Entrar
¿Usuario nuevo? Regístrate
asforma · ASF ESPAÑA
? ¿Ya estás suscrito? Entrar en Yahoo!

Consejos de Yahoo! Grupos

¿Sabías que...?
Puedes buscar mensajes antiguos en un grupo.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
ARGENTINA Territorios de relegacion   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #529 de 659 |

 

Tomado de Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, febrero 2005 pp 14 y 15

 

Programa de viviendas sociales Mi Casa/Mi Vida, en Córdoba

por Guillermo Posada*

“Territorios de relegación”

 

Un programa del gobierno provincial erradica villas miseria de la capi­tal para trasladar a sus habitantes a urbanizaciones construidas en la periferia. Para muchas familias estas mudanzas significan la pérdida de sus redes de subsistencia, el aumento de la conflictividad interna y la cristalización de la pobreza. ¿El germen de los suburbios parisinos?

 

La ciudad tiene una historia; es la obra de
una historia, es decir de personas y grupos muy determinados que realizan esta
obra en condiciones históricas.

                                  Henry Lefebvre (1)

 

"Córdoba es una ciudad que se desintegra; countries y guetos de pobres han cambiado nuestra fisonomía. Acá la polis está perdiendo su dinámica de integración y nos encontra­mos con islotes marginados, ubicados en la periferia, que no interactúan entre sí. Se está mandando a los bordes de la ciudad a los pobres, a los marginados, a los caídos del sis­tema", se lamenta el abogado y ex juez fede­ral Miguel Julio Rodríguez Villafañe.

Con una inversión millonaria, finan­ciada con créditos del Banco Interameri­cano de Desarrollo (BID), el gobierno pro­vincial se ha propuesto despejar la capital de asentamientos y trasladarlos a la perife­ria, construyendo inmensos barrios de viviendas sociales, a los que denomina "ciu­dades", con el argumento de que los pobres podrán allí mejorar su calidad de vida por­que habitarán en casas de material. El enga­ñoso razonamiento oculta que, como denun­cian los especialistas, al llevar a las villas a los límites del campo se aleja a los pobres de la poca capacidad que tenían de integrarse a la dinámica social urbana.

Porque la ciudad que durante el Cordobazo hizo decir a Adalbert Krieger Vasena, ministro de Economía del dictador Juan Car­los Onganía (1966/69), que tenía los obreros mejor pagos del país, ha cambiado su natu­raleza radicalmente. Tres décadas y media después, en un contexto de pauperización masiva de la población, terrenos fiscales, propiedades privadas en desuso y costas de los canales que atraviesan la ciudad desde la época en que sus aguas se utilizaban para el riego del sistema de huertas en el cinturón verde, se fueron poblando de asentamientos y villas miseria donde los sectores más pobres organizaron su vida en el ámbito de la lla­mada economía marginal. Este proceso alcanzó su punto más alto durante la crisis de 2001: cartoneros, trabajadores en negro, niños que piden en calles y bares, vendedo­res de todo tipo de mercancías hallaron en las villas su espacio de supervivencia.

Periferia urbana

Ante esta situación, el gobierno de la provin­cia impulsó el programa de viviendas socia­les Mi Casa/Mi Vida, con el objetivo de otor­gar casas de calidad a estos sectores que en términos generales se encuentran en la indi­gencia. Hasta el momento, 5.480 familias fueron trasladadas a unos 25 barrios, ubi­cados en su mayoría tras el anillo de cir­cunvalación que rodea la ciudad, en zonas que carecen de conexiones fluidas. Ocho de las urbanizaciones superan las 250 viviendas, escala que contraria todo crite­rio urbanístico moderno.

Lo que el ministro de la Solidaridad, Alejandro Paserini, describe como un claro ejemplo de "movilidad social ascendente" para los estratos más bajos de la población es, según diversos especialistas, actores socia­les y periodistas, un proceso de marginación territorial de los más pobres, en la medida en que genera guetos encapsulados, fuera del espacio público de la ciudad.

"El resultado es una ciudad partida, con   la   pobreza geográficamente concentrada áreas periféricas que pasan a constituirse, palabras de Loic Wacquant, en verdade­s “territorios de relegación”. La situación tiene su punto de partida en la inequidad social, pero el nuevo modelo de ciudad, a vez, reproduce y potencia las desigualdades existentes", describe el periodista Roberto Reyna (2).

