Cualquier creencia o convicción ha de ser respetada, según la Declaración de los
Derechos Humanos. Una parte de la religión Jainista de la India cuenta con
hombres que viven desnudos como una parte de su creencia religiosa. Por
consiguiente es lógico suponer que si se estableciese esta religión en cualquier
otro país donde exista un teórico respeto y tolerancia para las creencias, no
debería existir ningún problema con su desnudez. Sería necesario establecer los
mecanismos oportunos para proteger estos santones desnudos y sus creencias de
los desprecios y las ofensas por parte de intolerantes.
A menudo podemos darnos cuenta que se tratan de manera bien diferente las
religiones bien establecidas respecto de las convicciones. En cuanto a la
desnudez, en primer lugar niegan que pueda existir la convicción sobre el
derecho a la libertad para vestir, con cualquier grado de desnudez incluido. Lo
llaman "nudismo" o "naturismo", términos que conllevan asociados una serie de
conceptos ya conocidos, estereotipados, como la búsqueda de guetos para
practicar, la idea que la desnudez pueda ofender, la satisfacción de poder
practicar la desnudez en el gueto, la aceptación de tener que desplazarse para
llegar al gueto, entre otras. También cuentan con el papel vigilante del
sentimiento de pudor, que interpretan bien vivo en cualquiera i quizás
consubstancial a la naturaleza humana: no pueden entender que existan personas
sin este defecto o que puedan haberse desprendido del mismo.
Con este tratamiento niegan en resumen que pueda existir la convicción que la
desnudez es un derecho o que la misma solo puede ofender a intolerantes. Puesto
que para quienes la reprimen no en ninguna convicción es, pues, una "actividad"
molesta o incívica, que falta al respeto, que ofende i que desprecia los
derechos de la gente intolerante.
Quienes defendemos esta postura, antes de convencer a la sociedad, debemos auto
convencernos de que tenemos una convicción tan válida como cualquier otra i que
debe ser respetada y defendida como las demás, como expresan los Derechos
Humanos. Comienza a cambiar la hora de tener posturas tibias y de navegar entre
dos aguas. Con opiniones, cartas y otras acciones debemos comunicar nuestra
convicción, llamémosla del derecho a la desnudez.
Mínimos para tener la convicción nudactiva (provisional):
1. Cualquier cosa que pueda hacerse con ropa, se puede hacer con cualquier tipo
de ropa y también en cualquier grado de desnudez, excepto en lo que respecta al
trabajo, por razones de seguridad laboral o de imagen de la empresa.
2. No aceptar y superar el sentimiento de pudor en cuanto a la desnudez simple.
3. Desligarse de cualquier otro concepto que arrastre consigo prejuicios y
estereotipos respecto de la desnudez, que son un obstáculo para avanzar
decididamente. Por lo tanto desliguémonos de nudismo, de naturismo y de restos
de textilismo.