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MANIFIESTO CIUDADANO
Dr. Ángel Gargiulo
(Diplomado superior en economía política- FLACSO)
"No hay mayor poder sobre la tierra, que el que gana las conciencias."
Angel Gargiulo
Preámbulo y bases filosóficas.

Es mucho más revolucionaria y transformadora una declaración
de principios, una toma de conciencia, que una revolución violenta. Una
revolución digna de ese nombre se realiza en el terreno de los principios
de la sociedad, de los derechos y de los deberes de los hombres entre sí.
Un acontecimiento tal excede en mucho a la independencia
política. Define un ideal que debe en adelante gobernar la vida misma de ese
país. Las verdaderas revoluciones, las de las ideas, construyen, no destruyen.
Y aquellas que han triunfado han sido servidas por hombres que
sin renegar de sus principios han tenido no obstante el sentido de lo
posible, como fue el caso de nuestro General Don José de San Martín.
Esto significa enunciar una responsabilidad, una esperanza.
Las naciones son lo que son hoy de acuerdo a quienes las enunciaron
previamente. A partir de ello, gozan del presente, tratan de ser ellas
mismas, de perseverar en el ser nacional, de expresarse en el contexto de la
humanidad toda.
Cuando las políticas gubernamentales responden plenamente a
la vocación de cada Pueblo, es cuando se expresa todo el potencial de una
identidad nacional y se genera la admiración y la gratitud de las
generaciones.
Hoy sabemos que nuestra Patria no es más que una tabla rasa,
y que si demolemos la vieja morada antes de haber construido una nueva
casa corremos el riesgo de encontrarnos a la intemperie bajo la lluvia y el
frío, a merced de ladrones y asesinos.
Sabemos que en las cosas humanas, contamos con la
imposibilidad de obtener de un golpe la perfección, sin el enorme riesgo de
introducir un peligroso vacío, en el que se introducen las peores locuras.
Como no se obtiene el todo se crea la nada. Y es en esa anarquía dónde
florece la tiranía y los hombres son sacrificados en aras de fantasmagóricas
utopías. La imprudencia y la emotividad conducen a la violencia. La sangre llama
a la sangre. Y en esa emulación de brutalidad los hombres pierden la cabeza y
quedan a merced de instigadores, perdiendo el control de su propio destino.
No debe olvidarse que aún frente a la válida resistencia ante
los abusos y desatinos de una clase gobernante, se encuentra el peligro de una
resistencia sediciosa, generadora de anarquía, que se opone al Bien común propio
de la unidad de la nación.
Y no hay rey más tirano que la anarquía.
Para progresar, hace falta primero salir de la confusión...

El hombre frente al Estado
El orden entero de la naturaleza está creado por Dios. Y en el
interior de ese orden está el hombre mismo. De esa creación derivan para el
hombre ciertos derechos fundamentales e inalienables: la vida,
la igualdad, la libertad y el derecho de buscar la felicidad. Del ejercicio de
esos derechos fundamentales el hombre no debe dar cuenta más que a Dios.
Para ejercer mejor esos derechos, el orden entero de la política está creado por
los hombres, y para los hombres, para su utilidad y
beneficio.
Los hombres pues, están por encima del orden político, como Dios está por encima
del orden natural. Como los hombres son los creadores de todo el orden político,
ellos son igualmente la providencia y
los jueces supremos del mismo. Pueden formalmente delegar el derecho
de ser gobernados, pero es para con ellos desde luego que los gobiernos tienen
deberes, es a ellos a quienes esos gobiernos deben rendir cuentas.
Un estado o nación no existe fuera de los hombres que lo forman; son ellos
quienes lo crean por su consentimiento mutuo. Ellos son
sus artesanos, sus jueces y sus testigos. La justicia del poder político deriva
del consentimiento de los gobernados.
Los hombres pues son anteriores al estado.
Trastornar ese orden político, sojuzgar a los hombres en lugar
de servirlos, transformar su delegación original de poder en despotismo
absoluto, es una ofensa al orden entero de la naturaleza, a la humanidad entera,
a Dios mismo. Es una impiedad. Y una obligación y un derecho el resistirlo.

