Entrar
¿Usuario nuevo? Regístrate
SangreGaditana · El club de tod@s l@s fans de Alejandro S
? ¿Ya estás suscrito? Entrar en Yahoo!

Consejos de Yahoo! Grupos

¿Sabías que...?
Puedes buscar mensajes antiguos en un grupo.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
El reportaje de "El País"   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #1466 de 4151 |
Re: [Sangre gaditana] _El_reportaje_de_"El_País"

MoniKa!!!!

MUCHISIMAS GRACIAS!!!!! lo he estado buscando por
internet (ya k no vivo en espana) y no lo he podido
encontrar!!!! GRACIAS GRACIAS!!

un besote

--- Monica Salinas <monica@...> escribió:
---------------------------------
Jose!!!! a ve aqui tienes el reportaje entero que
publicaron en mi club y q salió en "El Pais" , para
que lo termines de leer y tamb lo hagan todos los
demás integrantes tambien!!
Muackk :)
Monika_§


Alejandro Sanz, sin aditivos

Tiene 34 años y es el artista que más ha vendido en
España. Un obrero de la música que ha escalado peldaño
a peldaño en busca del éxito que siempre soñó. Ya es
una estrella mundial. Ahora apuesta por un disco sin
concesiones.

Una buena conversación con Alejandro Sanz puede
comenzar con un Marqués de Cáceres (Rioja), continuar
con un Torres (Penedés) y concluir con un Alión
(Ribera del Duero). No es hombre de medianías. Lo
demuestran esas oscuras ojeras que le velan la vista.
La perilla encanecida. El Marlboro perenne. La pata
negra que preside su cocina. O esos 15 kilos de los
que acaba de librarse con el objetivo de volverse a
enfundar una camiseta Replay por la que asoma el lomo
un toro de Picasso tatuado en su hombro izquierdo.
Disciplinado cuando hace falta. Nunca tibio.
Suburbial. Noctívago. Melancólico. Complejo. Visceral.
Un gallo: "Lo máximo no es bastante". Pero más frágil
de lo que muchos podrían imaginar: hace cuatro años,
cuando la prensa amarilla comenzó a bucear en su vida
(sexual y sentimental), tuvo una crisis que le sembró
de calvas el cuero cabelludo. Detrás de la estrella
también hay una persona.

Un peligro cuando se levanta con el pie izquierdo.
Recomiendan no exponerse a sus explosiones de ira.
Encantador cuando quiere. Y cuando debe. ¿Cómo es en
realidad? Tres versiones. Primera, la de una persona
que ha trabajado con él: "No se moja. En las
situaciones comprometidas tiene a alguien que da la
cara por él". Segunda, la de un importante ejecutivo
de la competencia discográfica afincado en Miami: "Es
un hombre muy seguro de lo que hace, pero con
humildad; ha llegado a un nivel en el que podría tener
mucha más tontería e ínfulas. No es un fantoche. Tiene
un cierto sentido ético y estético de la vida. Le
gustan los Jaguar, pero también tiene la sensibilidad
de haber replantado un olivo centenario en su casa de
Madrid y verlo crecer con pasión. Es un tipo de
verdad". Tercera, Íñigo Zabala, su descubridor y hoy
presidente de Warner Latin America: "Sigue siendo un
chico de barrio".

"¡Soy como parece que soy! ¡No podría llevar tantos
años fingiendo! Digo lo que pienso. Y con todo el
derecho a equivocarme. Soy más ingenuo de lo que
muchos piensan. Es como cuando empecé, y mi productor
y el fotógrafo, que eran gays, me decían: 'Álex, ponte
allí de espaldas cantando, a ver cómo resultas'. Era
para verme el culo. Y yo ni cuenta. La gente cree que
me guardo algo. Me río e interpretan: 'Es un
listillo'. Y es una simple sonrisa. Hay gente para la
que el show business es una partida de ajedrez. Y van
seis jugadas por delante. Mientras, yo estoy en la
primera. Pero tengo un ángel de la guarda que juega
muy bien al ajedrez".

-¿Es usted religioso?
-Soy como el gitano al que le preguntan si cree en
Dios. Y contesta: "En Dios, no. Pero la Virgen. la
Virgen es otra cosa".

