Meditación día Martes: Los
Devas
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“
Recogiendo la obra de los Grandes
Señores de la Muerte, de la Justicia y de la Memoria Cósmica, está el
Ángel de la
Liberación. Es, simbólicamente, el ángel que triunfa de todas las
pasiones de
no importa qué lugar en el Cosmos pues donde existe manifestación
existe ley de
necesidad y, por lo tanto, existe la gravitación del karma. El Señor de
la
Liberación es, simbólicamente, el que introducido a través de sus devas
mensajeros, por decirlo esotéricamente, en el corazón del hombre le
permite
situarse por encima de sus propias pasiones, le permite situarse por
encima de
sí mismo, venciendo lo que es del tiempo. La conciencia de la
liberación es una
conciencia atemporal. Está más allá de los cauces del tiempo. Y el
Señor de la
Liberación nos enseña internamente a liberarnos de las limitaciones,
las
limitaciones engendradas por la lucha de los tres elementales: físico,
astral y
mental, que constituyen el mecanismo de expresión del alma en esta
presente
ronda planetaria.
Ustedes
saben que la creación en el tiempo de
un universo, como la creación de un ser humano, viene precedida por la
Cruz
Kármica. Según se nos dice, está más allá del conocimiento de los
hombres, y
aún de los más exaltados Adeptos, este concepto de la Cruz que precede
a la
vida de cualquier universo. Los Señores del Karma, cada cual en su
función
interna, ven las necesidades universales del Logos que va a tomar
cuerpo de
materia en el universo y, de acuerdo, con esas necesidades se orienta
la Cruz
Kármica, los puntos cardinales, siendo estos puntos cardinales una
constante en
el cosmos.
El norte
de todo universo, de toda
constelación y de toda galaxia va orientado siempre hacia un universo,
una
constelación o una galaxia de tipo superior. Existe aquello que
llamamos el círculo-no-se-pasa,
el círculo
infranqueable impuesto por el Logos de todo universo porque el círculo
máximo
de expansión, así como el círculo de expresión mínima, están llevados
adelante
por las características de los Señores del Karma, los cuales limitan la
presión
del Logos y lo sitúan dentro de su propio círculo-no-se-pasa.
Allí debe, inexorablemente, realizar su evolución. Una evolución que
más
adelante rebasará las dimensiones del espacio para fundirse, a través
de
iniciaciones cósmicas, con aquellos centros de atracción superior que
constituyen la reorientación activa y positiva de todo universo, de
toda
constelación y de toda galaxia.”
VBA-
Conferencia Barcelona 7/10/80
Hilda