Especiales <br>Martes, 28 de agosto de 2001 -
17:49 GMT <br>"Todavía estamos a
tiempo"<br><br><br><br>Rigoberta Menchú quiere un espacio para la relfexión
sobre
el racismo y la discriminación.<br><br>La activista
indígena guatemalteca Rigoberta Menchú Tum, Premio Nóbel
de la Paz y Embajadora de Buena Voluntad de la
Cultura de Paz de la UNESCO, dio su opinión a BBC Mundo
sobre cuál es la consecuencia más dolorosa del racismo.
<br>"Es que estemos iniciando un nuevo siglo, en el que
problemas tan añejos como la discriminación, la xenofobia y
la intolerancia, siguen vigentes. <br><br><br>
<br><br><br>Todavía estamos a tiempo de reflexionar, de tomar en
cuenta otras opciones. Durante miles de años, los
pueblos originarios hemos sabido convivir con la
naturaleza, respetando sus ciclos de vida y de
regeneración.<br> <br>Rigoberta Menchú <br>Podemos preguntarnos si
¿es éste mundo globalizado el que queremos para
nuestros hijos? La mundialización de las finanzas y de la
especulación bursátil, del narcotráfico, de la pobreza y la
marginación, del exterminio de la naturaleza y de la
destrucción de la esperanza en el planeta. <br>¿Debemos
permitir la imposición de un pensamiento único que lleva a
que sólo una minoría privilegiada -el 20% de la
población del mundo- consuma el 80% de lo que produce
nuestra Madre Tierra, dejando migajas siempre más
reducidas a las grandes mayorías? <br><br>Todavía estamos a
tiempo de reflexionar, de tomar en cuenta otras
opciones. Durante miles de años, los pueblos originarios
hemos sabido convivir con la naturaleza, respetando sus
ciclos de vida y de regeneración.
<br><br>Desafortunadamente, cuando se trata de que sean tomadas en cuenta
nuestras sugerencias, proposiciones y advertencias sobre
los daños irreversibles que está ocasionando el
actual modelo de desarrollo, se nos ignora y se nos
restringe la participación, reproduciendo el mismo sistema
excluyente y discriminatorio que domina el resto de los
espacios internacionales de decisión. <br><br><br><br>Las
comunidades indígenas reclaman un mayor protagonismo en
Durban.<br> <br>Una de las mejores ilustraciones de ese
histórico fenómeno de marginación, no obstante lo
paradójico que pueda parecer, se manifiesta en los procesos
para la participación en la próxima Conferencia
Mundial contra el Racismo, la Xenofobia y las Formas
Conexas de Intolerancia, que se llevará a cabo en la
ciudad de Durban, Sudáfrica, a finales de agosto.
<br><br>Me refiero a la falta de inclusión en el documento
original de convocatoria, de un capítulo específico para
tratar nuestra realidad. De este modo, no se recoge la
esencia de las reivindicaciones que nuestros pueblos han
reiterado en todos los eventos preparatorios de la
conferencia y que pueden resumirse en el respeto a nuestra
existencia como pueblos, el reconocimiento de nuestra
contribución histórica al desarrollo de la humanidad y nuestro
derecho a un desarrollo sostenible, digno y equitativo,
con pleno acceso y control de nuestros territorios y
recursos. <br>Una de las mejores ilustraciones de ese
histórico fenómeno de marginación (...) se manifiesta en
los procesos para la participación en la próxima
Conferencia Mundial contra el Racismo<br> <br>Rigoberta
Menchú <br>En el mundo de hoy, nuestra presencia desafía
la incumplida promesa del sistema de Naciones Unidas
de poner fin a los regímenes neocoloniales que
sojuzgaron a nuestros pueblos y crearon oprobiosas
instituciones de esclavitud y servidumbre. <br>Interpelemos a
los gobernantes de nuestros países, a los dirigentes
de las naciones más poderosas y a los altos
funcionarios de los organismos mundiales que dictan las
directrices globales, para exigir un alto en el camino para
la reflexión y detener esta vorágine que nos
arrastra. Es tiempo de sumar esfuerzos y sabidurías para
revertir fenómenos tan apremiantes como la destrucción
ecológica, la agudización de la pobreza y el hambre, la
intolerancia, el racismo y la exclusión, los cuales no debieran
seguir existiendo