Entrevista en la revista Woman. En cuanto pueda pongo los scan porque
no se pueden perder las fotos de Jaume de Laiguana a un Alejandro
guapísimo! Que la disfruten!
Silv-
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ALEJANDRO SANZ, la luz después del túnel
Llega a nuestros oídos con "El tren de los momentos", un disco que
hace parada en las antiguas despedidas, en los nuevos encuentros, en
la cruda soledad y en las ilusiones con billete de ida y vuelta. Como
en los mejores tiempos.
Si es verdad aquello de que los compositores, al escribir sus temas,
se inspiran en su propia vida, Alejandro Sanz debe haber pasado -¡y
quién no!- por esa melancólica etapa llamada desamor en la que uno
reflexiona sobre lo "partío" que está su corazón, sobre los estragos
de la soledad y sobre la necesidad, casi imperiosa, de hallar una
nueva compañía. La conclusión se desprende al escuchar su último
disco "El tren de los momentos" (Warner), a la venta el 7 de noviembre.
El madrileño de Moratalaz -con insistente acento gaditano- vuelve a
ponernos el vello de punta con temas que recuerdan sus inicios
barbilampiños. Sanz previene a los periodistas: "Nunca escribo sobre
mi". Es la primera frase que aparece en su nota de prensa oficial. Así
que le pregunto sin más: ¿Qué hay de verdad en eso? A lo que él
contesta: "Bueno, ese es mi seguro de vida".
Nos recibe, por una "cuestión de cortesía", en su casa de Miami
("sería demasiado frío ir a España y citarnos en un hotel, no te
parece?"). Es media tarde. Estamos en su porche compartiendo sofá,
mechero y tabaco. Al frente, sus dos piscinas. Lo primero que hace al
levantarse cada mañana -confiesa- es coger uno de sus barcos e irse lo
más lejos posible a darse un baño desnudo. Para acabar el día, sin
embargo, le gusta desnudarse con sus canciones al lado de sus amigos
en ese mismo espacio que hoy nos alberga: "La última vez estuve con
Antonio Orozco, David Demaría y Shakira. Aquí por las noches se está
de maravilla". Es difícil imaginar para cualquier pobre mortal cómo
debe de ser una juerga nocturna con los protagonistas de una lista de
éxitos.
¿Nunca tienes testigos anónimos en estas fiestas improvisadas?
Sí, claro. Mi casa siempre está llena de gente. Es como una comuna,
mis amigos aparecen aquí un día y se quedan hasta que deciden hacer el
check out. Me encanta ese ir y venir.
¿Por qué crees que tengo la sensación de que en tu nuevo álbum me
estás explicando tu vida?
Pues igual te estoy contando la tuya... ¿O acaso alguien está libre de
las rupturas amorosas y de la tristeza que ello provoca? Yo escribo
canciones y éstas se acaban de componer cuando alguien las escucha,
cuando las interpreta y las adapta a sus sentimientos. ¡Claro que
escribo sobre mi! Es lo que conozco. El problema es que cuando un
personaje se mediatiza demasiado, la gente tiende a relacionar las
letras con su vida. Jamás he potenciado eso; es más, ¡ojalá a nadie se
le pasara por la cabeza! Pero, ¿qué puedo hacer?
Seguir componiendo éxitos, ¿no?
Mi intención no es hacer éxitos, sino clásicos. Un éxito es un polvete
en un baño y un clásico es una señora noche de amor. Es muy diferente.
¿Qué simboliza el tren para ti?
El tren es la etapa en la que estuve componiendo el disco. Odio el
avión y los aeropuertos. Me gusta el tren porque es una forma muy
humana de viajar, es el auténtico viaje. Lo interesante no es la
llegada o la salida, sino lo de en medio. En ese tramo es donde
vivimos, donde nos pasan cosas, donde conocemos gente, donde se cruzan
historias o donde, con suerte, te intercambias teléfonos.
A Shakira le hubiera gustado que le pusieras otro título, ¿no es así?
