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La desnudez como convicción, en una cultura que la reprime.
Culturalismo, culturocracia y culturopatía.
Entiendo por culturalismo al conjunto de acciones encaminadas a
mantener o a conseguir el dominio de una determinada cultura o de
alguno de sus valores o pautas. De esta cuestión tenemos
innombrables ejemplos en diversas colonizaciones, cristianizaciones,
etc. En estos
casos se destruyen las culturas colonizadas y se impone la cultura
colonizadora. También tenemos un ejemplo de culturalismo en la
persecución de personas que pongan en entredicho un determinado
valor cultural, a pesar de poder ser perfectamente asumido en otras
culturas o en otras épocas. Con respecto a la desnudez es la crítica
de la desnudez pública en niños y adultos y la introducción a estas
pautas culturales de otros grupos humanos sometidos o colonizados.
Entiendo por culturocracia aquellas acciones encaminadas a reprimir
una manifestación que resulte contraria a un determinado valor
cultural, así como a imponer un determinado modelo cultural. Ejerce
acciones culturocráticas quien use la fuerza o el poder para
reprimir, mantener por fuerza u obligar con el fin de mantener
intactos ciertos valores culturales. Con respecto a la desnudez
comprende acciones como criminalizar la desnudez, dictar leyes y
normas contrarias a la desnudez, impedir que se muestre la desnudez
de seres humanos vivos. Perseguir la desnudez en el arte, la prensa,
etcétera.
Culturopatía es el sentimiento de rectitud de un determinado valor,
como puede ser la adecuación de que las personas negras deban ceder
el asiento a las blancas, un hecho que no necesita ser discutido ni
contrastado sino simplemente aceptado y mantenido por su aparente
obviedad indiscutible. Con respecto a la desnudez es el sentimiento
de que es algo que debe mantenerse oculto o algo que puede ofrecerse
tan sólo a la persona amada y que mostrarla en público es un delito,
una falta de respeto, una acción obscena.
Rosa Parks fue perseguida por no ceder su asiento a una persona de
raza blanca, como era la costumbre y su obligación en la época.
Mucho antes las personas de raza negra eran objeto de violaciones,
maltratos y vejaciones. Las personas consideradas apóstatas,
homosexuales o adúlteras pueden ser objeto de ejecución en países
islámicos. Se practican ablaciones de clítoris, circuncisiones y se
colocan pendientes a las niñas, por razón de sexo. El común
denominador de todas estas prácticas es una determinada cultura.
Cada cultura posee unos determinados tabús, unas prohibiciones y
unas obligaciones atávicas, que se vienen realizando por costumbre y
que a menudo se defienden sin que exista un razonamiento lógico.
En tiempos de la esclavitud, las leyes y los poderes públicos daban
la razón a los amos blancos, que podían cometer impunemente
tropelías contra sus esclavos y esclavas. Un esclavo fugado podía
ser y era perseguido por ley y quienes le ayudasen podían recibir
duras condenas. Las mujeres acusadas de adulterio, en uso legítimo
de su derecho a la libertad sexual, son todavía hoy en día
condenadas a morir lapidadas. Cada cultura impone unas reglas que
están firmemente enraizadas en las personas y cuya transgresión
implica la indignación de las personas que son testigos de ello.
Una persona indignada por haber observado lo que ella considera una
transgresión cultural tiene la tendencia a buscar que se termine tal
hecho o que se castigue a quien haya cometido una transgresión
cultural. Si la persona no tiene un poder especial, puede marcharse
más o menos molesta o indignada, puede también denunciar tal hecho o
bien insultar o agredir a la persona transgresora. Si es agente de
policía, puede encontrar o buscar algún artículo para imputar a la
persona transgresora. Si pertenece a la fiscalía o a la acusación
particular, puede magnificar un determinado aspecto o intentar
forzar que su acto se encuadre en un delito incluso más grave. Los
jueces pueden dar crédito a un aspecto único y dar al mismo tiempo
poca importancia o credibilidad a una serie de cuestiones favorables
a la persona acusada.
El mecanismo común de todo lo comentado son los valores culturales,
que pueden ser únicamente válidos para una determinada cultura y
ser, en cambio, despreciables para otras.
Así por ejemplo en la cultura europea actual ya no se castigaría con
la pena de muerte a una mujer que hubiese tenido relaciones sexuales
fuera del matrimonio, ni a quien hubiese tenido relaciones
homosexuales consentidas y no forzadas entre personas adultas o a
quien apostatase de una religión.
Cultura y desnudez
La desnudez humana es una de las cuestiones que se tratan y han
tratado de forma distinta según la cultura o la época de que se
trate. En múltiples sociedades humanas la desnudez fue o es algo
habitual, sin carga negativa alguna. Como es lógico en tales
ambientes no recibe castigo alguno, ni se considera en absoluto
perjudicial para los menores. Se mantiene en ellas intacta la
diferenciación entre genitales y sexo.
A partir de la cristianización de Europa hubo un cambio cultural en
cuestiones de moral y se impuso el modelo de judeocristiano. Desde
entonces la desnudez se ha tratado como una exhibición sexual. En el
modelo judeocristiano, los órganos genitales se ven como sexo, y el
sexo se ha visto como algo sucio, más bien impropio de la humanidad,
supuestamente poseedora de un espíritu superior. En nuestra cultura
han existido y existen quejas, acusaciones y escándalos por la
desnudez en obras de arte, por la lactancia materna en público, por
las faldas demasiado cortas, por los trajes de baño, por las
transparencias de la ropa. Con la cristianización ha habido siempre
un control de cómo deben vestirse las personas y de la desnudez. Así
se considera ya normal el hecho de ordenar a las personas que se
vistan, que se vistan de determinado modo, a expulsarlas por no ir
vestidas según unas exigencias más o menos reglamentadas. A pesar de
una supuesta lucha contra el sexismo, las exigencias son distintas
en función del sexo. Es un torbellino que parte de una idea bien
simple, que es necesario ocultar la desnudez porque en ella hay
sexo. Cualquier persona humana puede tener convicciones y creencias
que según la Declaración Universal de los Derechos Humanos que deben
ser respetadas.