Alejandro Sanz es una mina de requiebros y
chascarrillos. Un maestro del doble sentido. Una
mezcla de gracejo andaluz y ácido desparpajo
madrileño. Tiene un humor español. De barriada. Que le
salva de esa pedantería propia del divo. Más que un
simpático al uso, tiene alma de chirigota: crítica
feroz envuelta en una apariencia risueña. "Las letras
del carnaval de Cádiz son las sátiras más despiadadas
de este país", dice. Una de las personas que mejor le
conocen resume esa forma de interpretar la existencia
como "esencia de la tierra". "Álex no es sofisticado.
No va de nada. No se olvida de dónde viene. Es como
Almodóvar o Banderas, que empezaron abajo. Gente del
Sur. Y de ahí su aceptación popular. Alejandro hizo
coros, tocó en puticlubs, llevó cafés. Es un obrero. Y
recuerda constantemente sus orígenes. Lo que no quiere
decir que se ponga a tomar cañas con el primero que
venga, entre otras cosas, porque si se las toma, al
día siguiente está en Aquí hay tomate o cualquier otro
programa de ese jaez. Y a él, la prensa del corazón le
provoca sarpullidos".

Un hijo adorable. Siempre el nombre de sus padres,
María y Jesuli, en los labios. Seguramente un tormento
como amante. Aunque de eso sólo puede dar testimonio
la bella y resolutiva modelo mexicana Jaydy Mitchell,
a la que conoció en 1995 y con la que contrajo
matrimonio en Bali en diciembre de 1998. Un buen amigo
al que hay que perdonar. Y una delicia como padre.
Apenas hay que contemplarle susurrando a Manuela, su
hija, de dos años, "I-love-you". O meciéndola al ritmo
de Regálame la silla, uno de los temas de su nuevo
disco (que interpreta junto al guitarrista Paco de
Lucía). Ella, morena, guapa y redondita; inmóvil; con
los ojos como platos. Él, mudo; las cejas enarcadas,
los ojos húmedos y el labio superior ligeramente
avanzado. En el monitor de audio, una gráfica de
sismógrafo va desgranando notas. Casi es posible
escuchar las entrañas de Paco de Lucía haciendo de
caja de resonancia de su guitarra. "Aún me emociona mi
música".

No, no es un hombre de medianías. "Me he castigado
mucho. Y siempre me ha proporcionado más
satisfacciones que dolores de cabeza". Y, por la
mezcla bastarda de tintos, tampoco un nacionalista:
"Estoy a gusto en Miami y en Madrid, porque son
ciudades apátridas. Nadie te exige pureza de sangre.
Nadie ha nacido en ellas. Yo estoy a gusto en ese
ambiente. Soy madrileño, pero si uno se caga en
Madrid, me tomo unas cañas con él. Estoy de acuerdo
con aquella pintada de la transición: '¡Un patriota,
un idiota!'. Yo admiraba a Arzalluz; me parecía un tío
que había luchado por la democracia. Hoy es el clásico
vecino tocapelotas que jode la convivencia del
edificio".

Miami comenzó como una anécdota en su vida. El lugar
donde en 2000 iba a grabar El alma al aire. Mansión de
alquiler con vistas a la bahía. Unos meses y puerta.
Hoy es mucho más: su hogar. Aunque, de momento, seis
meses al año. "Aquí estoy tranquilo. Es un sueño tener
un barco en casa. Me gusta el clima y el mar. Y la
mezcla de gentes, de culturas, de acentos. Fíjate en
mí: giros mexicanos con acento gaditano. Todos los
ritmos del mundo. Esto es vida".

Miami es un exilio dorado. Sobre todo si se es rico y
latino. Dos condiciones que Alejandro Sanz cumple. La
puerta de entrada del mercado estadounidense: 40
millones de hispanos con un nivel adquisitivo más alto
que el de los del resto del continente. La capital de
Florida se ha convertido en la meca de la música
latina. De la música en español sin distinción de
nacionalidades ni estilos. Ha desbancado a Los
Ángeles. En Miami se hace y se deshace. Se rueda y se
graba. Las cinco grandes compañías discográficas
mundiales tienen sede aquí. Y las dos principales
cadenas de televisión hispanas. Y su residencia, desde
el lobby Estefan (inventores del fenómeno a través de
sus estudios de grabación Crescent Moon) hasta los
Iglesias, desde Shakira hasta Jennifer López y Ricky
Martin. Sólo entre ellos venden millones de discos
cada año. Un negocio que mueve 1.000 millones de
dólares en esta ciudad tórrida y kitsch. Aquí está
también el cuartel general de invierno de Alejandro
Sanz.

