El estado de derecho debe defenderse de aquellos que tratan de
destruirlo mediante la lucha armada o terrorismo. La recientísima
setencia del Tribunal Supremo amplia el sentido de los grupos
terroristas.
Desde Montesquieu, sabemos que las leyes determinan el campo de la
libertad. ¿No nos valemos de las leyes para construir una sociedad más
libre? La división de poderes está precisamente para evitar la
tentación consustancial a los poderes.
España debe ser el único país de nuestro entorno democrático que se
escandaliza cuando los tribunales intepretando las leyes que emanan de
la soberanía nacional aplica las leyes.
Las leyes no acabarán con las acciones terroristas, se requiere de
otras medidas, que no políticas, para acabar con este lastre del
pasado. Se requiere la unidad de acción de los partidos políticos, la
propia sociedad quiere que se acabe de una vez por todas esta
pesadilla del terrorismo.
Nuestra sociedad se hace plural. Admiro a F.Savater cuando lee un
manifiesto a favor de una guardia civil que sea civil al servicio de
la ciudadanía. Seguro que muchos criticarán su valentía. La filosofía
sólo puede apoyar la pluralidad de expresión de esa ciudadanía. No
pueden apoyarse reivindicaciones que vayan de la mano de las pistolas,
ni de la violencia callejera. Existen normas comunes para todas, que
se cumplan.