El Dr McCoy se acercaba con paso lento por la zona de dormitorios, acercandose a donde se iban a alojar los nuevos. Estaba un poco intranquilo. Tenia que hablar con un antiguo alumno de la Escuela, y la ultima vez que se encontraron luchaban a muerte en Alcatraz. Sabia que el odio del joven hacia la institución que Xavier habia creado era mucho, pero si se encontraba alli, y si habia aceptado ayudarles con los nuevos chicos... ¿habria cambiado?
Se paro frente a una de las puertas de las habitaciones individuales. Estaba abierta de par en par y su inquilino miraba por la ventana, apoyando sus manos en el alfeizar. Su pelo era ahora mas largo, y su volumen muscular tambien habia aumentado. Claramente ya no era el joven que habia abandonado la Escuela para unirse a las fuerzas de Magneto. Vestia un traje negro, naranja y rojo. Su equipaje estaba a un lado de la cama, y el uniforme de la escuela, doblado y sin tocar, junto a la almohada.
-Bienvenido
John...
El mutante australiano alzo la mano derecha y de ella salio una lengua de fuego que se paro a escasos centímetros del peludo profesor. En un momento, la masa ígnea se transformo en una mano que, con el dedo indice hacia arriba comenzo a hacer un gesto negativo. Tan repentinamente como se formo aquel ingenio de fuego, desaparecio, dejando una tenue brisa.
-Le agradeceria que no volviese a usar ese nombre, McCoy. Ya no respondo a quien me llama asi, o simplemente le doy una calida negativa. La mayoria de las veces, no soy tan amable.
Pyros se volvio hacia el miembro de los X-Men. Definitivamente se habia convertido en un guerrero, y sus movimientos estaban calculados al milimetro.
-No deberias usar tus poderes tan a la ligera. Los demas chicos estan aprendiendo y podrían...
-Y eso me lo dice el mutante superágil que lee el Washington Journal colgado de la lampara de su despacho.
-Touche.
Hank calmo sus nervios. El Miembro de la Hermandad intentaba intimidarlo, pero el Doctor ya estaba curtido en mil batallas, y no iba a dejarse dominar por la situación. Cambio de tema rapidamente.
-Como tienes copia del programa de clases y conoces las instalaciones solo venia a decirte que ayudaras a Jean en sus clases.
Pyros sonrio, y a McCoy no le gusto esa sonrisa.
-Cuando ella este preparada para ocuparse de un grupo de niños asustados, que me avise. Yo ya tengo la lección aprendida. Seguro que sabre hacer que los alumnos la comprendan tambien.
Henry McCoy empezaba a dudar de que hubiese sido una buena idea que los miembros de la Hermandad estuviesen en la Escuela. ¿Serian capaces de...? No, debia olvidar aquellos pensamientos y volver a centrarse. Habia mucho trabajo que hacer.
-He de irme, siguen llegando alumnos y hay que alojarlos.
-No se preocupe por mi. Se arreglármelas solo.
Y diciendo esto, cogio el uniforme de su cama con una mano, y mientras salia por la puerta, se lo dio al Dr McCoy.
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