Pero entrevistar a un famoso en su casa no es
sencillo. Planea sobre el periodista la duda de qué
puede y qué no puede contar. Qué parte es información
y qué parte traición. Alejandro Sanz abre sus puertas
de par en par. Sin restricciones. Desde el vestíbulo,
peana de sus siete (espantosos) premios Grammy Latinos
("tengo que buscar un sitio donde ponerlos"), hasta
ese mínimo estudio, que no supera los 15 metros
cuadrados, cuajado de fotos de Manuela; dos pianos,
tres guitarras, un saxo, un cajón rumbero, y multitud
de chuletas con versos, estribillos, ideas.
Es cierto, en esta mansión tono albero de North Bay
Road, bañada por el Atlántico y a pocos metros de la
de Lenny Kravitz, vive una estrella que ha vendido 18
millones de discos. Pero también una familia. Y por lo
que parece, "razonablemente feliz".

La casa es fresca y desahogada. No muy grande.
Arquitectura spanish colonial. Palmeras. Cocoteros.
Mobiliario oriental. Lujo sin lujos. El máximo, el mar
en la puerta. Y su barca Bulerías. Manuela juega con
una guitarra de madera a su medida, en el fuego hay
albóndigas y a Jaydy la precede el tintineo de las
cuentas de su chal magrebí: se prepara para una clase
de danza del vientre. Está muy delgada y tiene la
melena corta y rubia y los ojos verdes. Bromea. Son
las tres de la tarde. El artista duerme. Su horario es
el propio de un flamenco adicto a la noche. Aunque sus
últimos cuatro meses de juergas son 12 horas diarias
de estudio. Da los toques finales a su disco. El
ajuste fino. "Quiero que suene menos perfecto; menos
grande; quitar en vez de poner". Ayer estuvo hasta las
seis de la mañana. "Soy un pejiguera; le doy vueltas y
más vueltas. Y se me está echando el tiempo encima.
Siempre apuro hasta el final: un poquito más, un
poquito más. Y la compañía, de los nervios".

Alejandro Sánchez Pizarro (Madrid, 1968) amanece en
silencio. Sus apariciones son inesperadas, discretas,
fantasmales. Surge de entre las sombras de su casa.
Como pidiendo permiso. Sonrisa tímida. De las que
desarman a los adictos. No muy alto; mentón sin
afeitar, anchos cuartos y espaldas; arrugado pantalón
de chándal, camiseta, gorra beisbolera y chanclas.
Manos pequeñas y cuidadas. Un grueso anillo de plata
en el pulgar con el que juguetea. Bronceado caribeño.
Primer cigarrito del día. Primera promoción del año:
"Ahora viene todo lo divertido junto", rezonga. Julio
es el mes. Hacen cola delante de su puerta 50 medios
de comunicación de Latinoamérica, Europa y Estados
Unidos, para saber todo sobre su disco. Y, de paso,
sobre él. Un calvario para un tipo desconfiado que
odia hacerse fotos.

La línea de salida. A comienzos de septiembre,
Alejandro Sanz dará la octava vuelta de tuerca a su
carrera. Once canciones bajo el título No es lo mismo.
Él en estado puro. Sin intermediarios. Sin aditivos ni
colorantes. Para bien o para mal, es su disco. Raíces
flamencas. Sonidos de la calle. Rap y funky. Incluso,
dice, retales de Linkin Park: el máximo exponente del
heavy metal de nueva generación. Letras más
comprometidas: palo a Fidel (Labana); leña a los
críticos musicales y los seudoinformadores (12 por 8).
No a la guerra. No a las listas negras. Y un acabado
más sucio, menos grandilocuente, menos intelectual que
su anterior trabajo de estudio (El alma al aire,
2000). Una evolución que ya empezó con su último disco
acústico, (Unplugged, 2001). Para un crítico musical
que prefiere el anonimato: "El desenchufado ya suponía
borrón y cuenta nueva con un sonido anterior muy de
factoría; muy miamense. Un modelo que le dio buenos
réditos (vendió cerca de tres millones de discos),
pero que agotó por completo. Con el Unplugged se
desembarazaba del sonido italiano (que había dado a
sus tres últimos trabajos su anterior productor,
Emanuele Ruffinengo) y comenzaba la gestación de algo
propio".

