
denuncia la actividad de la naviera ERSHIP, S. A., que transporta los
fosfatos que la OCP obtiene hasta España, y de los almacenes de FMC
Foret, donde se descarga y se compacta el mineral en sacos para
volver a mandarlos de nuevo a Marruecos. La implicación de las
empresas españolas en el círculo del expolio marroquí no es más que
un beneficio a añadir para Marruecos, que comercia con los recursos
saharauis silenciosa y silenciadamente por la clase política y
mediática española, sin recibir represalia alguna por ello.
El negocio de la pesca
La plataforma continental del Sahara Occidental es una de las zonas
pesqueras más ricas del planeta. Cuenta con una extensión de más de
150.000 km2 y una gran diversidad de especies: unas 200 de peces, 60
de moluscos y varias de cefalópodos y crustáceos. Esta riqueza
permitió a Marruecos desarrollar un sistema exportador que no exigía
ni grandes capitales ni inversiones en la tierra firme de la colonia,
lo que significa que el comercio ilegal de los recursos naturales de
los saharauis implica sobre todo ganancias. Además, casi la totalidad
de la mano de obra utilizada en la pesca y su industria en Sahara
Occidental es de origen marroquí, lo que significa que el crecimiento
del sector redunda en el establecimiento de ciudadanos marroquíes en
territorios ocupados. El jugoso acuerdo con la Unión Europea
En mayo de 2006 la Unión Europea firmó un acuerdo de pesca con
Marruecos que incluía las aguas del ocupado Sahara Occidental. Suecia
fue el único país que votó en contra, mientras que Finlandia, Irlanda
y los Países Bajos dieron su apoyo condicionado al acuerdo adjuntando
declaraciones relativas a la inclusión de las aguas del Sahara
Occidental. Aún así, el acuerdo obtuvo 409 votos a favor, 167 en
contra y 66 abstenciones a pesar de que el Grupo Interparlamentario
se opuso al acuerdo pesquero, que definía directamente la zona de
pesca como " las aguas bajo soberanía o jurisdicción del Reino de
Marruecos". Paradójicamente, España, nombrada por la ONU como país ex
colonizador responsable de la independencia del Sahara, fue el Estado
miembro más beneficiado, puesto que obtuvo 100 de las 119 licencias
de pesca , así como la autorización para capturar 400 toneladas al
año de especies pelágicas –sardina, caballa y jurel– de las 60.000
que se repartieron los socios europeos.
La condescendencia del gobierno español
El gobierno de Zapatero ha intentado suavizar las difíciles
relaciones diplomáticas que existían entre Madrid y Rabat desde la
ocupación del ex Sahara español. El imparable y dramático flujo de
inmigración ilegal, la eterna reclamación marroquí de Ceuta y
Melilla, el conflicto diplomático desencadenado por la 'invasión'
marroquí del islote de Perejil en 2002, los recelos tras el 11-M...
todo ello ha ido provocando sucesivos enfrentamientos entre la
diplomacia española y la marroquí.
Sin embargo, los intereses comerciales han sido un motor impulsor de
importantes vínculos bilaterales. Parece que el actual gobierno
intenta recuperar el enterrado Tratado de Amistad, Buena Voluntad y
Cooperación de 1991, en el que el entonces presidente de España
Felipe González y el primer ministro marroquí Azeddine Laraki
acordaron "cooperar en el sector de la pesca marítima" y
realizar "programas para la producción de sistemas de armas, material
y equipos de defensa destinados a cubrir las necesidades de ambas
partes por medio del intercambio de información técnica, tecnológica
e industrial". El intento de acercamiento a Rabat como estrategia
política ya se preveía al principio de la anterior legislatura de
José Luis Rodríguez Zapatero, cuando viajó a Marruecos antes que a
ningún país tras su llegada a la Moncloa. De una forma más burda, el
pasado enero el gobierno español regalaba ocho lanzabombas a
Marruecos como "prueba de su hermandad", demostrando una vez más, no
ya la defensa de la ocupación marroquí, sino su desinterés absoluto
ante el estallido de una nueva guerra entre el Frente Polisario y las
fuerzas marroquíes.
El presidente de España también expresó su apoyo a la propuesta de
autonomía que Marruecos presentó ante la ONU, la cual excluye la
posibilidad de celebrar un referéndum. Tal determinación obtuvo el
rechazo absoluto de la RASD y de Argelia, que subió en un 20% en
precio del gas a España aprovechando que éste cubre un 60% de las
necesidades energéticas españolas. Sin embargo, la línea política
exterior no ha cambiado en lo que se refiere a las relaciones con
Marruecos, para quien toda condescendencia es poca.
