Por Alejandro Peña Esclusa
13 de septiembre de 2008
El
único responsable de las muertes y de la violencia en Bolivia es Hugo
Chávez, quien interfiere descaradamente en los asuntos internos de ese
país, promoviendo un modelo castro-comunista, contrario al interés de
los bolivianos.
La expulsión del
Embajador de los Estados Unidos en Bolivia, Philip Goldberg, es una
farsa, una cortina de humo, diseñada para encubrir la flagrante
intromisión de Chávez en la política interna de los bolivianos.
Las
Fuerzas Armadas Bolivianas son las únicas que pueden evitar una guerra
civil, emplazando a Evo Morales, para que deje de seguir órdenes del
teniente coronel golpista venezolano.
Si
Morales en verdad quiere pacificar el país, debe romper relaciones con
el gobierno de Chávez y expulsar a sus agentes de Bolivia,
desvincularse del Foro de Sao Paulo, abandonar definitivamente el
proyecto de la nueva constitución y reconocer públicamente los
estatutos autonómicos de los departamentos. De lo contrario, Morales
debe renunciar, en aras de la paz y la estabilidad de Bolivia.
Las
Fuerzas Armadas Bolivianas deben hacer caso omiso a las amenazas de
Chávez, de enviar tropas a su país, para defender al gobierno de Evo
Morales; se trata de una bravuconada. Los militares venezolanos no se
entrometerán en Bolivia, ni derramarán inútilmente su sangre en otra
nación.
Sin embargo, los militares y
los dirigentes políticos bolivianos deben estar muy atentos no
solamente con las jugadas políticas de Chávez, sino con las de Lula,
Cristina Kirchner, Michelle Bachelet, Tabaré Vásquez, Fernando Lugo,
Rafael Correa y Daniel Ortega. Ninguno de ellos actuará como presidente
de su respectiva nación, sino como integrante del Foro de Sao Paulo,
defendiendo a su compañero de partido.
Lo
mismo puede decirse de José Miguel Insulza, quien no actuará como
Secretario General de la OEA, sino como candidato presidencial del
Partido Socialista de Chile, organización que también pertenece al Foro
de Sao Paulo.
Chávez está incendiando
el continente, exportando un proyecto que ya fracasó en la Unión
Soviética y en Europa Oriental. Ahora quiere reeditar la Guerra Fría,
abriéndole la puerta a los rusos, para que envíen tropas al Caribe.
Espero que las Fuerzas Armadas Bolivianas no permitan que su país se
embarque en semejante locura, que sólo puede traerles más muertes y más
violencia.
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