El hombre frente a la "Democracia"
Es en el "derecho divino" de las antiguas monarquías, en dónde
podemos encontrar la raíz de los totalitarismos democráticos actuales.
¿Qué fue y que es el "derecho divino" en política ?
Desde siempre en occidente se tuvo claro que la soberanía
política venía de Dios al Pueblo, quien por sí solo la ejercía de pleno derecho
eligiendo entonces un monarca para que los gobernara. El Pueblo delegaba su
soberanía al rey y ese rey ejercía en nombre del Pueblo y para salud del pueblo
los poderes que le habían sido delegados.
Se tenía por ende este encadenamiento de soberanías:
1º Dios, fuente de todo derecho y de toda justicia.
2º El Pueblo, que poseía naturalmente toda soberanía.
3º El rey, a quien le era delegada la soberanía política y quien la ejercía para
el Pueblo, en nombre del Pueblo.
4º El Pueblo mismo sobre quien se ejercía esa soberanía.
El Pueblo era considerado así, como fuente única de la soberanía política y como
súbdito de esa misma soberanía.
El poder real estaba entonces esencialmente delegado. El
Pueblo tenía ( y tiene) el derecho de delegar su soberanía a quien quiera, aun a
un rey. Aun por toda la vida. Pero el corolario dejaba claro que dicha soberanía
delegada podía retirársele en cualquier momento de no cumplir con el mandato
encomendado.
Aquí la legitimidad del poder real residía esencialmente en el
consentimiento continuado del pueblo a ese poder real.
Fueron los mismos apetitos humanos de poder los que abolieron
al segundo eslabón de la cadena: al Pueblo, creando una nueva ecuación
de poder delegado: Dios- Rey – Pueblo, y generando el absolutismo que
llevó indefectiblemente a la revolución francesa.
El error funesto de la revolución francesa fue que enunció que
"el principio de toda soberanía reside en la nación sin definir previamente que
se entendía como nación y que lugar ocupaba el hombre dentro de esa nación y en
ese estado de cosas. No derogó el derecho divino sino que lo transfirió lo
extendió y lo reforzó. Lo extendió porque no se restringió la soberanía solo a
lo político, sino a "toda soberanía". La reforzó, no reconociendo a ninguna otra
soberanía por encima de ella, (por ej. Dios o,el orden natural). No hizo sino
transferir el derecho divino del rey a la "Nación". Y la nación francesa de ese
entonces optó por el derecho "divino" de tornarse en un estado totalitario donde
reinó el terror y corrieron océanos de sangre inocente. La nación se tornó en un
ídolo sobre el cual cabalgaba una prostituta erigida como la diosa Razón...

¡ Qué extraña idea la de que la tiranía no tiene nunca más de
una cabeza !

Como la Bestia del Apocalipsis puede tener una multitud de
cabezas que renacen sin cesar.
Repasemos las democracias totalitarias del siglo veinte y no
dejaremos de sentir escalofríos de lo que puede significar una mala
acepción del término "democracia": la democracia soviética de Stalin, la
democracia nacional socialista de Hitler, la democracia de la república popular
china... Después de todo, todos ellos hubiesen aceptado el principio de que
"Toda soberanía reside esencialmente en la nación". Cada uno de ellos se
consideraban a sí mismos como la encarnación de esa misma soberanía.
El comunismo mismo transfirió al proletariado el derecho
divino en política, como en la revolución francesa se la habían transferido a la
Nación.
Para abolir el derecho divino en política, no es suficiente dar al
Pueblo toda la soberanía. Falta además reconocer que los derechos
inalienables del hombre, que funda esa soberanía popular, vienen de Dios, están
inscriptos en un orden natural inviolable.
Es verdad que el Pueblo tiene sus derechos, imprescindibles e
inalienables, pero no tiene todos los derechos. El Pueblo no puede erigirse en
Dios y adorarse a sí mismo. Los derechos mismos que tiene le vienen de Dios: no
puede ejercerlos sino obedeciendo a Dios. En el ejercicio mismo de su soberanía
él es el súbdito de Dios. Sin la religión, la democracia misma está expuesta a
todos los peligros de la tiranía. Aún todas las realidades políticas, aún las
más sagradas son relativas por ser creadas y dependientes. Es en este equilibrio
de relaciones de la criatura con su Dios dónde ella funda solidamente la
igualdad y la libertad, y dónde funda al mismo tiempo la majestad de las leyes.
Corta de raíz toda anarquía al mismo tiempo que toda tiranía.
En esa continuidad de la soberanía política, el pueblo se reencuentra
constantemente y al mismo tiempo es súbdito libre y soberano. Súbdito de sus
propias leyes y de la justicia de Dios. Libre porque no obedece sino a las leyes
que el mismo se da. Soberano, porque
su soberanía participa del soberano dominio de Dios.
Podemos resumir todo lo expresado en esta frase de Pedro Damiano que fue el
germen de las naciones Europeas en el siglo XI:

