Hola
Pues respecto a tu propuesta Aldair "Te propongo un tema: Como deberíamos
afrontar psicológicamente, animicamente el comienzo de un brote"
Os cuento mi experiencia porque creo que se puede sacar la respuesta a partir de
ella, pero para quien tenga poco tiempo, pondré un resumen al final, aunque se
entenderá mejor si se lee el texto.:
Yo cuando fuí por primera vez a la terapia por recomendación, pensaba "al fín
sabré qué es lo que tengo que pensar". Consideraba prácticamente imposible "no
pensar" en ello. "cuanto más pienso en que me encuentro mal, cuanto más miedo
siento por empeorar y sus consecuencias, más nervioso me pongo... y cuanto más
nervioso me pongo, me pongo peor de la tripa."
Una serie de pensamientos encadenados... más que una cadena, era una espiral,
cada vez me metía más en el hoyo. Cada vez costaba más salir, porque cada vez
estaba más y más dentro.
Total, llego a la terapia, y descubro... que aún contando esta situación, se
deja ese tema totalmente de lado: se habla de cómo es mi vida, cómo vivo desde
que tengo la enfermedad, los estudios, la pareja, cómo me siento ante la gente,
mi relación con mis padres y/o su apoyo, y cómo me dan su apoyo, y el tipo de
apoyo, cómo se comporta la gente que te rodea contigo, etc... "mi vida".
Recuerdo mi médico de digestivo diciéndome tras el diagnóstico "ahora
tranquilito, nada de cosas estresantes, nada de deporte en exceso, etc..."
Al cabo de un año de hacer terapia, sale a la luz que no estaba aprobando
ninguna asignatura de mi carrera. Yo tenía miedo a estresarme por miedo a caer
en un brote. Así que, me matriculaba de una o 2 asignaturas, y me leía los
apuntes (que no estudiar) cuando me apetecía. Me pasaba el día cultivando
plantas, cuidándolas, haciendo deporte suave... y cuando me daba un arrebato,
cogía y leía los apuntes.
Pues en el momento en que salió a la luz este hecho, estaba a la vez empezandome
a encontrar mal, y empezando a sangrar. Esta noticia trajo consigo otra: me
estaba sintiendo un piltrafilla que no valía para nada. Todos mis compis estaban
acabando la carrera, mis amigos también sus respectivas carreras, ganando
dinerito. Y yo me sentía inferior a ellos, menos valioso.
Y salió el primer choque en la terapia, "y porqué no estudias", y yo me
justificaba: el médico me ha dicho que tranquilito, que no me estrese. Y me dijo
el analista, "¿y por estudiar te vas a estresar?"... y yo, "quién no se extresa
en los exámenes"... ¿respuesta? "¿quién no se estresa llevando una vida en la
que te sientes inferior? nos estás trayendo un brote a la vez que dices que te
sientes inferior, ¿no te das cuenta?, en los exámenes se estresa quien los lleva
mal, llévalos bien".
Así que empecé a estudiar, poquito a poco. Digamos que en la terapia me fueron
metiendo más y más caña cuando decía que no me apetecía, o cuando decía que
estudiaba pero que por la noche salía a entrenar, hubiese estudiado o no.
Hasta que terminé siendo consciente de que cuando me rajaba, cuando abandonaba y
no estudiaba, en definitiva cuando me sentía mal conmigo mismo, y me
autodecepcionaba, me empezaba a encontrar mal de la tripa. Hasta el punto de
que... hoy por hoy, lo siento como un acto reflejo. Semana tocándome la barriga,
principio de una tripa suelta. Si empiezo a apretar los dientes, la diarrea se
desvanece.
Y también hoy por hoy, llevo más de dos años... 3 años sin ningún brote. Eso sí,
no me puedo relajar, tengo que luchar para SENTIR que hago lo que YO QUIERO. Que
no me dejo llevar por la apetencia.
Así que ¿cómo afrontar un brote en el momento de un brote? la respuesta más
sencilla: luchando por sentirte bien.
- ¿cómo voy a ponerme a estudiar estándo de brote, si estoy hecho una mierda?
Sacando los libros, poniéndolos sobre la mesa, y cuando me llame el tigre, me
llevo conmigo dos folios para allí también seguir estudiando ¿porqué ese
extremo? porque si no nuestro subconsciente aprende que ir al baño supone
"descanso". Y entonces, nuestro cuerpo... o mejor dicho, tu mente, empieza a
recurrir a esa excusa para descansar, empeorando tu enfermedad.
- ¿Qué pensamiento utilizar para no tener miedo a empeorar, y así entrar en esa
espiral de la que hablé al principio? No busques ningún pensamiento, simplemente
sigue tu vida en la medida de lo que puedas. Si eres trabajador, y por el brote
estás de baja (tendrías que plantearte además algo que te haga sentir mal, como
incluso si tu pareja debería ser tu pareja, si tu trabajo deberías ser tu
trabajo y no deberías buscar uno tan cómodo; etc...) en casa quizás tengas cosas
que te hagan sentir bien: llamar a tu familiar olvidado, reordenar la casa,
pintarla, todo eso que "ya lo haré luego!!!"... pues no lo harás luego, porque
mientras no lo hagas, te estás sintiendo peor.