Aun permaneciendo dentro del ejido la capital provincial, las "ciudades" generan la idea de que forman parte de algo distinto    a los tradicionales barrios, sean estos ricos o pobres. "Esta denominación, como punto de partida, ubica a estas poblaciones cera del ámbito de la ciudad, cosa que no buena. Históricamente los barrios pobres pertenecieron a la ciudad. En cambio ahora ya se arranca conceptualmente de que no es un barrio de la ciudad: es otra ciudad saté­lite, adonde llevan a la gente para que no moleste. Es cierto que el gobierno tenía que hacer algo para solucionar el problema de la falta de viviendas, pero no estoy seguro de que ésta sea la solución adecuada", agrega el periodista Miguel Clariá, columnista de la popular radio LV3.

Esta lógica del proceso social pare­ciera conjugarse con la política de seguridad del gobierno cordobés, que impone la deten­ción de los jóvenes estigmatizados como pobres y de tez oscura, basándose en la apli­cación del código de faltas. Esta situación ya ha sido denunciada por organismos de derechos humanos, policías y por los pro­pios jóvenes detenidos (3).

"El programa del gobierno es un clarísimo retroceso en el sentido social de la vivienda -señala Rodolfo Martínez Paz, pro­fesor de la cátedra de Arquitectura II de la Uni­versidad Nacional de Córdoba- y forma parte de iniciativas urbanísticas que no aprobarían la fase de proyecto en la Facultad de Arqui­tectura." Según el docente, se reproduce así el modelo de viviendas sociales que se impuso durante décadas, tanto en territorios gober­nados por los socialismos reales como en las sociedades capitalistas occidentales.

"El gran fracaso ha sido la escala en grandes dimensiones, porque genera encap­sulamiento. Sobre todo si, como en estos casos, los barrios carecen de continuidad con el resto de la ciudad Miles de viviendas, donde las familias se encuentran fuera de los circui­tos de integración social, despersonalizan desde lo arquitectónico, segregan en lo social y prolongan la exclusión económica de gente, que se hace aun más dependiente del Estado para poder sobrevivir. Es el caso de los “ensem­bles franceses", explica Martínez Paz.

Los indicadores sociales de los bene­ficiarios del programa dan cuenta de la gra­vedad de la situación: el 80% recibe un pro­grama social como principal ingreso familiar (4). Por otro lado, el permanente conflicto político que el gobernador José Manuel de la Sota ha mantenido con los intendentes de la ciudad, tanto con el opositor Luis Juez como con su ex-aliado Germán Kammerath, dio lugar a que los barrios se instalaran sin contar con la coordinación de la estructura de la municipalidad local. Como conse­cuencia, las urbanizaciones se encuentran poco conectadas con la infraestructura ciu­dadana, tanto en lo que se refiere al trans­porte público como al sistema cloacal o al servicio de recolección de residuos.

"La densidad de población es muy baja en comparación con la mínima para que una

ciudad tenga características urbanizables, por­que a Córdoba le sale muy caro mantener redes de infraestructura tan extendidas. Hay condiciones ambientales que no están siendo previstas y que se van atacando en la medida que la gente se queja, protesta. Esta situación puede afectar gravemente en el futuro la salud de la población, sobre todo en lo que se refiere a las plantas cloacales, que son autónomas y están generalmente colapsadas. Cuando las redes revientan se contaminan las napas fre­áticas, pero de hecho estas napas ya estaban saturadas por otros barrios antes de que se iniciase el plan", sostiene Olga Montoya, una arquitecta colombiana que realiza una maes­tría en gestión ambiental en la Facultad de Arquitectura, por medio de un programa financiado por la OEA.

