Marciano Vidal cree que la Iglesia le dará la razón
No reeditará sus libros para no corregirlos
Madrid.
La agencia de noticias de los religiosos españoles (Ivicon), ha
publicado una amplia entrevista realizada al teólogo Marciano Vidal,
en cuyas obras el Vaticano señaló diversos errores. En ella, el
religioso redentorista confía que un próximo Concilio, un Vaticano
III, le dé la razón. Cabe recordar que la Iglesia reprochó a Vidal,
entre otras cosas, su ambigüedad en el aborto y la eutanasia.
Tras casi un año de silencio público ante la Notificación de la
Congregación para la Doctrina de la Fe, el teólogo redentorista
Marciano Vidal ha señalado que, “dejando aparte mi caso, deseo y
espero que los nuevos planteamientos de la Teología moral, después de
la normal criba que hace la historia, pasen pronto a ser patrimonio
de la Iglesia” y, con vistas a un juicio de largo alcance, ha
recordado las palabras de un colega italiano, que le dijo: “Marciano,=
no te preocupes, serás rehabilitado en el próximo Concilio Vaticano
III”.
En una entrevista que publica la revista Éxodo, Vidal apoya la
esperanza de rehabilitación en tres datos: su confianza en el juicio
de la historia, “que es el juicio de Dios.
El 15 de mayo de 2001, la Sala de Prensa de la Santa Sede dio a
conocer la “Notificación de la Congregación para la Doctrina de la Fe=
sobre algunos escritos del Reverendo Marciano Vidal C.S.S.R.”, aunque=
el documento tenía fecha de 22 de febrero del mismo año. En el texto
de la congregación que preside el cardenal Joseph Ratzinger se podía
leer que “no se enjuicia al autor ni su intención, ni la totalidad de=
su obra o de su ministerio teológico, sino sólo unos determinados
escritos”. Además, la nota vaticana confirmaba que los libros Moral
de Actitudes, Diccionario de Ética Teológica y La propuesta moral de
Juan Pablo II no podían ser utilizados para la formación teológica
por contener “ambigüedades y errores”. Sin embargo, la Congrega=
ción
para la Doctrina de la Fe no obligaba a retirarlos del mercado, ni
apartaba de su cátedra al autor en la Universidad Pontificia
Comillas. Tampoco le imponía un período sabático, ni le prohibía
impartir cursos o hablar en público.
Vidal recuerda como “un momento especialmente duro” el proceso =
al que
le sometió la Congregación para la Doctrina de la Fe. “Duro en sí
mismo y, además, por haber durado mucho tiempo (desde diciembre de
1997 hasta mayo de 2001) y por haber supuesto mucho trabajo”, señala =
el moralista al explicar que tuvo que redactar dos informes en
respuesta a preguntas de la Congregación. “Sostuve un encuentro en la=
misma sede de la Congregación, lugar del antiguo Santo Oficio.
Gracias a Dios y a algunas personas amigas he podido realizarlo todo
con suficiente entereza y con bastante competencia”, evoca Vidal.
“Un momento de particular dificultad fue cuando se me comunicó la
Notificación (o sentencia) y se me pidió que la ‘firmara’. Cons=
ulté y
reflexioné. Me decidí firmarla, en primer lugar, por la peculiaridad
de dicha firma. Y, también, por el tenor de la sentencia. En ella no
se pone en cuestión ‘al autor (a mí) ni su intención, ni la totalidad=
de su obra o de su ministerio teológico’. Tampoco se afirma que yo
haya cuestionado ningún artículo de la fe ni ninguna otra verdad
cristiana esencial”, explica el teólogo redentorista.
No obstante, “me duele que se afirme que mi manual Moral de Actitudes=
(en cuatro volúmenes) ‘no puede ser utilizado para la formación
teológica’, siendo así que ha nacido de la enseñanza y ha sido
utilizado por bastantes generaciones de alumnos; pero he aceptado esa
decisión”, manifiesta Vidal.