En las culturas que no reprimen la desnudez humana y en los lugares
donde nuestra cultura permite que se exprese nadie ni los menores de
estos lugares se ven perturbados por esta visión. Ello debería ser
suficiente para reconocer que la desnudez simple no es contraria a
los derechos de nadie y mucho menos de la infancia, que crece con
menores complejos, dudas y traumas. Nuestra cultura dice luchar
contra el establecimiento de guetos y no los hay para mujeres,
personas de distintas etnias, etcétera. Sin embargo, para las
personas que desean expresarse en desnudez, pero que mantienen una
cierta visión culturalista de la cuestión, en el sentido que
consideran que puede resultar ofensiva surge inmediatamente el
gueto, un espacio para que se pueda estar en desnudez, sin afectar a
las personas sensibles a esta visión. Las propias personas que
solicitan el gueto, sujetas todavía por los pudores y los tabúes
judeocristianos, se encuentran más cómodas en un gueto cerrado. Son
los movimientos naturistas y nudistas que definen la desnudez como
una actividad que debe llevarse a cabo en ciertos lugares y más bien
en grupo, a la vez que obligan y reglamentan la desnudez, al igual
que fuera de su gueto se reglamenta la forma de vestir y se prohíbe
la desnudez. Estos grupos naturistas mantienen de forma correcta que
la desnudez no es sexo, pero a continuación la reglamentan como si
lo fuera. Habitualmente la ven como una actividad familiar así como
muy a menudo no admiten a hombres solos, una forma de luchar en
contra de la posible aparición de sexo en sus actividades en
desnudez.
La cultura europea va comprendiendo poco a poco la desnudez que se
da en lugares reglamentados, en lugares apartados y en guetos. En
los lugares apartados puede darse la desnudez mientras los mismos no
sean ocupados por personas convencionales, ante las cuales no cabe
otra solución que cubrirse según la costumbre o buscar otro lugar
más lejano o menos accesible. Comprenden la desnudez que se da en el
sí de un grupo organizado, pero no puede comprender todavía la
desnudez esporádica o la que no parece tener ninguna otra
justificación, como puede ser para protestar, para reivindicar, por
motivos profesionales o por otros.
La nudactividad es el reflejo de una convicción y, por lo tanto, en
esta cultura es una forma diferente de tratar la desnudez. Para las
personas nudactivas:
1. La desnudez simple no tiene nada que ver con el sexo.
2. Para mantener la desnudez no es necesario acudir a ningún gueto.
3. Debe evitarse acudir a guetos para desnudarse, en la medida de lo
posible.
4. Con respeto y tolerancia, es posible convivir entre personas
cubiertas o desnudas. mientras sean respetuosas y tolerantes.
5. La desnudez es una actividad higiénica, tanto física como
mentalmente considerada.
6. No existe motivo para ocultar la desnudez o que es apetecible.
7. Las personas deben poder elegir por ellas mismas mantener su
desnudez o vestirse.
8. Nadie debe tener el poder de exigir a otra persona que se cubra o
que se desnude.
9. La desnudez simple no es nunca exhibición.
Nos preguntamos si existe espacio en la cultura europea para que se
respete la convicción de que hay que dejar libre la decisión de las
personas de vestirse como deseen o de estar en cualquier grado de
desnudez. Estamos en el inicio de un movimiento más amplio que ya
anuncio, el de la asociación de personas que opinan lo mismo con
respecto a la desnudez en Europa y en el mundo entero. Las
circunstancias y la persecución desigual a que se somete a las
personas que tienen esta convicción las obligará a presentar una
batalla conjunta, a pesar de que ello no debiera ser necesario, pues
como convicción está ya amparada, al menos, por la Declaración
Universal de los Derechos Humanos.
Tenemos el convencimiento de que son injustas las leyes que
penalizan la desnudez simple, tanto la que se da en el propio
domicilio, como en lugares públicos, sean concurridos o más o menos
desiertos.
Hemos padecido en carne propia detenciones ilegales, acusaciones
falsas, coacciones, insultos, agresiones, multas, desprecios,
silencios administrativos.
En la actualidad sabemos la persecución que sufre Irwin, que ha sido
condenado en Francia por abuso sexual en contra de su hijo, a pesar
de los numerosos testimonios favorables, que no se han tenido en
cuenta, a pesar de sus convicciones nudactivas respetuosas, a pesar
del tiempo transcurrido desde los supuestos abusos y a pesar de una
separación traumática, con los múltiples antecedentes de
manipulación y de criminalización abusiva que ocurre a menudo. En su
favor deseo decir que muchas personas están desnudas delante de sus
hijos e hijas, que es muy difícil que se dé un abuso sobre un menor
de cierta edad y que de darse también es sumamente difícil y poco
creíble que no dé síntomas inmediatos. El deseo de enriquecimiento
ilícito, la venganza contra el cónyuge, el deseo de condenar a
alguien que conmueve el culturalismo de periodistas, políticos,
fiscales, policías y jueces, pueden ser una explicación más
plausible del caso.
Just Roca i Duran.
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Sáb, 28 de Feb, 2009 12:58 am
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nyullnu
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