Hoy tenía mi primera clase de control de Energía y Pyros me iba a acompañar…después de lo del otro día, no tenía muchas ganas de verlo, pero qué remedio tenía, la nueva escuela debía aceptarlos a todos. No podía entretenerme demasiado, tenía los minutos contados para no dar una mala impresión a los nuevos alumnos. Cogí mi horario, la clase se daba en los exteriores de la mansión. Baje las escaleras del hall con mi traje rojo, cada vez que lo miraba me acordaba de los ojos de Scott…no tengo que pensar en esas cosas. Continué bajando las escaleras, una chica tenía la puerta abierta y hablaba con alguien, el reflejo no me dejaba ver quien era, sería un alumno nuevo, pensé. Me acerqué tranquilamente y la niña al percatarse de que me encontraba allí salio corriendo hacia mí algo asustada:
- Señorita Grey, este hombre quiere hablar con la señorita Munro
- No te preocupes, ya me encargo yo
Me acerqué al hombre y le estreché la mano:
- Soy…
- Encantado de volver a verla Doctora Jean Grey- dijo estrechándome la mano y cortándome en la presentación
¿Volver a verme?... no me sonaba para nada su cara, me conocería de alguna convención o algo de hace 6 años… pero ¿cómo se me iba a olvidar su cara…?
- Le llevaré al despacho de
Me di la vuelta y empecé a caminar delante de él para que me siguiese:
- Y su nombre es…
- Mi nombre no importa ahora mismo Doctora, pero sí cómo esta usted, tenía entendido que había sufrido una crisis de bipolaridad esquizofrénica y que había fallecido
- Eso no importa-dije mientras me giraba para mirarle a la cara, su mirada no era penetrante, sino dulce, como la que tiene un padre con su hija-estoy segura de que no volveré a perder el control
- Eso espero, me dijeron que murió mucha gente
Ante ese comentario me quedé perpleja, ¿cómo había llegado a tener toda esa información? y disimulando continué mis pasos, hasta darme cuenta de que el hombre se había desviado para hablar con John Allerdyce diciéndole algo al oído, decidí esperarlo.
- ¿Conocía a John?
- Hace algún tiempo estudiamos juntos
¿Estudiar juntos?, este hombre aparentaba, como poco, 31 años y Pyros solo tenía 26, no me cuadraban las edades, pero tampoco tenía intención de preguntarle ahora, ese hombre era muy extraño, no podía dejar que alguien como él entrase en la mansión así como así, podía haber superado los escáneres de la mansión, pero a ver qué podía hacer con un escaner psi. Intenté escanear su mente, pero lo que me encontré fue impresionante, sus bloqueos mentales eran impenetrables, ni el mismísimo Charles Xavier podría haberlos construido y menos destruirlos. Intentar usar la fuerza fénix para romperlos podría haber conllevado la muerte, en mi entrenamiento no había practicado la telepatía en estos 2 años. Esos escudos eran como si fuesen dos mentes unidas intentando defenderse…y eso solo era posible si ese hombre fuese…
- ¿Quién eres?- le pregunté mentalmente mientras continuaba andando delante de él y sin mirarlo
-Un amigo que viene a proponer un trato- tras decir esto me giré para asegurarme de lo que decía, y sus ojos me sonaban mucho, me miraba igual que lo hacía Xavier cuando hacía algo que le sorprendía, una mirada dulce
- ¿Conocías a Xavier?
- Era un intimo amigo, él me enseñó todo lo que sé
-Yo creo que erais algo más…tu cara, se parece a la suya, me refiero a los gestos y esas cosas
-No me extraña, nos veíamos muy a menudo
Ahora era el momento de avisar a Ororo mentalmente, el hombre chocheaba y se puso a hablar sobre algo que no comprendía:
- Tráelo, no te preocupes, hay que darle una oportunidad a todos los que nos pidan ayuda
- Pero no creo que este quiera ayuda
- No te preocupes
Continué la conversación con el hombre:
- Charles no os contaba todo lo que ocurría a vuestro alrededor, muchas eran peligrosas y era mejor no saberlas y ocultarlas
- Es aquí - dije asombrada por lo que decía el extraño
Llame a la puerta:
- Sí- dijo contestándome y continuó hablando con un alumno- y Hugo, ya sabes, esto es una escuela no un club de alterne y esas cosas son sancionadas, pásate esta tarde por el tablón de sanciones, no podemos permitir que en un colegio privado ocurran esas cosas a la vista de todos los alumnos, vete y que te vea aquí solo cuando sea realmente necesitado- Ororo estaba muy sulfurada, ¿qué habría pasado?, se sentó y me miró- ¿Qué ocurre señorita Jean?- dijo mientras me invitaba a entrar
-Hola Ororo – dijo el hombre entrando en el despacho
-No, tú no, tú no puedes ser tú, aquí no, ese no era el trato- dijo asustada y dando unos pasos hacía atrás nerviosa, era como si hubiese visto a un fantasma
-¿Puedo sentarme?
-Sí claro-dijo mirando al hombre, se fijó que me encontraba en la puerta con la puerta abierta – Jean ¿te importaría cerrar la puerta?, esto es una conversación privada –dijo muy nerviosa todavía
Fui a usar mi telekinesia para cerrarla, mientras le hacía señales indicándole que me quedaba allí, pero una ráfaga de viento se me adelantó y casi me da con la puerta en la cara. Me fijé en el ¡click! Que hizo la puerta, Ororo nunca cerraba con seguridad su puerta por su claustrofobia, algo raro pasaba ahí dentro, intenté escuchar la conversación, pero hablaban telepáticamente y con sus escudos era imposible escucharlos, necesitaba ayuda para ello