PROBLEMÁTICA DE LA VIVIENDA EN ESPAÑA
Manuel Doval
ASF/ Noviembre 2006
España ha firmado todas las declaraciones,
protocolos y directrices internacionales en el ámbito del derecho a la
Vivienda, considerado como un derecho humano fundamental.
Así, tanto la Declaración Universal de los
Derechos Humanos de Naciones Unidas de 1948, las Conferencias sobre Asentamientos Humanos de 1976
( Hábitat I) de Vancouver, la Declaración de
Estambul de 1996,(Hábitat II), Estambul +5 en 2001. Los Objetivos para el desarrollo del
milenio, Directrices europeas, etc.,
todos ellos formando parte de los compromisos del estado español en
materia de vivienda digna.
Los planes estatales de vivienda, y las
distintas estrategias de las diferentes administraciones públicas, central,
autonómica y local, van en la misma dirección de promover el acceso a la
vivienda de las capas sociales con menos recursos.
A nivel de la Administración central abordan
el tema de la vivienda: el Plan Nacional de acción para la Inclusión Social del
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y los Planes estatales del Ministerio
de la Vivienda.
A nivel autonómico y municipal, programas de
institutos y organismos vinculados a esas administraciones (Instituto para el
realojamiento e Inserción social-IRIS- CAM- Empresa municipal de la vivienda,
etc.)
Los fondos europeos de cohesión y los
programas Urban, forman parte de los presupuestos comunitarios a favor de actuaciones para la
erradicación de la infravivienda y la lucha contra la exclusión social.
La realidad presente del acceso a la vivienda
en España, contando con esos Declaraciones, Objetivos, Instituciones, y
Programas, tanto internacionales, como nacionales, autonómicos y locales,
presenta el siguiente panorama:
La industria de la Construcción y en concreto
el Sector Vivienda, resuelve
ampliamente la demanda solvente, apoyada por un sistema financiero que otorga
hipotecas a bajo interés ( 3-4%) y largos plazos( 20,30,40 años), generando una
masiva construcción de viviendas,(en torno a las 700.000 ud. /año), sin
precedentes en toda la Unión Europea.
La causa de este “Boom” inmobiliario, con
amplias repercusiones urbanísticas de ocupación de suelo a gran escala y gran
demanda de energía, que fortalece un modelo territorial difícilmente
sostenible, está, entre otros
factores, en el aumento poblacional derivado de los flujos migratorios (cuatro
millones de personas en 10 años), en la bajada de los tipos de interés, ( 12
puntos en ese mismo periodo), en la caída de los valores bursátiles desde el
año 2000( desde el 2000 al 2003 la bolsa cayó un 57% y la vivienda subió un
42%), en la fuerte demanda de alojamientos turísticos en la costa mediterránea
y en el crecimiento global de la economía española a ritmos superiores a los de
su entorno europeo, con la internacionalización de sus grandes empresas constructoras,
energéticas, de telecomunicaciones y financieras, entre otras.
De esa cantidad de viviendas sólo escasamente
el 10 % son viviendas de protección oficial y precio tasado, invirtiendo el
Estado en vivienda pública en torno a un 1% del PIB, frente al 2.5 % de media
de la Unión Europea.
Según datos facilitados por Caixa de Cataluña
una familia de clase media necesita 6.4 años de trabajo para pagar una vivienda
(hace seis años necesitaba 4.4). Con rentas mas bajas el plazo se estima en 9
años.
El ritmo de crecimiento de los precios de las
viviendas ha supuesto que en los últimos seis años, desde 1998 al 2004, el coste de las mismas se ha
incrementado en torno a un 79%.
Sin embargo el porcentaje de crecimiento de los salarios ha seguido
en general las subidas anuales del
IPC, situándose en ese periodo de tiempo en torno al 24,6%.
De esta forma los jóvenes tienen que dedicar
cerca del 70% de sus ingresos a vivienda si viven solos y del 50% si viven en
pareja. Siendo esas cifras válidas en el mercado libre tanto para la compra de vivienda como
para el alquiler.
Se estima que como media deben aportar para
vivienda en propiedad una cantidad
aproximada de 460 euros /mes y para el alquiler 425 €/mes.
Las mujeres perciben un salario un 17.5% inferior a los hombres por
lo que obviamente su problema es mayor, agravándose en los colectivos
mas marginales y por un mayor índice de paro siendo ser las responsables de la
mayoría de los hogares monoparentales.
