POR QUÉ MADRID NO ES ÁMSTERDAM
PILAR ÁLVAREZ
Madrid
* EN LA CAPITAL HOLANDESA, UNO DE CADA TRES VIAJES SE HACE EN BICI. AQUÍ, NI EL
1%
* CIEN CICLISTAS CONVOCADOS POR LA EMBAJADA DE ESE PAÍS COMPRUEBAN LA CAUSA
Le ha bastado un paseo para
detectar lo que no le gusta. Ria
Hilhorst, responsable de movilidad
del Ayuntamiento de Ámsterdam,
recorrió ayer por la
mañana el paseo de la Castellana
en bicicleta con una comitiva.
¿Algún problema? "Hay mucho
ajetreo y congestión", resume.
"Lo importante es darle
prioridad al ciclista y al peatón".
Ella es una de las que ha
hecho posible que el 90% de las
carreteras de la capital holandesa
"sean fáciles para el que
va en bici". En la mayoría de
las calles, el límite de velocidad
para coches se fija en 30 kilómetros.
Y para que los conductores
lo respeten, están plagadas
de badenes que hacen
frenar sí o sí.
Algunos planes son más difíciles
de poner en marcha. Como
carriles-bici que conecten
de forma "rápida, confortable y
segura" las zonas residenciales
con el lugar de trabajo. Otros
recursos suponen menos esfuerzo.
La responsable de movilidad
holandesa pone un ejemplo:
duchas en las empresas. Es
lo que hacen algunas compañías,
que facilitan a sus trabajadores
que se duchen en la oficina
al llegar tras un recorrido
de más de 10 kilómetros. En la
puerta de sus trabajos, igual
que en los colegios de sus niños,
abundan los aparcamientos
para bicis. "Se trata de que
la gente se plantee para qué necesita
el coche y vea que no le
hace falta para nada".
*"HAY QUE HACERLO FÁCIL"
*AQUELLA CIUDAD, TRES
VECES MÁS PEQUEÑA,
TIENE 400 KILÓMETROS
DE CARRIL RESERVADO
*EL PRÉSTAMO DE BICIS,
QUE TRIUNFA EN SEVILLA
Y BARCELONA, SE
POSPUSO POR LA CRISIS
Aníbal refunfuña en el asiento
de bebé. "No le gusta parar", dice
su padre. Pero no queda otra.
El padre conduce la bici y esquiva
coches, y el niño, amarrado
con correas a la silla, pone caritas
cada vez que frenan. Quizá
en 2016 Madrid sea olímpica. Y
como establece el Plan Director
de Movilidad Ciclista, quizá para
entonces, cuando Aníbal tenga
nueve años y vaya en su propio
sillín, el paseo de la Castellana
disponga de carril-bici de
punta a punta. Pero aún no existe.
Y recorrer la avenida hasta el
parque del Retiro, como hicieron
ayer un centenar de ciclistas,
es una carrera de obstáculos
entre coches, charcos y humo.
La excusa era una invitación
de la Embajada de Holanda para
promocionar que tendrán una
etapa en la Vuelta Ciclista a España.
Quieren fomentar el uso de
la bici, dicen, como ocurre en
Ámsterdam. Pero no hay color.
Para que Madrid se pareciera a
la capital holandesa —donde el
73% de los habitantes tienen una
o más bicis que usan a diario y
donde las calles estrechas y planas
facilitan su uso— necesitaría
más carriles, más educación vial
y más conciencia entre los conductores.
"Hay demasiado espacio para
el coche y mucha congestión",
resaltaba ayer tras el paseo Ria
Hilhorst, responsable de movilidad
en el Ayuntamiento de Ámsterdam.
El urbanista Alfonso
Sanz, uno de los redactores del
Plan Director de Movilidad
Ciclista de Madrid, criticó cómo
se está implantando el informe
que quiere transformar a la capital
en un lugar donde ir en dos
ruedas no dé miedo. No es una
forma de hablar. El 43% de madrileños
encuestados en un estudio
reciente del RACC señalaban
que prefieren no usarla porque
"no es seguro".