 

Periferia social

       Pero más grave aun es que los pobladores han perdido sus redes de subsistencia, lo que con­lleva una dependencia más directa del asis­tencialismo estatal. Esto no es resultado de la "voluntad" de los beneficiarios sino de la iniciativa del gobierno, que al realizar los tras­lados no contempló el problema laboral que se generaría en las nuevas localizacio­nes. "Habitualmente, al no tener trabajos for­males, los habitantes de las villas desarrollan su vida económica en relación con los barrios colindantes. Pero esta gente perdió gran parte de sus ingresos cuando fue trasladada; se rom­pió la red relacional. Las mujeres que tra­bajaban en el servicio doméstico, los hom­bres que hacían trabajos esporádicos, los .cartoneros que tenían sus circuitos de reco­lección en zonas adyacentes a la villa, han perdido concretamente ingresos económicos contantes y sonantes que ahora no pueden reemplazar por otros, ya que en las zonas donde están ahora desapareció toda posibi­lidad de “rebusque"', explica un técnico que trabaja diariamente con los beneficiarios.

Las comunidades apuntan sus quejas. “Todo entra por los ojos y el gobierno nos pro­metió el oro y el moro. Nosotros elegimos irnos porque parecía algo bueno para nues­tras familias, pero con las casas solas no se llena el estómago. La vida es ahora más com­plicada porque nos mandaron muy lejos y nos aumentaron los gastos, nos perjudica para trabajar. Allá se pasa ahora mucho hambre”, se  queja ante el Dipló Juan Monje, habitante de Ciudad de Mis Sueños y cocinero del comedor para chicos de la calle La Luciérnaga.    

 El programa no fue pensado teniendo en cuenta la integración de las familias a  los circuitos regulares de trabajo. "El concepto de ciudad no puede estar desligado del de producción, pero las “ciudades” no tienen espacio para la producción, no están pensadas en ese sentido. En las ciudades-barrios es muy difícil la inserción laboral. Hasta robar es difícil allá", razona Roxana Campana, psicóloga, magister en ciencias políticas, diplomada en salud pública y responsable del centro de salud de Ciudad de Mis Sueños.    

En ese contexto los niños y los ancia­nos fueron quienes más sufrieron los traslados. "Estuvimos seis meses para poder sacar adelante a 24 chicos desnutridos que habían venido muy mal de la villa. Pero ade­más de que la gente venía con condiciones previas de mucha indigencia, con índices de desnutrición que alcanzaban el 50% entre los niños, la euforia inicial de la gente por  tener casas dignas devino en graves cua­dros depresivos. La casa no solucionó la falta de trabajo", dice Campana.

Para la psicóloga el programa desen­mascara a una sociedad capitalista donde el perdedor no conserva su condición de ciudadano si no tiene un trabajo que lo defina.

Al perder su ciudadanía, los pobres han dejado de ser sujetos para convertirse en obje­tos susceptibles de ser trasladados de un lugar a otro, dependientes de la ayuda estatal.

Sólo en las villas, donde existía una organización interna, fruto del trabajo de las organizaciones populares y los come­dores comunitarios y donde la identidad se encontraba fuertemente arraigada, algunos pobladores han resistido exitosamente los traslados (ver recuadro).

Para todo el resto, la aglomeración en los nuevos barrios ha significado un trauma de difícil elaboración. Aislados, lejos de donde podían ganarse el sustento y presio­nados por un contexto donde cada sector se las arregla como puede, los beneficiarios del programa perdieron las redes de solida­ridad que quedaban en pie. "El antiguo ima­ginario sociológico de la pirámide social, con los ricos arriba y los pobres abajo pero formando parte del mismo dibujo, se derrumbó para alumbrar la idea de un archipiélago, sin puntos de contacto entre universos que se extrañan y desconfían mutuamente", sintetiza Reyna (5).

 

*  Periodista

 

1.     “El derecho a la ciudad”,  Ediciones Península, Barcelona, julio de 1969.

2.     "Desigualdad social y segregación territorial", en la revista Desafíos urbanos, mayo/junio 2005.

3.     Guillermo Posada, "Pobres y morochos, fuera de circulación", Le Monde Diplomatique, edición         Cono Sur, octubre de 2005.

4.     Datos oficiales suministrados por el Ministerio de la Solidaridad en base a la Encuesta sobre Calidad de Vida, del programa Mi Casa/Mi Vida.

