A los miembros de una “Nueva Casta”
Las cartas de Myriam
Publicado el 23.03.2005 10:17
Por Myriam Obadía
Por obra y gracia de la reforma parcial y apresurada del Código Penal, ustedes politiqueros, empleados remunerados por la sociedad, se convierten en privilegiados miembros de una casta de intocables y nosotros en “débiles jurídicos”. La mayoría pírrica y “desentonante” de la Asamblea Nacional, impuso su soberbia y su irrespeto, violando como suele hacerlo, principios constitucionales. Se consagran normas tendientes a proteger a esa nueva estirpe política, de las “ofensas” de la oposición. Pero omiten penar: la mentira oficial, la manipulación, el engaño, el discurso divisionista e intimidatorio, que tanta “zozobra causa a la colectividad”. El terrorismo judicial está explícitamente plasmado en esa interesada reforma punitiva, cuyo objetivo inmediato es espantar aún más (por que lamentablemente están espantados) a los medios de comunicación, para que sigan dejando sin cargo ni empleo a los valientes y dignos Periodistas que no se acobardaron ante las presiones y persecuciones y se mantuvieron firmes y dignos. El odio visceral contra ellos sigue en proceso de efervescencia. Los posibles ofensores de esa impoluta casta de intocables, no serán considerados inocentes hasta que se pruebe su culpabilidad. Ni podrán ser juzgados en libertad. ¿Copia fiel del Código Penal Cubano? Las leyes penales, deben ceñirse a los principios constitucionales, ser claras, precisas, no pueden dejarse a la interpretación discrecional del funcionario a quién corresponde aplicarlas; por que está en juego la libertad del individuo. Pero con tanto “rábula”, nada debe extrañarnos. Ustedes, son servidores de la sociedad y a ella se deben. ¿Es que acaso lo ignoran? Los “paganinis” de impuestos y tasas somos sus patronos, pagamos sus salarios. En consecuencia, tenemos todo el derecho a emitir juicios, a exigirles pública o privadamente que nos sirvan con eficiencia y que nos rindan cuentas. Si sus pieles son tan sensibles han debido haber escogido otra profesión y no andar lloriqueando por críticas expresadas a raíz de sus actuaciones. Estas forman parte de la evaluación buena o mala del ejercicio de sus funciones. ¿Cuál es el temor? ¿Es acaso por estar conscientes de su falta de idoneidad, de la carencia de honestidad para desempeñarse en las funciones públicas, o el incumplimiento notorio y manifiesto a sus deberes y responsabilidades, que temen ser “ofendidos?” Los venezolanos siempre hemos criticado a través de: “medios impresos, radiales, televisivos, telefónicos y hasta por correo electrónico”, a los gobernantes ineficientes, a los políticos de mala estopa, aquellos que nos hacen sentir vergüenza ajena. Salvo, por supuesto, en las épocas de las dictaduras; pero esos regímenes no pretendieron nunca, disfrazarse de democracias. La crítica favorable o desfavorable es intrínseca al juego democrático, forma parte de la libertad de expresión. ¿Pero que van a saber Uds. de democracia? Aprobando semejantes disparates en esa insolente reforma penal, pretenden acobardarnos, cerrarnos la boca; para ocultar apelando al olvido, los hechos sangrientos (que no prescriben) ocurridos el 4 de febrero de 1992, el 11 de Abril del 2002, (esas fechas a las que tanto temen) las actuaciones cobardes, sádicas, criminales y violatorias de todo derecho humano, en contra de soldados indefensos y la impúdica corrupción. Era urgente, que en esa reforma parcial y apresurada, se incluyera un artículo que castigara con la pena máxima, a los “funcionarios langostas”, esos que están arrasando con las riquezas de un pueblo al que dicen defender. ¡Que hipócritas... ! Myriam Obadía mybuho7@...
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Publicado el 23.03.2005 10:17
Por Myriam Obadía
Por obra y gracia de la reforma parcial y apresurada del Código Penal, ustedes politiqueros, empleados remunerados por la sociedad, se convierten en privilegiados miembros de una casta de intocables y nosotros en “débiles jurídicos”. La mayoría pírrica y “desentonante” de la Asamblea Nacional, impuso su soberbia y su irrespeto, violando como suele hacerlo, principios constitucionales. Se consagran normas tendientes a proteger a esa nueva estirpe política, de las “ofensas” de la oposición. Pero omiten penar: la mentira oficial, la manipulación, el engaño, el discurso divisionista e intimidatorio, que tanta “zozobra causa a la colectividad”. El terrorismo judicial está explícitamente plasmado en esa interesada reforma punitiva, cuyo objetivo inmediato es espantar aún más (por que lamentablemente están espantados) a los medios de comunicación, para que sigan dejando sin cargo ni empleo a los valientes y dignos Periodistas que no se acobardaron ante las presiones y persecuciones y se mantuvieron firmes y dignos. El odio visceral contra ellos sigue en proceso de efervescencia. Los posibles ofensores de esa impoluta casta de intocables, no serán considerados inocentes hasta que se pruebe su culpabilidad. Ni podrán ser juzgados en libertad. ¿Copia fiel del Código Penal Cubano? Las leyes penales, deben ceñirse a los principios constitucionales, ser claras, precisas, no pueden dejarse a la interpretación discrecional del funcionario a quién corresponde aplicarlas; por que está en juego la libertad del individuo. Pero con tanto “rábula”, nada debe extrañarnos. Ustedes, son servidores de la sociedad y a ella se deben. ¿Es que acaso lo ignoran? Los “paganinis” de impuestos y tasas somos sus patronos, pagamos sus salarios. En consecuencia, tenemos todo el derecho a emitir juicios, a exigirles pública o privadamente que nos sirvan con eficiencia y que nos rindan cuentas. Si sus pieles son tan sensibles han debido haber escogido otra profesión y no andar lloriqueando por críticas expresadas a raíz de sus actuaciones. Estas forman parte de la evaluación buena o mala del ejercicio de sus funciones. ¿Cuál es el temor? ¿Es acaso por estar conscientes de su falta de idoneidad, de la carencia de honestidad para desempeñarse en las funciones públicas, o el incumplimiento notorio y manifiesto a sus deberes y responsabilidades, que temen ser “ofendidos?” Los venezolanos siempre hemos criticado a través de: “medios impresos, radiales, televisivos, telefónicos y hasta por correo electrónico”, a los gobernantes ineficientes, a los políticos de mala estopa, aquellos que nos hacen sentir vergüenza ajena. Salvo, por supuesto, en las épocas de las dictaduras; pero esos regímenes no pretendieron nunca, disfrazarse de democracias. La crítica favorable o desfavorable es intrínseca al juego democrático, forma parte de la libertad de expresión. ¿Pero que van a saber Uds. de democracia? Aprobando semejantes disparates en esa insolente reforma penal, pretenden acobardarnos, cerrarnos la boca; para ocultar apelando al olvido, los hechos sangrientos (que no prescriben) ocurridos el 4 de febrero de 1992, el 11 de Abril del 2002, (esas fechas a las que tanto temen) las actuaciones cobardes, sádicas, criminales y violatorias de todo derecho humano, en contra de soldados indefensos y la impúdica corrupción. Era urgente, que en esa reforma parcial y apresurada, se incluyera un artículo que castigara con la pena máxima, a los “funcionarios langostas”, esos que están arrasando con las riquezas de un pueblo al que dicen defender. ¡Que hipócritas... ! Myriam Obadía mybuho7@...
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