No sólo el sonido. Su propia imagen. El concepto: esa
palabra talismán que repiten sin cesar los miembros de
su equipo. No, no es lo mismo. Jaime López, alias
Jaime de Laiguana, fotógrafo barcelonés de moda y
creador de estéticas crudas e impactantes, ha ideado
un Alejandro Sanz callejero, inquietante. En blanco y
negro. Sin maquillaje. Sin yates ni palmeras. Con
ojeras y sudor. Adiós a Armani, Boss y Miró.
Bienvenido al hombre sin marca. Sólo las del rostro.
Risas, las justas. "Ya estaba harto de sonreír todo el
día. Era como una mueca. El fotógrafo me decía:
'Sonríe'. Y yo a sonreír. Y quiero sonreír, pero en mi
casa. Y no como un muñeco de feria".

-Señal de que se está haciendo viejo.
-Me han regalado un Scalextric y todavía no lo he
abierto. Mala señal.

No es lo mismo fue el último tema que concibió
Alejandro Sanz para este disco. Un golpe de suerte: le
proporcionaba un buen título y un leit motiv en el que
apoyar todo el superlanzamiento. Todo el marketing. El
famoso concepto: el cambio; el renacimiento. La
novedad. Una canción que llegó por casualidad. Aquel
día que comenzó a acariciar un tres, esa especie de
guitarra cubana con tres cuerdas dobles. No sabe
explicar cómo. "Salió". Uno de esos pequeños flases de
inspiración de los que habla. Engrasados con mucho
trabajo. Primero, la música. Luego, la letra, "que en
mi caso tiene mucho más que ver con uno de lo que uno
quisiera".

-¿La creatividad se agota?
-Yo creo que no. Sabina está escribiendo ahora sus
mejores canciones.

"No es lo mismo es un canto a la individualidad; a la
diferencia. El extremo opuesto a la globalización. Las
personas, como las olas, somos todas distintas". Cinco
meses de estudio. Un año y medio de trabajo. Tres de
reflexión. "Según acabé el disco anterior, El alma al
aire, en julio de 2000, me planteé hacia dónde quería
ir. En otoño de 2002 saqué de mi estudio todos los
trastos de pintar: los cuadros, los caballetes, los
pinceles. Desempolvé mis casetes, las ideas que había
ido acumulando. Y empecé a trabajar en serio. Durante
las últimas navidades, en mi casa de Madrid, cada
maqueta sonaba ya como un disco. Todo estaba muy
amarrado. Era lo que yo quería".

-Y ¿qué quería?
-Volcar todo lo que he aprendido en estos años.
Atreverme con nuevos instrumentos. Mezclar flamenco y
son cubano. Conseguir un disco que no fuera perfecto,
que no fuera cuadrado (lo cuadrado a los flamencos nos
da repelús), pero que fuera totalmente mío.
-¿Más flamenco que nunca?
-Es mi base musical desde los 12 años.
-¿Pero lo ha estudiado?
-El flamenco no se estudia. Se aprende con la gente
del flamenco. Yo empecé en mis veranos en El
Rinconcillo (Cádiz), con Ramoncito, el sobrino de Paco
de Lucía, y otros amigos. El flamenco es una
transmisión oral.
-¿Que usted domina?
-He aprendido mucho. Y eso lo he visto en el tema que
he grabado con Paco [de Lucía]. He hablado con él por
primera vez de música sin miedo. En un mismo idioma.
Yo le escuchaba con siete años. Él me creó la
inquietud del arte. Estoy en esto por él. Y ahora ya
hay una mayor cercanía entre los dos. Aunque para mí
siempre será alguien que canta con la guitarra en vez
de con la garganta.
-La guitarra es también su base musical. Su
herramienta. ¿Es usted un buen guitarrista?
-En teoría, no. Nunca he podido hacer escalas,
aprender en serio, porque, en cuanto cojo una
guitarra, lo que me pide el cuerpo es componer. No soy
uno de los grandes, pero transmito. Keith Richards o
Eric Clapton son malos guitarristas en teoría, pero ¡a
ver quién hace lo que hacen ellos! ¿Qué es ser un gran
guitarrista? Puede que los más grandes no puedan hacer
lo que yo hago.
George, el viejo chófer puertorriqueño veterano de
Corea y Vietnam, enfila su GMC azul con los cristales
tintados en dirección al noroeste de la ciudad.
Cuarenta grados y un 90% de humedad. Tonos saturados
en la calle. Ya estamos en los estudios de grabación
Criteria, por los que han pasado desde Clapton hasta
los Bee Gees. En el estudio C se grabaron Layla,
Fiebre del sábado noche y Hotel California. En 1999,
Criteria se fusionó con su gran competidor, The Hit
Factory, de Nueva York, que ya contaba entre sus
clientes a Mariah Carey y Whitney Houston. Era la
unión de dos gigantes. El resultado se llama The Hit
Sound Factory of Florida. Un pastel estilo déco cerca
de Biscayne Boulevard. Rodeado por míseras casas
prefabricadas de afroamericanos que juegan al basket y
escuchan hip hop. En algún rincón se adivina una
columna de humo de speed ball. Heroína y cocaína. Un
buen motivo de inspiración para un compositor que ama
el lado salvaje.

