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From: Jose B.
To: vicenteba
Sent: Friday, April 08, 2005 7:04 AM
Subject: Re: [vicenteba] In Memoriam Juan Pablo II. Exhortación a laONU
[JB] Gracias, Jesus, por tu constancia y regularidad en el trabajo, los viernes en particular. Hoy sirvo de contrapunto musical, sin animo de polemicas ni controversias, sino de abordar la verdad desde sus diferentes angulos, hasta llegar a su punto neutro de SINTESIS.
Un abrazo, --JB
----- Original Message -----
From: Jes ú s IR
To: Vicenteba
Sent: Friday, April 08, 2005 3:20 AM
Subject: [vicenteba] In Memoriam Juan Pablo II. Exhortación a laONU
EL TRABAJO ESPIRITUAL DE LAS NACIONES UNIDAS Y LA LIBERACIÓN DE LA HUMANIDAD
ONU recuerda al Papa como abogado incansable de la paz
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VBA: "Como es evidente para el ser humano de cierto grado de evolución espiritual, en el ambiente social del mundo existe un gran sentimiento de frustración, de desilusión y de profundo desencanto. Las Iglesias del mundo, sea cual sea particular y típica presentación de la Verdad divina y por elevados y trascendentes que hayan sido los Guías espirituales que las inspiraron en el pasado, han fracasado totalmente en su intento de evocar AMOR de los corazones de sus fieles y creyentes. Fracasaron también los sistemas políticos, económicos y sociológicos en su intento de crear óptimas situaciones sociales. La verdad de estos razonamientos está libre de comentarios contraproducentes. Hoy día, rebasado el ultimó cuarto de siglo XX, el mundo se debate en idénticos problemas, crisis, tensiones y antagonismos que imperaron en el devenir de las razas precedentes o en otras épocas de la historia planetaria. Hay todavía, como entonces, guerras, enfermedades, hambre y calamidades por doquier. Los descubrimientos científicos y el desproporcionado avance de la técnica no han evocado un eco similar dentro de los corazones humanos. Existe un desequilibrio general y todavía el odio, la crueldad y el íntimo sentimiento separativo corroe las entrañas de la Raza. Así, en tales condiciones, puede aparecer como un contrasentido el tratar de confeccionar un código de valores humanos basados en la fraternidad, el orden y la justicia. Sin embargo, tal es la tarea eterna que ha de emprender el ser humano que ha logrado contactar ciertas áreas de poder espiritual y darse cuenta de que todos los demás seres humanos están debidamente impuestos de idénticos valores y principios y que, por tanto, también pueden y deben esforzarse por establecer contacto con aquel centro de paz inalterable, dentro del corazón, en donde no existen tensiones, conflictos ni miedo..."-IAY Cap I
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Fecha: Lun Abr 4, 2005 9:21 am (enviado al GIDGI y a Triangulos)
Asunto: D.K. sobre la Iglesia Catolica... y editoriales de EL PAIS
Asunto: D.K. sobre la Iglesia Catolica... y editoriales de EL PAIS
El alma de la Iglesia Católica está regida por el primer rayo y su
personalidad por el tercer rayo. De allí su amor a la política y al
poder terrenal, y también sus preocupaciones intensamente comerciales
y financieras. El rayo mental de esta iglesia es el sexto. De allí su
estrecha unilateralidad; la cualidad de su cuerpo emocional es de
sexto rayo, mientras que el rayo físico de la organización externa es
el séptimo. Éstos son puntos que deberían interesarle y tener presente
a medida que trabaja. La comprensión de esta peculiar combinación de
rayos exigirá de usted y de quienes actúan en líneas esotéricas, mucha
habilidad en la acción. -AAB-DK: DNE II 436
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1. La Iglesia Católica Romana se distingue por tres cosas, contrarias
al espíritu del Cristo.
