Después de dos días de viaje, había llegado a aquella "casa" en la que decían que los mutantes vivían. Entré a la recepción como si lo hubiera hecho todos los días, aunque no sabía muy bien a quien tenía que buscar.
- Perdona chica, ¿esta es la Mansión de la gente rara?
La chica levantó su cabeza y puso cara de enfado:
- Sí, supongo que esto es lo que buscas, aunque aquí no hay gente rara, solo hay mutantes- y se fue con paso decidido.
Al ver que no era muy bueno siendo amable, me puse a andar yo solo por la mansión. Andando por los pasillos, una mujer afro americana adulta y de pelo plateado se me acercó mirándome a los ojos, tenía unos ojos bonitos.
- ¿Qué es lo que buscas?
- Refugio, supongo. Y estar con gente como yo, las cosas ahí fuera no están bien.
- Tranquilo entonces, creo que esto es lo que necesitas- dijo mientras andaba hacia su despacho
Durante el trayecto estuvimos hablando de donde venía y todo eso. En la puerta ponía su nombre completo: Directora Ororo Munroe:
- ¿Ororo?, ¿Qué nombre es ese?
- El mío, y todavía no me has dicho el tuyo-dijo mientras abría la puerta
- Hugo Montenegro, señora
- Señorita, o mejor…directora. Bueno, para entrar aquí y con tu edad, solo puedes hacerlo como alumno, no se si sabes que esta mansión no es solo un refugio, aquí luchamos por un sueño, y todos los que se introduzcan en esta escuela deben hacer lo posible para llevarlo a cabo, y una de estas formas es que la sociedad evolucione y se de cuenta por si misma del problema, sin embargo para que esto se lleve a cabo debemos educar a la juventud, y de eso se ocupa la Escuela Charles Xavier para Jóvenes Dotados.
- Resumiendo, que he entrado en una escuela y tengo q dar clases
- Correcto, y vas a empezar hoy mismo, toma esto-dijo dándo un folleto del horario de la escuela –rellénalo y asiste a las clases que elijas. Ahora, acompáñame
La directora me guió hasta un aula, allí llamo dos veces a la puerta y espero a que abrieran
- Emma, ha llegado un alumno nuevo…tiene que rellenar su horario…-dijo cogiéndome por los hombros (cosa que odiaba)- Chicos ya sabéis que si teneis alguna queja o algún problema, me podeis localizar en dirección…o comentármelo entre clases-dijo mirando a los alumnos y fugazmente a Emma Frost, a lo que ella respondó con una sonrisa notablemente falsa en su cara.
- Adiós Ororo, cariño