Estimado Stephan:
Nuestras abejas son el producto de la selección de las abejas silvestres de la zona, son mas chicas que las europeas y muy resistentes a las enfermedades. Son una cruza entre la criolla (abeja negra alemana cruzada con varias razas por mas de 400 años) y las africanizadas que invadieron esta zona a partir de 1970 mas o menos. Eliminamos a las que son muy agresivas y seleccionamos por productividad y otros factores.
En general son mansas pero no al extremo de no trabajar sin velo. Enjambran pero tampoco es una dificultad y no es cierto de que se las tenga que alimentar para que no se vayan. Utilizo hojillas de cera estampada estandar que es mas grnde que las celdillas naturales de las abejas nuestras porque no consigo en el mercado a las mas chicas, pero coloco solamente una tirita de guía dejando a las abejas hacer el resto. Tomé las medidas del paso de la abeja en las colonias silvestres y es de 33 milimetros . Todavía utilizo cuadros
estandar de 35 milimetros y tengo la intención de rebajarlos a 33 milimetros Yo dejo mas de un medio alza de reservas para el invierno y las abejas reacionan muy bien en primavera. No cambiamos sistemáticamente las reinas, las cambiamos cuando la colonia lo necesita. Voy a pegar un comentario que hice en el grupo "lapisada" que seguramene puede sintetizar mi pensamiento y forma de trabajar.
En este momento justamente estaba buscando información con respecto al tamaño de las celdillas, sobre el paso de la abeja y sobre la ubicación de los panales en forma natural orientadas de norte a sur magnético.
Hasta pronto. Un abrazo.
Hasta pronto. Un abrazo.
Orlando Valega
Saladas, Corrientes, Argentina
Estimados Apiamigos:
Cada vez que debaten temas relacionados a la sanidad de las abejas leo atentamente todos los comentarios y me llamo a silencio. En gran medida por respeto a los amigos que tienen dificultades. Para no parecer soberbio y porque al no tener problemas sanitarios, me siento como sapo de otro pozo. Me cuesta comprender como se puede llegar al extremo de tener como única opción curar contra varroa o quedarse sin colmenas.
Sin ánimo de confrontar ni aburrirlos deseo que conozcan mi opinión sobre el tema sanitario en las colmenas. Para mi los apicultores somos los responsables de la mayoría de las dolencias de las abejas, en especial por malos manejos
que estresan a las colonias, y como lo manifestó uno de ustedes, los criadores de reina contribuyeron muchísimo al criar reinas fármaco-dependientes. Para
¡Siempre es mejor prevenir que curar!
Desde hace millones de años, antes de iniciarse la vida del hombre, las abejas ya sabían defenderse de las adversidades de la vida y en muchos lugares aun hoy viven sanas, vigorosas, en los huecos de los árboles o colgadas de las ramas, sin necesidad de la intervención del hombre para lo más mínimo. Parece ser que la intervención del hombre produjo el efecto
contrario, criamos abejas fármaco-dependientes. Muy buen negocio para algunos pero muy malo para las abejas, los apicultores, y lo que es peor, malo para los que consumen los valiosos productos de la colmena, contaminados con los más diversos e inimaginables productos nocivos para la salud. Por suerte hoy el consumidor se defiende, rechaza este producto contaminado y sin darse cuenta, está defendiendo a la abeja del uso indiscriminado de drogas, y alimento chatarra. Muy pronto y para bien de la humanidad, el apicultor que no aprenda a realizar un manejo natural y ecológico de sus colmenas va a desaparecer con sus abejas.
Es muy difícil que una colmena fuerte, bien manejada, -con abundante reservas, reina prolífica, relación
optima de cría y abejas nodrizas, con abundante espacio- contraiga enfermedades. Y si además reproducimos las colmenas que sobreviven airosas los momentos de crisis. Seguramente que hemos logrado el camino correcto en el manejo de las colmenas.
Mi padre crió abejas por más de 70 años y jamás necesitó tratar a las colmenas con fármacos. Los sapos y los saqueadores de colmenas eran los principales depredadores. Nunca se quejó de tener pérdidas de colmenas en invierno a pesar de hacer un manejo más bien poco profiláctico, ya que muy pocas veces renovaba los cuadros viejos de cría. La invasión de la abeja africana le trajo grandes complicaciones, pero se superó con perseverancia. Se eliminaron sistemáticamente a las colmenas muy agresivas y se reprodujeron por división a
las más prolíficas. Trabajó al igual que nosotros ahora, con la abeja autóctona de la zona, la “abeja criolla”, que posiblemente tenga su origen en la abeja alemana Apis mellifera mellifica. Recuerdo que intentó criar abejas de la raza italiana y a pesar de que todavía no había hecho su aparición la varroa y otras enfermedades, esas abejas no toleraron las asperezas de nuestro clima.