Sí, creo que sí (ríe). Cuando acabé el disco le dije a Shaki que me
echara una mano con el título. Los suyos me parecen divinos: "Fijación
oral", "Servicio de lavandería"... Yo soy un poco torpe: "Tres",
"Más"... Una noche me llamó y me dijo: "Chán -así me llaman mis
amigos-: Lo tengo. ¡Siéntate! Se llamará "Quítame la ropa". Mi
respuerta fue: "¿Qué has bebido" Me quedé tan preocupado que no dormí
hasta que conseguí algo que me gustara. De ahí nació "El tren de los
momentos". Me gusta.
Un álbum que recupera la sencillez y la pureza de los inicios. ¿Lo has
hecho para reencontrarte con esas fans que te echaban de menos?
No, pero sí reconozco que tiene algo de mis comienzos. No hay adornos
porque he improvisado mucho. Primero, he cantado, y luego he escrito
la letra para acordarme. El ochenta por ciento del disco lo he grabado
en mi casa, sin ingenieros de grabación. De esa manera, la creatividad
crece y se agiliza mucho el trabajo.
¿Qué se siente siendo la banda sonora de tantas vidas?
Pienso automáticamente: "Cuidado con lo que sueñas porque puede
hacerse realidad". ¿Qué sería de mi primer amor sin "Déjame" de Los
Secretos? ¿Qué sería de mi vida sin Sabina, sin Serrat, sin Camarón?
La música lo es todo. De hecho, pienso que no se puede tratar de la
misma manera a un pasajero de un autobús que lleva los cascos puestos
que a otro que va a pelo. Su visión de las cosas es diferente.
Se sigue hablando de ti como El chico de Barrio, pero le pides la sal
a Kurnikova, la pimienta a Lenny Kravitz y las colaboraciones
musicales a Juanes ("La peleíta") o a Shakira ("Te lo agradezco pero
no")...
¡De Moratalaz a Miami Beach! Son mis actuales vecinos y mis amigos.
Por cierto, aquí al lado vive un directivo de Playboy que monta unas
fiestas increíbles. Lo de Shakira y Juanes es una más directa, más
natural e improvisada.
Un trabajo tan íntimo, ¿puede tener traducción en inglés?
No, yo no pienso traducirlo jamás. Ahora estoy preparando un disco que
compongo en inglés, pero no adapto las canciones porque nunca resulta
bien. ¡Con decirte que ¡Olé! lo traducen como ¡Hurra!"...
¿Algún tema que Zapatero pueda "adaptar" a su camapaña. como hizo con
"No es lo mismo"?
(Ríe). En todo caso, me lo tomaría como un cumplido. Si él se siente
identificado, no me importa en absoluto que utilice mis letras. Para
eso están las canciones, ¿no?
[DESTACADO]
La vida íntima de Alejandro Sanz hace correr ríos de tinta. Ahora se
le relaciona con su asistente personal, Michelle, que llega a su casa
después de esta entrevista con su cuerpo menudo y un tímido "¡Hola!"
Pero él quiere dejar algo claro: "Las canciones de este disco hablan
de amor, sí, pero que todo el mundo sepa que a mi me gustan las
mujeres, no las princesitas. Para princesita, mi hija, y ya está",
asegura.
Manuela, la hija del cantante y Jaidy Mitchel, ha cumplido cinco años
y toca el violín en una de las canciones de este disco. "Tener hijos
es lo más grande. Descubre una parte de tu corazón que no conocías.
Todo te afecta de otra manera y tomas conciencia de cosas que hasta el
momento te parecían relativas".
Quizá por eso, Alejandro está creando la Fundación Alas, junto a otros
reconocidos artistas, para mejorar la vida de los niños
latinoamericanos: "Los gobiernos no se ocupan de los problemas de la
gente; la sociedad civil se tiene que mover y pasar a la acción".
Mientras el proyecto avanza, el cantante regala a su hija "palabras y
sueños bonitos". Por ejemplo: "El otro día la obsequié con la palabra
'ilusión'. Los sueños se los regalo cuando tiene pesadillas. Ella me
llama a la hora que sea y esté donde esté, y yo le mando historias
agradables. Manuela me pregunta: "¿Cómo vas a hacer que me llegue?" Y
yo contesto: "Se lo envío a la luna, rebota, y te da".
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