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El dolor, las lagrimas y la sal de la tierra   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #1115 de 1506 |
"Olvidándome de las cosas del pasado, me esforzaré hacia mis posibilidades espirituales más elevadas. Me dedicaré de nuevo al servicio de Aquel que Viene, y haré todo lo que pueda para preparar las mentes y los corazones de los hombres para tal acontecimiento. No tengo otra intención en mi vida".
 
 

 
¿Qué significa la capacidad de sentir dolor?
 
¿Siente la piedra dolor?
Sí, el dolor del fragmento quebrado.
 
¿Siente la planta dolor?
Sí, el dolor del tallo arrancado.
 
¿Siente el animal dolor?
Sí, el dolor al perder a su amo.
 
¿Qué hace humano al dolor?
Las LAGRIMAS del dolor, purificado.
 
-JB
 

 
Extractos sobre Las Lágrimas
(del libro "Luz en el Sendero" de Mabel Collins)
 
...las lágrimas, el rocío de la vida.
 
 
Primeramente agota el placer, después agota el dolor, hasta que al fin sus ojos son incapaces de verter lágrimas.
 
***
 
... el choque de afrontar lo que le parece el abismo de la nada. Hasta que no haya aprendido a mirar en este abismo y haya encontrado la paz que allí existe, es imposible que sus ojos lleguen a ser incapaces de verter lágrimas.
 
***
 
No hay humanos ojos que sean incapaces de lágrimas, ni aun los del Maestro, del Adepto o del Instructor durante su vida mortal. Desde que la ilusión y la ignorancia comienzan a desvanecerse del alma; desde que la iluminación empieza a disipar la oscuridad, el discípulo se entristece porque ve por doquiera ignorancia y el sufrimiento que de ella se deriva. Las lágrimas son como rocío en tierra seca, y el hombre se marchitaría en la aridez del mundo material si no hiciese brotar de sí mismo aquella ternura plasmada con lágrimas que, al ablandarlo interiormente, desatan el férreo límite de separación. No le es permitido al hombre conocer cuándo sus ojos sean incapaces de llanto, porque si lo fuera mientras se halla en el estado que llamamos humano, se convertiría en un miembro de la tenebrosa sociedad que lucha por la ruina de la raza. La piedad infinita, la profunda tristeza y compasión, caracterizan al hombre iluminado y son parte intrínseca de la naturaleza de los Redentores de la raza, quienes sólo podrán deponerlas en la misma puerta de la eterna vida, cuando los salvadores y pastores hayan conducido seguramente sus rebaños hasta ella ya través de ella. Pero justo y necesario para el discípulo es saber qué hay una Hora futura en que se enjugarán las lágrimas y no volverán jamás a manar; en que se agotará toda fuente de tristeza y en que, redimida ya la esclavizada naturaleza del hombre, se vea por siempre libre de los torcedores del deseo. No apetecerá ya revestirse de naturaleza humana, y en la condición en que vuelva a nacer será inconcebible el sentimiento que llamamos tristeza. Pero ninguno puede atravesar aquella puerta de la eterna vida hasta que todos la atraviesen; porque al alma purificada y perfecta, a quien le fuera fácil cruzarla para entrar en la vida, se lo impiden los vínculos de simpatía que la unen con otras almas a las que ama mucho más que a sí misma; se lo impiden los profundos cauces de compasión henchidos de aquellas lágrimas que son estigma de la humanidad y una de sus principales glorias. El ser etéreo que mora en un cuerpo material, derrama lágrimas mucho más acrisoladas y sutiles que las que manan de los ojos físicos; y el espíritu llora cuando está en el umbral de la materia y en su oscuridad le sumen las leyes de amor y vida y los vínculos de asociación y parentesco. Así, todo su ser queda suavizado y fundido por el rocío de su propia ternura. Todos los hombres han de estar así suavizados y fundidos antes de poder llegar al estado en que sean incapaces de llanto. Entonces verán los ojos del espíritu puro lo que ahora no tiene para nosotros ni forma ni color, porque es invisible y sólo puede comprenderse por la fe. Esta virtud es la primera cualidad esencial del discípulo que ha oído el grito lejano y quiere entrar en el sendero que eventualmente ha de conducirle al estado en que sea capaz de ver. Lo que llamamos auditividad del ser emancipado y redimido, es la completa conciencia de todo cuanto es, pudiendo discernir fácilmente un sonido de otro, aún sin necesidad de separarlos. El Todo se revela en su viviente actividad a la incesante comprensión de quien es capaz de oír. Esta delicadeza auditiva únicamente es posible cuando los sentidos no sólo han sido sojuzgados sino enteramente desechados con las carnales vestiduras a que pertenecieron. La comprensión por medio de los sentidos ha de haber ya cesado enteramente antes de que el libre y purificado espíritu pueda tener conciencia del Todo mediante la atención.
 


 
VBA: "Existe el momento de aflicción, el momento de soledad que el hombre ha de afrontar... Son las pruebas de la iniciación. Dense cuenta de una cosa... Para que se den cuenta de lo que cuesta entrar en el camino iniciático... Cuando estamos solos, porque tenemos alguna aflicción, no enfrentamos nunca la aflicción, buscamos un sustituto, buscamos una diversión cualquiera. Bien, como siempre buscamos diversiones, el motivo esencial del dolor o de la propia soledad no puede destilar su experiencia. ¿Se dan cuenta?"
 
 
VBA: "El Karma de los hombres es de dolor, de lucha y de incesantes conflictos, en tanto que el Karma de los Ángeles es de armonía, de gozo y de bienaventuranza".
 
"Esta definición del Karma es el resultado de la visión humana desde cierto ángulo de proyección, pero podría objetarse también, elevando el razonamiento a esferas causales, que el Ángel posee una Sensibilidad al dolor, tan aguda como puede ser la propia expresión del dolor humano. Lo que ocurre es que los Ángeles lo perciben o experimentan de muy distinta manera. Esta Sensibilidad, tanto más aguda cuanto más evolucionada, es la vida del Ángel, y provee el campo del sentimiento y de la imaginación humana de la necesaria inspiración espiritual. Sin esta sensibilidad la vida del hombre aquí en la Tierra carecería de sentido o de sabor espiritual, como carece de sabor si le falta la sal, el más sabroso de los manjares.
 
He aquí que la "sal de la tierra", o sensibilidad, es la Vida de los Ángeles en su contacto con la Naturaleza a la cual proveen de sus inestimables dones y de sus vitalizadoras corrientes de armonía. Todo ser humano que se hace sensible a la vida de la Naturaleza y percibe a través de ella los benéficos dones angélicos, se convierte a igual que los Ángeles en bendita sal de la tierra. Es entonces cuando tienen un significado concreto y definido las palabras de Cristo a Sus discípulos: "Vosotros, sois la sal de la Tierra", siendo discípulos de Cristo todas las almas sensibles del mundo que aspiran a la redención y perfección de sus vidas."  -FON
 

 
El Centro de Estudios VBA es una Comunidad espiritual dedicada a honrar la vida y obra de Vicente Beltrán Anglada a través de la meditación, el estudio y el servicio relacionados a: i) la praxis del Agni Yoga, conducente a Shamballa; ii) la colaboración Humano-Dévica; y iii) la Magia Organizada planetaria.

Página autorizada de la Obra VBA en internet, desde 2003. 
Página distinguida con la Bandera de la Paz y la Medalla Roerich.

 


 


Jue, 24 de Jul, 2008 11:00 am

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Thoth NGSM
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24 de Jul, 2008
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