a. La actitud intensamente materialista. La Iglesia de Roma presenta
grandes estructuras de piedra –catedrales, iglesias, instituciones,
conventos y monasterios. El método empleado para llegar a construirlas
fue, durante siglos, vaciar los bolsillos de los ricos y de los
pobres. La Iglesia Católica Romana es estrictamente capitalista. El
dinero acumulado en sus arcas mantiene una poderosa jerarquía
eclesiástica y sostiene una infinidad de instituciones y escuelas.
b. Un programa político de gran envergadura y de amplia visión, cuyo
objetivo es el poder temporal, no el bienestar de los humildes. El
programa actual de la Iglesia Católica tiene implicaciones políticas
bien definidas; su actitud con respecto al comunismo lleva en si el
germen de otra guerra mundial. En la actualidad, sus actividades
políticas no consisten en establecer la paz, no importa bajo qué
apariencia la presenten. [e138]
c. Una política planeada, mediante la cual se mantiene en la
ignorancia intelectual a las masas, y debido a ello constituyen las
fuerzas conservadoras y reaccionarias que trabajan poderosamente
contra la nueva era y su nueva civilización y cultura más iluminada.
La fe ciega y la plena confianza en el sacerdote y en el Vaticano, son
considerados deberes espirituales.
La Iglesia Católica Romana permanece atrincherada y unificada contra
cualquier presentación al pueblo de toda verdad nueva y evolutiva, y
tiene sus raíces en el pasado, y no progresa hacia la luz; sus vastos
recursos financieros le permiten ser una amenaza para el
esclarecimiento futuro del género humano, bajo el manto del
paternalismo y la colorida apariencia externa que oculta la
cristalización y necedad intelectual, que deberá inevitablemente, con
el tiempo, ser su perdición, a no ser que los tenues estremecimientos
de una nueva vida, después del advenimiento del Papa Juan XXIII,
puedan ser fortalecidos y desarrollados. --AAB-DK: Problemas Humanidad
============
El Maestro Jesús tomará un vehículo físico y, con algunos de Sus
chelas, llevará a efecto la reespiritualización de la iglesia
católica, derribando la barrera que separa las iglesias Episcopal y
Griega de la Romana. Si los planes progresan, como es de esperar, esto
podrá suceder alrededor del año 1980. --AAB-DK: TSFC 608
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EDITORIAL
Homenaje mundial
EL PAÍS - Opinión - 04-04-2005
No por previsible la muerte de Juan Pablo II ha dejado de provocar un
enorme impacto. Desde la noche del sábado, el mundo rinde un
emocionado homenaje al fallecido Pontífice desde los más diversos
ángulos políticos, religiosos o sociales. Al primer Papa eslavo de la
historia se le elogia sobre todo como defensor de la paz y de la
dignidad de los más desfavorecidos. Independientemente de ideologías o
creencias, de las críticas y no pocas perplejidades que han suscitado
durante sus 26 años de pontificado su firmeza dogmática y su obstinado
conservadurismo en cuestiones sexuales, nadie se ha sentido
indiferente a su desaparición física. Las autoridades italianas
calculan que hasta dos millones de fieles y una pléyade de gobernantes
de todo el mundo se preparan para asistir a sus funerales, todo un
reto para la seguridad.
Nunca antes la muerte de un Papa había causado una conmoción tan
universal. Ni siquiera la del popular Juan XXIII, en 1963, o la del
intelectual y dubitativo Pablo VI, en 1978, artífices ambos del
Concilio Vaticano II, que modernizó las estructuras de la Iglesia
católica. Resulta casi imposible recordar semejante tributo mundial a
cualquier otra personalidad política, civil o religiosa. Rebasa
ampliamente la emoción, el dolor y el afecto expresados tras la muerte
de Teresa de Calcuta, Gandhi o John F. Kennedy. Para el catolicismo, y
muy especialmente para su cúpula cardenalicia, el final de este papado
abre un enorme vacío difícil de llenar. Un reto que los 117 cardenales
electores deberán afrontar cuando se reúnan en cónclave en la Capilla
Sixtina en menos de tres semanas.