Entre febrero y julio de este año, los hombres de
Alejandro Sanz tomaron al asalto Criteria para grabar
No es lo mismo. Las ideas de Sanz fueron tomando forma
bajo la batuta de su álter ego, el trompetista cubano
Lulo Pérez. En la mesa de sonido, Rafa Sardina, un
ingeniero vasco afincado en Los Ángeles que ya había
trabajado con Sheryl Crow y Luis Miguel: "Ha sido
duro; cuatro meses, seis días a la semana a razón de
12 horas diarias. ¿El resultado? Algo nuevo en cuanto
a sonido. Muy diverso. Muy mezcla. Con mucha variedad
de detalles". Lulo Pérez, coproductor del disco,
describe la experiencia: "Alejandro quería hacer el
disco solo. Y le convencí, vía e-mail, de que me
dejara ayudarle. El reparto de trabajo ha sido
impecable. Yo me he encargado del día a día con los
músicos, Alejandro no aguanta Criteria; le agobia, no
tiene ventanas. Prefiere su casa y su horario". Admite
Sanz: "No tengo paciencia. No aguanto el estudio de
grabación. Para que tu disco suene de una forma
determinada, tienes que conseguir que cada músico
toque exactamente como tú quieres. Y es un proceso
larguísimo. Catorce horas sin levantarte de la silla.
'One more. One more'. Repetir. Y ahí Lulo ha sido
básico. Ahora el disco está acabado pero inacabado.
Hay que tomar la decisión final. La que escuchará el
público".

-¿Por qué producir? ¿Una cuestión de vanidad?
-Lo importante es que fuera un disco mío de principio
a fin. Estar en todo el proceso. Cuando empecé a
pensar en él, la compañía me habló de Quincey Jones
para producirlo. Y a mí me apetecía hacerlo yo. Pero
tenía dudas. No sabía si sería capaz. Tiré para
adelante. Quería hacer mi disco, no el de Quincey
Jones. Quería que el resultado final sonara como yo lo
había imaginado. Un disco es una actitud ante la vida.
Un compromiso.
-¿No le daba vértigo?
-La autocrítica me la guardo para la intimidad. Todo
lo que quieras en la vida lo puedes conseguir si te lo
propones. Nunca te sale mal algo en lo que realmente
crees. Es cuestión de constancia.
-¿Se plantea el fracaso?
-No hay tanta diferencia entre el éxito y el fracaso.
Están así de cerca. Te pasas la vida buscando el
éxito. y no es para tanto. Resulta que cuando lo
tienes, no te hace más alto ni más rubio. Lo que me
llena no es la meta, sino el camino. Es más divertido.

Olfato y ambición. El análisis del triunfo de
Alejandro a través de los ojos de los que le rodean.
Desde Rosa Lagarrigue, su mánager desde hace 12 años,
hasta los ejecutivos discográficos. Por supuesto, es
un gran compositor. Un músico. Infatigable.
Compulsivo. Capaz de encerrarse en su pequeño estudio
hasta el alba y parir y amanecer hecho un ovillo ante
sus tres pantallas de ordenador. Ésa es la base de su
carrera. Pero no suficiente. Ha sabido reinventarse
una y otra vez. Al ritmo del mercado. Mientras, las
ventas se disparaban. Y eso es sentido de la
oportunidad. "No es algo premeditado. De niño aprendí
que ser la novedad me venía muy bien. En Madrid era el
gaditano, y en Cádiz, el madrileño. Triunfaba. Incluso
con las chicas. Siempre fui un poco diferente. Mira
qué acento tengo. Y hacía gracia. Ésa es la clave".