El plan ciclista de Madrid,
presentado hace un año, incluye
575 kilómetros de carril-bici para
2016. Todos los distritos tendrán
vías ciclistas, según el documento,
y se eliminarán coches
de las calles para dar espacio
a las bicicletas. El informe
prevé aparcamientos para bicis
(unas 8.000 plazas) y un sistema
de préstamo como el que ya
triunfa en Barcelona, Sevilla o
Zaragoza. Hasta la fecha se ha
pospuesto en Madrid "por la crisis",
según explican desde el
Ayuntamiento.
Uno de los artífices de ese documento
criticó ayer "la precipitación"
con la que se ha puesto
en marcha. Alfonso Sanz colaboró
en la redacción del plan como
asesor externo de gea21, un
grupo de estudios y alternativas
de movilidad. "No hay financiación
estable", señala el urbanista.
La construcción de carriles
bici y aparcamientos, salvados
por los Fondos de Inversión estatal,
"se hace de forma precipitada".
El dinero de los llamados
Fondos Zapatero —23 millones
para 50 kilómetros de carriles—
tienen plazos y apretados. Deben
estar construidos antes de
que acabe el año.
Sanz, que usa la bici a diario
para ir a la oficina, pone el ejemplo
de su barrio, Prosperidad,
donde hay un nuevo aparcamiento
en el que ni siquiera caben
bien las bicis. Y critica que
"no se esté contando con la participación
de los usuarios". Ciclistas
como Juan Merallo, de la asociación
Pedalibre, que ayer coordinó
megáfono en mano el paseo
por la jungla.
A Merallo, que lleva años peleando
por hacer de Madrid una
ciudad en dos ruedas, no le gusta
que los aparcamientos de bicicletas
roben espacio a las aceras,
al peatón, en vez de quitárselo
al coche. Y reclama "más
infraestructuras, como en Holanda".
Si comparamos otra vez,
Ámsterdam (con una superficie
tres veces más pequeña que la
de Madrid y cuatro veces menos
población) tiene ya 400 kilómetros
de carril-bici frente a los
146 de la capital (la mayoría en
el Anillo Ciclista, es decir, en recorridos
que la gente normalmente
no usa para ir a trabajar).
Sólo el 0,14% de los madrileños
usa la bici para desplazamientos
habituales. La previsión
municipal es llegar al 4% en
2016. En Ámsterdam, casi un tercio
de los viajes (27%) van sobre
dos ruedas. "Es que aquí es peligroso",
asegura Aafke Trouwborst
(31), otra holandesa que se
sumó al paseo. Arma Kleinepier,
de 35, se gana la vida en Madrid
organizando rutas alternativas
para ciclistas y turistas.
"Aquí la bici no existe en la
mente de los automovilistas", explica
la mujer. Los conductores
madrileños no están preparados,
como denuncia el padre de
Aníbal, José Mira. "Los taxistas
son bastante agresivos, te hacen
saber que tú molestas", protesta.
En efecto, un taxista bajó
ayer la ventanilla a mitad del paseo
para protestar por el pelotón
de la Castellana. "Hay que
inculcarlo en los colegios, enseñar
a los chavales a amar las
bicis", reflexionaba el ciclista
profesional Abraham Olano,
campeón del mundo de contrarreloj
y ganador de una Vuelta a
España. También pedaleó ayer
con el grupo. "Se hace extraño
andar por mitad de Madrid en
bici, rodeado de coches".
Friso Wijnen, el agregado cultural
de la Embajada de Holanda,
amaba la bici ya de pequeño,
porque en su país es algo "tan
natural que se da por descontado".
En su país cunde el ejemplo:
muchos políticos la usan a
diario para llegar a los despachos.
Él la aparcó cuando se trasladó
a trabajar a Madrid. "A veces
la cojo para ir al Retiro, pero
no es lo mismo", asegura. "La
echo mucho de menos, la bici es
libertad".