
El Pelícano es el símbolo del Grado del Caballero de la Rosa Cruz.
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El Grado del Caballero de la Rosa Cruz es el “Grado Fundamental” que sólo puede obtenerse cuando el M.M. ha resucitado de entre los muertos; ha sido admitido (1er Grado), y aprobado (2do. Grado) y ascendido (3er. Grado), y sólo entonces puede ser perfeccionado. [Cfr. TS7R II, 127-128]
Este activo de trabajo con las fuerzas del Alma está perfectamente representado por el Pelícano. El Pelícano se muestra perforando su pecho con su pico para así alimentar a sus vástagos con su propia sangre. El alquimista debe entrar en una especia de relación sacrifical con su propio interior. Debe alimentarse con las propias fuerzas de su Alma, para sí desarrollar un embrión espiritual dentro de sí mismo. Todo aquel que ha tenido un verdadero desarrollo espiritual conoce bien esta experiencia. La imagen que uno tiene de sí mismo debe cambiar, transformarse y sacrificarse al Ser espiritual. Esta es invariablemente una profundamente dolorosa experiencia que somete a prueba las recursos propios. De esta experiencia eventualmente emerge el Ser espiritual, transformado a través de la Experiencia del Pelícano. El Pelícano es en su sentido espiritual una imagen válida de la Experiencia de Cristo y así ha sido utilizada por los antiguos alquimistas. [ http://www.levity.com/alchemy/alcbirds.html ]
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El Logos solar [...] se expresa a Sí Mismo a través del Rayo divino, su 2º aspecto, y este Rayo es la suma total de la radiación de los Señores de Sabiduría, los Hombres celestiales, los Dragones, la Unidad y el Amor. Dicha fuerza fluye a través de Ellos, que a su vez se revisten con la forma, o como lo expresa H. P. B.: "El Rayo primordial se convierte en el «Vahan» para el Rayo divino" (El Rayo divino contiene en sí a otros 7 rayos y constituye: El cisne y sus 7 vástagos, o el Logos solar y los 7 Logos planetarios). [ http://www.arteglobal.com/cesar/el_loto_causal.htm ]
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[LAHR] Para D.K. el trabajo masónico culmina cuando el ser humano ha sido admitido en la Jerarquia Planetaria como discípulo aceptado, aprobado como discípulo iniciado dentro la Logia de Shamballa, y ascendido como iniciado menor en la Logia de Sirio. Sólo entonces la Experiencia del Pelícano, la experiencia crística de todo Nirmanakaya que se autoinmola para poder dar vida, puede ser completada. El simbolismo y tema del Grado del Caballero de la Rosa Cruz, dentro de la Masonería Especulativa, es el del hombre que habiendo muerto a su naturaleza terrena, ha resucitado a su naturaleza espiritual, a través del proceso de generar dentro de sí el embrión espiritual del Gran Sacrificio; el cual lo conecta definitivamente con la Gran Logia de Sirio, más allá de la Jerarquía terrena. El hombre así, se convierte en un Cristo viviente, que repite la experiencia de descender a la carne para llevar la vida. Experiencia que el mismo Logos realiza, al encarnar desde sí su Universo y sus 7 Logos.
EL ASPIRANTE Y LOS MISTERIOS DE LA INICIACION
SIGNIFICADO DEL PROCESO INICIATICO
por AAB-DK
La iniciación es considerada una ceremonia cuando llega a un punto culminante en el proceso iniciático donde la conciencia del discípulo es dramáticamente consciente de los miembros de la Jerarquía y de su propia posición, en relación con la misma. El discípulo hace de esta comprensión un símbolo -sucesivamente y en creciente gran escala- como si fuera una gran [i531] ceremonia rítmica de revelación progresiva, en la cual él, como candidato, es el centro del escenario Jerárquico. Esto definidamente es así (desde el ángulo ceremonial) en las primeras dos iniciaciones y en relación con el Cristo como Iniciador. Después de la tercera iniciación, el ángulo del ceremonial va desapareciendo en su [e437] conciencia, porque las iniciaciones superiores no son registradas por la mente (con su capacidad para reducir el conocimiento a una forma simbólica) y trasmitidas al cerebro, sino que llegan al cerebro y allí son registradas por medio del antakarana; los resultados de la experiencia de expansión son de naturaleza tan definida que no pueden ser reducidos a símbolos o a acontecimientos simbólicos; son amorfos y permanecen en la conciencia superior.
No quiero significar que las enseñanzas dadas en el pasado por los distintos grupos ocultistas, o en mi libro Iniciación Humana y Solar, son incorrectas y no relatan con exactitud lo que el candidato cree que tuvo lugar. Trato de explicar que el aspecto ceremonial se debe a la capacidad del discípulo para construir formas mentales, y (lo que es de mayor importancia), constituye su contribución a la futura exteriorización de las primeras etapas del proceso iniciático. Cuando un adecuado número de discípulos consiga relacionar la Tríada espiritual con la personalidad fusionada con el alma y ocultamente "precipite" las energías de la mónada por intermedio del antakarana, entonces la primera y segunda iniciaciones pueden ser "ceremonialmente" efectuadas en la Tierra.
