Tormenta estaba en su despacho, comunicando uno a uno a todos los alumnos de la escuela por el interfono si debían o no ir a conocer una nueva escuela
-Jubilation Lee, debes ir a la nueva escuela; Theresa Rourke, te mantendrás en la escuela; Katherine Pryde, te quedarás en la mansión; Rahne Sinclair, abandonarás la escuela; Tessa, te quedarás en la mansión; Hermanas Stepford, abandonareis la mansión; Monet St.Croix, te quedas en la mansión
En ese momento, Jean llamó al despacho de Ororo y entró
-¿Me mandaste a buscar?
Ororo se sorprendió al ver a su amiga en su despacho. La miró a la cara y le sonrió levemente. Después, sin decir ni una palabra, ni un gesto, volvió a su lista y terminó con ella
-Señorita Leyu Yashida, abandonarás la Mansión
-¿Me mandaste llamar para esto, Ororo?- dijo Jean seria
-eso es todo, continuaremos las lista masculinas mañana por la mañana, aquellos que abandonéis la escuela por unos días...- Ororo la miró a la cara y le sonrió picadamente mientras de su ojo derecho le caía una lágrima casi transparente -tened las maletas preparadas. Por cierto- dijo sin terminar de apagar el micrófono- las clases de la señorita Grey y Frost vuelven a darse en esta semana-dijo apagando el aparato -Jean-dijo levantándose-yo, lo siento, actué como una niña, no soy nadie para decidir si te quedas o no lo haces
-No te preocupes.... en el fondo te entiendo
-No, soy tonta, le gustas a Logan desde que lo conozco, esperaba que en dos años... he reaccionado como una niña lo siento- dijo poniéndose delante de su amiga y bajando la cabeza
-Hablaré con él....
-No, no hace falta que lo hagas supongo que, weno, Emma con Hugo, Logan y tú, llegaré a tener a mi príncipe azul algún día -dijo todavía sin mirar a la cara a Jean y echándose hacia atrás para apoyarse en la mesa
-Oye... eres mi amiga y quiero ayudarte a ser feliz.... Hablaré con Logan... le diré que lo nuestro... no puede ser
-¡¡NO!!- dijo poniendo su mano en el hombro de Jean- a ti te gusta Logan, quiero que lo intentéis, preferiría q olvidases mi reacción de hace unos días y para ayudarme...-miró a Jean entre su flekiyo, ahora más largo de lo normal-qué te parece si nos vamos a dar una vuelta y buscamos al principito
-Yo ya elegí hace tiempo... y fue Scott el que salió elegido. Logan es para ti. Además.. hacéis buena pareja
Ororo le sonrió
-ya, pero dudo que sea él a quien busco-dijo mientras le abría la puerta del despacho -Jean, Logan me gusta, pero no va conmigo y hoy por hoy, busco algo más estable
-Como quieras.... por cierto, quiero presentarte a alguien. ¡Nathan!
-Hola Ororo
Ororo se queda asombrada al ver al muchacho de piel blanca, alto y fuerte
y al darle el brazo derecho, pudo ver cierto brillo en su mano izquierda, que escondía tras un guante en pleno septiembre
-Hola, Nathan...
-Él ha sido quien me ayudó a controlar mis poderes- dijo Jean
-Ya veo, gracias por cuidar de Jean, pero ahora nos ocuparemos nosotros, gracias...
-En realidad, me gustaría hablar contigo...- dijo Nathan, mirando a Ororo fijamente
-Sientese-dijo muy formal Ororo y tomando asiento en su sofá rojo-Qué ocurre
Jean se marchó, dejándoles solos
-Me gustaría poder quedarme en la escuela. Jean aún necesita mi ayuda
- Se supone que tu la ayudaste a controlar su poder, tras resucitar, ¿no es así? ¿y por qué lo hiciste?. o mejor, ¿cómo sabias quien era, Cómo la ayudaste? ¿QUIEN ERES?- dijo muy nerviosa, al ver como el extraño sabía cómo ella iba a reaccionar
-Mi nombre es Nathan Christopher Charles Summers.... y Jean es.... bueno, es mi madre...
Ororo, que miraba al hombre con cara de miedo, cambió su cara a la de incredulidad, aquel hombre no era de los que mentía, no tenía cara de necesitar mentir
-¡¿¿Jean es qué??!
Ororo al ver que el muchacho no hacía ningún gesto extraño, se puso todavía más nerviosa y fue a su mesa a tomarse un vaso de agua de tirón
-Mi madre... y Scott es mi padre, pero te agradecería que lo mantuvieras en secreto, al menos de momento
-Pero, y Jean, estará escuchando la conversación telepáticamente, Jean puede leer mis pensamientos, lo descubrirá, ¿pero cómo?-dijo sin para de hablar, desconcertada- ¿Cómo puedes ser así, si, si tienes, su edad...? -Dijo sin parar de dar vueltas por su despacho
-Jean no podrá oír nada de lo que estamos hablando. Como ya sabes, ese poder no lo tiene del todo desarrollado y yo le estoy poniendo algunas barreras.
- pero y con mi mente, puede escuchar los pensamientos, y más si no domina por completo su tp
-No lo hará. No te preocupes. He venido para ayudarla... pero necesito que me permitas quedarme para estar cerca de ella
-Sí, no es problema, entrénala en lo necesario, pero necesito que dé sus clases, compartidlas si queréis, así podrás controlarla durante más tiempo- dijo trankilizándose y tirando su séptimo vaso de papel a una papelera- pero antes de irte- se acercó al muchacho, que seguía sentado con un traje hecho a medida, y le cogió las manos- cuéntame, porqué estás aquí y porqué lo está ella
Nathan la miró y sonrió durante unos segundos
-Jean no está pasando por su mejor momento, como ya sabes. Y Fénix podría aprovechar esa oportunidad
-Sé sincero ¿Podemos ayudarla?
-Vosotros no, yo sí....
-Glup- tormenta tragó saliva al ver el arma que escondía aquel hombre en su gabardina- Nathan, en la escuela no se pueden llevar armas-dijo con una postura muy firme
-Si quieres que ayude a Jean, tendré que llevarla
-Que no abandone tu cuerpo esa arma, prométeme, que pase lo que pase, ningún alumno la verá. no podemos dejar que los alumnos vean al profesorado armado
-Nadie tiene porqué verla. No es un objeto de exposición
-de acuerdo. Acompáñame, te llevaré a tu habitación
-Procura que esté cerca de ella.... por el bien de todos
-Sí