Fobia a los sentimientos
Somos propietarios de un cuerpo y una mente que están interrelacionados y que en gran medida desconocemos. Registramos sentimientos y afectos sobre los que pensamos y a los que ponemos palabras para dominarlos, para entendernos con los otros y con nosotros mismos. Aunque expresar los sentimientos y los afectos de forma adecuada es algo saludable, no siempre resulta posible. El mundo afectivo está en ocasiones enterrado, reprimido. Con frecuencia, tenemos dificultades para permitirle que se manifieste. Ello sucede incluso en el caso de las personas que tienen una formación y capacidad intelectual alta. No es raro que estas mismas cualidades se utilicen para reprimir aún más el universo de los afectos.
Pedro acaba de salir de
casa dejando a Elvira desesperada. Unos momentos
antes, cuando intentaba hablarle, notó en su rostro los gestos huidizos
que tanto conocía. En situaciones en las que se ponen en juego
los afectos, Pedro ni la mira y aprovecha el
mínimo resquicio para escapar. Ahora, mientras ella
se dirigía a la cocina, Pedro ha dicho que se iba a dar una vuelta y ha salido.
Cuando Elvira se da cuenta de que una vez más ha huido,
rompe a llorar.
No
hay manera de comunicarse con él cuando es preciso hablar de sentimientos.
Pedro tiene enormes dificultades para expresarlos. Profesor de matemáticas,
dice que los números son exactos y las personas imprevisibles,
por lo que le gustan más los números.
Su
madre era una mujer con dificultades psicológicas
que se descontrolaba con facilidad y esto afectaba a Pedro. Cualquier afecto
expresado con cierta pasión evoca en él la figura de su madre
y un desamparo infantil que teme revivir. Pero esa represión ha
anulado la posibilidad de compartir con alguien cualquier emoción intensa.
Hay
personas que resultan poco cercanas, que ponen un
muro entre ellos y los demás. Resultan distantes, inaccesibles y es difícil
entablar una comunicación con ellas. Dan la
impresión de tener seguridad en sí mismas, pero tras esa máscara hay miedo. Intentan
controlar con su frialdad un mundo sentimental casi muerto,
razón por la que evitan el contacto afectivo. Sostienen, en los casos más
extremos, una
frigidez generalizada sobre lo que sienten. Se
extrañan de sus afectos, ni los conocen ni los quieren conocer.
¿Cómo
pueden tener tanta ignorancia acerca de su mundo emocional?
Todos tenemos un inconsciente en el que permanecen los sentimientos que
censuramos, los deseos que nos prohibimos y las
dificultades que no hemos podido elaborar. Estos materiales psíquicos se fraguaron en
nuestra infancia, una época en la que aún no
teníamos recursos para organizar las emociones. Si tampoco se pudo hacer más
tarde, nos
defenderemos de esas emociones con una coraza de frialdad.
NI
SUFRIMIENTO NI PLACER
A menudo, se
compensa el déficit sentimental con una gran eficacia en el mundo racional.
Las personas aquejadas de este mal necesitan sentir que son eficientes. Se
niegan a sí mismas la posibilidad de disfrutar de sus sentimientos, tienen miedo a
la intimidad, y por ello no pueden estar con alguien
que les pida afecto o un compromiso afectivo. No quieren
sufrir dolor, pero este miedo les deja anestesiados
ante la posibilidad de sentir placer. Temen a los propios sentimientos porque les
producen angustia, síntoma que provoca a su vez todo
tipo de fobias. Pero prefieren una fobia a reconocer alguna fragilidad
afectiva. Identifican las muestras de afecto con una
pérdida de autoestima.
La
culpa a la que se enfrentan es demasiado grande. Si
aceptaran que sienten rabia, agresividad o envidia, se verían despreciables.
Por ello, no
odian, pero tampoco aman. Este analfabetismo
sentimental proviene de la infancia. No aprendimos a leer nuestros afectos,
porque no nos enseñaron a hacerlo de forma adecuada.
Pero los conflictos para expresarse emocionalmente también pueden ser
transitorios. En tal caso los sentimientos quedan bloqueados
temporalmente después de una situación traumática como
un accidente. Se trata de un mecanismo de defensa contra un exceso de dolor.
LAS CLAVES
Las personas a las que la manifestación de los sentimientos les provoca
angustia tienen algunos mecanismos psicológicos para defenderse. Los más
comunes son:
BLOQUEO
DEL AFECTO: se reprimen determinadas cargas
afectivas, pero esta represión anula todo tipo de afectos, incluidos los placenteros.
DESPLAZAMIENTOS:
se desplaza el afecto que estaba dirigido a un objeto hacia otro. Es lo que
sucede en las fobias.
AISLAMIENTO:
un afecto es aislado de su conexión psíquica. Gracias a esta operación se
pueden recordar hechos desprovistos de la emoción que les acompañó cuando
sucedieron.
PROYECCIÓN:
consiste en depositar en otro el afecto que no soportamos en nosotros mismos.
Las
características de estas personas son:
• Les desagrada el contacto físico.
• Suelen somatizar y acudir al médico con dolores que están íntimamente
relacionados con estados emocionales que han sido bloqueados. Tienen
dificultades para describir las sensaciones.
• Las relaciones afectivas les provocan conflictos porque, al no
reconocer sus sentimientos, les cuesta hacerlo con los de los otros.
Aguilagris
No te creas todo lo que leas