Juan Pablo II pasa a la historia como un protagonista decisivo en el
derrumbe del comunismo en Europa. En primer lugar, en su Polonia
natal, a la que antes de morir quiso enviar un telegrama de cariño y
donde misas y concentraciones multitudinarias se celebraron ayer.
"Tenemos una deuda con él. Polonia no hubiese sido libre sin un Papa
polaco", ha afirmado el presidente Kwasniewski. No se puede ser más
explícito. Como tampoco lo ha podido ser más Gorbachov, el padre de la
perestroika, al reconocer su aportación al final de la guerra fría, o
el canciller Schröder al aplaudir sus esfuerzos para la reunificación
de Alemania. Bush, Putin, Chirac, Blair, Zapatero, todos coinciden en
señalar su liderazgo moral, su entrega en la lucha de las causas
justas y su valor como referente histórico.
Juan Pablo II criticó la reciente guerra en Irak, y así se lo reiteró
al presidente de EE UU durante su último encuentro el pasado año en
Roma. Su labor para acercar a judíos y árabes también mereció ayer el
amplio reconocimiento en Oriente Próximo. El israelí Sharon, el
egipcio Mubarak y el palestino Abbas destacaron su dedicación a la
paz. Su memoria fue honrada en África y Asia, continentes abrumados
por la pobreza y que Juan Pablo II visitó en repetidas ocasiones. El
mundo rinde homenaje al Papa que se ha ido.
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Carisma contradictorio
EL PAÍS - Opinión - 03-04-2005
Juan Pablo II, el primer Papa no italiano en cuatro siglos y medio, ha
fallecido con varias espinas clavadas en el alma. La primera, la de no
haber muerto durante uno de sus innumerables viajes (más de un
centenar), que hicieron de él un Pontífice itinerante. El polaco Karol
Wojtyla tuvo siempre en los pliegues de su cultura eslava, muy
arraigada, la idea del martirio, lo que le ha llevado a mostrar sus
padecimientos físicos hasta el final. Siempre creyó, y da fe de ello
en su último libro de conversaciones, que no fue mártir porque la
Virgen -el día del atentado era el 13 de mayo de 1981, festividad de
Nuestra Señora de Fátima- desvió la bala de su agresor, el turco Alí
Agca. Indicios cada vez más sólidos apuntan que actuó por orden de los
servicios secretos del Este, que no sin razón veían ya al Pontífice
como un colosal enemigo. No es casual que Wojtyla haya sido el primer
Papa polaco de la historia que acuñó el concepto de "mártir de la
caridad" para añadir al clásico de "mártir por odio a la fe".
Eso explica que haya querido vivir hasta el final, y sin renunciar, el
calvario de su deterioro físico como un martirio voluntario y de
fidelidad a su "teología de la cruz", en contraste con la teología de
la liberación, que combatió hasta condenar al ostracismo a buena parte
de sus seguidores.
Otra de las espinas fue la de no haber podido pisar Moscú ni Pekín, su
gran sueño, como coronación de sus viajes. Se lo impidieron la Iglesia
ortodoxa rusa y el Gobierno chino. Estuvo siempre convencido, con
razón, de que contribuyó decisivamente a la caída del comunismo. Sabía
que lo habían elegido en el cónclave pensando en que el gran enemigo
de la Iglesia se estaba desmoronando y que él conocía al dragón como
pocos por haberlo combatido y sufrido en Polonia. Su última "santa
venganza" tenía que haber sido gritar en la plaza Roja o en Tiananmen
como lo hizo en su país: "¡Nadie tiene el derecho de eliminar a Cristo
de la historia!". No lo consiguió.