Recapitulación y alguna conclusión
La solución legal está en el aire desde que se produjeron los
Acuerdos tripartitos de Madrid. Tanto la ONU como España –responsable
del Sahara como potencia ex colonizadora– han demostrado en varias
ocasiones su condescendencia con Marruecos. De hecho, instar a las
partes a una negociación "sin condiciones previas", como hace la ONU,
es dar la posibilidad a Mohamed VI de defender su soberanía ilegítima
sobre el pueblo y las tierras saharauis. Resulta obvio, después de
ver las buenas relaciones comerciales que Marruecos tiene con grandes
potencias como la Unión Europea, que lo que impide represalia alguna
hacia el país ocupante son los jugosos acuerdos económicos en los que
están implicados países con fuerza suficiente como para, si fuera
necesario, vetar una resolución de la ONU (es el caso de EE. UU. y
Francia, que son miembros permanentes de la Organización).
Mientras, a la represión constante en los territorios ocupados se le
suma la difícil situación que viven los saharauis en los campamentos,
donde han aumentado los suicidios de los jóvenes que no ven salida al
conflicto. De esta forma, el paso del tiempo, convertido en pandemia
para el pueblo saharaui– se torna en la estrategia perfecta para
Marruecos, que se beneficia de ello gracias al silencio político y
mediático de los países occidentales, principalmente europeos.
Posiblemente, si algún día se llega a celebrar el referéndum de
autodeterminación, la mayor parte de la población del Sahara esté
compuesta por colonos marroquíes a los que se les ha facilitado
trabajo en sectores agropecuarios e industriales que,
paradójicamente, crecen gracias a una explotación ilegítima de los
recursos naturales del Sahara. Eso, si antes no se desecha una
solución que arrastra ya más de 30 años de titubeos y
puntualizaciones, formalizando la autonomía del Sahara Occidental
bajo soberanía marroquí y disfrazando tal decisión de "logro" legal.
El pueblo saharaui quedaría así fuera de las decisiones que le
inmiscuyen por segunda gran vez en su historia.
Bibliografía e información complementaria
Guía del mundo 2005/2006. Instituto del Tercer Mundo. 14ª ed.
Uruguay: Pressur Corp. ISBN: 9974-574-43-9. pp. 488- 490.
" La UE aprueba el acuerdo de pesca con Marruecos, en el que España
obtendrá 100 de las 119 licencias" [en línea]. Madrid: Europa Press,
22 de mayo de 2006. Disponible en
http://actualidad.terra.es<WBR>/internacional/articulo/ue<WBR>_marruec
os_espana_891878.htm
"España regala a Marruecos ocho lanzabombas como prueba de hermandad"
[en línea]. Madrid: Europa Press, 19 de enero de 2008. Disponible en
http://www.elpais.com/articulo<WBR>/espana/Espana/regala/Marruecos<WBR
>/lanzabombas/prueba/hermandad<WBR>/elpepunac/20080119elpepinac<WBR>_2
0/Tes
Organización Mundial del Comercio. Perfiles comerciales 2007 [en
línea]. Disponible en
http://www.wto.org/spanish/res<WBR>_s/booksp_s/anrep_s/trade<WBR>_prof
iles07_s.pdf
RAMÍREZ, Cristóbal. "El eterno asunto del Sahara". Política exterior,
2005. Vol. 19, nº 103, pp. 139-145. ISSN: 0213-6856
RÍOS, José María. ¡¡Sahara!! ¡¡Sahara!! La aventura de los fosfatos,
un episodio inédito. Madrid: Fundación Gómez Pardo, DL 1989. ISBN: 84-
600-7176-6
Western Sahara Resource Watch . "El precio de los fosfatos por las
nubes" [en línea]. 7 de junio de 2008. Disponible en
http://www.wsrw.org/index.php<WBR>?cat=130&art=738
Western Sahara Resource Watch " FMC Foret/ Ership: continúa el
expolio de fosfatos saharauis" [en línea]. 11 de enero de 2008.
Disponible en http://www.wsrw.org/index.php<WBR>?cat=109&art=640
Conferencia Internacional de Juristas sobre el Sahara Occidental