Yo sé que en muchos lugares y en especial con ciertas razas de abejas muy susceptibles a contraer enfermedades es imposible criar abejas sin la utilización de fármacos Así como también estoy seguro que en gran parte del planeta todavía sobreviven abejas resistentes a las enfermedades que no necesitan de las drogas para desarrollarse vigorosamente. Que algunas son algo agresivas es cierto,
pero si las abejas no tuvieran aguijón, cualquiera seria apicultor y en especial, los dueños de lo ajeno.
La varroa, diseminada por todo el mundo, es sin duda el problema sanitario más importante de la apicultura en la actualidad. En esta publicación no tengo interés en hacer un estudio profundo sobre las principales enfermedades de las abejas, más bien deseo compartir parte de mi experiencia, comentar sobre algunas investigaciones realizadas que buscan demostrar que se pueden criar abejas sanas y resistentes a las enfermedades sin utilizar métodos curativos y sobre todo, recordar algunas técnicas de manejo natural y
ecológicas que pueden evitar las enfermedades sin necesidad de curar.
Varroasis:
Evidentemente es una carga pesada para el apicultor tener que combatir este parásito ya que es necesario hacer más de un tratamiento al año y cada tratamiento requiere de 4 a 7 aplicaciones según los casos. Tiempo, dinero, riesgos de contaminación y lo que es peor que a veces, a pesar de haber tratado a las colmenas con algún producto, estas se debilitan o mueren a consecuencia de la infección provocada por otro patógeno que infecta la colonia aprovechando las bajas defensas del sistema inmune de la colonia provocada por el acaro. Hoy día con los precios que tiene la miel es imprescindible producir a bajos costos un producto
de calidad, libre de contaminantes y si es posible, con valor agregado. Es evidente que debemos hacer un replanteo del camino que hemos andado en el manejo de nuestras colmenas utilizando todo tipo de productos químicos para curar dos y tres veces al año, alimentando con productos que por lo general contaminan la miel, bajan su precio y elevan el costo de producción. Cuanto más nos distanciemos de un manejo natural, ecológico y orgánico de las colmenas, tanto más difícil, riesgosa y costosa será nuestra explotación. Los productos de síntesis destinados al tratamiento de enfermedades producen resistencias de los parásitos que estamos eliminando y cada vez resulta más difícil el tratamiento de las colmenas. El uso de moléculas naturales seguramente que mejora la situación actual, aunque todavía hay poca experiencia y es probable que con el tiempo surjan dificultades nuevas.
Nosotros hace cuatro años que no usamos tratamiento alguno sobre las colmenas y la única vez que usamos un producto, fue un jarabe con propóleos que redujo la infesta de 5% al 1% en algunos apiarios y en otros desapareció por completo. Hicimos tres aplicaciones semanales de 50 cc c/u de una solución azucarada al 66 % con 10% de tintura alcohólica de propóleos al 7% de sustancia activa.. “Entiendo que el propóleos mejoró la capacidad innata de defenderse de la abeja aunque el estudio realizado en la Universidad de Berlín indica que el propóleos mata a varroa. De todas maneras el ensayo que hemos realizado en nuestras colmenas no significa que aporte pruebas contundentes de su efectividad y hasta que los organismos e instituciones de
investigación no den un resultado positivo y oficial, no aconsejo su utilización; y si lo hacen, que sea como ensayo y bajo la responsabilidad de cada apicultor.”
Hacemos nuestras reinas seleccionando madres del lote de colmenas que terminó el invierno con mayor cantidad de abejas y tuvo el desarrollo primaveral mas rápido. Utilizamos abejas locales “criollas” como dice el Dr. Díaz que seguramente están cruzadas con las africanizadas. Eliminamos las colmenas más agresivas nucleándolas y colocándoles reinas seleccionadas. Para evitar la consanguinidad tenemos la precaución de llevar los núcleos de fecundación en forma rotativa a lugares distintos de manera que siempre sean fecundadas por zánganos de distinto
origen. Además incorporamos las mejores colmenas de la zona que obtenemos de los enjambres que cazamos.
Para que quede claro, no curamos las colmenas, no damos suplementos energéticos ni proteicos. Hacemos un manejo natural de las colmenas seleccionando a las que realmente manifiestan un buen comportamiento productivo al salir del invierno. Las colmenas que se bloquean con miel o polen se descartan. No hacemos un cambio sistemático de las reinas, cambiamos cuando la colonia manifiesta indicios de tener una reina improductiva. Permitimos el recambio natural de reinas en colmenas que por su calidad así lo ameriten. Después de
la cosecha que termina a fin de marzo y como máximo hasta el 10 de abril, dejamos a las colmenas con abundantes reservas de miel y polen. Hacemos mucho hincapié todo el año y en especial en otoño invierno en dar a las colmenas una buena ventilación.