Su pontificado de 26 años, uno de los más largos de la historia, es
difícil de definir. Hará falta tiempo y mayor distancia para valorarlo
y juzgarlo. Fue paradójico y contradictorio. Wojtyla llegó al trono de
Pedro como arzobispo de Cracovia con fama de haber sido el prelado más
joven del Concilio Vaticano II. Gracias a su conocimiento del
comunismo ateo, llegó a Roma con la esperanza de poder traer a la
Iglesia los aires del llamado socialismo de rostro humano. Rompió
barreras: un Pontífice deportista que nadaba y escalaba montañas;
profundo conocedor de las técnicas de comunicación hasta el punto de
ofrecer en el Vaticano una rueda de prensa internacional; el primero
que de alguna forma desacralizó la imagen mitificada del papado
apareciendo en público con un jersey encima de la sotana y vistiendo
en sus viajes pantalones cortos debajo de los hábitos, y mil gestos
más de modernidad. Todo eso hizo pensar al principio que nos
encontrábamos ante el primer Pontífice de corte progresista.
Conservadurismo
Pero no iba a ser así. Wojtyla fue un líder que supo usar como ninguno
la fuerza del marketing para hacer más visible la Iglesia en el mundo,
para convertirla en noticia, tras los pontificados anteriores en los
que se había encerrado dentro de las murallas vaticanas. Poco a poco
empezaron a aparecer las huellas de su conservadurismo, tanto en
materia dogmática como moral. Hasta el último momento, como se pudo
advertir en los recientes tropiezos con el Gobierno socialista
español, Juan Pablo II fue duro enemigo de todas las conquistas del
mundo moderno en asuntos de familia y sexo, como el divorcio, el
aborto -al que llegó a calificar de crimen nazi-, las relaciones
homosexuales, la eutanasia y los nuevos avances genéticos.
En el delicado campo del ecumenismo, también mantuvo contradicciones.
Preocupado por el crecimiento del islam, que se equipara numéricamente
al cristianismo, con el aumento vertiginoso de las sectas protestantes
en el Tercer Mundo y con el reciente interés de muchos cristianos por
las religiones orientales, sobre todo por el budismo, el Santo Padre
promovió numerosos encuentros ecuménicos y hasta tuvo gestos
espectaculares como sus visitas a templos budistas, mezquitas y
sinagogas. Pero, a diferencia de su antecesor, Pablo VI, que aceptaba
que el ecumenismo significaba admitir que la verdad está por doquier,
la teología de Wojtyla fue diferente. Para él la Iglesia, cierto,
debía estar abierta y dar entrada a quienes lo deseen, pero sólo en la
Iglesia de Cristo existe la salvación, y sólo en ella está toda la verdad.
Juan Pablo II deja al catolicismo con más visibilidad mundial. Lo
refuerza sobre todo a través de sus viajes, de los que dijo que lo más
importante era "encontrarse con los grandes del mundo", porque son
ellos, según él, quienes tienen el poder de apoyar o perseguir a la
Iglesia. Las comunidades católicas más alejadas de Roma, las que
sufrían el aislamiento de ser minorías, se sintieron con él más
orgullosas y protegidas. Pero al mismo tiempo, dentro de la comunidad
cristiana, deja una profunda herida, aunque sin peligro de cismas.
Existen hoy comunidades, en especial en el Tercer Mundo, que difieren
profundamente de las enseñanzas oficiales de la Iglesia y en las que
están no sólo simples fieles de las comunidades de base, sino miles de
sacerdotes y hasta un buen número de obispos que, en la práctica,
actúan como si se tratara de una Iglesia diferente a la Roma
conservadora. Volver a coser esos desgarrones intentando unificar esas
iglesias será tarea difícil del nuevo Papa.
El colegio cardenalicio -los 117 electores con derecho a votar- debe
estar ya pensando desde hace tiempo sobre el mejor candidato.
