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BICICLETA PÚBLICA
'Bicing' sí, pero sólo si está bien hecho
Barcelona fue la primera ciudad española en contar con un servicio de bicicletas
públicas como el que tenían capitales como Copenhague o París. Fue una
iniciativa acogida con entusiasmo y en sólo tres meses ya llegaba a los 60.000
inscritos en el sistema público de alquiler. Tras dos años de funcionamiento, ya
son 190.000 usuarios.
Sin embargo, este sistema también tiene una cara amarga. «El Bicing es un
concepto devorador. No se busca la promoción de un medio de transporte, sino el
negocio de las grandes empresas de publicidad que lo montan, como Clear Chanel o
JCDecaux», asegura Albert García, portavoz de la Coordinadora Catalana de la
Bicicleta. «No se ha contratado personal cualificado y no se ha contado con los
sectores sociales activos con la bici y el resultado es un servicio de mala
calidad que tiene descontento al 75% de sus usuarios, según una encuesta», dice
Miquel, propietario de la tienda de bicis urbanas Espai bici. «Cada bicicleta
pública cuesta 3.000 euros al sistema público y no se ha conseguido que la gente
deje su coche en casa, porque su uso ha descendido menos del 2%», cuenta Miquel.
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