Últimamente cada vez que controlo la infesta de varroas no las encuentro (solución jabonosa) y tenemos muy pocas pérdidas de colmenas en invierno.
En realidad nuestra selección no apuntó
específicamente a buscar colmenas resistentes a varroa pero es evidente que las colmenas tienen una tolerancia especial a varroa. Vamos a continuar seleccionando las colmenas e incorporando nuevas reinas para evitar consanguinidad. Voy a controlar la temperatura del nido y prestar más atención a la infesta de varroa. El hecho de que no se curen las colmenas facilita la selección de colmenas resistentes a las enfermedades.
Seguramente que en distintos lugares del país hay colmenas resistentes a varroa, es cuestión de encontrarlas y reproducirlas, pero una golondrina no hace verano, esta tarea hay que realizarla entre todos, y en especial, los organismos oficiales especializados. Yo estoy convencido de que es el
único camino que queda por recorrer. El PROAPI selecciona cepas adaptadas a cada zona del país tomando en cuenta la capacidad de comportamiento higiénico de la abeja y esta es solo una de las líneas de investigación que deberíamos seguir. Falta seleccionar las cepas que tienen menos atractividad de la cría para varroa, el efecto de la temperatura del nido, del tamaño de las celdillas, la capacidad de despiojarse de algunas abejas, etc.
Sin ánimo de polemizar, yo observo una actitud contradictoria en el manejo sanitario de la mayoría de los criadores de reinas. Por un lado buscan seleccionar colmenas resistentes a varroa, nosemosis, y otras enfermedades y sin embargo realizan tratamientos preventivos contra
nosemosis y varroa. Le quitan a la abeja su capacidad innata de defenderse y vuelven cada vez mas resistente a los fármacos a los protozoos y a los ácaros. No se puede seleccionar resistencia a las enfermedades y hacer simultáneamente tratamientos preventivos.
Varroa es por lejos el problema sanitario más importante de la apicultura mundial y cada vez resulta más difícil controlar la infesta porque las varroa adquieren resistencia a los fármacos y además, por contaminar la miel cada vez se restringe mas el uso de productos curativos, muy pronto no se va a poder usar ninguno.
Puede ser que el propóleos resulte efectivo en el control de varias afecciones de las abejas pero además de investigar seriamente en ese sentido, deberíamos buscar abejas resistentes a las enfermedades, especialmente a varroa.
El estrés; antesala de las enfermedades
El manejo de la colmena durante la mielada y cosecha es parte del manejo de otoñada y si hacemos mal las cosas desde el inicio de la mielada provocamos un estado de estrés en la “colonia de abejas” que se agrava con los malos manejos de cosecha y pos cosecha. El estrés es la antesala de
cualquier enfermedad. Pedro Viñoles decía: En términos de medicina humana el estrés podría definirse como la alteración física o psíquica de un individuo por exigir a su cuerpo un rendimiento superior al normal. En general se manifiesta por cambios de conducta, nerviosismo e inquietud. Pero para aplicarlo a las abejas es mejor definirlo como: estado próximo a la enfermedad que presenta un organismo o una de sus partes por haberles exigido un rendimiento muy superior al normal. Veamos:
-La falta de espacio en plena mielada (falta de alzas melarias vacías)
-Mala ventilación con gran ingreso de néctar. Ej. ; por dejar crecer la maleza alrededor de las colmenas.
-Maltrato en la cosecha. (Cosechar cuadro a cuadro en pleno pillaje. Cosechar la cría, etc.)
-Cosechar toda la miel sin dejarles reservas (Saqueo)
-Hacer pasar a la colonia por un tiempo prolongado sin reservas calóricas
-Falta de reservas proteicas
-Exceso de humedad por una suplementación tardía y muy fluida.
-Falta de una adecuada aireación de la colmena por cerrar y reducir en exceso el espacio interno. (Retirar las alzas vacías y confinar a la colonia de abejas en el primer alza)
-Humedad en exceso por haber cerrado la piquera.
-Falta de una buena ventilación
exterior y de sol que seque el medio ambiente circundante a la colmena.
-Utilización de cuadros fuera de medida que coloque a los panales muy cerca uno de otros o muy lejos.
-Revisión excesiva de la colmena.
Todos estos y otros errores comúnmente cometidos son los causantes de la mayoría de las enfermedades de las abejas. Somos nosotros los apicultores que con malas prácticas inducimos vía el estrés, a que las abejas se enfermen.
Con un adecuado manejo, es muy difícil que una colonia de abejas se enferme, y sino; ¿Porque las colonias silvestres sobreviven hace millones de años sin nuestra intervención
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