De: Dirección Nacional de Programas Habitacionales.
Nosotros recibimos todos los mensajes de ASF por este medio, hoy 3 de
Junio, la noticia sobre las JORNADAS Politicas Publicas de Vivienda,
nos es muy grato el participar en las Jornadas, a través de un resumen
conteniendo políticas públicas en Argentina.
El trabajo completo, con varias experiencia sobre el tema, será enviado
si ustedes asi lo disponen.
Esperamos que esta sea una colaboración que nos ponga en un contacto
asiduo.
Dirección Nacional de Programas Habitacionales.
Del Ministerio de Desarrollo Social de la República Argentina.
Esperando respuesta.
Atte: Arq. María Beatriz Rodulfo. Directora Nacional de Programas Habitacionales.
LA ARTICULACIÓN ENTRE EL ESTADO Y LA SOCIEDAD CIVIL EN PROGRAMAS PÚBLICOS DE VIVIENDA EN LA REPÚBLICA ARGENTINA.
Desde 1992 la Dirección Nacional de Programas Habitacionales desarrolla acciones para el mejoramiento habitacional y el acceso a la infraestructura básica con entidades no gubernamentales a modo de proyectos demostrativos. Las mismas se dirigen a población con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), en situación de vulnerabilidad y riesgo.
Estas líneas de acción se han desarrollado en un período en el que se dio una transformación de los instrumentos de gestión por parte del Estado Nacional. Los mismos, inmovilizados por largos períodos en los que predominó la concepción centralista y dominante del Gobierno Nacional muestran en los últimos años una evolución impulsada por las políticas de Reforma del Estado, la consecuente descentralización de la acción pública y la promoción de las iniciativas surgidas en la sociedad civil.
La descentralización implica aproximar la toma de decisiones al lugar en donde suceden los problemas aumentando el grado de responsabilidad de los actores no gubernamentales en la gestión de los bienes y servicios públicos, constituyendo dos factores motrices en la transformación de la organización social hacia una sociedad más democrática, participativa y representativa. Se verifica también una creciente inserción de los organismos no gubernamentales y una marcada tendencia a asumir responsabilidades en materias que hasta ahora, fueron reservadas exclusivamente a los organismos estatales.
Puede decirse que a las variables de jerarquía, preeminencia, autoridad y verticalidad que caracterizaron la acción pública, se oponen ahora formas asociativas más complejas, que se articulan sobre los ejes de cooperación, asociación y complementación de intereses, como instrumentos para la resolución de los tradicionales conflictos de competitividad intersectoriales.
La mayor participación en las decisiones por parte de los líderes sociales más auténticos y representativos hacen que el poder de los recursos financieros se equilibre con las capacidades de organización social y el rango otorgado en función de la credibilidad y la confianza comunitaria.
En consonancia con esta realidad, el modelo de gestión descentralizado se apoya en las capacidades de las comunidades, en las organizaciones intermedias que las asisten y en los diversos actores que interactúan o se suman en el proceso, conformando redes que confluyen de manera práctica en las acciones del proyecto. La articulación adopta un carácter societario entre el Estado, las organizaciones intermedias y las comunidades, donde todos concurren con los recursos de que disponen, sean estos monetarios, técnicos, mano de obra u otros.
De esta manera se puede llegar, allí donde el Estado no llega habitualmente, potenciando y eficientizando los recursos. A su vez, la comunidad puede llegar al Estado, ejerciendo de manera efectiva el control social de las acciones y de los gastos.
En base a lo expuesto las experiencias implementadas por la Dirección Nacional de Programas Habitacionales partieron de las siguientes premisas:
- Apoyarse en procesos comunitarios existentes actuando a favor de su fortalecimiento
- Tomar la demanda efectiva, transformándola en proyectos financiables.
- Reconocer la propia percepción de los beneficiarios en cuanto a sus necesidades más sentidas, canalizando su participación desde las decisiones de proyecto. El equipo técnico local y el evaluador del Estado, se adaptan y afinan sus propias percepciones de los problemas y de las soluciones, poniéndola en sintonía con la de los beneficiarios. Se reconoce un proceso de retroalimentación mutua de todos los actores.
- Concebir la ejecución de los proyectos como un proceso de construcción del conocimiento para la consecución de un fin, sostenido por el resultado físico que es la obra pero que la trasciende en resultados intangibles: el crecimiento de la autogestión en las comunidades, y la capacidad incorporada en las organizaciones intermedias para la concreción de proyectos habitacionales en situaciones difíciles.
- La apertura del Estado en cuanto a la aceptación de la diversidad (diversidad cultural, diversidad de los tiempos de construcción del conocimiento, diversidad de soluciones habitacionales, etc.).
- Acompañar las tareas técnico-constructivas con el trabajo social y la capacitación de los beneficiarios, para realimentar la capacidad protagónica de la comunidad.
Estas modalidades permiten el sostenimiento de los socios entre sí para superar los momentos de desajustes. A su vez, este proceso deja instalados nuevos saberes abarcando a todos los socios.