Conferencia VBA
La Obra Creativa Hombre/Deva
http://ngsm.org/vicenteba/conferencias/RD1975-12-02.htm
VBA: "No hay mejor yoga, evidentemente, que el espíritu de servicio y hay que reconocer y afirmar que practicar el yoga, de la clase que sea, pensando sólo en la propia perfección o liberación, es separarse del camino espiritual cuya sutilidad y transparencia se basan en la integridad de principios, en la solidez del propósito y el más absoluto desinterés, estas tres reglas constituyen el sendero de servicio y en su luminoso recorrido nos acompañarán siempre nuestros hermanos los devas."
Los devas del plano astral, a partir del cuarto subplano, tienen la misión de contrabalancear las actitudes humanas con los móviles divinos, se les llama pues, los ángeles del equilibrio, y son precisamente ese tipo de devas los que invocamos en nuestra actividad de servicio en el plano astral. Cuando el equilibrio es perfecto y hay una perfecta armonía entre la actitud humana y el móvil o plan divino, surge como expresión natural la música. La música es la más elevada expresión del equilibrio cósmico; pero, para el esoterista, o para el discípulo, no existe otro tipo de música que la que proviene de ciertos discípulos exaltados, tales como: Mozart, Wagner, Beethoven, Bach, etc.; no se considera música el ruido discordante de la llamada música moderna, que en su mayor parte es una regresión histórica a la vida primitiva y no constituye mensaje dévico alguno para la humanidad.
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En cierta ocasión, el Maestro nos dijo que la curación física de las enfermedades es un asunto puramente mental y está relacionado con un empleo inteligente de los éteres, esto quiere significar que nuestras invocaciones de los devas que constituyen los éteres sutiles del plano físico, la más potente expresión de prana, tienen una importancia trascendente en nuestros trabajos de curación física, no podemos acercarnos, esotéricamente hablando, al problema de la curación partiendo de los viejos principios o de las atávicas tradiciones que utilizaban pócimas, ungüentos o medicinas, aunque todavía tengan su validez, la curación podría ser directa a través del éter sutil o prana, operando directamente sobre la causa de la enfermedad que siempre puede ser localizada en el cuerpo etérico de los seres humanos, la comprensión de este hecho nos inducirá seguramente a trabajar con renovada fuerza en pro de la redención física de la humanidad, cuyas viejas enfermedades provenientes como fatal herencia de las primitivas razas, nos mueven a compasión y son el acicate al más noble de nuestros empeños.
He hablado de compasión, es el más grande de los elementos invocativos para la curación física, es el poder máximo de la humanidad en el aspecto servicio y la más elevada muestra de fraternidad humana, la más elevada forma de virtud, hay que tratar de sentir compasión si queremos atraer a los agentes dévicos, señores de la curación universal, no podemos invocar su fuerza si nuestro corazón está reseco y son áridas las avenidas de nuestros sentimientos en favor de los demás. Recuerden ustedes que Cristo no curaba con pócimas ni medicamentos sino simplemente con la imposición de manos y con el más elevado sentimiento de compasión universal, tratemos de imitarle en ese sentido si de veras queremos curar, los elevados devas que acudían a su pura invocación también acudirán a nosotros, nosotros debemos realizar aquellas cosas más grandes a las que Él se refirió, vamos a tratar de curar con prana puro, utilizando la esencia de los devas que habitan en las más elevadas regiones.
Me pregunto si se darán cuenta de la oportunidad cíclica a nuestro alcance, al incidir sobre todos los éteres planetarios la augusta potencia del Señor de Acuario, es más fácil, dada está divina situación, que podamos sentir compasión y fraternidad, cosa que resultaba realmente difícil, casi inaccesible, en los tiempos de Jesús de Nazaret. Tenemos a nuestro alcance la promesa de Cristo y en nuestras manos un tremendo poder que podemos utilizar conscientemente, el de los devas. Seamos pues consecuentes y tratemos de aprovechar hasta máximo el privilegio a nuestra oportunidad cíclica.
Nuestra tarea en orden al trabajo de curación física de enfermedades es puramente radioactiva, empleando aquí la conocida expresión científica que define nuestros tiempos, y en la medida que podamos rasgar los éteres con nuestros luminosos intentos de curación, nos será posible constatar éxitos apreciables en orden a nuestro trabajo. Aconsejé visualizar el color dorado, símbolo del sol, al tratar a los enfermos, porque este color en distintos y muy variados matices es el color etérico del prana, y pueden a través de éste color ser invocados los devas que en ellos viven y realizan su evolución. El éxito final para el buen practicante es así seguro, pero no depende como ustedes comprenderán, del tiempo y del resultado inmediato sino de la persistencia en una actitud que unida a muchas otras puede preparar eficazmente el campo, el cuerpo físico de los seres humanos, para convertirlos en verdaderos tabernáculos del Espíritu Santo.
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(capítulo XIV del libro "Los Misterios del Yoga")
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