Hola, Carlos, buenos días.
Pues para ser tu primer ejercicio de estima, me da la impresión, así
a primera vista, que debes de haber sacado matrícula de honor.
¡Enhorabuena!
Pero quizá fuera útil explicar, a los recién llegados a esto de la
navegación (y sobre todo a quienes, como yo, provienen de la rama de
Letras y saben poco o nada de senos y cosenos), que la razón de que
sea más conveniente ir primero hacia el Este y luego hacia el Sur
estriba en que, a causa de la esfericidad de la Tierra, la distancia
que abarca un grado de longitud disminuye en razón directa a la
latitud; es decir, que un grado de longitud en el ecuador es igual a
una milla, mientras que en los polos es igual a cero. Por ello,
desplazarse cuatro grados de longitud en la latitud de 41º es más
corto que en la de 39º.
Por esta razón, entre otras, nuestros queridos y admirados
bisabuelos de la ruta de los clipers (¡descanse en paz el viejo
Cutty Sark!), subían en latitud Sur hasta casi darse de proa con los
hielos de la Antártida: para acortar la distancia, llegar antes que
sus competidores a Australia y hacerse con los fletes de lana más
sustanciosos.
Pero, bien mirado, en nuestro caso lo más rápido sería reparar el
piloto automático o bien poner al grumete a la caña, y hacerle
arrumbar al 123º. Si el muchacho se porta bien y no se nos duerme,
si sopla buen viento y no se nos rompe nada, en un ratito (220
millas poco más o menos, cosa de día y medio) nos plantamos en
nuestro destino.
Un abrazo.
José