Contrariamente a lo que puede creer la opinión pública, la práctica
vaticanista de hoy no es la de pensar enseguida en el nombre de un
papable. En un primer momento, los purpurados, que ya deben estar
dialogando entre sí, especialmente los de más peso específico, deberán
ponerse de acuerdo sobre qué tipo de Iglesia pretenden. Si van a
querer un líder que siga viajando o uno más preocupado por los
aspectos internos de la institución. Si el enemigo -la Iglesia siempre
lo ha necesitado- va a ser, en ausencia ya del comunismo, el
capitalismo, como venía imaginando Wojtyla, o más bien la preocupación
será el crecimiento del mundo islámico y el de las sectas. Si van a
querer que el obispo de Roma resuelva definitivamente problemas
abiertos y polémicos como el sacerdocio femenino o el de los casados.
Si buscan una Iglesia que sepa dialogar sobre los grandes desafíos del
mundo actual, desde los científicos a los políticos, o si prefieren
seguir atrincherados frente a lo nuevo. Y, por último, si colocarán el
foco en Europa o sobre los pueblos nuevos que se abren al desarrollo
económico, donde a la Iglesia le es más difícil penetrar, comenzando
por China.
Sólo después de que se hayan puesto de acuerdo sobre el tipo de
Iglesia que buscan para este siglo llegará el momento de pensar en un
nombre. No habrá que olvidar tampoco intereses más terrenales como el
miedo a elegir un Papa joven, cuyo mandato puede ser excesivamente
largo a no ser que cambien el derecho canónico para poner un límite de
edad también para el pontificado. Ni tampoco el temor a elegir a un
purpurado de un país con gran peso político, o la tentación de volver
a la tradición de preferir papas italianos, considerados más
diplomáticos y con menor capacidad de sorpresas.
La larga enfermedad, así como el vacío de poder en la Iglesia
católica, con un líder que ya no gobernaba, obligará a su sucesor a
replantearse la posibilidad de que el próximo heredero de Pedro pueda
y deba renunciar en el momento en que sus fuerzas físicas y
espirituales no le permitan ya estar completamente al mando del timón.
Mantram de UNIDAD
Que la Luz liberadora de Buda,
el Amor infinito del Espíritu de la Paz
y el Poder indescriptible del Avatar de Síntesis
restablezcan el Plan de Dios en la Tierra.
Este Triángulo cósmico de Entidades extraplanetarias adumbra al Cristo en Su tarea de reaparición en el mundo de las relaciones humanas.Aries - Avatar de Síntesis (Rayo 1ro)Tauro - Señor Buda (Rayo 3ro)Géminis - Espíritu de Paz (Rayo 2do)
[JB] Este novilunio en Aries (nuevos comienzos, viernes 8 de
abril) coincide con el periodo en que los Cardenales Catolicos ponderan sobre la sucesion del Papa... Que los principios del NGSM
rijan en ese proceso... Podemos usar intensamente el Mantram de
Unidad, las "Actividades de Servicio" VBA que invocan al "Gran
Triangulo Magico" y la Gran Invocacion para colaborar con la Jerarquia
espiritual en esos cruciales momentos. --JB
abril) coincide con el periodo en que los Cardenales Catolicos ponderan sobre la sucesion del Papa... Que los principios del NGSM
rijan en ese proceso... Podemos usar intensamente el Mantram de
Unidad, las "Actividades de Servicio" VBA que invocan al "Gran
Triangulo Magico" y la Gran Invocacion para colaborar con la Jerarquia
espiritual en esos cruciales momentos. --JB
Que la Fuerza del Gran Triángulo Mágico
Y la Energía de los Angeles Solares
Actúen sobre los miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo
en la Iglesia Catolica
[penetrando dentro de los éteres planetarios Mentales,
enseñando a las almas el camino de la Verdad, de la Compasión y del Amor].
http://www.vicenteba.org/VBA-Sabado.htm
Auspiciado por la
Red Iberoamericana de la Voluntad al Bien y la Buena Voluntad