Ya nos hemos olvidado. Sólo hay que repasar una
selección de sus vídeos. De los que pocos tienen
memoria. Pisando fuerte. Si tú me miras. Cómo te echo
de menos. Mi soledad y yo. Y si fuera ella. Doce años
de biografía. Parece que han pasado siglos. Del
plañidero cantante lampiño y ambiguo de amores
adolescentes, al intérprete más amargo y peor afeitado
de bronco acento italiano; del pianista en ciernes,
siempre abocado al desengaño, al aire fresco de la
bahía de Algeciras y un quejío muy de dentro; de la
fragilidad a la intelectualidad. Para desembocar, por
supuesto, en una fusión "real, no premeditada",
aclara. Para su biógrafo, el periodista Juan Carlos de
Laiglesia, que publicó en 2000 Alejandro Sanz. Por
derecho (Plaza & Janés) "su mérito es ser un gran
medidor de lo que debe hacer en cada momento. Tiene un
reloj enorme en la cabeza que le marca los tiempos. Ha
sido muy ordenado. El resto es trabajo duro y
disciplina".

Alejandro Sanz controla. Y exige. Pide resultados a su
equipo. Como todas las grandes estrellas. Aunque lo
haga con aspecto de no despeinarse. Un ejecutivo de su
entorno afirma que domina cada pormenor económico,
comercial o mediático de su carrera: "Él es el único
que controla toda la tarta; el resto, dominamos cada
uno nuestra porción; pero sólo él tiene toda la
información de la compañía, el management, el
merchandising, los derechos de autor, los
patrocinadores: es decir, todo el rompecabezas".

Íñigo Zabala, presidente de Warner Latin America, con
sede en Miami, fue el primer profesional que escuchó
una maqueta de Alejandro Sánchez Pizarro. Era 1991. Y
Alejandro, un estudiante de administrativo confuso y
pendenciero enganchado al heavy y a Camarón. Y Zabala,
director artístico de Warner España y ex componente de
La Unión. El tema era Se le apagó la luz. La historia
teenager de un accidente de moto. "Le contraté sin
pensarlo. Álex iba a contracorriente, era un solista
melódico, de tipo italiano, con mucha poesía, en un
momento en el que en España triunfaban las bandas de
pop. Pero era un compositor impresionante y se quería
comer el mundo. Tenía unas ansias enormes de triunfo.
De su primer disco, Viviendo deprisa, vendió un
millón. Nos sorprendió a todos. Nos esperábamos algo
grande. pero no tanto. A partir de ahí ha sabido
evolucionar. Cuando salió con Pisando fuerte, ¿quién
iba a pensar que iba a hacer Corazón partío?

¿Alguien se imagina llegando al éxtasis con un tema
titulado Corazón partido? Inconcebible. Sin embargo,
en la primavera de 1997, algún ejecutivo discográfico
intentó que Alejandro Sanz cambiara su hoy universal y
desgarrado partío por el más políticamente correcto
partido. No lo consiguió. "Él toma la decisión final y
aquí lo tenía muy claro", recuerda uno de aquellos
directivos pacatos. "Es muy difícil hacerle cambiar de
idea. Y eso que con una elección de ese tipo te juegas
mucho dinero y el trabajo de mucha gente, una
circunstancia que le tendría que provocar mayor
estrés. Pero él se fía de su instinto. Hasta ahora le
ha salido bien". "Nunca, nunca me he sentido
manipulado.
Siempre he decidido, incluso desde mi primer disco. He
buscado mi camino. Mi estilo. Hago lo que quiero y
como quiero. ¿De qué te vale conseguir el éxito si no
eres capaz de coger tu vida por los cuernos?".

Sanz acertó. Un pleno. 1997 fue el año del cambio. Del
prestigio. Incluso la high society le abrió sus
puertas. Y se quedaron fascinados: "Aznar me enseñó
sus botellas de Petrus (el mejor vino del mundo) y su
colección de vinilos". De aquel disco (Más) se
vendieron cinco millones de copias. La mitad en
España. Pulverizó los mercados de México, Argentina y
Brasil. Sin olvidar las 500.000 colocadas en Estados
Unidos. Oro. La onda expansiva llegó hasta Tailandia.
Y supuso un cambio radical en su trayectoria: de un
cantante local con un mercado compuesto casi
exclusivamente por fans quinceañeras, a un artista
para todos los públicos con una fuerte implantación
internacional. Y un bombazo económico. Su entramado
financiero personal tomó nuevos rumbos.

-¿Paga impuestos en España?
-Por supuesto. A veces me han ofrecido pagar fuera.
Pero me da miedo encontrarme un día con problemas con
Hacienda. Prefiero dormir tranquilo. Sigo pagando en
España, aunque he prevenido a los que mandan que, como
no acaben con la piratería, me marcho.