5.     Op. cit.

 

 

 ////////            TEXTO RECUADRADO //////

Resistencia a los traslados compulsivos

 

 

A pesar de que el gobernador De la Sota, mediante intensas  campañas publicitarias, ha intentado mostrar el programa de viviendas como un éxito de su gestión, la implementación de los traslados se ha topado con la resistencia de distintas villas. En la villa La Maternidad, ubicada a escasas manzanas del centro, un grupo de familias se negó a trasladarse a Ciu­dad de Mis Sueños, ya que consideraban que 50 años en la zona les otorgaba el derecho de poder exigir esa tierra como propia, y en todo caso reclamar que el Estado mejore la infraestructura del lugar.

"El programa Mi Casa/Mi Vida, lejos de contemplar la planificación de la política de vivienda y el derecho al hábitat que contemplan la Constitución, los acuerdos constitucionales y los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, realizó traslados fuera de todo criterio. Pero nosotros aseso­ramos a las familias que no quisieron mudarse y pudimos resis­tir exitosamente las presiones del gobierno, a pesar de que les tiraron a, la policía encima, realizaron allanamientos com­pulsivos, los acusaron de narcotraficantes y de traficantes de armas. Finalmente firmamos un convenio con el Ministe­rio de la Solidaridad para que la gente pueda quedarse en la zona y se les construyan casas dignas. La paradoja es que ahora quienes sí se trasladaron a Ciudad de Mis Sueños quie­ren volver a la villa porque allá pasan más hambre que cuando estaban todos juntos", relata la abogada María Elba Martí­nez, integrante del Servicio de Paz y Justicia.

 

Kilómetro 8

Otro caso de resistencia de la población, que puso en tela de juicio al programa del gobierno, es el de la villa Kilómetro 8 que se encuentra en cercanías del aeropuerto Pajas Blancas. "De 500 familias que había en la villa, unas 250 fueron tras­ladadas a distintos barrios. Pero esto fue muy malo para todos, porque muchas familias se dividieron y quedaron alejadas entre sí. Nosotros somos una comunidad que vive toda junta desde hace años y queremos seguir juntos, no que nos manden donde ellos quieren o con gente que no conocemos. Por­que después vienen los problemas entre la gente, los robos, la violencia dentro del barrio", cuenta Blanca Barrionuevo, de unos 45 años, madre de cuatro hijos y abuela de cuatro nie­tos, y responsable del comedor comunitario Manos Solidarias. Al momento de realizar los traslados, el gobierno envió camio­nes del ejército y los trabajadores sociales informaron a los pobladores que tenían 15 minutos para cargar sus perte­nencias. Inmediatamente después las topadoras derribaron los ranchos, dejando para una segunda etapa el traslado de las restantes familias que no se acogieron al primer intento. "Pero la gente no quiere que la lleven a vivir a la otra punta de la ciudad, con vecinos de otras villas que no conocen. Quieren estar todos juntos porque es mejor para la convi­vencia y para mantener los lazos comunitarios y filiales", comenta Eduardo Silvestre, docente de la escuela secunda­ria Ipem 337. De la misma forma se expresaron los alumnos del colegio: "Está bien que nos den una casa digna para vivir, pero duele que nos separen de amigos de toda la vida", dijo al diario La Voz del Interior Mariela Giardi, alumna de tercer año (1). El mismo diario ya había calificado de "traumático" el traslado de 40 familias (2), pero a partir del conflicto la comunidad comenzó a organizarse. "Estamos negociando, pero aunque nos quieran mandara una 'ciudad' lejos de donde tenemos nuestros trabajos y nuestra vida, no nos vamos a mover de acá", resume Barrionuevo.

 

1.        Juan Carlos Toledo. "El traslado de la villa Kilómetro 8  preocupa a los alumnos del Ipem", La Voz del lnterior,13-12-05. 

2.        La Vvoz del Interior, 18-3-05

 

 

 

 

 



Do, 26 de Feb, 2006 5:39 am

silviasdlr@...
Enviar mensaje Enviar mensaje

Reenviar Mensaje #529 de 659 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

Tomado de Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, febrero 2005 pp 14 y 15 Programa de viviendas sociales Mi Casa/Mi Vida, en Córdoba por Guillermo Posada* ...
Silvia de los Ríos
silviasdlr@...
Enviar mensaje
26 de Feb, 2006
8:13 pm
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! Todos los derechos reservados.
Política de Privacidad Actualizada - Condiciones del servicio - Directrices - Ayuda