En general sólo uno de cada diez jóvenes
recibe ayudas publicas para acceso a la vivienda y únicamente un 4.5% de
jóvenes tiene una Vivienda de Protección Oficial.
Conviene señalar para comprobar el difícil
acceso de los jóvenes a la vivienda
que el salario mínimo
interprofesional del año 2005 se situó en 513 €.
El régimen de tenencia de la vivienda en España es
mayoritariamente en propiedad (82%),
siendo en alquiler el 12% ,
frente a lo que ocurre en los países de su entorno de la UE, donde predomina ampliamente el
alquiler.
Existe una ocupación media de dos
habitantes/vivienda, con un 68.5% de primeras residencias.
Según datos del Banco de España la deuda
hipotecaria total en materia de viviendas es actualmente de cerca de 500.000
millones de Euros. Ese alto nivel de endeudamiento de las familias, además de
las restricciones en otros consumos básicos, podría suponer un grave riesgo de impagos y deshaucios en
el caso de una subida paulatina del MIBOR de referencia.
El numero total de viviendas en 2005 era de
23.209.842 siendo las viviendas desocupadas en nuestro país del orden de tres millones y las de segunda residencia alrededor de 3.800.000.
Del total de viviendas existentes, 15.8
millones corresponden a primera vivienda propia y 1.8 millones a viviendas
alquiladas
Las personas sin acceso regular a la vivienda son aquellos
colectivos con menos recursos,
población marginal, etnias en
situación de exclusión social, inmigrantes ilegales, personas sin hogar, etc.
Su hábitat son áreas de infravivienda, poblados chabolistas,
albergues, o la propia calle.
Este campo lo pretenden cubrir las administraciones públicas (IRIS en
la Comunidad de Madrid, por ejemplo), apoyadas por ONGs y diversa asociaciones
humanitarias. Tomando datos del Panel Europeo de Hogares 1999, del INE 2004 , los de la Fundación Foessa de 2005 y los estudios de Caritas entre otros, tenemos el
siguiente balance:
El 20% de los residentes en España tiene unos
ingresos por debajo de la renta media disponible, siendo por tanto una población en situación de pobreza relativa.
El número de chabolas censadas es de 48.000 y las personas sin hogar 250.000, considerando 30.000
sin techo, que duermen en la calle o provisionalmente en albergues estatales o
de organizaciones humanitarias y otros colectivos viviendo en infraviviendas.
|
PARAMETROS BASICOS |
Dato absoluto |
|
Personas en barrios desfavorecidos en
ciudades de 20.000 y mas
habitantes |
3.750.000.
personas |
|
Hogares con humedades |
2.487.907
hogares |
|
Hogares con goteras |
1.402.494
hogares |
|
Hogares con podredumbre en suelos o
ventanas de madera |
731.736
hog. |
|
Hogares con alto índice de vandalismo
delincuencia en sus alrededores |
2439.120
hog. |
|
Viviendas que no reúnen las condiciones
mínimas de habitabilidad |
387.000
viv. |
|
Viviendas en estado
ruinoso |
37.000
viv. |
|
Chabolas |
48.000.-chabolas |
|
Hogares con mucha dificultad para llegar a
fin de mes |
1.908.800
hog. |
Fuentes: 1.-La desigualdad
Urbana en España, Ministerio de Fomento 2000
2.-Panel de Hogares de la Unión Europea, INE
1996
3.-Jornadas
sobre vivienda e inserción social. Materiales de trabajo nº 6 1999
CONCLUSIONES:
El artículo 47 de la Constitución Española de 1978
dice:
“Todos los españoles tiene derecho a
disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las
condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer
efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el
interés general para impedir la especulación. La comunidad participará de las
plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos
de Naciones Unidas, expresa el derecho a la vivienda como un derecho
fundamental.
Las declaraciones de Habitat I de Vancouver de 1976 ,Habitat II de
Estambul, 1996, El Objetivo 7 meta 11 de Los Objetivos para el desarrollo del
Milenio del 2000, La Carta de los Derechos Fundamentales de la UE
(Niza 2000), todos ellos firmados por el Estado español enfatizan ese derecho y establecen
medidas para conseguir su cumplimiento.