Hoy, como aquel 1997, se juega mucho. Quizá más que
entonces. Tiene más que perder. "Sobre todo en España,
donde cada disco supone empezar de cero", explica Rosa
Lagarrigue, su mánager. "En este país hay muy poca
fidelidad con los artistas. La predisposición es, en
principio, mala. 'A ver con qué nos viene este tío'. Y
España es la prioridad de Álex. Luego, Estados Unidos.
Y después, meter un pie en Europa. La discográfica le
debe ese esfuerzo europeo desde Corazón partío".

No es el mejor momento para lanzar un disco. La
coyuntura en la industria es delicada. Nadie sabe
adónde va. Algunos aventuran su desaparición. O su
metamorfosis. Aunque nadie parece saber muy bien en
qué ni cómo. El disco ha perdido su carácter totémico.
Se puede encontrar tirado sobre una manta en cualquier
calleja. En 2002, las ventas se redujeron en España un
20%. Uno de cada tres CD que se comercializan en
nuestro país es pirata. ¿Qué cifras de ventas se
barajan para No es lo mismo? Respuesta de Warner
Music: "Preferimos no hacer quinielas". Un responsable
de la competencia hace su particular análisis:
"Alejandro vendió cinco millones entre 1997 y 1998,
cuando todavía se vendían discos en el mundo. Ahora,
si las cosas van bien, puede ser la mitad. Y piense
que si en España la piratería se lleva un tercio, en
México supone un 50%, y en algunos países
latinoamericanos, como Perú o Ecuador, hasta un 75%. Y
sin contar con lo que se lleva Internet". Para un gurú
del disco con residencia en Miami, "la maldición de
Alejandro se llama Corazón partío; necesita superarlo,
y eso hoy es difícil. Tiene a su favor que es
compositor. Después del 11-S, el pop está en horas
bajas en el mercado americano. Triunfan los artistas
verosímiles, auténticos, orgánicos. En los que la
gente confía. Eminem o Norah Jones, que han roto el
mercado. Y eso, extrapolado al mundo latino, explica
que funcionen Maná y Juanes, y que Enrique Iglesias y
Ricky no arrasen. Y ésa es la baza de Alejandro: es un
músico que cuenta cosas. Que hace canciones en un
negocio que consiste en vender canciones".

Toda la artillería. Toda la promoción. Los mejores
músicos. Una gira mundial de ocho meses en 2003. Lo
mejor de lo mejor. Hace falta un crack. Han sido tres
años de silencio: "Hemos creado ansiedad entre su
público, pero es el espacio de tiempo normal entre
disco y disco en un artista de su nivel", explica Kiko
López, presidente de Warner Music en España.
Lanzamiento mundial. Como los grandes. Y todo dirigido
desde España. Caso único. Y eso que en el núcleo duro
de Warner ya le colocan al nivel de otros de sus
pupilos vip como Madonna, Luis Miguel o REM. Y su
expansión se concibe y diseña hacia el mercado
estadounidense. ¿Cantando en español? ¿O se decidirá
por el famoso crossover, la técnica que permite a un
artista de la minoría latina triunfar entre el público
masivo de Estados Unidos, es decir, el anglosajón? The
hardest day of my life, el tema que interpretó en
inglés junto al grupo irlandés The Corrs, fue un
síntoma. Era capaz. Aunque sin perder su legendario
ceceo. Ahora, sólo él (y su famoso reloj que marca los
tiempos) tiene la palabra.

-¿Para cuándo un disco en inglés?
-De momento. lo hablo en la intimidad. Me han agobiado
mucho con ese tema y pido tiempo. Me tiene que
apetecer meterme en un lío semejante. Aunque no lo
descarto. Controlo mejor el idioma. El inglés es muy
gratificante. Tiene su punto. Hay frases hechas que
son muy poéticas y me gusta cómo suenan. Es un idioma
muy musical; digas lo que digas, resulta.
-Qué haría, ¿traducir sus letras?
-Adaptarlas. Pero es un proceso muy laborioso. Es muy
complicado traspasar el sentido de las emociones a
otro idioma. Pusimos a una persona a que las
tradujera, y convirtió un ¡Ole! en un ¡Hurrah! Y a una
mujer no se le dice ¡Hurrah! Aunque sea americana.