Las iniciaciones superiores no pueden ser presentadas así, lo serán en el plano mental por medio de símbolos y no por detallados acontecimientos ceremoniales. Tal presentación simbólica tendrá validez para la tercera, cuarta y quinta iniciaciones. Cuando hayan tenido lugar estas cinco grandes expansiones, las iniciaciones ya no serán registradas como ceremoniales efectivos en la Tierra o como visualizaciones simbólicas en el plano mental. Resulta difícil encontrar una palabra o frase que pueda expresar lo que ocurre; lo que más se acerca a la verdad es la "existencia de la iluminación por medio de la revelación". A este respecto, [i532] observarán que a la quinta iniciación se le da el nombre de Revelación. Por lo tanto, tenemos una secuencia de las consecuencias o resultados de la realización espiritual y es:
1. Ceremonial factual, basado en la exteriorización.
Primera iniciación - El Nacimiento.
Segunda iniciación - El Bautismo.2 Representación simbólica, basada en la visualización espiritual.
Tercera iniciación - La Transfiguración.
Cuarta iniciación - La Renunciación.
Quinta iniciación - La Revelación. [e438]3. Iluminación por medio de la Revelación, basada en la Luz viviente.
Sexta iniciación - La Decisión.
Séptima iniciación - La Resurrección.
Octava iniciación- La Transición.
Novena iniciación- La Negación.
Será evidente que estas tres tentativas de definir el proceso de la iniciación presentan sólo el aspecto externo de la forma; cada iniciación tiene tres aspectos, como lo tiene todo lo que existe en la naturaleza, pues la iniciación es un proceso natural. Tenemos ante todo su aspecto forma; luego su aspecto alma o conciencia, y finalmente su aspecto vida.
En el aspecto forma culmina la experiencia y se presenta a la comprensión del discípulo el proceso iniciático; el aspecto conciencia indica en forma misteriosa el grado de expansión cuando el discípulo ha pasado por el proceso; el aspecto vida permite el contacto extraplanetario, indicando así un posible futuro y los eventuales procesos de identificación. Podría agregarse que el ceremonial efectivo admite al discípulo en pleno compañerismo con la Jerarquía; la representación simbólica indica al discípulo el Camino hacia Shamballa, y la revelación iluminada presenta al iniciado el puente entre nuestro plano físico cósmico y los mundos internos subjetivos y cósmicos; esta entrada en el puente (hablo en símbolos) [i533] revela la existencia del Antakarana cósmico, creado por el Señor del Mundo y Su Grupo de Ejecutivos.
Esta información relativa al proceso iniciático es de naturaleza correlacionadora y sólo de utilidad para ustedes a este respecto. La síntesis solar subyacente demuestra ser la plataforma fundamental dada en Tratado sobre Fuego Cósmico. Fuera de esa implicación, la información no tendrá ninguna utilidad. Sin embargo, permitirá comenzar a desarrollar el sentido esotérico de síntesis.
Estos tres grados de apreciación o comprensión del proceso iniciático están insinuados en el trabajo masónico. El aspecto ceremonial puede relacionarse con el grado de Aprendiz Aceptado, el grado de Compañero Artesano, más ciertos grados poco practicados, como por ejemplo el grado de Masón de la Marca y uno o dos más, siendo expansiones de la enseñanza implicada. Las iniciaciones comprendidas por el término representación simbólica, encuentran su primera insinuación en el sublime tercer grado, el del Maestro Masón, en el Santo Real Arco y en uno o dos grados sucesivos; los grados superiores del Rito Escocés constituyen una tentativa vaga y nebulosa por mantener ante los masones del mundo esas expansiones de conciencia y crecimiento en la luz, experimentadas en las restantes iniciaciones superiores [e439] --las sometidas al proceso llamado de iluminación por medio de la revelación.
El trabajo masónico es una tentativa antigua y laudable de conservar, en forma germinal, la verdad espiritual respecto a la iniciación. A pesar de la distorsión, de la pérdida de algunos Antiguos Delineamientos [Landmarks] y de la deplorable cristalización, la verdad está ahí, y en fecha posterior (en la primera parte del próximo siglo) un grupo de masones iluminados reordenará los rituales y adaptará las actuales formas y fórmulas de tal manera, que las posibilidades espirituales, simbólicamente señaladas, emergerán con mayor claridad y más profunda potencia espiritual; la forma venidera de la masonería en la nueva era descansará necesariamente sobre la base de una cristiandad recientemente interpretada e iluminada, sin tener relación alguna con la teología, y será de naturaleza [i534] universal. Su forma actual, que se apoya sobre una base judía, que data de casi cinco mil años, debe desaparecer. Esto tendrá lugar, no por ser judía, sino porque es antigua y reaccionaria y no ha seguido el paso evolutivo del sol por el zodíaco. Este paso debe simbolizar, y en efecto simboliza, la evolución humana, y así como la vuelta al pecado de los hijos de Israel en el desierto, constituyó su retorno a una dispensación y un ritual religioso caduco y desaparecido (la religión de los pueblos en la era de Tauro, el Toro, simbolizada por su caída y adoración al becerro de oro), también la masonería moderna está actualmente en camino de hacer lo mismo y las antiguas costumbres y formas, consistentes y correctas en la dispensación judía, han caducado y deben ser abrogadas. Lo mismo puede decirse de la raza judía que, al rechazar al Cristo como el Mesías, ha permanecido, metafórica y prácticamente, en el signo de Aries, el Carnero o la Víctima Propiciatoria; ahora debe entrar en el signo (hablando también simbólicamente) de Piscis, los Peces, y reconocer a su Mesías cuando vuelva en el signo de Acuario. De lo contrario, repetirán el antiguo pecado de no responder al proceso evolutivo. -TSR V
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Más allá de las connotaciones subjetivas, hoy sólo quiero decir que me parece una belleza el símbolo adoptado para este evento. -Saludos, Mirta (Argentina)