Potestas est in Populo
A summo data Domino.
(La soberanía reside en el pueblo
pero viene de Dios)


El hombre frente a la "partidocracia"
En Atenas, la democracia no era una democracia de "partidos".
Era una democracia directa, del pueblo, que se convocaba a debatir
acerca de los intereses de la ciudad.
Tal era así que quien "hiciera partidos, facciones " o como hoy
llamamos "lobbies" para asegurar los intereses de solo un sector de la
sociedad, se lo consideraba subversivo, traidor a la Patria. Agredía la unidad
de criterio necesaria para atender los problemas inherentes al Bien común y por
tanto se le confiscaban los bienes y se lo condenaba al exilio, sin importar que
otros méritos anteriores pudiera haber tenido.
Fue precisamente la Revolución francesa la que pervirtió el
profundo respeto que se le debe tener a esta forma de gobierno
participativo que nos venía de Atenas, cuna de la civilización occidental y de
todo cuanto de bello y noble generó Europa.
Esta, la revolución francesa, dividió arbitrariamente a la
sociedad en derechas (clero, clase militar, nobleza) e izquierdas ( vulgo y
campesinado), generando una herida ideológica en la sociedad que tomada por el
marxismo, sangró por años. Una profunda y peligrosa brecha que dividió y
enfrentó ideológicamente y militarmente a sociedades enteras haciéndolas olvidar
que hay una única sociedad, y un Bien común que debemos preservar entre todos, y
para todos.
Estas monstruosidades solo fueron posibles durante la
perogrullescamente llamada "Edad de la razón". Época en la que creímos
que el hombre debía ser "la medida de todas las cosas". Allí se sentaron las
bases de las ideologías que le hicieron "perder la razón" a nuestro siglo
veinte: la ideología liberal, la ideología marxista, el nazismo, el fascismo,
los asesinatos de pueblos enteros, ya fuere mediante el exterminio en campos de
concentración o lanzando bombas atómicas sobre civiles inocentes...
Hoy invocando a la democracia, los partidos modernos, especialmente en nuestro
país, transfieren el "derecho divino" a sus partidos, erigiéndose como los
únicos interlocutores de la voluntad popular. Y al "tomar partido" parten, (y
reparten), dividen los intereses
del Bien común. El interés supremo de la nación.
Hoy, así como se abolió esa presunción de "derecho divino" de
las monarquías, debería abolirse la de los partidos.
Un país nunca llega a ser libre sino sujeta previamente al
estado limitándolo y controlándolo en sus acciones específicas. Y sobre todo a
los partidos que hoy manejan el estado a su antojo, aún con el arbitrio de
reformar la constitución tantas veces quieran en su propio beneficio.
Es que hay un contrasentido entre la búsqueda de los necesarios espacios de
poder de los partidos. En sus esquemas partidarios,
la habilidad que más cuenta es la ausencia de escrúpulos, la inautenticidad, la
falta de peso específico moral, el silencio cómplice, la mentira manifiesta
dicha a toda voz.
¿Cual de todas estas "habilidades" son útiles para cubrir los
necesarios espacios de servicio que toda acción cívica lleva implícita?
La especie humana, gregaria por naturaleza, necesita de la virtud para
salvarse en sociedad. La virtud de la solidaridad, la abnegación, la
generosidad, el sacrificio en pos de los demás.
Por ello, quienes están ávidos de subir, de buscar espacios de
poder, adquieren vicios incompatibles con la función de servicio.
Hoy, después de años de alternancia de partidocracias mediocres y
dictaduras corruptas, no nos queda otro camino que profundizar la
democracia, aún en desmedro, en perjuicio, de sus falsos e interesados
pregoneros partidócratas, que han hecho suculentos negocios con ella.
Una democracia en la cual, citando la frase evangélica, siendo
fiel en lo poco, podamos serle fiel en lo mucho a nuestra Patria.
Vale más un vecino comprometido con su barrio o distrito, que
un ideólogo resentido, o un fracasado ávido de poder...
No una democracia grandilocuente e ideologizada. Democracias
vecinales. Comunidades independientes del favor de los partidos y sus
punteros. Que no se arrodillen frente a las dádivas de los planes sociales.
que solo buscan embrutecer y someter más a los que menos tienen.
Comunidades dignas gestionadas por los vecinos más representativos y más
capaces.
Consideraciones sociológicas
No es al azar que hayamos elegido el término "evolución" y no
"revolución", ya que este segundo término indica algo abrupto, una
perdida de continuidad que nosotros no deseamos ni buscamos.
La evolución se da de manera gradual, sobre estructuras que ya existen y que
pueden ser perfeccionadas sin perder lo bueno del modelo original. La humanidad
no avanza a saltos, sino apoyándose en logros anteriores.
Olvidar esto es aproximarse al abismo de la barbarie a la que siempre
podemos volver.
Toda organización social y política se define por sus fines.
En dicha organización se puede optar por dos grandes
vertientes inspiradas en la sociología:
La sociología naturalista niega todos los valores y cualidades
del espíritu. Niega todo aquello que no puede medir y cuantificar con sus
instrumentos. Es decir, solo da fe de la existencia de lo material y actúa,
limita e interpreta la historia según las necesidades materiales de la especie
humana.
La sociología naturalista entrega la sociedad a sí misma. Hace
de la vida en sociedad, un fin en sí mismo. Pretende erigir una sociedad estable
sin raíces sólidas. No ve a la sociedad como un medio para satisfacer los
anhelos del hombre, sino la sociedad por la sociedad misma y por encima del
hombre. No a su medida. No como instrumento para alcanzar un fin. Y aquello que
carece de objetivos, se disuelve en el tiempo. Es la crisis de civilización que
hoy vivimos.
Confronte a los errores de la sociología naturalista contraponemos la sociología
finalista, que es aquella que acepta el ámbito del espíritu. Y con ello el de la
libertad del hombre capaz de proyectarse
sobre la materia. Finalista porque creemos que la vida social no es un fin en sí
mismo sino que es un medio para alcanzar la felicidad y la propia trascendencia
como seres humanos.