Ropa tendida en la fachada y bombonas de butano
adornando las terrazas. El bar donde su padre esperaba
delante de una cañita la hora de la comida. La galería
de alimentación en la que su madre no entraba porque
le daba asco el bigote del tendero. Esa cuesta que
subían renqueantes las vespas arrullando al niño Álex
las noches de verano. Plantarse delante del modesto
edificio en el que Alejandro Sánchez Pizarro nació en
diciembre de 1968, en el barrio madrileño de Pueblo
Nuevo, desvela muchas cosas. El mestizaje. La
retranca. Su pasión por salir adelante. El tesón. Las
ganas de triunfar. Cada vez que tiene un ataque de
nostalgia, vuelve a patearse aquellas calles que hoy
reciben su segunda ola de inmigrantes, esta vez
latinoamericanos. Y recuerda. Mil anécdotas. Las de un
chaval inconformista que soñaba con ser una estrella.
"Tendría 14 o 15 años, y los domingos nos íbamos al
escaparate de una tienda de instrumentos musicales y
veíamos las guitarras, las baterías, y pensábamos:
'Imagínate que ahora llega un millonario y nos regala
lo que queramos. ¡Qué conciertos íbamos a dar!'. Menos
mal que nunca vino, porque a lo mejor era pederasta.
Lo que te quiero decir es que ya entonces mi horizonte
en este mundo era la música. Era mi destino".

En 48 horas es imposible conocer a una persona. Menos
a un artista. Menos a Alejandro Sanz. Hombre de luces
y sombras. Un maestro de las tablas. Inseguro tras su
enorme carisma. Sus íntimos (y los que no lo son
tanto) coinciden: "Es encantador". "Es un tío
enrollado". Lo es. Y también un vendedor. "No me digas
que te estoy colocando mi disco.". Todo un
profesional. Pero, afortunadamente, con una venita
canalla.

-¿Quiere añadir algo más?
-Por supuesto. Recuerdos a mi tía de Algeciras, que me
estará leyendo.

`No es lo mismo', el nuevo
disco de estudio de Alejandro
Sanz, editado por Warner Music,
saldrá a la calle el próximo mes
de septiembre. Su biografía,
`Por derecho', está editada
por Plaza & Janés.
----- Original Message -----
From: esekadi
To: SangreGaditana@yahoogroups.com
Sent: Wednesday, July 16, 2003 5:29 PM
Subject: [Sangre gaditana] El reportaje de "El País"


Maravilloso!!! Aún no lo he terminado de leer y ya
toy emocionándome, es increíble el reportaje!!! Si lo
habeis leido ya
seguro que os ha encantado, y si no, a qué
esperais??? En el club de moni (Alejandro Sanz
Argentina) está publicado y si no, en cuanto
pueda os lo pongo aquí en el club, un beso!!!!

JOSE




[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no
contenían texto]


Publicidad
Para cancelar su suscripci&oacute;n a este grupo,
envíe un mensaje de correo-e a:
SangreGaditana-unsubscribe@yahoogroups.com



La utilización de Yahoo! Grupos está sujeta a su
aceptación de las Condiciones del servicio así como de
la Política de privacidad.

___________________________________________________
Yahoo! Messenger - Nueva versión GRATIS
Super Webcam, voz, caritas animadas, y más...
http://messenger.yahoo.es



Jue, 17 de Jul, 2003 10:55 am

nenita_ccc
Sin conexión Sin conexión
Enviar mensaje Enviar mensaje

Reenviar Mensaje #1466 de 4151 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

Jose!!!! a ve aqui tienes el reportaje entero que publicaron en mi club y q salió en "El Pais" , para que lo termines de leer y tamb lo hagan todos los...
Monica Salinas
moni_7600
Sin conexión Enviar mensaje
16 de Jul, 2003
9:03 pm

Gracias por publicarlo moni, lo acababa de publicar yo tambien xD pero qué mas dá, así lo leen dos veces xDDD Muchos besos queridísima marplatense!!! JOSE ...
esekadi
Sin conexión
16 de Jul, 2003
9:15 pm

MoniKa!!!! MUCHISIMAS GRACIAS!!!!! lo he estado buscando por internet (ya k no vivo en espana) y no lo he podido encontrar!!!! GRACIAS GRACIAS!! un besote ... ...
Nenita
nenita_ccc
Sin conexión Enviar mensaje
17 de Jul, 2003
10:55 am
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! Todos los derechos reservados.
Política de Privacidad Actualizada - Condiciones del servicio - Directrices - Ayuda