- Olvida los ansiolíticos... no me refiero a las pastillas, me refiero a buscar
trucos de pensamiento, a quedar con los amigos un rato, a quedar con tu pareja
para "que te dé un abrazo" todo para sentir una "pizca" de tranquilidad; porque
la necesidad de ese ansiolítico crea en tu mente una especie de necesidad-deseo
que desemboca cuando no lo tienes delante: ESTRÉS por desearlo. No digo que
rechaces a los amigos, al novio, los abrazos; lo que quiero decir es que no los
veas como una necesidad, y que si los ves como una necesidad que tengas la
fuerza de no recurrir a ellos, para que tu interior no asocie que tu deseo va
ligado al hecho, para que cuando te falte te dé lugar a estrés. No sé si me
expreso bien.
El cuerpo es muy listo y te sabe engañar, tu mente también. Y lo importante, es
agradar a lo que yo llamo el corazón. El corazón lo defino (metafóricamente)
como la conciencia de la felicidad. Y es, al menos en mi caso, el que me dá
sustos en el intestino cuando no está contento. Ejemplos para que me entendáis:
- Un pobre pidiendo en el metro: el corazón dice "me gustaría darle", la mente
"seguro que tiene recursos para valerse en nuestra sociedad, además mi dinero lo
quiero para mí" (de verdad que pienso así de ¿egoísta?). ¿si no le doy? no le
doy mucha importancia al hecho, otro más... pero algo por dentro me dice,
imagínate que realmente estás en su lugar, y que no hay recursos. ¿si le doy?
quizás halla dado dinero a alguien que no lo necesita, pero por dentro nada me
dice nada. ¿en definitiva? darle dinero me hace sentir mejor, mi corazón se
queda calladito.
- Tienes que poner una lavadora, el lavavajillas, recoger el salón, limpiar el
polvo, hacer la cama, y llamar a tu hermana. Pero, justo en ese momento te
acuerdas de que es domingo primero de mes y te quieres ir de compras, o que
necesitas un TDT y que quieres ir a comprarlo. Creo que es evidente qué es lo
que es más apetecible, y qué es lo más necesario. Si elijes segunda opción, te
vas con el resquemor de tener la casa patas arriba, pero medio te olvidas (ojo,
¿no soléis tener una sensación de incomodidad cuando os váis así de placer de
casa? , y cuando llegas a casa con tu TDT o tus ropas nuevas... te apetece aún
menos recogerla, te tiras al sofá, con tu bolsa o tu adquisición a tu lado, o te
pones a montarla en una mesa hecha un asco... y al final entras en un círculo de
solo apetencias... cuando en el fondo no encuentras nada que te apetezca... pues
estás en una espiral hacia el interior de un hoyo sin fin. Del cual sólo puedes
salir arrastrándote. Si hubieses elegido la primera opción, quizás no tendrías
ni tu TDT, ni tu ropa nueva, ni nada. Pero tienes la conciencia tranquila,
tienes una casita cómoda si sales de ella a tus espaldas, y si vas al día
siguiente, por la mañana tempranito de compras, te sentirás genial.
El corazón, la conciencia de lo que DEBES HACER, yo pienso que es la mejor
inversión para nuestra enfermedad. Requiere luchar para cambiar, y requiere a
veces el esfuerzo de hacer cosas más inapetentes que las apetentes. Pero ¿mi
experiencia? apetece mucho sentirse bien. Es parecido a cuando algunas veces "os
habéis sentido dios" (es una forma de hablar, que conste). Y si os auto
analizais, terminaréis desarrollando una especie de rechazo simultáneo a la vez
que hacéis "lo fácil-lo que no debéis", que os frenará, y no pararéis de hacer
cosas que os hagan sentir bien.
Creo que la maduración de la que mucha gente habla, se refiere exclusivamente a
ello. Hacer lo que sientes que debes hacer. No hay más trucos mentales.
"respirar profundamente para relajarse", "hacer tai chi, yoga" como un
ansiolítico, no va a solucionar tu vida personal. Te va a calmar y tranquilizar
mientras duren los efectos, pero después volverás a tu vida, y cada vez
dispondrás de menos tiempo.
No digo que sea malo hacer estas artes, de hecho, yo hago taichi (cuando pienso
que tengo tiempo para hacerlo), sino que no hay que hacerlo o usarlo como un
parche milagroso que te va a dar la tranquilidad en la vida.
A veces el no parar de trabajar, o luchar por su pareja (yo estoy ayudando y
durmiendo menos por ayudar a mi chica con su exámen de su carrera, porque es lo
que me hace sentir mejor), o lo que sea que piensas que te dá estrés, produce un
efecto opuesto a lo que piensas. Quizás acabas agotado tras tu día super
exigente, pero si duermes bien, es porque tu corazón piensa que has hecho lo que
debías, y no te va a martillear la cabeza mientras la tienes sobre la almohada.
Si tenéis dudas, públicas o privadas, preguntadme. Aunque si la respuesta que
requiere es larga como esta, tardaré en hacerlo.
Un saludo, y espero que haya servido de ayuda.
--- En aeii_org@yahoogroups.com, "aldair_55" <aldair_55@...> escribió:
>
> Hola kuashar82m
>
> Me has dejado impresionado, tienes mi voto para ser el psicólogo oficial del
foro... estaría muy bien saber tu punto de vista en muchos temas que se
plantean.
>
> Te propongo un tema: Como deberíamos afrontar psicológicamente, animicamente
el comienzo de un brote. En mi caso suelo repetir muchas veces determinadas
frases como "ya pasará", "esto es pasajero" pero siempre te vienen ideas a la
cabeza, como la de que este brote puede ser el que me remate definitivamente,
etc etc.
>
> como lo veis?
>