
Pere Pujol, arquitecto, miembro de Arquitectos Sin Fronteras, en RCT (Revista de la Construcción) Enero 2004
“Vivimos una emergencia en vivienda social”
Leonardo Schaffner
Pere Pujol ha desarrollado múltiples proyectos a lo largo de su carrera relacionados con la arquitectura social. Es profesor titular de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallés (ETSAV) desde hace 18 años. Es miembro fundador y expresidente de Arquitectos Sin Fronteras, ONG especializada en arquitectura y urbanismo solidario, fundada en 1992.
¿Es posible la VPO?
El problema número uno es el suelo, Hay que experimentar con nuevas modalidades de la propiedad del suelo: suelo en alquiler, suelo en venta por un determinado período de años y poner en manos de la gente el suelo de las Administraciones, en lugar de venderlo para cubrir el déficit.
Estas son las bases, a partir de aquí todo experimento es válido siempre y cuando sepamos a dónde queremos llegar y sepamos que estamos en absoluta emergencia nacional en cuanto a vivienda social. Además, recordemos toda la gente que tendría que tener acceso a la vivienda social y no puede pues no tiene medios, que son otros, pues siempre estamos hablando de los que son capaces de pagar algo. El caso de los que no pueden pagar nada ya tendría que programarse ligado al trabajo, la reinserción social, etc y después a la vivienda.
En Barcelona, por ejemplo, al día de hoy, el Ayuntamiento ha reconocido que hay 500 personas durmiendo en la calle, aunque estamos en el orden de 1.500 a 3.000 (pues es fluctuante, muchos pasan del área Metropolitana a Barcelona y viceversa). Pero ¿que pasa con la vivienda de los 500 que reconoce el Ayuntamiento? No podemos darle vivienda si no le damos reinserción social y trabajo. Nosotros, Arquitectos Sin Fronteras, siempre nos dedicamos más a la gente que está por debajo de la línea del suelo.
¿En su opinión, las medidas de Hacienda para incentivar la oferta de viviendas en alquiler, tendrán repercusión?
Tendrán repercusión en un 40% de la gente, que es la que puede tener acceso a todo esto, pero no más.
Tenemos aquí una tradición que se rompió, que eran las obras sociales de las Cajas que siempre habían tenido vivienda de alquiler. En un momento dado se vendió todo este patrimonio y ahora parece que van a intentar recuperarlo. Si las Administraciones que formaran parte de los Concejos de Administración de esas Cajas, no se los hubiesen dejado vender, ahora tampoco tendríamos el grave problema que tenemos.
¿Como podría instrumentarse el tema de venta de suelo por un período determinado de tiempo?
Eso es una cosa que se practica en Inglaterra, se practica en Holanda: simplemente es como las plazas de parking que vende el Ayuntamiento por un período de 20 o 40 años. Entonces compras el suelo para 20 años, y lo recompras al cabo de 20 años, tú o el que te haya comprado la vivienda. Evidentemente ese suelo es mucho más barato. Esto se ha de instrumentar a través de la Administración y el gran problema que tenemos es que la Administración nunca da el ejemplo, por el contrario, coge su suelo lo recalifica y lo vende. Entonces mal, porque crea unas plusvalías entre comillas ilegales que en el fondo son para beneficio de todos los ciudadanos, pero al mismo tiempo le están haciendo un daño a la sociedad. Las recalificaciones siempre son mal vistas.
Una de las conclusiones de la VII Jornada del Cooperativismo de Viviendas, ha aludido precisamente a que los 550 km2 de suelo que va a liberar el Ministerio de Defensa, no se oferten por el sistema de subasta porque encarecería enormemente el precio de todas las parcelas de los alrededores...
Esto es clarísimo: cuando hay un parking público de estos de compra por 20 o 30 años, sin duda los aparcamientos de alrededor bajan de precio.
También hay otra cosa que tampoco incentiva ni ayuda nadie: las cooperativas de vivienda. Concretamente en La Coruña hay muy pocos ejemplos y estos pocos ejemplos nunca acaban de fructificar como Dios manda, pues no son bien tratadas.
Transferencia de edificabilidad...
Hay una cosa más fácil: articular una ley, dónde, en cualquier implantación de vivienda cuando sobrepase un número determinado tiene que haber una parte para VPO, del mismo modo que hay una reglamentación para minusválidos.
Todo esto, dejando el control a una sociedad externa y socialmente capaz.
¿Cómo sería esa sociedad externa?
Imaginemos que el control de esto lo lleve Cáritas, por ejemplo. Entonces, con una sociedad externa de control donde estuvieran Cáritas, asistentes sociales de la Administración, etc; sería muy fácil llegar a algo.
Esto produce interrelación de clases sociales distintas, y de economías distintas, lo que es muy bueno, pero aquí entonces es donde comienza digamos a chirriar
Porque el que compra cuando sepa que hay dos pisos de VPO, no le gustará mucho. A la gente, no le gusta tener un minusválido en la escalera, la prueba es la lucha brutal que hay a veces para poner una rampa en una comunidad de propietarios, aunque esté subvencionado. El problema del cuarto mundo, existe en todos los barrios de todas las ciudades. Lo deseable sería que el personal que se dedique a la limpieza, por ejemplo, viviese en el mismo barrio. Entonces habrá quien viva en pisos de 300 metros y quien deba conformarse con 60, pero gozando de las infraestructuras del mismo barrio.
¿Alquilar suelo?
Esta es una figura clarísima en Inglaterra, en Alemania, en Holanda; aquí las cosas imaginativas no especulativas nunca se llevan a cabo. Claro, si uno construye sobre un suelo alquilado o un suelo con recompra, evidentemente los impuestos son menores. La cadena se rompe de otra manera.
Lo importante es que la gente se crea lo que dice la constitución: que la vivienda es un bien que debe tener todo el mundo. Yo pienso que no podrían hablar los gobiernos hasta que esto no ocurriera, y cuando digo gobiernos me refiero a municipales, autonómicos, estatales, todos ellos.
Cuando nos empiezan a hablar del Estado de Derecho, eso es: darle al ciudadano de comer, por tanto darle trabajo; darle asistencia sanitaria; darle educación y darle vivienda.
Si no hay todo esto, lo demás no vale, ni sociedad del bienestar ni mandangas.
Porque si nos tenemos que conformar (como en Estados Unidos), que para que haya sociedad del bienestar tiene que haber cada vez más pobres, pues entonces estamos muy mal, no es éste el método. Las ONGs, somos la vergüenza de los gobiernos, no deberíamos existir, pues los gobiernos deberían suplir lo que hacemos. Nosotros, no deberíamos estar legitimados para trabajar, ni nadie debería apoyarse en nosotros y menos en un país desarrollado. Se entiende en un país en vías de desarrollo, pero en países desarrollados somos la vergüenza de los gobiernos. Cuando los escucho hablar del Estado de Derecho, pienso en todo lo que les falta por hacer y entonces mejor que se callen o que se vayan.