Epilogo:
En base a estos principios, invocando la protección de Dios
como fuente de toda razón y justicia, basándonos en el orden natural de las
cosas, y considerando que la crisis civilizatoria en los albores de este siglo
XXI pone en riesgo la misma existencia de la humanidad, es que adherimos a estos
conceptos, convocándonos para llevarlos a la praxis social y política en lo que
hoy constituimos como movimiento cívico no partidario que denominaremos "La
Comunidad".
"La Comunidad"
Movimiento cívico no partidario
Principios generales
1) "La comunidad" NO ES UN PARTIDO POLÍTICO, es más: confronta el
concepto de partido (que etimológicamente significa Partir / Dividir) con el de
COMUNIDAD , (Unión Común de todos los sectores)
2) También rechaza la falsa dialéctica de Derechas e Izquierdas con que se
pretende dividir a la Comunidad para someterla. "La Comunidad" considera que
solo hay gobiernos armónicos o disarmónicos, siendo los primeros aquellos que
consideran la buena organización y administración de todos los sectores de la
comunidad y los segundos aquellos que por intereses corporativos, lobbistas, o
sectoriales favorecen solo a algunos en desmedro del bien común.
3) "La Comunidad" no busca el Poder . ES EL PODER. Es el Poder soberano del
pueblo en ejercicio de sus derechos y deberes ciudadanos. Simplemente busca
organizar a las comunidades para que puedan expresarse en la vida política,
acabadamente y sin restricciones.
4) "La Comunidad" centra como artífice y destinatario final de toda actividad
política al ser humano respetado en su dignidad como tal , desde el momento de
la concepción hasta su muerte natural.
5) "La Comunidad" se compromete a la educación cívica constante , en el marco de
la construcción de la paz social . Aborrece y desprecia todo germen de violencia
y conceptos tales como lucha de clases, etc.
6) "La Comunidad" considera a la educación para el trabajo como el elemento más
importante para resolver el desarrollo social y económico de los pueblos.
Por tanto entre sus objetivos primordiales esta el luchar por la igualdad de
oportunidades para todos.
7) "La Comunidad" considera que las democracias mediadas por los Partidos
Políticos han sido insuficientes e ineficaces, voluntaria o involuntariamente ,
para resolver los problemas acuciantes de la pobreza y el subdesarrollo.
Creemos que esto en gran medida obedece a un esquema de poder que necesita para
alimentarse de enormes masas de población analfabetas, embrutecidas y
desesperadas, que se aferren como única opción a planes sociales dependientes
del favor político de punteros o agentes de partidos. En resumen , las
democracias partidarias no solo no han tenido vocación para erradicar la pobreza
sino que se han desarrollado y han crecido a expensas de ella como un cáncer
sobre el organismo social .
8) Merced al punto anterior "La Comunidad" propiciará siempre y en todo momento
democracias de base, esto es: generar dirigentes genuinos a partir de la
comunidad inmediata: la aldea , el Pueblo, la unión vecinal . Se merituará el
predicamento que estos tengan, no por su extracción ideológica, sino por su
mérito propio, antecedentes de capacidad y trabajo genuino a favor de su
comunidad.
9) "La Comunidad" se propone en ejercicio pleno de sus derechos ciudadanos
controlar el ejercicio de la función pública ejercido por sus representantes e
inclusive plantear proyectos de ley para que sean tratados en tiempo y forma .
10) "La Comunidad" considera que las "ideologías" de los partidos políticos
(invocadas en la mayoría de los casos solamente para auto justificar su propia
existencia) carecen de sustancia frente a las idoneidad y al reconocimiento de
la gente que cada candidato pueda tener . Así, los equipos de gobierno deben
constituirse no por alquimias de los partidos políticos sino por capacidad y
consenso popular.
11) "La Comunidad" plantea una solución frente a los escandalosos "gastos de la
política" ya que cuando un candidato asume por el reconocimiento consensuado de
los ciudadanos, y con un plan de gobierno ya es lo suficientemente conocido para
no necesitar dentro de su comunidad enormes despilfarros en espacios
televisivos, revistas, material editado, o cirugías estéticas. Le basta con la
propia sustancia de su liderazgo natural.
12) "La Comunidad" también propiciará la equidad y la igualdad de
oportunidades de todos los candidatos , ya que hasta el momento el candidato más
apoyado financieramente por grupos e intereses corporativos , es el que más
espacio tiene para comprar en los medios de prensa y difusión . Esto transforma
y pervierte a la democracia como gobierno del pueblo y la transforma en una
plutocracia oligárquica donde los candidatos se perpetúan indefinidamente y
"hasta que la muerte los separe"
13) "La Comunidad" propiciará el fortalecimiento de los cuerpos intermedios ya
que estos son base fundamental de toda democracia republicana genuina. Entre sus
objetivos trabajará para que dentro de los esquemas de cualquier gobierno, se
respeten a todos los profesionales de carrera de cada entidad, instando a que de
acuerdo al mérito y reconocimiento de sus pares, estos ocupen puestos
decisorios en la política de estado de cualquier gobierno.
14) "La Comunidad" trabajará incansablemente por la política de estado de su
propia comunidad, creando en Internet foros permanentes de discusión de todos
los temas que hagan a su desarrollo y a sus necesidades.
15) "La Comunidad" ejercerá de pleno derecho un contralor frente a la autoridad
formal de cualquier gobierno y ejercerá en caso de ser necesario todos los
mecanismos constitucionales para destituir a cualquier funcionario que no
estuviera a la altura de su cargo.
16) "La Comunidad" apela a Dios como fuente de toda razón y justicia , y se
apoya en el derecho soberano de los pueblos de autodeterminarse y elegir a sus
propios representantes. Basará su accionar político en la ayuda solidaria , base
de todo pacto social.

