Evo Morales está ejecutando un golpe de Estado
Por: Alejandro Peña Esclusa
A
raíz de la presencia en Santa Cruz de una presunta "célula terrorista",
desmantelada por el gobierno boliviano de manera irregular y bastante
sospechosa, Evo Morales está aprovechando para iniciar una feroz
cacería de brujas contra los líderes cruceños.
El
gobierno recurre todo tipo de artimañas, e incluso a testigos falsos
con amplio prontuario policial, para incriminar a empresarios, líderes
políticos, dirigentes cívicos y activistas de derechos humanos, en una
presunta "conspiración internacional" para escindir el departamento del
territorio boliviano.
Previamente, se enviaron contingentes militares a Santa Cruz, tal como
se hizo en septiembre del año pasado en la provincia de Pando, donde el
oficialismo depuso ilegalmente a las autoridades departamentales y
llevó a la cárcel injustamente al prefecto Leopoldo Fernández.
Pero mientras el miedo cunde en la población cruceña y los dirigentes
se ven obligados a invertir su tiempo en defenderse de las falsas
acusaciones, Evo Morales ejecuta un golpe de Estado. El golpe consiste
en:
Primero, descabezar a la Corte Suprema de Justicia, comenzando con su presidente, el magistrado Eddy Fernández;
Segundo, aprovechar la renuncia del presidente de la
Corte Nacional Electoral, José Luis Exeni, para tomar el control
absoluto del sistema electoral boliviano;
Tercero, desconocer los referendos autonómicos realizados el año pasado, argumentando que autonomía equivale a secesión;
Cuarto, convocar a un "pacto antiterrorista" entre las
Fuerzas Armadas, las policías y los factores oficialistas, para forzar
a las instituciones nacionales a alinearse con Evo Morales frente a la
presunta "conspiración terrorista" de la oposición; y
Quinto, eliminar la propiedad privada, mediante un
decreto que permitiría incautar los bienes de los supuestos
"terroristas" y "secesionistas"; es decir, de todos los opositores.
El objetivo de Evo Morales es instaurar una dictadura, antes de que
salga a la luz su responsabilidad en la masacre de Pando y antes de que
los efectos de la crisis económica global debiliten aún más a su
gobierno.
Esperamos que las instituciones nacionales -particularmente las Fuerzas
Armadas- no se dejen chantajear por la propaganda del gobierno, y que
obliguen a Morales a retroceder en sus pretensiones totalitarias.
En cuanto al desmantelamiento de la presunta "célula terrorista", urge
iniciar una investigación seria e imparcial, dejando a un lado el uso
político que el gobierno pretende darle.