Se adjunta artículo del Diario del Universo, el mayor diario nacional publicado el 7 de Mayo/02 y el
artículo redactado por Federico María Sanfeliú, que permite constatar la situación por la que atravieza el pueblo ecuatoriano.
LA ESPECULACIÓN ACABA CON NUESTROS BOLSILLOS
Estamos en momentos en los que el aumento especulativo de los productos básicos de la canasta familiar no tienen razón de ser. Los alimentos producidos en el país, arroz, papas, trigo, frutas, son abundantes y, no pocos de los que vienen de Colombia y Perú, cuestan menos que los nuestros. ¿Qué hace que los alimentos cuesten cada día más y nada de lo que se ofrece en el mercado baje de precio?
Hay una primera explicación. Seguimos la inercia de los tiempos del Sucre. Los comerciantes se acostumbraron a subir un poco el precio de las cosas y generan, centavo a centavo, una constante inflación mensual. Claro, ahora es en dólares, y, según las estadísticas, alcanza un crecimiento de alrededor del uno y medio por ciento mensual. En dos meses llegamos a la inflación anual permitida a los países de la Comunidad Europea. Es una barbaridad que rompe todos los cálculos para los economistas del Hemisferio Norte; supera sus esquemas interpretativos. ¿Cómo puede un país, con unos sueldos de hambre y vergüenza, con el 60% de su población bajo la línea de pobreza, permitir que esto ocurra? ¿Qué hacen las autoridades económicas, qué las Cámaras, qué los Comerciantes agremiados? ¿Qué las asociaciones indígenas?
La segunda respuesta, diferente de la anterior, es tan simple que resulta increíble: por primera vez se estarían pagando impuestos en el Ecuador, y esos montos los comerciantes los trasladan masivamente al comprador. Pero conviene ahondar la respuesta: ¿qué impuestos pagan los agricultores, qué los comerciantes minoritarios del mercado?
Tiene que haber otra explicación. Si uno se pregunta: ¿quién está sacando provecho de esta situación? ¿cuál es la tasa de ganancias que tienen los intermediarios y los comerciantes mayoristas que negocian en esta área? ¿qué se está haciendo por contener esas alzas abusivas y anómalas en una economía dolarizada? Y ahí no hay respuestas convincentes. Silencio administrativo. Estamos en el liberalismo más absoluto. El Estado practica la vista gorda, no quiere complicaciones con los comerciantes, que son su base social: "dejar hacer, dejar pasar", dicho en clave de la viveza criolla. Y así nos va. La especulación acaba con nuestros bolsillos.
Hay un vacío importante: no hay una defensa real del consumidor. Los Medios de Comunicación no se dedican a señalar y combatir esos precios abusivos. No dan cuenta, día a día, del valor real de los productos en el campo, en la lonja mayorista, en los diferentes mercados y supermercados, para que los usuarios castiguen a los abusivos y se defienda el bolsillo del pobre. En la defensa del consumidor todo está por hacer, y habrá que esperar otro Régimen que fomente acciones en esta línea. "Vivimos al nivel de los Estados Unidos y ganamos como ecuatorianos". Esa es la frase consagrada. ¡Qué desamparados estamos!
Federico María Sanfelíu
Las Cifras de la Miseria