“También se me pedía que si quería hacer una nueva edición de Moral
de Actitudes tendría que ponerme en relación con la Comisión de la
Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Mantenido ese
diálogo he decidido no hacer nueva edición”, declara Vidal.
Qué dijeron entonces...
La Universidad de Comillas
En el escrito remitido a Vidal, la Junta de la Facultad de Teología
de la Pontificia Comillas, a propuesta del Departamento de Teología
Moral y Praxis de la Vida Cristiana, muestra su 'cercanía personal al
profesor Marciano Vidal en un momento en el que pensamos que, como
colega, más necesita del respaldo humano y académico, aunque sea
pequeño, para que continúe con su tarea teológica', alegrándose,
además, del 'resultado positivo en su conjunto [de la investigación
realizada por Ratzinger], aunque se le hayan hecho algunas censuras
concretas que él ha aceptado y habrá de tener en cuenta en el futuro
a la hora de reelaborar sus escritos según los criterios
establecidos'. Finalmente, le animan a que 'continúe trabajando y
mejorando su ya importante contribución al campo específico de la
teología moral en la dimensión dogmática y espiritual de la misma'.
EL SUPERIOR GENERAL DE LOS REDENTORISTAS EXPRESA SU “APOYO FRATERNO&#=
8221;
A MARCIANO VIDAL
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Madrid, 21 mayo 2001 (IVICON).- Las tres obras del teólogo Marciano
Vidal que contienen “ambigüedades y errores” no podrán ser util=
izadas
para la formación teológica en Seminarios y centros de estudios de la
Iglesia, pero la Congregación para la Doctrina de la Fe no ha
obligado a retirarlas del mercado, ni ha apartado de su cátedra al
autor. Tampoco le ha impuesto un período sabático, ni le ha prohibido
impartir cursos o hablar en público. Sólo en caso de que el moralista
decida hacer una nueva edición de los libros, deberá reelaborar los
aspectos censurados de su contenido bajo la supervisión de la
Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia
Episcopal Española.
Este parece ser el alcance real de la notificación vaticana, hecha
pública la semana pasada, según se desprende también del comunicado
de prensa emitido por el superior general de la Congregación del
Santísimo Redentor, Joseph Tobin, a la que pertenece Vidal, en el que
se señala que “las nuevas ediciones de los textos en cuestión serán
redactadas en sintonía con lo requerido por el mencionado
dicasterio”. Las obras en cuestión son: “Moral de ActitudesR=
21; (cuya 8ª
edición, publicada por la Editorial Perpetuo Socorro, de la que es
propietaria la congregación redentorista en España, data de
1995), “Diccionario de ética teológica” (Verbo Divino) y ̶=
0;La
propuesta moral de Juan Pablo II” (PPC).
Tras recordar que la notificación vaticana dice explícitamente que no
se trata de “juzgar la persona del autor, su intención, ni la
totalidad de su obra y su ministerio teológico, sino, solamente, los
escritos seleccionados para su examen”, Tobin señala que “en lo=
que
le concierne, el padre Vidal ha aceptado la declaración de la
Congregación para la Doctrina de la Fe”.
Al mismo tiempo, el superior general de los redentoristas explica que
la notificación “representa la conclusión de un proceso en el que el =
padre Vidal ha hecho presente su disponibilidad a precisar los
aspectos metodológicos y de contenido que la Congregación le señaló
como necesarios de precisión”.
Finalmente, Tobin expresa, en nombre del Consejo General de los
redentoristas, “nuestro apoyo fraterno” al teólogo, con la conf=
ianza
de que lo sucedido “haya sido provechoso para su ministerio teológico=
-
moral al servicio de la Iglesia entera”.
