Antonio Suels Aranda
Si los partidos políticos democráticos se abstienen, como lo hicieron el 4 de diciembre de 2005 en las elecciones parlamentarias, el próximo 3 de diciembre no habrá elecciones. Estaremos en presencia de un plebiscito similar al realizado por Marcos Pérez Jiménez en el año 1957. El Presidente se mantendrá en ejercicio de sus funciones sin piso político; habrá perdido todo vestigio de legitimidad y no podrá seguir vociferando que el régimen que él preside es democrático so pena de caer en profundas contradicciones y someterse a un rechazo internacional. El asunto de la abstención es tan sensible que el Presidente no hace sino
exhortar a sus seguidores para que no se repitan los porcentajes de abstención del 4D. Su preocupación es manifiesta y todo el “aparataje” está diseñado para lograr un respaldo, a como dé lugar, de 10 millones de votantes.
En caso de que los líderes “democráticos” decidieran presentarse en la farsa electoral que nos tiene montado el CNE, aunque el Presidente obtuviera un menor número de votos y fuese otro el ganador él no va a aceptar un resultado electoral distinto a su triunfo. ¡Por el ojo de la mula!, así se ha expresado
por la televisión con su habitual lenguaje corporal. Su revolución, lo ha dicho, “durará mil años”, “está armada”, y “vino para quedarse”. La autocracia militar tendrá entonces una apariencia democrática. En ambos casos se habría consolidado “la toma del poder” para perpetuar un régimen de terror y persecución que comparado con el de MPJ éste se quedó en pañales.
He sido promotor de la participación en todas las elecciones y los procesos refrendarios anteriores al 4 de diciembre de
2005; los artículos publicados en diferentes medios se orientaban en este sentido. Bastaba que uno de los partidos importantes de la "oposición" se presentara a dar la pelea para apoyarlo... nos hallábamos en un juego y había que participar. De no haber participado en las elecciones municipales pasadas, el Alcalde, por ejemplo, de Chacao, entre otros, hubiese perdido piso político. Sin embargo, la situación es bien diferente después que los partidos más importantes se abstuvieron en las elecciones del 4D por los motivos que conocemos (evidente fraude del RRP -asunto que por razones extrañas no todos los líderes de la oposición aceptan- y que marcó la pauta para la siguiente elección). Las consecuencias todos las conocemos: la abrumadora abstención del 82% marcó un hito, la legitimidad de la AN es ampliamente cuestionada.
Para mi está claro que si no se dan las condiciones para unas elecciones limpias -tal como lo establece la Constitución, la legislación electoral y sobretodo la voluntad del pueblo- los partidos políticos deberían abstenerse de presentar candidatos, y los ciudadanos de ir a votar. Aquí me distancio incluso de SÚMATE; es que ni siquiera debemos aceptar las máquinas SMARMATIC como herramienta para la totalización de los votos. Aparte de no aceptar las capta-huellas y los cuadernos electrónicos y que se satisfagan las otras condiciones que indica SÚMATE, la votación, escrutinios y totalización deben ser manuales, ¡totalmente manuales!, procedimiento mucho más participativo que la bendita
automatización. Para el oficialismo sería correr un gran riesgo aceptar estas condiciones.
La conclusión de esta reflexión no es cruzarnos de brazos y paralizarnos. Una de las actividades, entre otras, que pone en jaque a cualquier gobierno que pretenda ser democrático es la observación y denuncia de los hechos que atentan contra los derechos humanos. Hay que poner en evidencia todas las irregularidades que se siguen cometiendo. En diferentes oportunidades expuse como la observación electoral independiente de los partidos
políticos, desplegada en diferentes países, lograba resultados. La población venezolana no come cuentos y tiene la percepción de que estamos de nuevo ante otro fraude. Los candidatos de la "oposición" que le hagan el juego al actual CNE, o al que resultare de la escogencia por la actual Asamblea Nacional, estarán cohonestando las arbitrariedades del oficialismo y se les considerará cómplices de violación a los derechos humanos.
Tan ingenuo sería creer que una propuesta de reforma de la LOSPP, estableciendo la “manualización”
de las votaciones y los escrutinios, pudiese ser aprobada por este Parlamento como contemplar que el Comité de Postulaciones promovido por la Asamblea Nacional llegase a conformar un CNE imparcial. De esa cabuya tenemos un rollo; la triste escogencia del Dr. Carrasquero para presidir el CNE que abordó el referéndum revocatorio presidencial fue suficientemente aleccionador como para caer dos veces en el mismo hueco. La carta a jugar es NO presentar candidatos y NO ir a votar, y documentar todas y cada una de las arbitrariedades del régimen.
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