La comunidad propone como plan de lucha:
1) La creación de una red de foros (blogs) asociados a éste, que una las
distintas actividades, y propuestas de cada región en base a estos principios.
Para crear un foro solo hay que dirigirse a www.blogger.com y seguir en 5
minutos unas pocas instrucciones.
2) Arrebatarle al poder formal el espacio para hacer demagogia. Avanzar por
encima de los planes sociales, con la creación de comunidades de base. Podemos
ampliar todos estos conceptos a quien lo requiera.
3) Convocar a la comunidad para formar un partido "sin candidatos ni listas
sábana". Que los candidatos de cada actividad o distrito los ponga la gente, en
base a su trayectoria y su idoneidad.
4) Crear una enorme red solidaria de ciudadanos independientes, en distintas
regiones y lugares, a fin de recrear una democracia renovada, en dónde se
atiendan los verdaderos problemas de la gente.
5) Crear en cada comunidad, cabildos abiertos en forma de blogs, en dónde se
discutan los problemas de política de estado dentro del marco de un debate
serio, reuniendo a la gente idónea en cada tema. Reunir firmas para elaborar
proyectos de ley.

Hoy la democracia está secuestrada por los partidos políticos.
SOLO LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA NOS HARÁ LIBRES, Y NOS
PERMITIRÁ TENER DIRIGENTES QUE REPRESENTEN EL
INTERÉS DEL CIUDADANO COMÚN.




Mié, 8 de Jul, 2009 12:38 am

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