COMISIÓN EPISCOPAL PARA LA DOCTRINA DE LA FE
CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA
Madrid, 15 de mayo de 2001
A propósito de la Notificación
de la Congregación para la Doctrina de la Fe
sobre algunos escritos del P. Marciano Vidal
La Congregación para la Doctrina de la Fe hace pública hoy una
Notificación sobre algunos escritos del Rev. P. Marciano Vidal,
C.Ss.R. aprobada por el Papa Juan Pablo II el pasado mes de febrero y
conocida ya por el P. Vidal. Se concluye así un largo proceso de
examen y de diálogo sereno y provechoso comenzado en 1997 por la
Congregación. Durante este tiempo el P. Marciano Vidal ha tenido la
oportunidad de explicar en más de una ocasión sus opiniones con las
ayudas previstas y en el modo dispuesto para estos casos y ha
aceptado el juicio doctrinal formulado por la Congregación. La
disponibilidad manifestada por el Autor para corregir los errores y
ambigüedades que se hallan en algunos de sus escritos se ha
concretado finalmente, para satisfacción de todos, en la aceptación
de reelaborar, en especial, su obra titulada Moral de Actitudes, bajo
la supervisión de esta Comisión Episcopal.
Nos congratulamos de los resultados positivos de este
proceso que si, como es obvio, implican algunas renuncias, dejan
también vislumbrar una generosidad que promete rendir buenos frutos
en favor del progreso de la renovación de la teología moral al
servicio de los fieles, los pastores y los profesores.
En orden a animar dicho progreso, en agosto de 1997 publicamos una
Nota sobre la enseñanza de la moral, referida a la situación general
en España, en la que, a la luz de la encíclica Veritatis splendor,
exponemos sucintamente algunos aspectos básicos de la doctrina moral
católica y glosamos el servicio que la teología moral está llamada a
prestar a la Iglesia.
“Hoy, en concreto -escribíamos- un problema crucial para la teología =
y, en particular, para la teología moral, es el de la adecuada
comprensión y práctica de la libertad. Precisamente la carta
encíclica Veritatis splendor ha señalado como humus cultural de los
graves problemas que hoy se plantean a la teología la pretensión de
erradicar la libertad humana de su relación esencial y constitutiva
con la verdad. La teología moral no puede dar por supuesto que todo
lo que las ciencias del hombre entienden hoy por libertad sea acorde
con la libertad anunciada y posibilitada por la Verdad del Evangelio.”=
;
El trabajo teológico no es, ciertamente, un mero transmisor o altavoz
del Magisterio. La función teológica en la Iglesia arranca también
originariamente del mandato de Cristo de evangelizar a todos los
pueblos, pues la teología ofrece una contribución insustituible a la
comunicación y a la inteligibilidad de la verdad de la fe. En este
sentido, no hay Magisterio episcopal sin teología. Pero tampoco hay
teología católica sin Magisterio, ya que, como enseña el
Concilio, “los obispos son los maestros auténticos, por estar dotados=
de la autoridad de Cristo” (Lumen gentium 25) y, de un modo especial,=
el obispo de Roma (cf. Ibid.). Con sus competencias específicas,
ambos ministerios, el episcopal y el teológico, son necesarios para
la obra evangelizadora de la Iglesia.
La Congregación para la Doctrina de la Fe, a quien el Sucesor de
Pedro encomienda la vigilancia y la custodia de la fe, al ejercer su
misión en los modos previstos, no coarta desde fuera la libertad de
la teología, sino que le presta una ayuda específicamente teológica
capaz de sostenerla en la fidelidad libre a la Palabra del Evangelio
en la interacción crítica con las diversas culturas; al mismo tiempo,
ofrece a la comunidad eclesial el servicio de prevenirla ante
opiniones no conformes con la doctrina católica que ponen en peligro
su unidad y su coherencia de vida cristiana.
Confiamos en que el camino comenzado en el caso del P. Marciano Vidal
siga adelante como un verdadero ejemplo de colaboración entre el
ministerio episcopal y el teológico. Lo pide el bien de la Iglesia y
de su misión. En todo caso, es necesario recordar que no se enjuicia
la persona del Autor, ni su intención, ni la totalidad de su obra y
de su ministerio teológico. De entre sus numerosos escritos, fruto de
un intenso trabajo, sólo algunos deberán ser reelaborados, según el
mismo Autor se ha comprometido a hacer.
Alfa y Omega