Sin embargo todos esos objetivos son de
difícil consecución en la práctica, sobre todo para las capas de población con menos
recursos, considerando el
desarrollo del sector inmobiliario en nuestro país, el mercado del suelo
especulativo, tener la vivienda
además de un valor de uso, la conceptuación de mercancía, incluso de ahorro e inversión para determinadas
capas sociales, o de colocación de dinero con opacidad fiscal.
El nivel de precios de las viviendas en relación con el nivel
medio salarial o el nivel de paro existente (8.5%), la propia inestabilidad o
temporalidad del empleo, la escasa participación del sector público en la
construcción de viviendas de protección oficial, y la práctica inexistencia
de ayudas para el acceso en
propiedad o alquiler de una vivienda para los sectores con menos renta, hacen muy difícil la aplicación de ese derecho humano a una
vivienda digna proclamado en los textos institucionales.
Vivienda e inmigración : Uno de los sectores mas desprotegidos en
materia de alojamiento en España es el colectivo de inmigrantes. En un reciente
informe efectuado por la
Universidad de Murcia y la Plataforma contra la exclusión social, se señala que aunque no existen
por el momento guetos residenciales
de inmigrantes se observan
cierta tendencias de concentración en las áreas mas degradadas
de los centros de las
ciudades, barrios periféricos
deteriorados y núcleos de infraviviendas de extrarradio.
Observándose en muchas ocasiones graves condiciones de hacinamiento. En
las áreas rurales, se localizan en naves o dependencias secundarias con
equipamientos prácticamente inexistentes.
Vivienda y población gitana: Este colectivo, que se
estima en el 1.5% de la población española, o sea alrededor de 600.000
personas, tiene en torno a un 70% en situación de pobreza. Según el informe
anterior el 95% de infraviviendas o chabolas de los grandes núcleos urbanos,
sin infraestructuras, servicios o
equipamientos son habitadas por familias gitanas. La precariedad de esos
hábitats alimenta el circulo de la pobreza en el que están inmersos. En los
procesos de realojamiento regular desde las instituciones se presentan guetos y
problemas de marginación en relacional reto de la población.
Las distintas políticas de vivienda deberían tener como
objetivo prioritario cubrir la demanda de los mas necesitados, atendiendo a las
poblaciones inmigrantes y a los colectivos con peores condiciones económicas, creando primeramente una bolsa de
viviendas protegidas en alquiler y , según se manifiesta desde el Instituto de Estudios Económicos (IEE),
potenciar en segunda instancia la vpo en régimen de venta, favoreciendo
posteriormente el alquiler de vivienda libre , dejando finalmente la compra de vivienda
en propiedad a precios de mercado para la población con mayores recursos.
Una política de suelo que impida las
calificaciones o recalificaciones
excesivas sobre terrenos privados, las retenciones, la especulación y la
corrupción asociada, para intentar frenar la escalada de precios en la vivienda
que hemos señalado.
Vivienda y ciudad: Al mismo tiempo se debería de evitar el modelo expansivo de crecimiento urbanístico,
que genera ciudades desagregadas insostenibles, y producen gran despilfarro energético, excesivo consumo de suelo y fragmentación de las nuevas áreas
residenciales monofuncionales por el territorio, que llevan consigo una
congestión generalizada de tráfico, estrés y pérdidas de tiempo en los
desplazamientos diarios residencia/trabajo, favoreciendo por el contrario la rehabilitación
y re-uso del patrimonio edificado en los cascos históricos,
ensanches y barrios consolidados de la ciudad tradicional.
En definitiva, entendiendo que la consecución
del derecho humano a la vivienda digna lleva implícito, además de políticas
publicas activas integrales
favorables a las personas con menos recursos y mas vulnerables, una
ciudad mas compacta, equilibrada, plurifuncional y multicultural, con
accesibilidad para todos los ciudadanos, incluidos las personas con movilidad
reducida o con otras discapacidades, que valore primordialmente el espacio
público y la incorporación de la naturaleza en su interior, desarrollando el
transporte público con eco-combustibles
y la peatonalización, sin contaminación, ruidos ni barreras arquitectónicas.
Una ciudad donde la vivienda cuente en
proximidad con equipamientos comerciales, sociales, educativos, sanitarios. y
que tenga al medio ambiente y al ciudadano como ejes centrales de su acción.
Manuel Doval
Noviembre 2006
ARQUITECTOS SIN FRONTERAS
Madrid