Dedicado a los "sencillos de mente"
y a los "puros de corazón"
"Llamad y se os abrirá. Pedid y se os dará"
Atraer la atención de los aspirantes espirituales del mundo y muy especialmente de los científicos con mente amplia y progresista, sobre aquella misteriosa corriente de vida logoica definida esotéricamente como "dévica" o angélica, considerándola la Energía potencial de la Creación, cósmica, solar, planetaria, humana y atómica.
y a los "puros de corazón"
"Llamad y se os abrirá. Pedid y se os dará"
Atraer la atención de los aspirantes espirituales del mundo y muy especialmente de los científicos con mente amplia y progresista, sobre aquella misteriosa corriente de vida logoica definida esotéricamente como "dévica" o angélica, considerándola la Energía potencial de la Creación, cósmica, solar, planetaria, humana y atómica.
V.B.A.

... el karma es una palabra que no siempre cuando la utilizamos, reflejamos su verdadero significado. El karma somos nosotros, nuestra acción, lo que hacemos es el karma; no existe un karma que está esperando que fallemos para cargarnos con el peso de la justicia sino que es la acción en sí. Una acción buena tendrá un karma bueno, una acción mala tendrá un karma que decimos malo y siempre veremos la lucha de Dios y de Satán dentro del hombre. No es una figura externa como la han presentado casi todas las religiones mundiales. Somos Dios y somos Satán, hay que hacer una gran elección dentro de nosotros para comprender exactamente el valor afirmativo o negativo. Debido a que tenemos un libre albedrío, podemos decidir y es la justa decisión lo que crea la responsabilidad espiritual. El discernimiento abre las puertas de la comprensión y la comprensión las aperturas para la responsabilidad.
Pero en el trabajo de investigación en el propio devenir de la existencia, estamos creando fuerza, somos una inmensa dínamo que está generando energía. Entonces, más que preocuparnos por la energía que se genera a sí misma, porque somos Dios en acción, hay que estar consecuentemente alerta para ver como utilizamos esta energía y ahí surge el problema del bien y del mal. Cuando el mal supera al bien, estamos dentro de un Kali-Yuga y cuando el bien triunfa sobre el mal, estamos en un Satya Yuga, pasamos de una Edad de Hierro a una Edad de Oro, pasando por las fases sucesivas de una Edad de Bronce y una Edad de Plata, que son las cuatro edades dentro del cuadrante cósmico de los dioses, que es el mismo cuadrante del ser humano que tiene la infancia, la juventud, la edad madura y la vejez. Todo es lo mismo, ¿verdad?
Por lo tanto, repito, pero tiene que quedar muy dentro de nosotros, que toda la energía que hayamos podido acumular y que habremos acumulado porque es esta la ley, es que la utilicemos correctamente, que nos sirva de móvil supremo para la acción correcta, que nos permita ser más consecuentes, más conscientes de nosotros mismos y también más comprensivos de los demás, más tolerantes. Porque como sabemos bien, es fácil tolerarse una falta a sí mismo, pero difícilmente perdonamos una falta a los demás y esto es falta de responsabilidad. Hablamos de responsabilidad porque hablamos de fuerza y la fuerza está ahí, dinamizando los éteres, poniéndolos incandescentes, creando nuevas formas de energía y de civilización; pero en nuestras manos está crear una civilización bárbara o una sociedad verdaderamente civilizada. Depende de nosotros, éste es el karma y la Gran Fraternidad regula este karma mediante la Ley, la Justicia de los Señores del Karma.
Pero en el trabajo de investigación en el propio devenir de la existencia, estamos creando fuerza, somos una inmensa dínamo que está generando energía. Entonces, más que preocuparnos por la energía que se genera a sí misma, porque somos Dios en acción, hay que estar consecuentemente alerta para ver como utilizamos esta energía y ahí surge el problema del bien y del mal. Cuando el mal supera al bien, estamos dentro de un Kali-Yuga y cuando el bien triunfa sobre el mal, estamos en un Satya Yuga, pasamos de una Edad de Hierro a una Edad de Oro, pasando por las fases sucesivas de una Edad de Bronce y una Edad de Plata, que son las cuatro edades dentro del cuadrante cósmico de los dioses, que es el mismo cuadrante del ser humano que tiene la infancia, la juventud, la edad madura y la vejez. Todo es lo mismo, ¿verdad?
Por lo tanto, repito, pero tiene que quedar muy dentro de nosotros, que toda la energía que hayamos podido acumular y que habremos acumulado porque es esta la ley, es que la utilicemos correctamente, que nos sirva de móvil supremo para la acción correcta, que nos permita ser más consecuentes, más conscientes de nosotros mismos y también más comprensivos de los demás, más tolerantes. Porque como sabemos bien, es fácil tolerarse una falta a sí mismo, pero difícilmente perdonamos una falta a los demás y esto es falta de responsabilidad. Hablamos de responsabilidad porque hablamos de fuerza y la fuerza está ahí, dinamizando los éteres, poniéndolos incandescentes, creando nuevas formas de energía y de civilización; pero en nuestras manos está crear una civilización bárbara o una sociedad verdaderamente civilizada. Depende de nosotros, éste es el karma y la Gran Fraternidad regula este karma mediante la Ley, la Justicia de los Señores del Karma.
Vicente Beltran Anglada
Magia Organizada Planetaria
La Venida del Instructor del Mundo.
13 de mayo de 1.987
dedicada a honrar la vida y obra de Vicente Beltrán Anglada
a través de la meditación, el estudio y el servicio.
www.VicenteBA.org